Durante décadas, hablar de longevidad equivalía fundamentalmente a hablar de esperanza de vida. Hoy, el concepto es mucho más amplio: no se trata únicamente de cuántos años vivimos, sino de cómo llegamos a ellos. Esta fue una de las principales conclusiones de la jornada ‘ El futuro de la longevidad . Porque vivir más ya no es suficiente, la clave es vivir mejor’, organizada recientemente por The Beauty Concept , y en la que varios especialistas abordaron el envejecimiento desde perspectivas complementarias.Abrió el turno de palabra Vicente Mera , médico especializado en medicina interna y longevidad, para quien el cambio de paradigma consiste precisamente en dejar de considerar la edad como el único indicador relevante de la salud. Utilizó una imagen gráfica para explicar lo que sucede a partir de los 60 años: «A esa edad, la cremallera empieza a atascarse», dijo en referencia a la distancia que puede comenzar a abrirse entre los años que quedan por vivir y la calidad de esos años. Hasta una determinada edad, explicó que ambos aspectos evolucionan de manera relativamente paralela, pero con el paso del tiempo pueden aparecer problemas de salud que permiten seguir cumpliendo años, pero con una progresiva pérdida de bienestar o autonomía. En su opinión el verdadero cambio de paradigma «es cómo llegamos al final de nuestra vida y para llegar en buenas condiciones, la intervención no debería comenzar cuando aparecen las enfermedades, sino mucho antes. Cuanto antes, mejor», recalcó defendiendo la incorporación temprana de hábitos saludables .Para el especialista, el punto de partida es más sencillo de lo que a veces pueda parecer, «y consiste en aprender a cuidarse . Lo que hago y lo que me funciona a mí es cambiar el hábito de vida, y ese cambio no debería entenderse como una obligación puntual, sino como una filosofía que integre ejercicio, descanso, alimentación y otros comportamientos saludables».Mera introdujo, además, una dimensión social de la longevidad al asegurar que cuidarse no sería únicamente una decisión individual, sino también una forma de cuidar a quienes nos rodean. «Se trata de un gesto de amor hacia los seres queridos porque te permite mantener una buena salud y autonomía durante más años sin depender de nadie ; es decir, sin consecuencias para las familias y para el conjunto de la sociedad«.La conversación también abordó el aparato digestivo y uno de los campos que más interés está despertando en la investigación relacionada con salud y envejecimiento: la microbiota. El doctor Álvaro Campillo, especialista en cirugía digestiva, inflamación, alimentación oncológica y medicina de precisión, aseguró que el intestino mantiene una estrecha relación con el sistema inmunitario y con los procesos inflamatorios del organismo. Explicó que la microbiota son las bacterias buenas que tenemos en el intestino y tienen un gran protagonismo en las funciones digestivas e inmunitarias, de tal manera que la alteración de este ecosistema «puede relacionarse con procesos de inflamación crónica de bajo grado, un fenómeno que se investiga por su posible relación con distintas patologías asociadas al envejecimiento».La importancia de la prevenciónPara este especialista, la prevención también es fundamental. «No hay que tener una mala digestión o el intestino mal para empezar a hacer las cosas bien», señaló. En su opinión, una analítica normal en un momento determinado no significa necesariamente que todos los hábitos sean adecuados a largo plazo. Por eso considera importante observar la evolución de los marcadores y no fijarse únicamente en una fotografía puntual.¿Por dónde empezar a cuidarse para envejecer con mayor calidad de vida? Campillo puso el foco en dos cuestiones aparentemente sencillas. «Lo más importante es lo que comemos y, también, cuándo lo comemos . No es lo igual comer una misma comida por la mañana que por la noche, cuando el cuerpo está preparado para descansar y reparar el organismo. También es muy importante respetar el sueño nocturno y la gestión del estrés como elementos que forman parte de ese cuidado global«.La doctora Larissa Perezhogina , especialista en medicina regenerativa, incidió en la capacidad del propio organismo para regenerarse. «Nuestro cuerpo es muy inteligente», explicó defendiendo una medicina que identifique aquellos procesos que pueden favorecer la regeneración y que tenga en cuenta factores como alimentación, ejercicio, descanso y otros hábitos. Aseguró que esta visión también está transformando la medicina estética, puesto que «las personas ya no buscan únicamente aparentar menos edad, sino verse mejor de una manera coherente con cómo se sienten», explicó.Para lograrlo, la especialista puntualiza que este abordaje debe producirse tanto desde dentro como desde fuera, porque «no conseguiremos vernos bien por fuera ni conseguiremos el mejor resultado si