La obstrucción de la vena porta, un vaso sanguíneo grueso que transporta la sangre desde los órganos del aparato digestivo y el bazo directamente hacia el hígado, puede desencadenar complicaciones graves durante la infancia. Hemorragias, alteraciones en el recuento de plaquetas y problemas que afectan a otros órganos forman parte de las consecuencias de la hipertensión portal, una enfermedad que durante años se ha abordado principalmente mediante procedimientos destinados a tratar sus complicaciones. En algunos cuadros graves, la única solución es el trasplante hepático.El Hospital Vall d’Hebron de Barcelona ha desarrollado una alternativa que permite actuar directamente sobre el origen del problema: reabrir la vena porta mediante técnicas de radiología intervencionista, sin recurrir inicialmente a una cirugía convencional, una técnica que empezó a utilizar de forma pionera en pacientes pediatricos en España en 2018.Desde entonces, sus profesionales han realizado un total de 24 procedimientos en niños y adolescentes de entre 18 meses y 18 años, con una edad media de ocho años. En doce pacientes -la mitad de los intervenidos- se consiguió el éxito técnico de la recanalización y, de ellos, diez mantienen actualmente la vena porta permeable, es decir, abierta y con posibilidad de permitir el paso de la sangre. María José Correa, de 12 años, es uno de ellos. Hace un año la trataron con radiología intervencionista tras presentar una hemorragia abdominal. «Al principio me asusté mucho. Empecé a vomitar sangre y coágulos del tamaño de ka mano», dice la joven. Ahora, según confiesa, todo es agua pasada. «Me tranquilicé mucho cuando me dijeron que estaba todo controlado», confiesa la menor. Su padre, Alexander, recuerda los momentos de angustia que vivió la familia. «Lo intentamos llevar de la mejor manera posible pero fue duro», afirma el progenitor. Da fe de la rápida recuperación de su hija. «Ha sido muy rápida. Hace una vida totalmente normal», apunta.«Es una alternativa mucho menos invasiva que el tratamiento quirúrgico tradicional. En un 50% de los casos ha sido un éxito», explica el doctor Daniel Barnés Navarro , del Servicio de Radiología Intervencionista del hospital.La intervención pretende recuperar la circulación normal entre el territorio intestinal y el hígado. La vena porta desempeña una función esencial, ya que transporta hasta este órgano la sangre procedente del intestino y del bazo. Cuando el vaso se obstruye, la sangre encuentra dificultades para alcanzar el hígado, lo que puede elevar la presión en el sistema venoso portal -hipertensión portal- y provocar diferentes complicaciones.La hipertensión portal infantil puede tener un origen diferente al que se observa habitualmente en los adultos. Mientras que en estos últimos la causa más frecuente es la cirrosis, que en ocasiones conduce a la necesidad de un trasplante hepático , en los niños la obstrucción extrahepática de la vena porta se relaciona con factores como la prematuridad, el cateterismo de la vena umbilical y diversas enfermedades neonatales. En el caso de María José, que nació con prematuridad, el origen de la enfermedad fue un cateterismo umbilical.En más de la mitad de los casos la causa es idiopática Sin embargo, identificar el origen de la enfermedad no siempre resulta posible. Según los datos recogidos por el hospital, en más de la mitad de los niños afectados la causa es idiopática, lo que significa que no se encuentra ningún factor de riesgo claro pese a realizar una investigación exhaustiva.Las consecuencias de la obstrucción pueden ser importantes. Entre ellas figuran el aumento del tamaño del bazo, el descenso del número de plaquetas y las hemorragias provocadas por varices. También pueden aparecer complicaciones graves de carácter neurológico y respiratorio.Hasta ahora, el abordaje tradicional se había centrado en tratar las consecuencias de la hipertensión portal mediante técnicas quirúrgicas y endoscópicas, sin que estas permitieran necesariamente resolver la obstrucción que originaba el problema. En la década de 1990 apareció la derivación mesoportal, conocida como shunt de Rex, una intervención quirúrgica dirigida a restablecer