A día de hoy puede resultar extraño para los vallisoletanos imaginarse pasando las vacaciones en un hotel espacial, con vistas a los anillos de saturno y demás cuerpos celestes. sin embargo, el paso de los años hace que lo que una vez fue ciencia ficción se vuelva costumbrista, por lo que ver cine ‘antiguo’ puede revelar mucho sobre el presente -y lo que está por llegar-. Valladolid no se ha quedado atrás y está proyectando su propio ciclo de cine de ciencia ficción de los años 20 y 30. Bajo el título de ‘2026: El año de Metrópolis’ las sesiones se llevan a cabo en el salón de actos del Museo Patio Herreriano. La cita se plantea para todos los miércoles del 8 de abril al 13 de mayo a las 19.00 horas, con entrada libre hasta completar el aforo.’Aelita’ (1924) , de Yakov Protazanov, fue la primera proyección el pasado miércoles 8 de abril. Para el día 15 de este mes está programada ‘París que duerme’, un largometraje de 1925 dirigido y escrito por René Clair. El 22 tomará el testigo la obra maestra de Fritz Lang, ‘Metrópolis’ (1927), y el 29 cerrará el mes ‘ Alta traición’ (1929) de Maurice Elvey. La seguirán en mayo ‘Pérdida de la sensación’ (1935), creada por Aleksandr Andriyevsky, y ‘La vida futura’ (1936), de William Cameron Menzies, que están pensadas para el 6 y el 13, respectivamente.El coordinador y presentador del ciclo, David Felipe Arranz, explica que «cada uno de los títulos escogidos» tiene tres ingredientes: «el científico, el literario y el prospectivo, es decir, que el cineasta haya propuesto al público una versión del futuro de la humanidad». Estas películas «primitivas» debían entonces «demostrar que la ciencia ficción era una forma de anticipación y la visión que ellas ofrecían podía arrojar pistas».«¡Mi sorpresa ha sido mayúscula!», cuenta Arranz, «al darme cuenta de que todos los retos que tenemos por delante estaban en estas películas» . Aquí cita a la desigualdad social, la «masificación» del trabajo, la irrupción de la IA, el debate en torno a la sustitución de los humanos por los robots, y los «tecnócratas y los amos del mundo que manipulan a las masas y polarizan a la sociedad».Noticia relacionada general No No «Valladolid tiene las mimbres para que su industria audiovisual crezca y despegue» Henar Díaz»Metrópolis’, ‘Alta traición’, ‘Pérdida de la sensación’ y ‘La vida futura’ conforman las historias «más capaces» de resonar con la sociedad actual, porque «hacen las cuatro un retrato increíble del tiempo que estamos viviendo», dice el periodista, a quien ‘Metrópolis’, que divide a los ultra ricos de los trabajadores que viven en guetos subterráneos, siempre le había parecido «el anuncio de las cosas que iban a venir» . Por su parte ‘Alta traición’ anticipa la «guerra actual», «con conspiraciones de fabricantes de armas, financieros y señores de la guerra que quieren provocar otra nueva guerra mundial». Algo «precioso» del filme es que son las mujeres las que organizan una Liga de la Paz . También hace su aparición el Eurotúnel que une Francia y Gran Bretaña, a pesar de inaugurarse en 1994 en la realidad.David Felipe Arranz, en la presentación de la primera película del ciclo. Ana AlvaradoEn ‘Pérdida de la sensación’ un ingeniero inventa robots inagotables, capaces de reemplazar el trabajo humano. Pero lo que puede parecer una idea generadora de utopías tiene sus riesgos: «Plantea la tesis de que aliviar el trabajo y abaratar tanto la producción puede llevar a que los seres humanos no tengan nada que hacer , y esto es muy peligroso». Para Arranz esta obra se fija en cómo la introducción masiva de la tecnología puede producir «paulatinamente una pérdida de la sensibilidad en la sociedad». Es más, los robots de ‘Pérdida de la sensación’ «prefiguran a los drones militares» y la técnica de ciberataque conocida actualmente como «jamming».Aunque ‘La vida futura’ «predijo la Segunda Guerra Mundial», también hace un «calco alucinante» de la situación actual, con su «gobierno mundial tecnocrático», sus «pequeñas pantallas» que auguraban las comunicaciones por vídeo y las redes sociales, un artista que pide la «desconexión tecnológica» y hasta «viajes tripulados a la cara oculta de la Luna» . Así que no puede haber mejor exponente de un ciclo de películas «caídas en el más injusto de los olvidos» a pesar de su acuciante actualidad. A