Un terreno de pasto ya muy seco en el que el incendio podía correr a gran velocidad impulsado por las fuertes rachas de viento, salpicado de encinas que servían para alimentar aún más al fuego y los grandes bloques de granito de esta zona en los pies de la sierra de Guadarrama en los que las llamas se quedan ‘escondidas’ y sólo tienen que aguardar una ráfaga para salir y proseguir con su destructor camino. Son las principales dificultades de que está encontrando el amplio operativo con más de 200 efectivos desplegados por tierra y aire para combatir el incendio forestal declarado el pasado sábado en el término de Navas de San Antonio , en la provincia de Segovia.Comenzó por un coche que ardió en el arcén en la autopista AP-6 en torno a las 16.00 horas. Momento de pleno sol, elevadas temperaturas y con Eolo haciendo de las suyas que rápidamente comenzaba a propagar el rastro cenizas y elevar la densa columna de humo visible a kilómetros, obligando a cortar varias horas el tráfico en esta vía de peaje y antes también en la nacional N-VI. Un humo que era precisamente el principal motivo que ya el domingo -tras una mañana en la que ya casi ni era perceptible a distancia- obligase a la evacuación «preventiva» de la urbanización de Los Ángeles de San Rafael y Vegas de Matute y el confinamiento de Valdeprados, con el fuego corriendo a gran velocidad hacia ambos núcleos, y aupar un peldaño mas el Índice Potencial de Riesgo (IGR), hasta el 2.Y la razón que llevaba de nuevo este lunes, tras tres reuniones del Cecopi (Centro Coordinador de Emergencias), presidido por la delegada territorial de la Junta en Segovia, Raquel Alonso, a mantener los desalojos pero a última hora ya levantar el confinamiento aunque las labores durante el día fueran «muy productivas». No obstante, debido a la previsión meteorológica, según la cual se mantendrían hasta bien entrada la tarde las fuertes rachas de viento, y por «máxima prudencia», se decidía que los evacuados pasaran otra noche lejos de sus hogares.No llegaba a las casas, pero sí se quedaba a «apenas cincuenta metros» del núcleo urbano. Especialmente en la zona del embalse de Los Ángeles, donde sí hay actividades, según detallaba Javier Figueredo, alcalde de El Espinar, municipio al que pertenece esta urbanización, con entre 1.600 y 1.700 habitantes habituales, pero que «multiplica por tres su población» los fines de semana y en verano. Lo mismo que en Vegas de Matute, también próximo a la Comunidad de Madrid, por lo que calculan que en el momento de la evacuación habría unas 5.000 personas. Sin embargo, en los albergues habilitados en El Espinar, Villacastín y Zarzuela del Monte no llegaban a 200 las que pasaban allí la noche, aunque en un principio llegaban cerca de 400, acompañados por un extenso dispositivo de Protección Civil -con voluntarios incluso de otras provincias- y de Cruz Roja. En la organización no gubernamental ya el sábado habían prealertado a sus efectivos, incluido el equipo de psicólogos. «Lo primero que preguntan es cuánto van a estar aquí, sobre todo, las personas mayores», apuntaba ya el lunes y tras una noche de pernocta fuera de casa y madrugar más temprano, apuntaba Javier Vírseda, de Cruz Roja Segovia. Una de las principales preocupaciones, las casas. Si bien al saber que no había llegado el fuego lograban que fuera «más llevadero», por más que lo que se escuchase al entrar era el resoplido al ver las camas de campaña que ya apuntaban que debían pasar allí la noche. «Incertidumbre»Velada de «incertidumbre», en la que al menos el consuelo ya era que el trabajo del operativo daba resultados. Pero sin alivio total, sobre todo por unas predicciones que ponían de nuevo el foco en las fuertes rachas de viento que están siendo uno de los principales caballos con los que batallan los efectivos de la Junta de Castilla y León, el Ministerio para la Transición Ecológica, la Diputación y el Ayuntamiento de Segovia, así como llegados de otras comunidades próximas como Madrid y Castilla-La Mancha. Por otra