el flujo sanguíneo portal dentro del hígado. Esta técnica constituye una opción fisiológica para tratar la enfermedad, aunque no puede realizarse en todos los pacientes.La radiología intervencionista abre una vía alternativa, especialmente relevante en una población en la que las intervenciones deben adaptarse a las características anatómicas y clínicas de cada caso.Microcatéteres para restablecer flujo sanguíneoEl procedimiento realizado en Vall d’Hebron requiere precisión y la combinación de distintas técnicas de imagen. Según detalla la doctora Mercedes Pérez, jefa de sección de Radiología Intervencionista, los especialistas utilizan la ecografía para acceder directamente a las venas del bazo y del hígado.A partir de ese acceso, y bajo control radiológico, realizan un cateterismo que permite trabajar sobre el vaso obstruido. Con la ayuda de microguías y microcatéteres, los profesionales intentan atravesar la zona trombosada y restablecer la continuidad de la vena porta. El objetivo es volver a conectar el hígado con la circulación procedente del intestino y del bazo. A diferencia de la cirugía convencional, esta técnica permite abordar la obstrucción desde el interior de los vasos sanguíneos, mediante un procedimiento percutáneo, es decir, a través de la piel. «Utilizamos microguías y microcatéteres es una cirugía que requiere de una alta precisión», explica la especialista.«Dos horas y dos tiritas y te evitas la cirugía tradicional con mucho más riesgo», apunta Jesús Quintero , jefe de sección de Hepatología y Trasplante Hepático Pediátrico del Hospital Vall d’Hebro.La complejidad del tratamiento, sin embargo, impide garantizar el resultado en todos los casos. La recanalización depende de las características de la obstrucción y de la anatomía vascular de cada paciente, por lo que la selección de la estrategia terapéutica exige una valoración individualizada.Recanalización del portalUno de los aspectos relevantes de esta técnica es que un intento fallido no impide recurrir posteriormente a la cirugía. Al contrario, el procedimiento puede proporcionar información útil para planificar una intervención convencional, especialmente en casos en los que la anatomía vascular presenta dificultades.«Si no es así, el intento de recanalización portal con radiología no contraindica una cirugía posterior y, además, puede aportar información detallada de la anatomía vascular para elegir la opción quirúrgica más adecuada para cada caso», señala el doctor José Andrés Molino, cirujano pediátrico especializado en cirugía hepatobiliopancreática y trasplante hepático pediátrico.El especialista subraya que este conocimiento resulta especialmente importante porque se trata de intervenciones complejas que no pueden abordarse de manera uniforme. «Hablamos de cirugías muy complejas y que, por tanto, deben ser individualizadas», añade. En España solo hay dos centros que realizan este tuipo de cirugía: el Vall d’Hebron de Barcelona, que fue el primero en usarla, y otro hospital de Madrid. La radiología intervencionista no debe interpretarse como una solución universal ni como un sustituto automático de la cirugía. Su principal aportación es ofrecer una alternativa menos invasiva que puede resolver la obstrucción en determinados pacientes y facilitar la planificación de otras opciones cuando no lo consigue, coinciden los especialistas.«La recanalización percutánea de la vena porta con radiología intervencionista es un procedimiento complejo y puede presentar complicaciones, pero resulta una alternativa a la cirugía tradicional mucho menos invasiva y ha demostrado resultados óptimos», concluye el doctor Jesús Quintero , jefe de sección de Hepatología y Trasplante Hepático Pediátrico.La experiencia acumulada en Vall d’Hebron desde 2018 sitúa al hospital como centro pionero en España en el empleo de esta técnica para la hipertensión portal infantil. Los resultados, con diez pacientes que mantienen permeable la vena porta tras la intervención, muestran el potencial de una estrategia que busca tratar directamente la obstrucción y preservar la circulación sanguínea, con la cirugía como alternativa cuando las características del caso lo requieren. La