no nos cuidamos por dentro. Se trata de una concepción que conecta la estética con una visión más amplia de salud y bienestar ».La salud mental, clave en el envejecimiento saludableEn esta línea, el doctor Eduardo Vera , psiquiatra y psicoterapeuta especializado en neuromodulación cerebral no invasiva, defendió que la longevidad no puede entenderse únicamente desde la dimensión física y reivindicó la salud mental como una de las claves del envejecimiento saludable. «La salud mental es un pilar que hemos influye directamente en la belleza y la salud en general -puntualizó-. El estrés mantenido puede tener activados mecanismos de supervivencia que, en un contexto de estrés cotidiano y permanente, dejan de cumplir la función adaptativa que tuvieron originalmente«. Su propuesta pasa por recuperar hábitos capaces de favorecer el equilibrio emocional , tales como el ejercicio, la meditación, las relaciones humanas saludables, la gratitud, el humor y la terapia cuando sea necesaria. Este psiquiatra también llamó la atención sobre el impacto de la hiperconectividad . «Las notificaciones constantes, la exposición permanente a las pantallas y la dificultad para desconectar pueden interferir en rutinas esenciales como el descanso. Frente a ello es necesario construir nuevos hábitos que protejan la salud mental».El apoyo de la tecnología En este contexto destacó cómo la tecnología también ha venido a sumar a este fin de cuidar la salud mental y favorecer un envejecimiento saludable. En concreto se refirió a Exomind , una tecnología de estimulación cerebral no invasiva basada en estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS). «La tecnología utiliza pulsos electromagnéticos indoloros para estimular determinadas zonas cerebrales y se relaciona con el estudio de la neuroplasticidad; es decir, con la capacidad del cerebro para modificar y reorganizar sus conexiones. Su objetivo es reforzar las conexiones neuronales, favorecer la comunicación entre distintas áreas cerebrales y estimular procesos relacionados con la liberación de neurotransmisores, así como la función cerebral. Este tipo de neuromodulación puede estudiarse también desde una perspectiva preventiva y de bienestar , y no únicamente en contextos clínicos, ya que fomenta la concentración o aumenta la energía, entre otros beneficios». De hecho, la tenista Serena Williams, una de sus embajadoras, o la actriz y empresaria Gwyneth Paltrow han compartido públicamente su experiencia con esta tecnología en relación con su bienestar durante la menopausia.MÁS INFORMACIÓN noticia Si «Lo que anhelamos no es vivir para siempre, sino la juventud eterna» noticia Si «Los hay con 70 años y una apretada agenda y otros con 90 hacen pesas» noticia Si Luis Rojas Marcos, psiquiatra: «Reina la idea de que los mayores son desgraciados; no es así, el 80% es feliz»Paz Torralba , directora de The Beauty Concept, puntualizó que las personas que llegan a su centro se realizan tratamientos faciales, corporales, antiaging o de remodelación, «pero son personas que, además, sienten estrés, cansancio mental o dificultades para descansar. La longevidad consiste precisamente en ampliar esa mirada, en sentirnos mejor por fuera, pero cuidando el interior», concluyó. Durante décadas, hablar de longevidad equivalía fundamentalmente a hablar de esperanza de vida. Hoy, el concepto es mucho más amplio: no se trata únicamente de cuántos años vivimos, sino de cómo llegamos a ellos. Esta fue una de las principales conclusiones de la jornada ‘ El futuro de la longevidad . Porque vivir más ya no es suficiente, la clave es vivir mejor’, organizada recientemente por The Beauty Concept , y en la que varios especialistas abordaron el envejecimiento desde perspectivas complementarias.Abrió el turno de palabra Vicente Mera , médico especializado en medicina interna y longevidad, para quien el cambio de paradigma consiste precisamente en dejar de considerar la edad como el único indicador relevante de la salud. Utilizó una imagen gráfica para explicar lo que sucede a partir de los 60 años: «A esa edad, la cremallera empieza a atascarse», dijo en referencia a la distancia que puede comenzar a abrirse entre los años que quedan por vivir y la calidad de esos años. Hasta una determinada edad, explicó que ambos aspectos evolucionan de manera relativamente paralela, pero con el paso del tiempo pueden aparecer problemas de salud que permiten seguir cumpliendo años, pero con una progresiva pérdida de bienestar o autonomía. En su opinión el verdadero cambio de paradigma «es cómo llegamos al final de nuestra vida y para llegar en buenas condiciones, la intervención no debería comenzar cuando aparecen las enfermedades, sino mucho antes. Cuanto antes, mejor», recalcó defendiendo la incorporación temprana de hábitos saludables .Para el especialista, el punto de partida es más sencillo de lo que a