parte, el incendio declarado en Revenga -no lejos del de Navas de San Antonio-, también se mantenía este lunes en nivel 1 y tenía cortado durante la mañana el tráfico por la N-603 desde el kilómetro 87 al 64, entre Segovia y El Espinar, pero este se abría a última hora de la tarde.Y mientras el operativo sigue luchando contra las llamas activas, la Junta declaraba este lunes «situación de alerta por riesgo meteorológico de incendios forestales» para los días 11, 12 y 13 de agosto en toda la Comunidad. Lo hacía ante la previsión de un cambio desfavorable de las condiciones meteorológicas «que incrementará el riesgo de inicio y propagación» de los fuegos, coincidiendo además con el eclipse.Es la quinta declaración de alerta por riesgo meteorológico desde el inicio de la Época de Peligro Alto de incendios forestales, fijada entre el 12 de junio y el 12 de octubre. Con previsión de temperaturas por encima de los 35 grados, baja humedad relativa y vientos con rachas que podrían alcanzar hasta los 45 kilómetros por hora, índice de peligro de incendios forestales será «extremo» el 11 de agosto, «entre muy alto y extremo» el 12 y de nuevo en extremo el 13, lo que supone una serie de restricciones y prohibiciones en el uso del fuego y material que pueda provocar la ignición. Un terreno de pasto ya muy seco en el que el incendio podía correr a gran velocidad impulsado por las fuertes rachas de viento, salpicado de encinas que servían para alimentar aún más al fuego y los grandes bloques de granito de esta zona en los pies de la sierra de Guadarrama en los que las llamas se quedan ‘escondidas’ y sólo tienen que aguardar una ráfaga para salir y proseguir con su destructor camino. Son las principales dificultades de que está encontrando el amplio operativo con más de 200 efectivos desplegados por tierra y aire para combatir el incendio forestal declarado el pasado sábado en el término de Navas de San Antonio , en la provincia de Segovia.Comenzó por un coche que ardió en el arcén en la autopista AP-6 en torno a las 16.00 horas. Momento de pleno sol, elevadas temperaturas y con Eolo haciendo de las suyas que rápidamente comenzaba a propagar el rastro cenizas y elevar la densa columna de humo visible a kilómetros, obligando a cortar varias horas el tráfico en esta vía de peaje y antes también en la nacional N-VI. Un humo que era precisamente el principal motivo que ya el domingo -tras una mañana en la que ya casi ni era perceptible a distancia- obligase a la evacuación «preventiva» de la urbanización de Los Ángeles de San Rafael y Vegas de Matute y el confinamiento de Valdeprados, con el fuego corriendo a gran velocidad hacia ambos núcleos, y aupar un peldaño mas el Índice Potencial de Riesgo (IGR), hasta el 2.Y la razón que llevaba de nuevo este lunes, tras tres reuniones del Cecopi (Centro Coordinador de Emergencias), presidido por la delegada territorial de la Junta en Segovia, Raquel Alonso, a mantener los desalojos pero a última hora ya levantar el confinamiento aunque las labores durante el día fueran «muy productivas». No obstante, debido a la previsión meteorológica, según la cual se mantendrían hasta bien entrada la tarde las fuertes rachas de viento, y por «máxima prudencia», se decidía que los evacuados pasaran otra noche lejos de sus hogares.No llegaba a las casas, pero sí se quedaba a «apenas cincuenta metros» del núcleo urbano. Especialmente en la zona del embalse de Los Ángeles, donde sí hay actividades, según detallaba Javier Figueredo, alcalde de El Espinar, municipio al que pertenece esta urbanización, con entre 1.600 y 1.700 habitantes habituales, pero que «multiplica por tres su población» los fines de semana y en verano. Lo mismo que en Vegas de Matute, también próximo a la Comunidad de Madrid, por lo que calculan que en el momento de la evacuación habría unas 5.000 personas. Sin embargo, en los albergues habilitados en El Espinar, Villacastín y Zarzuela del Monte no llegaban a 200 las que pasaban allí la noche, aunque en un principio llegaban cerca