obstrucción de la vena porta, un vaso sanguíneo grueso que transporta la sangre desde los órganos del aparato digestivo y el bazo directamente hacia el hígado, puede desencadenar complicaciones graves durante la infancia. Hemorragias, alteraciones en el recuento de plaquetas y problemas que afectan a otros órganos forman parte de las consecuencias de la hipertensión portal, una enfermedad que durante años se ha abordado principalmente mediante procedimientos destinados a tratar sus complicaciones. En algunos cuadros graves, la única solución es el trasplante hepático.El Hospital Vall d’Hebron de Barcelona ha desarrollado una alternativa que permite actuar directamente sobre el origen del problema: reabrir la vena porta mediante técnicas de radiología intervencionista, sin recurrir inicialmente a una cirugía convencional, una técnica que empezó a utilizar de forma pionera en pacientes pediatricos en España en 2018.Desde entonces, sus profesionales han realizado un total de 24 procedimientos en niños y adolescentes de entre 18 meses y 18 años, con una edad media de ocho años. En doce pacientes -la mitad de los intervenidos- se consiguió el éxito técnico de la recanalización y, de ellos, diez mantienen actualmente la vena porta permeable, es decir, abierta y con posibilidad de permitir el paso de la sangre. María José Correa, de 12 años, es uno de ellos. Hace un año la trataron con radiología intervencionista tras presentar una hemorragia abdominal. «Al principio me asusté mucho. Empecé a vomitar sangre y coágulos del tamaño de ka mano», dice la joven. Ahora, según confiesa, todo es agua pasada. «Me tranquilicé mucho cuando me dijeron que estaba todo controlado», confiesa la menor. Su padre, Alexander, recuerda los momentos de angustia que vivió la familia. «Lo intentamos llevar de la mejor manera posible pero fue duro», afirma el progenitor. Da fe de la rápida recuperación de su hija. «Ha sido muy rápida. Hace una vida totalmente normal», apunta.«Es una alternativa mucho menos invasiva que el tratamiento quirúrgico tradicional. En un 50% de los casos ha sido un éxito», explica el doctor Daniel Barnés Navarro , del Servicio de Radiología Intervencionista del hospital.La intervención pretende recuperar la circulación normal entre el territorio intestinal y el hígado. La vena porta desempeña una función esencial, ya que transporta hasta este órgano la sangre procedente del intestino y del bazo. Cuando el vaso se obstruye, la sangre encuentra dificultades para alcanzar el hígado, lo que puede elevar la presión en el sistema venoso portal -hipertensión portal- y provocar diferentes complicaciones.La hipertensión portal infantil puede tener un origen diferente al que se observa habitualmente en los adultos. Mientras que en estos últimos la causa más frecuente es la cirrosis, que en ocasiones conduce a la necesidad de un trasplante hepático , en los niños la obstrucción extrahepática de la vena porta se relaciona con factores como la prematuridad, el cateterismo de la vena umbilical y diversas enfermedades neonatales. En el caso de María José, que nació con prematuridad, el origen de la enfermedad fue un cateterismo umbilical.En más de la mitad de los casos la causa es idiopática Sin embargo, identificar el origen de la enfermedad no siempre resulta posible. Según los datos recogidos por el hospital, en más de la mitad de los niños afectados la causa es idiopática, lo que significa que no se encuentra ningún factor de riesgo claro pese a realizar una investigación exhaustiva.Las consecuencias de la obstrucción pueden ser importantes. Entre ellas figuran el aumento del tamaño del bazo, el descenso del número de plaquetas y las hemorragias provocadas por varices. También pueden aparecer complicaciones graves de carácter neurológico y respiratorio.Hasta ahora, el abordaje tradicional se había centrado en tratar las consecuencias de la hipertensión portal mediante técnicas quirúrgicas y endoscópicas, sin que estas permitieran necesariamente resolver la obstrucción que originaba el problema. En la década de 1990 apareció la derivación mesoportal, conocida como shunt de Rex, una intervención quirúrgica dirigida a restablecer