veces pueda parecer, «y consiste en aprender a cuidarse . Lo que hago y lo que me funciona a mí es cambiar el hábito de vida, y ese cambio no debería entenderse como una obligación puntual, sino como una filosofía que integre ejercicio, descanso, alimentación y otros comportamientos saludables».Mera introdujo, además, una dimensión social de la longevidad al asegurar que cuidarse no sería únicamente una decisión individual, sino también una forma de cuidar a quienes nos rodean. «Se trata de un gesto de amor hacia los seres queridos porque te permite mantener una buena salud y autonomía durante más años sin depender de nadie ; es decir, sin consecuencias para las familias y para el conjunto de la sociedad«.La conversación también abordó el aparato digestivo y uno de los campos que más interés está despertando en la investigación relacionada con salud y envejecimiento: la microbiota. El doctor Álvaro Campillo, especialista en cirugía digestiva, inflamación, alimentación oncológica y medicina de precisión, aseguró que el intestino mantiene una estrecha relación con el sistema inmunitario y con los procesos inflamatorios del organismo. Explicó que la microbiota son las bacterias buenas que tenemos en el intestino y tienen un gran protagonismo en las funciones digestivas e inmunitarias, de tal manera que la alteración de este ecosistema «puede relacionarse con procesos de inflamación crónica de bajo grado, un fenómeno que se investiga por su posible relación con distintas patologías asociadas al envejecimiento».La importancia de la prevenciónPara este especialista, la prevención también es fundamental. «No hay que tener una mala digestión o el intestino mal para empezar a hacer las cosas bien», señaló. En su opinión, una analítica normal en un momento determinado no significa necesariamente que todos los hábitos sean adecuados a largo plazo. Por eso considera importante observar la evolución de los marcadores y no fijarse únicamente en una fotografía puntual.¿Por dónde empezar a cuidarse para envejecer con mayor calidad de vida? Campillo puso el foco en dos cuestiones aparentemente sencillas. «Lo más importante es lo que comemos y, también, cuándo lo comemos . No es lo igual comer una misma comida por la mañana que por la noche, cuando el cuerpo está preparado para descansar y reparar el organismo. También es muy importante respetar el sueño nocturno y la gestión del estrés como elementos que forman parte de ese cuidado global«.La doctora Larissa Perezhogina , especialista en medicina regenerativa, incidió en la capacidad del propio organismo para regenerarse. «Nuestro cuerpo es muy inteligente», explicó defendiendo una medicina que identifique aquellos procesos que pueden favorecer la regeneración y que tenga en cuenta factores como alimentación, ejercicio, descanso y otros hábitos. Aseguró que esta visión también está transformando la medicina estética, puesto que «las personas ya no buscan únicamente aparentar menos edad, sino verse mejor de una manera coherente con cómo se sienten», explicó.Para lograrlo, la especialista puntualiza que este abordaje debe producirse tanto desde dentro como desde fuera, porque «no conseguiremos vernos bien por fuera ni conseguiremos el mejor resultado si no nos cuidamos por dentro. Se trata de una concepción que conecta la estética con una visión más amplia de salud y bienestar ».La salud mental, clave en el envejecimiento saludableEn esta línea, el doctor Eduardo Vera , psiquiatra y psicoterapeuta especializado en neuromodulación cerebral no invasiva, defendió que la longevidad no puede entenderse únicamente desde la dimensión física y reivindicó la salud mental como una de las claves del envejecimiento saludable. «La salud mental es un pilar que hemos influye directamente en la belleza y la salud en general -puntualizó-. El estrés mantenido puede tener activados mecanismos de supervivencia que, en un contexto de estrés cotidiano y permanente, dejan de cumplir la función adaptativa que tuvieron originalmente«. Su propuesta pasa por recuperar hábitos capaces de favorecer el equilibrio emocional , tales como el ejercicio, la meditación, las relaciones humanas saludables, la gratitud, el humor y la terapia cuando sea necesaria. Este psiquiatra también llamó la atención sobre el impacto de la hiperconectividad . «Las notificaciones constantes, la exposición permanente a las pantallas y la dificultad para desconectar pueden interferir en rutinas esenciales como el descanso. Frente a ello es necesario construir nuevos hábitos que protejan la salud mental».El apoyo de la tecnología En este contexto destacó cómo la tecnología también ha venido a sumar a este fin de cuidar la salud mental y favorecer un envejecimiento saludable. En concreto se refirió a Exomind , una tecnología de estimulación cerebral no invasiva basada en estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS). «La