de 400, acompañados por un extenso dispositivo de Protección Civil -con voluntarios incluso de otras provincias- y de Cruz Roja. En la organización no gubernamental ya el sábado habían prealertado a sus efectivos, incluido el equipo de psicólogos. «Lo primero que preguntan es cuánto van a estar aquí, sobre todo, las personas mayores», apuntaba ya el lunes y tras una noche de pernocta fuera de casa y madrugar más temprano, apuntaba Javier Vírseda, de Cruz Roja Segovia. Una de las principales preocupaciones, las casas. Si bien al saber que no había llegado el fuego lograban que fuera «más llevadero», por más que lo que se escuchase al entrar era el resoplido al ver las camas de campaña que ya apuntaban que debían pasar allí la noche. «Incertidumbre»Velada de «incertidumbre», en la que al menos el consuelo ya era que el trabajo del operativo daba resultados. Pero sin alivio total, sobre todo por unas predicciones que ponían de nuevo el foco en las fuertes rachas de viento que están siendo uno de los principales caballos con los que batallan los efectivos de la Junta de Castilla y León, el Ministerio para la Transición Ecológica, la Diputación y el Ayuntamiento de Segovia, así como llegados de otras comunidades próximas como Madrid y Castilla-La Mancha. Por otra parte, el incendio declarado en Revenga -no lejos del de Navas de San Antonio-, también se mantenía este lunes en nivel 1 y tenía cortado durante la mañana el tráfico por la N-603 desde el kilómetro 87 al 64, entre Segovia y El Espinar, pero este se abría a última hora de la tarde.Y mientras el operativo sigue luchando contra las llamas activas, la Junta declaraba este lunes «situación de alerta por riesgo meteorológico de incendios forestales» para los días 11, 12 y 13 de agosto en toda la Comunidad. Lo hacía ante la previsión de un cambio desfavorable de las condiciones meteorológicas «que incrementará el riesgo de inicio y propagación» de los fuegos, coincidiendo además con el eclipse.Es la quinta declaración de alerta por riesgo meteorológico desde el inicio de la Época de Peligro Alto de incendios forestales, fijada entre el 12 de junio y el 12 de octubre. Con previsión de temperaturas por encima de los 35 grados, baja humedad relativa y vientos con rachas que podrían alcanzar hasta los 45 kilómetros por hora, índice de peligro de incendios forestales será «extremo» el 11 de agosto, «entre muy alto y extremo» el 12 y de nuevo en extremo el 13, lo que supone una serie de restricciones y prohibiciones en el uso del fuego y material que pueda provocar la ignición.
Un terreno de pasto ya muy seco en el que el incendio podía correr a gran velocidad impulsado por las fuertes rachas de viento, salpicado de encinas que servían para alimentar aún más al fuego y los grandes bloques de granito de esta zona en … los pies de la sierra de Guadarrama en los que las llamas se quedan ‘escondidas’ y sólo tienen que aguardar una ráfaga para salir y proseguir con su destructor camino. Son las principales dificultades de que está encontrando el amplio operativo con más de 200 efectivos desplegados por tierra y aire para combatir el incendio forestal declarado el pasado sábado en el término de Navas de San Antonio, en la provincia de Segovia.
Comenzó por un coche que ardió en el arcén en la autopista AP-6 en torno a las 16.00 horas. Momento de pleno sol, elevadas temperaturas y con Eolo haciendo de las suyas que rápidamente comenzaba a propagar el rastro cenizas y elevar la densa columna de humo visible a kilómetros, obligando a cortar varias horas el tráfico en esta vía de peaje y antes también en la nacional N-VI. Un humo que era precisamente el principal motivo que ya el domingo -tras una mañana en la que ya casi ni era perceptible a distancia- obligase a la evacuación «preventiva» de la urbanización de Los Ángeles de San Rafael y Vegas de Matute y el confinamiento de Valdeprados, con el fuego corriendo a gran velocidad hacia ambos núcleos, y aupar un peldaño mas el Índice Potencial de Riesgo (IGR), hasta el 2.