el flujo sanguíneo portal dentro del hígado. Esta técnica constituye una opción fisiológica para tratar la enfermedad, aunque no puede realizarse en todos los pacientes.La radiología intervencionista abre una vía alternativa, especialmente relevante en una población en la que las intervenciones deben adaptarse a las características anatómicas y clínicas de cada caso.Microcatéteres para restablecer flujo sanguíneoEl procedimiento realizado en Vall d’Hebron requiere precisión y la combinación de distintas técnicas de imagen. Según detalla la doctora Mercedes Pérez, jefa de sección de Radiología Intervencionista, los especialistas utilizan la ecografía para acceder directamente a las venas del bazo y del hígado.A partir de ese acceso, y bajo control radiológico, realizan un cateterismo que permite trabajar sobre el vaso obstruido. Con la ayuda de microguías y microcatéteres, los profesionales intentan atravesar la zona trombosada y restablecer la continuidad de la vena porta. El objetivo es volver a conectar el hígado con la circulación procedente del intestino y del bazo. A diferencia de la cirugía convencional, esta técnica permite abordar la obstrucción desde el interior de los vasos sanguíneos, mediante un procedimiento percutáneo, es decir, a través de la piel. «Utilizamos microguías y microcatéteres es una cirugía que requiere de una alta precisión», explica la especialista.«Dos horas y dos tiritas y te evitas la cirugía tradicional con mucho más riesgo», apunta Jesús Quintero , jefe de sección de Hepatología y Trasplante Hepático Pediátrico del Hospital Vall d’Hebro.La complejidad del tratamiento, sin embargo, impide garantizar el resultado en todos los casos. La recanalización depende de las características de la obstrucción y de la anatomía vascular de cada paciente, por lo que la selección de la estrategia terapéutica exige una valoración individualizada.Recanalización del portalUno de los aspectos relevantes de esta técnica es que un intento fallido no impide recurrir posteriormente a la cirugía. Al contrario, el procedimiento puede proporcionar información útil para planificar una intervención convencional, especialmente en casos en los que la anatomía vascular presenta dificultades.«Si no es así, el intento de recanalización portal con radiología no contraindica una cirugía posterior y, además, puede aportar información detallada de la anatomía vascular para elegir la opción quirúrgica más adecuada para cada caso», señala el doctor José Andrés Molino, cirujano pediátrico especializado en cirugía hepatobiliopancreática y trasplante hepático pediátrico.El especialista subraya que este conocimiento resulta especialmente importante porque se trata de intervenciones complejas que no pueden abordarse de manera uniforme. «Hablamos de cirugías muy complejas y que, por tanto, deben ser individualizadas», añade. En España solo hay dos centros que realizan este tuipo de cirugía: el Vall d’Hebron de Barcelona, que fue el primero en usarla, y otro hospital de Madrid. La radiología intervencionista no debe interpretarse como una solución universal ni como un sustituto automático de la cirugía. Su principal aportación es ofrecer una alternativa menos invasiva que puede resolver la obstrucción en determinados pacientes y facilitar la planificación de otras opciones cuando no lo consigue, coinciden los especialistas.«La recanalización percutánea de la vena porta con radiología intervencionista es un procedimiento complejo y puede presentar complicaciones, pero resulta una alternativa a la cirugía tradicional mucho menos invasiva y ha demostrado resultados óptimos», concluye el doctor Jesús Quintero , jefe de sección de Hepatología y Trasplante Hepático Pediátrico.La experiencia acumulada en Vall d’Hebron desde 2018 sitúa al hospital como centro pionero en España en el empleo de esta técnica para la hipertensión portal infantil. Los resultados, con diez pacientes que mantienen permeable la vena porta tras la intervención, muestran el potencial de una estrategia que busca tratar directamente la obstrucción y preservar la circulación sanguínea, con la cirugía como alternativa cuando las características del caso lo requieren.