día de hoy puede resultar extraño para los vallisoletanos imaginarse pasando las vacaciones en un hotel espacial, con vistas a los anillos de saturno y demás cuerpos celestes. sin embargo, el paso de los años hace que lo que una vez fue ciencia ficción se vuelva costumbrista, por lo que ver cine ‘antiguo’ puede revelar mucho sobre el presente -y lo que está por llegar-. Valladolid no se ha quedado atrás y está proyectando su propio ciclo de cine de ciencia ficción de los años 20 y 30. Bajo el título de ‘2026: El año de Metrópolis’ las sesiones se llevan a cabo en el salón de actos del Museo Patio Herreriano. La cita se plantea para todos los miércoles del 8 de abril al 13 de mayo a las 19.00 horas, con entrada libre hasta completar el aforo.’Aelita’ (1924) , de Yakov Protazanov, fue la primera proyección el pasado miércoles 8 de abril. Para el día 15 de este mes está programada ‘París que duerme’, un largometraje de 1925 dirigido y escrito por René Clair. El 22 tomará el testigo la obra maestra de Fritz Lang, ‘Metrópolis’ (1927), y el 29 cerrará el mes ‘ Alta traición’ (1929) de Maurice Elvey. La seguirán en mayo ‘Pérdida de la sensación’ (1935), creada por Aleksandr Andriyevsky, y ‘La vida futura’ (1936), de William Cameron Menzies, que están pensadas para el 6 y el 13, respectivamente.El coordinador y presentador del ciclo, David Felipe Arranz, explica que «cada uno de los títulos escogidos» tiene tres ingredientes: «el científico, el literario y el prospectivo, es decir, que el cineasta haya propuesto al público una versión del futuro de la humanidad». Estas películas «primitivas» debían entonces «demostrar que la ciencia ficción era una forma de anticipación y la visión que ellas ofrecían podía arrojar pistas».«¡Mi sorpresa ha sido mayúscula!», cuenta Arranz, «al darme cuenta de que todos los retos que tenemos por delante estaban en estas películas» . Aquí cita a la desigualdad social, la «masificación» del trabajo, la irrupción de la IA, el debate en torno a la sustitución de los humanos por los robots, y los «tecnócratas y los amos del mundo que manipulan a las masas y polarizan a la sociedad».Noticia relacionada general No No «Valladolid tiene las mimbres para que su industria audiovisual crezca y despegue» Henar Díaz»Metrópolis’, ‘Alta traición’, ‘Pérdida de la sensación’ y ‘La vida futura’ conforman las historias «más capaces» de resonar con la sociedad actual, porque «hacen las cuatro un retrato increíble del tiempo que estamos viviendo», dice el periodista, a quien ‘Metrópolis’, que divide a los ultra ricos de los trabajadores que viven en guetos subterráneos, siempre le había parecido «el anuncio de las cosas que iban a venir» . Por su parte ‘Alta traición’ anticipa la «guerra actual», «con conspiraciones de fabricantes de armas, financieros y señores de la guerra que quieren provocar otra nueva guerra mundial». Algo «precioso» del filme es que son las mujeres las que organizan una Liga de la Paz . También hace su aparición el Eurotúnel que une Francia y Gran Bretaña, a pesar de inaugurarse en 1994 en la realidad.David Felipe Arranz, en la presentación de la primera película del ciclo. Ana AlvaradoEn ‘Pérdida de la sensación’ un ingeniero inventa robots inagotables, capaces de reemplazar el trabajo humano. Pero lo que puede parecer una idea generadora de utopías tiene sus riesgos: «Plantea la tesis de que aliviar el trabajo y abaratar tanto la producción puede llevar a que los seres humanos no tengan nada que hacer , y esto es muy peligroso». Para Arranz esta obra se fija en cómo la introducción masiva de la tecnología puede producir «paulatinamente una pérdida de la sensibilidad en la sociedad». Es más, los robots de ‘Pérdida de la sensación’ «prefiguran a los drones militares» y la técnica de ciberataque conocida actualmente como «jamming».Aunque ‘La vida futura’ «predijo la Segunda Guerra Mundial», también hace un «calco alucinante» de la situación actual, con su «gobierno mundial tecnocrático», sus «pequeñas pantallas» que auguraban las comunicaciones por vídeo y las redes sociales, un artista que pide la «desconexión tecnológica» y hasta «viajes tripulados a la cara oculta de la Luna» . Así que no puede haber mejor exponente de un ciclo de películas «caídas en el más injusto de los olvidos» a pesar de su acuciante actualidad.