tecnología utiliza pulsos electromagnéticos indoloros para estimular determinadas zonas cerebrales y se relaciona con el estudio de la neuroplasticidad; es decir, con la capacidad del cerebro para modificar y reorganizar sus conexiones. Su objetivo es reforzar las conexiones neuronales, favorecer la comunicación entre distintas áreas cerebrales y estimular procesos relacionados con la liberación de neurotransmisores, así como la función cerebral. Este tipo de neuromodulación puede estudiarse también desde una perspectiva preventiva y de bienestar , y no únicamente en contextos clínicos, ya que fomenta la concentración o aumenta la energía, entre otros beneficios». De hecho, la tenista Serena Williams, una de sus embajadoras, o la actriz y empresaria Gwyneth Paltrow han compartido públicamente su experiencia con esta tecnología en relación con su bienestar durante la menopausia.MÁS INFORMACIÓN noticia Si «Lo que anhelamos no es vivir para siempre, sino la juventud eterna» noticia Si «Los hay con 70 años y una apretada agenda y otros con 90 hacen pesas» noticia Si Luis Rojas Marcos, psiquiatra: «Reina la idea de que los mayores son desgraciados; no es así, el 80% es feliz»Paz Torralba , directora de The Beauty Concept, puntualizó que las personas que llegan a su centro se realizan tratamientos faciales, corporales, antiaging o de remodelación, «pero son personas que, además, sienten estrés, cansancio mental o dificultades para descansar. La longevidad consiste precisamente en ampliar esa mirada, en sentirnos mejor por fuera, pero cuidando el interior», concluyó.
Durante décadas, hablar de longevidad equivalía fundamentalmente a hablar de esperanza de vida. Hoy, el concepto es mucho más amplio: no se trata únicamente de cuántos años vivimos, sino de cómo llegamos a ellos. Esta fue una de las principales conclusiones de la jornada ‘El … futuro de la longevidad. Porque vivir más ya no es suficiente, la clave es vivir mejor’, organizada recientemente por The Beauty Concept, y en la que varios especialistas abordaron el envejecimiento desde perspectivas complementarias.
Abrió el turno de palabra Vicente Mera, médico especializado en medicina interna y longevidad, para quien el cambio de paradigma consiste precisamente en dejar de considerar la edad como el único indicador relevante de la salud. Utilizó una imagen gráfica para explicar lo que sucede a partir de los 60 años: «A esa edad, la cremallera empieza a atascarse», dijo en referencia a la distancia que puede comenzar a abrirse entre los años que quedan por vivir y la calidad de esos años. Hasta una determinada edad, explicó que ambos aspectos evolucionan de manera relativamente paralela, pero con el paso del tiempo pueden aparecer problemas de salud que permiten seguir cumpliendo años, pero con una progresiva pérdida de bienestar o autonomía.
En su opinión el verdadero cambio de paradigma «es cómo llegamos al final de nuestra vida y para llegar en buenas condiciones, la intervención no debería comenzar cuando aparecen las enfermedades, sino mucho antes. Cuanto antes, mejor», recalcó defendiendo la incorporación temprana de hábitos saludables.
Para el especialista, el punto de partida es más sencillo de lo que a veces pueda parecer, «y consiste en aprender a cuidarse. Lo que hago y lo que me funciona a mí es cambiar el hábito de vida, y ese cambio no debería entenderse como una obligación puntual, sino como una filosofía que integre ejercicio, descanso, alimentación y otros comportamientos saludables».
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Carmen Romero, experta en longevidad
Laura Peraita
Mera introdujo, además, una dimensión social de la longevidad al asegurar que cuidarse no sería únicamente una decisión individual, sino también una forma de cuidar a quienes nos rodean. «Se trata de un gesto de amor hacia los seres queridos porque te permite mantener una buena salud y autonomía durante más años sin depender de nadie; es decir, sin consecuencias para las familias y para el conjunto de la sociedad«.
La conversación también abordó el aparato digestivo y uno de los campos que más interés está despertando en la investigación relacionada con salud y envejecimiento: la microbiota. El doctor Álvaro Campillo, especialista en cirugía digestiva, inflamación, alimentación oncológica y medicina de precisión, aseguró que el intestino mantiene una estrecha relación con el sistema inmunitario y con los procesos inflamatorios del organismo. Explicó que la microbiota son las bacterias buenas que tenemos en el intestino y tienen un gran protagonismo en las funciones digestivas e inmunitarias, de tal manera que la alteración de este ecosistema «puede relacionarse con procesos de inflamación crónica de bajo grado, un fenómeno que se investiga por su posible relación con distintas patologías asociadas al envejecimiento».