La obstrucción de la vena porta, un vaso sanguíneo grueso que transporta la sangre desde los órganos del aparato digestivo y el bazo directamente hacia el hígado, puede desencadenar complicaciones graves durante la infancia. Hemorragias, alteraciones en el recuento de plaquetas y problemas que afectan … a otros órganos forman parte de las consecuencias de la hipertensión portal, una enfermedad que durante años se ha abordado principalmente mediante procedimientos destinados a tratar sus complicaciones. En algunos cuadros graves, la única solución es el trasplante hepático.
El Hospital Vall d’Hebron de Barcelona ha desarrollado una alternativa que permite actuar directamente sobre el origen del problema: reabrir la vena porta mediante técnicas de radiología intervencionista, sin recurrir inicialmente a una cirugía convencional, una técnica que empezó a utilizar de forma pionera en pacientes pediatricos en España en 2018.
Desde entonces, sus profesionales han realizado un total de 24 procedimientos en niños y adolescentes de entre 18 meses y 18 años, con una edad media de ocho años. En doce pacientes -la mitad de los intervenidos- se consiguió el éxito técnico de la recanalización y, de ellos, diez mantienen actualmente la vena porta permeable, es decir, abierta y con posibilidad de permitir el paso de la sangre. María José Correa, de 12 años, es uno de ellos. Hace un año la trataron con radiología intervencionista tras presentar una hemorragia abdominal.
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Antonio Villarreal
«Al principio me asusté mucho. Empecé a vomitar sangre y coágulos del tamaño de ka mano», dice la joven. Ahora, según confiesa, todo es agua pasada. «Me tranquilicé mucho cuando me dijeron que estaba todo controlado», confiesa la menor. Su padre, Alexander, recuerda los momentos de angustia que vivió la familia. «Lo intentamos llevar de la mejor manera posible pero fue duro», afirma el progenitor. Da fe de la rápida recuperación de su hija. «Ha sido muy rápida. Hace una vida totalmente normal», apunta.
«Es una alternativa mucho menos invasiva que el tratamiento quirúrgico tradicional. En un 50% de los casos ha sido un éxito», explica el doctor Daniel Barnés Navarro, del Servicio de Radiología Intervencionista del hospital.
La intervención pretende recuperar la circulación normal entre el territorio intestinal y el hígado. La vena porta desempeña una función esencial, ya que transporta hasta este órgano la sangre procedente del intestino y del bazo. Cuando el vaso se obstruye, la sangre encuentra dificultades para alcanzar el hígado, lo que puede elevar la presión en el sistema venoso portal -hipertensión portal- y provocar diferentes complicaciones.
La hipertensión portal infantil puede tener un origen diferente al que se observa habitualmente en los adultos. Mientras que en estos últimos la causa más frecuente es la cirrosis, que en ocasiones conduce a la necesidad de un trasplante hepático, en los niños la obstrucción extrahepática de la vena porta se relaciona con factores como la prematuridad, el cateterismo de la vena umbilical y diversas enfermedades neonatales. En el caso de María José, que nació con prematuridad, el origen de la enfermedad fue un cateterismo umbilical.
En más de la mitad de los casos la causa es idiopática
Sin embargo, identificar el origen de la enfermedad no siempre resulta posible. Según los datos recogidos por el hospital, en más de la mitad de los niños afectados la causa es idiopática, lo que significa que no se encuentra ningún factor de riesgo claro pese a realizar una investigación exhaustiva.
Las consecuencias de la obstrucción pueden ser importantes. Entre ellas figuran el aumento del tamaño del bazo, el descenso del número de plaquetas y las hemorragias provocadas por varices. También pueden aparecer complicaciones graves de carácter neurológico y respiratorio.
Hasta ahora, el abordaje tradicional se había centrado en tratar las consecuencias de la hipertensión portal mediante técnicas quirúrgicas y endoscópicas, sin que estas permitieran necesariamente resolver la obstrucción que originaba el problema. En la década de 1990 apareció la derivación mesoportal, conocida como shunt de Rex, una intervención quirúrgica dirigida a restablecer el flujo sanguíneo portal dentro del hígado. Esta técnica constituye una opción fisiológica para tratar la enfermedad, aunque no puede realizarse en todos los pacientes.