A día de hoy puede resultar extraño para los vallisoletanos imaginarse pasando las vacaciones en un hotel espacial, con vistas a los anillos de saturno y demás cuerpos celestes. sin embargo, el paso de los años hace que lo que una vez fue ciencia ficción … se vuelva costumbrista, por lo que ver cine ‘antiguo’ puede revelar mucho sobre el presente -y lo que está por llegar-. Valladolid no se ha quedado atrás y está proyectando su propio ciclo de cine de ciencia ficción de los años 20 y 30. Bajo el título de ‘2026: El año de Metrópolis’ las sesiones se llevan a cabo en el salón de actos del Museo Patio Herreriano. La cita se plantea para todos los miércoles del 8 de abril al 13 de mayo a las 19.00 horas, con entrada libre hasta completar el aforo.
‘Aelita’ (1924), de Yakov Protazanov, fue la primera proyección el pasado miércoles 8 de abril. Para el día 15 de este mes está programada ‘París que duerme’, un largometraje de 1925 dirigido y escrito por René Clair. El 22 tomará el testigo la obra maestra de Fritz Lang, ‘Metrópolis’ (1927), y el 29 cerrará el mes ‘Alta traición’ (1929) de Maurice Elvey. La seguirán en mayo ‘Pérdida de la sensación’ (1935), creada por Aleksandr Andriyevsky, y ‘La vida futura’ (1936), de William Cameron Menzies, que están pensadas para el 6 y el 13, respectivamente.
El coordinador y presentador del ciclo, David Felipe Arranz, explica que «cada uno de los títulos escogidos» tiene tres ingredientes: «el científico, el literario y el prospectivo, es decir, que el cineasta haya propuesto al público una versión del futuro de la humanidad». Estas películas «primitivas» debían entonces «demostrar que la ciencia ficción era una forma de anticipación y la visión que ellas ofrecían podía arrojar pistas».
«¡Mi sorpresa ha sido mayúscula!», cuenta Arranz, «al darme cuenta de que todos los retos que tenemos por delante estaban en estas películas». Aquí cita a la desigualdad social, la «masificación» del trabajo, la irrupción de la IA, el debate en torno a la sustitución de los humanos por los robots, y los «tecnócratas y los amos del mundo que manipulan a las masas y polarizan a la sociedad».
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»Metrópolis’, ‘Alta traición’, ‘Pérdida de la sensación’ y ‘La vida futura’ conforman las historias «más capaces» de resonar con la sociedad actual, porque «hacen las cuatro un retrato increíble del tiempo que estamos viviendo», dice el periodista, a quien ‘Metrópolis’, que divide a los ultra ricos de los trabajadores que viven en guetos subterráneos, siempre le había parecido «el anuncio de las cosas que iban a venir». Por su parte ‘Alta traición’ anticipa la «guerra actual», «con conspiraciones de fabricantes de armas, financieros y señores de la guerra que quieren provocar otra nueva guerra mundial». Algo «precioso» del filme es que son las mujeres las que organizan una Liga de la Paz. También hace su aparición el Eurotúnel que une Francia y Gran Bretaña, a pesar de inaugurarse en 1994 en la realidad.

(Ana Alvarado)
En ‘Pérdida de la sensación’ un ingeniero inventa robots inagotables, capaces de reemplazar el trabajo humano. Pero lo que puede parecer una idea generadora de utopías tiene sus riesgos: «Plantea la tesis de que aliviar el trabajo y abaratar tanto la producción puede llevar a que los seres humanos no tengan nada que hacer, y esto es muy peligroso». Para Arranz esta obra se fija en cómo la introducción masiva de la tecnología puede producir «paulatinamente una pérdida de la sensibilidad en la sociedad». Es más, los robots de ‘Pérdida de la sensación’ «prefiguran a los drones militares» y la técnica de ciberataque conocida actualmente como «jamming».
Aunque ‘La vida futura’ «predijo la Segunda Guerra Mundial», también hace un «calco alucinante» de la situación actual, con su «gobierno mundial tecnocrático», sus «pequeñas pantallas» que auguraban las comunicaciones por vídeo y las redes sociales, un artista que pide la «desconexión tecnológica» y hasta «viajes tripulados a la cara oculta de la Luna». Así que no puede haber mejor exponente de un ciclo de películas «caídas en el más injusto de los olvidos» a pesar de su acuciante actualidad.
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