La importancia de la prevención
Para este especialista, la prevención también es fundamental. «No hay que tener una mala digestión o el intestino mal para empezar a hacer las cosas bien», señaló. En su opinión, una analítica normal en un momento determinado no significa necesariamente que todos los hábitos sean adecuados a largo plazo. Por eso considera importante observar la evolución de los marcadores y no fijarse únicamente en una fotografía puntual.
¿Por dónde empezar a cuidarse para envejecer con mayor calidad de vida? Campillo puso el foco en dos cuestiones aparentemente sencillas. «Lo más importante es lo que comemos y, también, cuándo lo comemos. No es lo igual comer una misma comida por la mañana que por la noche, cuando el cuerpo está preparado para descansar y reparar el organismo. También es muy importante respetar el sueño nocturno y la gestión del estrés como elementos que forman parte de ese cuidado global«.
La doctora Larissa Perezhogina, especialista en medicina regenerativa, incidió en la capacidad del propio organismo para regenerarse. «Nuestro cuerpo es muy inteligente», explicó defendiendo una medicina que identifique aquellos procesos que pueden favorecer la regeneración y que tenga en cuenta factores como alimentación, ejercicio, descanso y otros hábitos. Aseguró que esta visión también está transformando la medicina estética, puesto que «las personas ya no buscan únicamente aparentar menos edad, sino verse mejor de una manera coherente con cómo se sienten», explicó.
Para lograrlo, la especialista puntualiza que este abordaje debe producirse tanto desde dentro como desde fuera, porque «no conseguiremos vernos bien por fuera ni conseguiremos el mejor resultado si no nos cuidamos por dentro. Se trata de una concepción que conecta la estética con una visión más amplia de salud y bienestar».
La salud mental, clave en el envejecimiento saludable
En esta línea, el doctor Eduardo Vera, psiquiatra y psicoterapeuta especializado en neuromodulación cerebral no invasiva, defendió que la longevidad no puede entenderse únicamente desde la dimensión física y reivindicó la salud mental como una de las claves del envejecimiento saludable. «La salud mental es un pilar que hemos influye directamente en la belleza y la salud en general -puntualizó-. El estrés mantenido puede tener activados mecanismos de supervivencia que, en un contexto de estrés cotidiano y permanente, dejan de cumplir la función adaptativa que tuvieron originalmente«. Su propuesta pasa por recuperar hábitos capaces de favorecer el equilibrio emocional, tales como el ejercicio, la meditación, las relaciones humanas saludables, la gratitud, el humor y la terapia cuando sea necesaria.
Este psiquiatra también llamó la atención sobre el impacto de la hiperconectividad. «Las notificaciones constantes, la exposición permanente a las pantallas y la dificultad para desconectar pueden interferir en rutinas esenciales como el descanso. Frente a ello es necesario construir nuevos hábitos que protejan la salud mental».
El apoyo de la tecnología
En este contexto destacó cómo la tecnología también ha venido a sumar a este fin de cuidar la salud mental y favorecer un envejecimiento saludable. En concreto se refirió a Exomind, una tecnología de estimulación cerebral no invasiva basada en estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS). «La tecnología utiliza pulsos electromagnéticos indoloros para estimular determinadas zonas cerebrales y se relaciona con el estudio de la neuroplasticidad; es decir, con la capacidad del cerebro para modificar y reorganizar sus conexiones. Su objetivo es reforzar las conexiones neuronales, favorecer la comunicación entre distintas áreas cerebrales y estimular procesos relacionados con la liberación de neurotransmisores, así como la función cerebral. Este tipo de neuromodulación puede estudiarse también desde una perspectiva preventiva y de bienestar, y no únicamente en contextos clínicos, ya que fomenta la concentración o aumenta la energía, entre otros beneficios». De hecho, la tenista Serena Williams, una de sus embajadoras, o la actriz y empresaria Gwyneth Paltrow han compartido públicamente su experiencia con esta tecnología en relación con su bienestar durante la menopausia.
Paz Torralba, directora de The Beauty Concept, puntualizó que las personas que llegan a su centro se realizan tratamientos faciales, corporales, antiaging o de remodelación, «pero son personas que, además, sienten estrés, cansancio mental o dificultades para descansar. La longevidad consiste precisamente en ampliar esa mirada, en sentirnos mejor por fuera, pero cuidando el interior», concluyó.
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