El presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha confrontado con dureza este viernes el relato oficial tejido por el Palacio de la Moncloa sobre las consecuencias de la invasión en la frontera con Marruecos. En una comparecencia desde el Palacio Autonómico, el dirigente popular ha cargado contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a quien ha afeado que despache la inseguridad en la ciudad como «subjetiva» mientras la ciudad atraviesa una de las peores crisis migratorias de su historia reciente.«No sé qué interpretará el ministro Marlaska con subjetivo», ha replicado Vivas, reprochando el historial de diagnósticos fallidos del titular de Interior a lo largo de las últimas semanas. «Es el mismo ministro que el día 1 de agosto dijo que Ceuta estaba recuperando la normalidad y el mismo que dijo que había 2.500 inmigrantes», ha recordado el presidente ceutí para evidenciar la desconexión del Ejecutivo con la realidad que se vive en la ciudad. En este sentido, ha subrayado que «el incremento de la inseguridad es incuestionable» y ha rechazado que la tensión en las calles sea un artefacto de la oposición: «Lamento mucho no coincidir con la interpretación de Marlaska de que esto es una cosa de realidad virtual. Es una realidad que los ceutíes están sufriendo».Para desarmar el discurso de tranquilidad de Moncloa, el líder ceutí ha puesto sobre la mesa el balance oficial del servicio de emergencias 112 correspondiente al mes de agosto, advirtiendo de forma tajante de que «esto son datos, no subjetividad». Los datos aportados por el presidente constatan un colapso de la convivencia respecto a agosto de 2025, comenzando por los expedientes abiertos por el 112, que se dispararon hasta los 5.233 frente a los 768 del año anterior, lo que arroja «un incremento del 600%».Además, durante estas cuatro semanas, las agresiones físicas escalaron de 67 a 1.001 episodios violentos, mientras que los allanamientos de morada pasaron de apenas una decena a contabilizar 600 intervenciones policiales, según ha relatado. Respecto a las alteraciones del orden público, se multiplicaron por diez hasta sumar 326 incidentes frente a los 32 de 2025, forzando a los bomberos a elevar sus salidas de 14 a 89 actuaciones de emergencia.Más allá del impacto de las cifras, el presidente popular ha querido retratar el desgarro anímico de una sociedad desbordada: «Ceuta está triste porque los ceutíes añoran la Ceuta del 29 de julio». «Tenemos dudas acerca de si se volverá a repetir una invasión y cuántas personas quedan todavía», ha afirmado, luego de preguntarse «¿Cuándo volverá Ceuta a la normalidad?».Este balance coincide, además, con un momento de máxima debilidad para el Ejecutivo tras cobrarse la crisis migratoria este viernes su primera víctima política con la dimisión del jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta , Gonzalo Sanz. Se trata de la persona que recibió los mensajes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) avisándole de la amenaza, a la que respondió con «sus rilas», antes de mantener una llamada de once minutos con un responsable de los servicios de inteligencia. El presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha confrontado con dureza este viernes el relato oficial tejido por el Palacio de la Moncloa sobre las consecuencias de la invasión en la frontera con Marruecos. En una comparecencia desde el Palacio Autonómico, el dirigente popular ha cargado contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a quien ha afeado que despache la inseguridad en la ciudad como «subjetiva» mientras la ciudad atraviesa una de las peores crisis migratorias de su historia reciente.«No sé qué interpretará el ministro Marlaska con subjetivo», ha replicado Vivas, reprochando el historial de diagnósticos fallidos del titular de Interior a lo largo de las últimas semanas. «Es el mismo ministro que el día 1 de agosto dijo que Ceuta estaba recuperando la normalidad y el mismo que dijo que había 2.500 inmigrantes», ha recordado el presidente ceutí para evidenciar la desconexión del Ejecutivo con la realidad que se vive en la ciudad. En este sentido, ha subrayado que «el incremento de la inseguridad es incuestionable» y ha rechazado que la tensión en las calles sea un artefacto de la oposición: «Lamento mucho no coincidir con la interpretación de Marlaska de que esto es una cosa de realidad virtual. Es una realidad que los ceutíes están sufriendo».Para desarmar el discurso de tranquilidad de Moncloa, el líder ceutí ha puesto sobre la mesa el balance oficial del servicio de emergencias 112 correspondiente al mes de agosto, advirtiendo de forma tajante de que «esto son datos, no subjetividad». Los datos aportados por el presidente constatan un colapso de la convivencia