Y la razón que llevaba de nuevo este lunes, tras dos reuniones del Cecopi (Centro Coordinador de Emergencias), presidido por la delegada territorial de la Junta en Segovia, Raquel Alonso, a mantener los desalojos y confinamientos aunque las labores durante el día fueran «muy productivas». No obstante, debido a la previsión meteorológica, según la cual se mantendrían hasta bien entrada la tarde las fuertes rachas de viento, y por «máxima prudencia», se decidía que los evacuados pasaran otra noche lejos de sus hogares.
No llegaba a las casas, pero sí se quedaba a «apenas cincuenta metros» del núcleo urbano. Especialmente en la zona del embalse de Los Ángeles, donde sí hay actividades, según detallaba Javier Figueredo, alcalde de El Espinar, municipio al que pertenece esta urbanización, con entre 1.600 y 1.700 habitantes habituales, pero que «multiplica por tres su población» los fines de semana y en verano. Lo mismo que en Vegas de Matute, también próximo a la Comunidad de Madrid, por lo que calculan que en el momento de la evacuación habría unas 5.000 personas.
Sin embargo, en los albergues habilitados en El Espinar, Villacastín y Zarzuela del Monte no llegaban a 200 las que pasaban allí la noche, aunque en un principio llegaban cerca de 400, acompañados por un extenso dispositivo de Protección Civil -con voluntarios incluso de otras provincias- y de Cruz Roja. En la organización no gubernamental ya el sábado habían prealertado a sus efectivos, incluido el equipo de psicólogos.
«Lo primero que preguntan es cuánto van a estar aquí, sobre todo, las personas mayores», apuntaba ya el lunes y tras una noche de pernocta fuera de casa y madrugar más temprano, apuntaba Javier Vírseda, de Cruz Roja Segovia. Una de las principales preocupaciones, las casas. Si bien al saber que no había llegado el fuego lograban que fuera «más llevadero», por más que lo que se escuchase al entrar era el resoplido al ver las camas de campaña que ya apuntaban que debían pasar allí la noche.
«Incertidumbre»
Velada de «incertidumbre», en la que al menos el consuelo ya era que el trabajo del operativo daba resultados. Pero sin alivio total, sobre todo por unas predicciones que ponían de nuevo el foco en las fuertes rachas de viento que están siendo uno de los principales caballos con los que batallan los efectivos de la Junta de Castilla y León, el Ministerio para la Transición Ecológica, la Diputación y el Ayuntamiento de Segovia, así como llegados de otras comunidades próximas como Madrid y Castilla-La Mancha.
Por otra parte, el incendio declarado en Revenga -no lejos del de Navas de San Antonio-, también se mantenía este lunes en nivel 1 y tenía cortado durante la mañana el tráfico por la N-603 desde el kilómetro 87 al 64, entre Segovia y El Espinar.
Y mientras el operativo sigue luchando contra las llamas activas, la Junta declaraba este lunes «situación de alerta por riesgo meteorológico de incendios forestales» para los días 11, 12 y 13 de agosto en toda la Comunidad. Lo hacía ante la previsión de un cambio desfavorable de las condiciones meteorológicas «que incrementará el riesgo de inicio y propagación» de los fuegos, coincidiendo además con el eclipse.
Es la quinta declaración de alerta por riesgo meteorológico desde el inicio de la Época de Peligro Alto de incendios forestales, fijada entre el 12 de junio y el 12 de octubre. Con previsión de temperaturas por encima de los 35 grados, baja humedad relativa y vientos con rachas que podrían alcanzar hasta los 45 kilómetros por hora, índice de peligro de incendios forestales será «extremo» el 11 de agosto, «entre muy alto y extremo» el 12 y de nuevo en extremo el 13, lo que supone una serie de restricciones y prohibiciones en el uso del fuego y material que pueda provocar la ignición.
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