Max Verstappen, el cuatro veces campeón del mundo que persigue el pentacampeonato, es uno los más críticos con esta nueva F1 semieléctrica. Marcharse de China sin ningún punto, tras el 9.º puesto en la Sprint y el abandono por avería eléctrica en la carrera, no ha hecho más que recrudecer el discurso contrario del neerlandés a los cambios.
El neerlandés no puntuó en la Sprint (9.º) y se retiró por avería eléctrica en la carrera larga de Shanghai
Max Verstappen, el cuatro veces campeón del mundo que persigue el pentacampeonato, es uno los más críticos con esta nueva F1 semieléctrica. Marcharse de China sin ningún punto, tras el 9.º puesto en la Sprint y el abandono por avería eléctrica en la carrera, no ha hecho más que recrudecer el discurso contrario del neerlandés a los cambios.
“Quien disfrute con esto no entiende de qué va el automovilismo”, dijo Verstappen tras la carrera de Shanghai. “No es nada divertido. Es como jugar al Mario Kart. Esto no es automovilismo”.
Fíjate en cómo se corre: adelantas a alguien con el turbo, en la siguiente recta se te agota la batería y entonces él te adelanta de nuevo. No tiene ningún sentido”
El neerlandés lamenta la nueva manera de competir en las carreras de F1, supeditadas por completo a la incidencia de la gestión de la energía eléctrica: “Estábamos luchando duramente con Haas y Alpine. Pero fíjate en cómo se corre: adelantas a alguien con el turbo, en la siguiente recta se te agota la batería y entonces él te adelanta de nuevo. No tiene ningún sentido”, se quejaba el cuatro veces campeón, que ve apagada su capacidad de adelantar por habilidad o por valentía frenando más tarde.
“¿No son siempre Antonelli o Russell los que ganan? No es realmente un intercambio de posiciones. Están a años luz del resto”, afirma el neerlandés, que incluso ve ficticia la supuesta oposición de los Ferrari. “A veces, Ferrari simplemente hace buenas salidas, lo que les permite ponerse en cabeza por un momento, pero luego tardan unas vueltas en volver a situarse en su sitio. Como ya he dicho: esto no tiene nada que ver con las carreras”.
Verstappen, que cuando arrasaba no se quejaba, mantiene que sus quejas ante esta nueva F1 semieléctrica es por el nuevo estilo de pilotaje y de competición, no por sus pobres resultados. “Lo diría incluso si yo mismo ganara, porque me importa el producto que es el automovilismo. No se trata de que esté enfadado por dónde corro, porque, de hecho, ahora lucho aún más. Eso te hace comprender aún mejor lo que hay que hacer y de qué va todo. Pero para mí esto es ridículo”.
Para Verstappen, la solución para salvar la competición con una nueva modificación del reglamento es complicada. “Se puede remediar un poco, pero en el fondo, simplemente no cuadra. Pero no veo que eso vaya a suceder el año que viene. Es doloroso”.
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