respecto a agosto de 2025, comenzando por los expedientes abiertos por el 112, que se dispararon hasta los 5.233 frente a los 768 del año anterior, lo que arroja «un incremento del 600%».Además, durante estas cuatro semanas, las agresiones físicas escalaron de 67 a 1.001 episodios violentos, mientras que los allanamientos de morada pasaron de apenas una decena a contabilizar 600 intervenciones policiales, según ha relatado. Respecto a las alteraciones del orden público, se multiplicaron por diez hasta sumar 326 incidentes frente a los 32 de 2025, forzando a los bomberos a elevar sus salidas de 14 a 89 actuaciones de emergencia.Más allá del impacto de las cifras, el presidente popular ha querido retratar el desgarro anímico de una sociedad desbordada: «Ceuta está triste porque los ceutíes añoran la Ceuta del 29 de julio». «Tenemos dudas acerca de si se volverá a repetir una invasión y cuántas personas quedan todavía», ha afirmado, luego de preguntarse «¿Cuándo volverá Ceuta a la normalidad?».Este balance coincide, además, con un momento de máxima debilidad para el Ejecutivo tras cobrarse la crisis migratoria este viernes su primera víctima política con la dimisión del jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta , Gonzalo Sanz. Se trata de la persona que recibió los mensajes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) avisándole de la amenaza, a la que respondió con «sus rilas», antes de mantener una llamada de once minutos con un responsable de los servicios de inteligencia.
El presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha confrontado con dureza este viernes el relato oficial tejido por el Palacio de la Moncloa sobre las consecuencias de la invasión en la frontera con Marruecos. En una comparecencia desde el Palacio Autonómico, … el dirigente popular ha cargado contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a quien ha afeado que despache la inseguridad en la ciudad como «subjetiva» mientras la ciudad atraviesa una de las peores crisis migratorias de su historia reciente.
«No sé qué interpretará el ministro Marlaska con subjetivo», ha replicado Vivas, reprochando el historial de diagnósticos fallidos del titular de Interior a lo largo de las últimas semanas. «Es el mismo ministro que el día 1 de agosto dijo que Ceuta estaba recuperando la normalidad y el mismo que dijo que había 2.500 inmigrantes», ha recordado el presidente ceutí para evidenciar la desconexión del Ejecutivo con la realidad que se vive en la ciudad. En este sentido, ha subrayado que «el incremento de la inseguridad es incuestionable» y ha rechazado que la tensión en las calles sea un artefacto de la oposición: «Lamento mucho no coincidir con la interpretación de Marlaska de que esto es una cosa de realidad virtual. Es una realidad que los ceutíes están sufriendo».
Para desarmar el discurso de tranquilidad de Moncloa, el líder ceutí ha puesto sobre la mesa el balance oficial del servicio de emergencias 112 correspondiente al mes de agosto, advirtiendo de forma tajante de que «esto son datos, no subjetividad». Los datos aportados por el presidente constatan un colapso de la convivencia respecto a agosto de 2025, comenzando por los expedientes abiertos por el 112, que se dispararon hasta los 5.233 frente a los 768 del año anterior, lo que arroja «un incremento del 600%».
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Además, durante estas cuatro semanas, las agresiones físicas escalaron de 67 a 1.001 episodios violentos, mientras que los allanamientos de morada pasaron de apenas una decena a contabilizar 600 intervenciones policiales, según ha relatado. Respecto a las alteraciones del orden público, se multiplicaron por diez hasta sumar 326 incidentes frente a los 32 de 2025, forzando a los bomberos a elevar sus salidas de 14 a 89 actuaciones de emergencia.
Más allá del impacto de las cifras, el presidente popular ha querido retratar el desgarro anímico de una sociedad desbordada: «Ceuta está triste porque los ceutíes añoran la Ceuta del 29 de julio». «Tenemos dudas acerca de si se volverá a repetir una invasión y cuántas personas quedan todavía», ha afirmado, luego de preguntarse «¿Cuándo volverá Ceuta a la normalidad?».
Este balance coincide, además, con un momento de máxima debilidad para el Ejecutivo tras cobrarse la crisis migratoria este viernes su primera víctima política con la dimisión del jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, Gonzalo Sanz. Se trata de la persona que recibió los mensajes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) avisándole de la amenaza, a la que respondió con «sus rilas», antes de mantener una llamada de once minutos con un responsable de los servicios de inteligencia.
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