La radiología intervencionista abre una vía alternativa, especialmente relevante en una población en la que las intervenciones deben adaptarse a las características anatómicas y clínicas de cada caso.
Microcatéteres para restablecer flujo sanguíneo
El procedimiento realizado en Vall d’Hebron requiere precisión y la combinación de distintas técnicas de imagen. Según detalla la doctora Mercedes Pérez, jefa de sección de Radiología Intervencionista, los especialistas utilizan la ecografía para acceder directamente a las venas del bazo y del hígado.
A partir de ese acceso, y bajo control radiológico, realizan un cateterismo que permite trabajar sobre el vaso obstruido. Con la ayuda de microguías y microcatéteres, los profesionales intentan atravesar la zona trombosada y restablecer la continuidad de la vena porta. El objetivo es volver a conectar el hígado con la circulación procedente del intestino y del bazo. A diferencia de la cirugía convencional, esta técnica permite abordar la obstrucción desde el interior de los vasos sanguíneos, mediante un procedimiento percutáneo, es decir, a través de la piel. «Utilizamos microguías y microcatéteres es una cirugía que requiere de una alta precisión», explica la especialista.«Dos horas y dos tiritas y te evitas la cirugía tradicional con mucho más riesgo», apunta Jesús Quintero, jefe de sección de Hepatología y Trasplante Hepático Pediátrico del Hospital Vall d’Hebro.
La complejidad del tratamiento, sin embargo, impide garantizar el resultado en todos los casos. La recanalización depende de las características de la obstrucción y de la anatomía vascular de cada paciente, por lo que la selección de la estrategia terapéutica exige una valoración individualizada.
Recanalización del portal
Uno de los aspectos relevantes de esta técnica es que un intento fallido no impide recurrir posteriormente a la cirugía. Al contrario, el procedimiento puede proporcionar información útil para planificar una intervención convencional, especialmente en casos en los que la anatomía vascular presenta dificultades.
«Si no es así, el intento de recanalización portal con radiología no contraindica una cirugía posterior y, además, puede aportar información detallada de la anatomía vascular para elegir la opción quirúrgica más adecuada para cada caso», señala el doctor José Andrés Molino, cirujano pediátrico especializado en cirugía hepatobiliopancreática y trasplante hepático pediátrico.
El especialista subraya que este conocimiento resulta especialmente importante porque se trata de intervenciones complejas que no pueden abordarse de manera uniforme. «Hablamos de cirugías muy complejas y que, por tanto, deben ser individualizadas», añade. En España solo hay dos centros que realizan este tuipo de cirugía: el Vall d’Hebron de Barcelona, que fue el primero en usarla, y otro hospital de Madrid.
La radiología intervencionista no debe interpretarse como una solución universal ni como un sustituto automático de la cirugía. Su principal aportación es ofrecer una alternativa menos invasiva que puede resolver la obstrucción en determinados pacientes y facilitar la planificación de otras opciones cuando no lo consigue, coinciden los especialistas.
«La recanalización percutánea de la vena porta con radiología intervencionista es un procedimiento complejo y puede presentar complicaciones, pero resulta una alternativa a la cirugía tradicional mucho menos invasiva y ha demostrado resultados óptimos», concluye el doctor Jesús Quintero, jefe de sección de Hepatología y Trasplante Hepático Pediátrico.
La experiencia acumulada en Vall d’Hebron desde 2018 sitúa al hospital como centro pionero en España en el empleo de esta técnica para la hipertensión portal infantil. Los resultados, con diez pacientes que mantienen permeable la vena porta tras la intervención, muestran el potencial de una estrategia que busca tratar directamente la obstrucción y preservar la circulación sanguínea, con la cirugía como alternativa cuando las características del caso lo requieren.
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