Nombres, apellidos y un objetivo único: el Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo. Vox , con una carta firmada por su secretario general Ignacio Garriga, explica a sus «amigos y afiliados» la situación que vive la formación con informaciones que les afectan en diversos medios de comunicación, salidas y ataques de antiguos miembros. «Barbaridades», «mentiras» y «ataques mafiosos», según explican, que tiene un único origen: «La dirección actual del Partido Popular».No solo apunta en su misiva a Génova en genérico, sino que afina el disparo al máximo, cuando concreta directamente como el origen de esa supuesta campaña al «señor Núñez Feijóo, su asesora, Mar Sánchez, y el secretario general de su partido, Miguel Tellado», a los que califica de «clan gallego con prácticas de contrabandistas de ría».No es un discurso nuevo, Abascal lo ha dicho públicamente en diversas ocasiones. Una de las más claras, en una entrevista concedida a ABC hace apenas dos semanas en las que acusó a Feijóo de hacer «guerra sucia contra Vox» .Eso sí, en su ataque al PP excluye significativamente a los barones territoriales de dicha formación, en plenas negociaciones abiertas para formar gobiernos autonómicas en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Sobre ellos, explica que Garriga que es «justo reconocer» que la «mayoría» de ellos «no han contribuido al ataque mafioso, a pesar de la enorme distancia política». De ellos, destaca su predisposición a llegar a acuerdos concretos y les asigna más conciencia sobre el peligro del Gobierno de Pedro Sánchez. Puerta abierta a un futuro en que las negociaciones lleguen a buen puerto en los tres territorios pues: «Sí, hay un PP con el que es posible llegar a acuerdos. Y eso es motivo de esperanza».Noticia relacionada general No No Abascal: «Sánchez podría volver a ganar si el PP se empeña en dañarnos» José Antonio PérezLa carta de la dirección de la formación liderada por Santiago Abascal saca pecho de los «extraordinarios», según sus palabras literales, resultados en las elecciones autonómicas obtenidos en las tres regiones antes mencionadas y denuncia el «ataque brutal, calumnioso y miserable» que sufren para que, siempre según su interpretación, «no continúen creciendo».Por ello, desmiente categóricamente y explícitamente las informaciones que apuntan a que Santiago Abascal habría cobrado dos millones de euros de la fundación Disenso, las relaciones de la familia del presidente con Koldo García, y los pagos millonarios por asesores. Publicaciones que tachan de «barbaridades» y sobre las que advierten que ya esán tomando «las correspondientes demandas y querellas».Para Garriga, «las únicas irregularidades» que se han cometido en su partido «aún joven», han sido descubiertas internamente, por los propios mecanismos de control del partido y sus responsables han sido «expulsados y denunciados».También hay duras palabras sobre las personas que están abandonando -o han sido expulsados- de la formación -la última, una edil en Cartagena, este mismo miércoles – y ahora atacan o ejercen presión sobre la misma desde duera. Son, en palabras del secretario general, «aquellos que saltaron de Vox en los momentos más difíciles» y «vuelven hoy (…), con un desvergonzado ¿qué hay de lo mío?», en clara referencia a, por ejemplo, entre otros, a Iván Espinosa de los Monteros.Desde el partido de Abascal, se llama a sus seguidores a no caer en el «debate fangoso» que solo quiere hacer que no se hablen de las propuestas de Vox y, en su análisis, que sobre todo no se hable de «invasión migratoria, que también arruina y mata» y que salgan a las calles y a las redes a denunciar los problemas y explicar las soluciones que ellos plantean. Llama, como coda, a que Vox logre formar gobierno autonómicos que se conviertan en «murallas contra el sanchismo». Nombres, apellidos y un objetivo único: el Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo. Vox , con una carta firmada por su secretario general Ignacio Garriga, explica a sus «amigos y afiliados» la situación que vive la formación con informaciones que les afectan en diversos medios de comunicación, salidas y ataques de antiguos miembros. «Barbaridades», «mentiras» y «ataques mafiosos», según explican, que tiene un único origen: «La dirección actual del Partido Popular».No solo apunta en su misiva a Génova en genérico, sino que afina el disparo al máximo, cuando concreta directamente como el origen de esa supuesta campaña al «señor Núñez Feijóo, su asesora, Mar Sánchez, y el secretario general de su partido, Miguel Tellado», a los que califica de «clan gallego con prácticas de contrabandistas de ría».No es un discurso nuevo, Abascal lo ha dicho públicamente en diversas ocasiones. Una de las más claras, en una entrevista concedida a ABC hace apenas dos semanas en las que acusó a Feijóo de hacer «guerra sucia contra Vox» .Eso sí, en su ataque al PP excluye significativamente a los barones territoriales de dicha formación, en plenas negociaciones abiertas para formar gobiernos autonómicas en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Sobre ellos, explica que Garriga que es «justo reconocer» que la «mayoría» de ellos «no han contribuido al ataque mafioso, a pesar de la enorme distancia política». De ellos, destaca su predisposición a llegar a acuerdos concretos y les asigna más conciencia sobre el peligro del Gobierno de Pedro Sánchez. Puerta abierta a un futuro en que las negociaciones lleguen a buen puerto en los tres territorios pues: «Sí, hay un PP con el que es posible llegar a acuerdos. Y eso es motivo de esperanza».Noticia relacionada general No No Abascal: «Sánchez podría volver a ganar si el PP se empeña en dañarnos» José Antonio PérezLa carta de la dirección de la formación liderada por Santiago Abascal saca pecho de los «extraordinarios», según sus palabras literales, resultados en las elecciones autonómicas obtenidos en las tres regiones antes mencionadas y denuncia el «ataque brutal, calumnioso y miserable» que sufren para que, siempre según su interpretación, «no continúen creciendo».Por ello, desmiente categóricamente y explícitamente las informaciones que apuntan a que Santiago Abascal habría cobrado dos millones de euros de la fundación Disenso, las relaciones de la familia del presidente con Koldo García, y los pagos millonarios por asesores. Publicaciones que tachan de «barbaridades» y sobre las que advierten que ya esán tomando «las correspondientes demandas y querellas».Para Garriga, «las únicas irregularidades» que se han cometido en su partido «aún joven», han sido descubiertas internamente, por los propios mecanismos de control del partido y sus responsables han sido «expulsados y denunciados».También hay duras palabras sobre las personas que están abandonando -o han sido expulsados- de la formación -la última, una edil en Cartagena, este mismo miércoles – y ahora atacan o ejercen presión sobre la misma desde duera. Son, en palabras del secretario general, «aquellos que saltaron de Vox en los momentos más difíciles» y «vuelven hoy (…), con un desvergonzado ¿qué hay de lo mío?», en clara referencia a, por ejemplo, entre otros, a Iván Espinosa de los Monteros.Desde el partido de Abascal, se llama a sus seguidores a no caer en el «debate fangoso» que solo quiere hacer que no se hablen de las propuestas de Vox y, en su análisis, que sobre todo no se hable de «invasión migratoria, que también arruina y mata» y que salgan a las calles y a las redes a denunciar los problemas y explicar las soluciones que ellos plantean. Llama, como coda, a que Vox logre formar gobierno autonómicos que se conviertan en «murallas contra el sanchismo».
Nombres, apellidos y un objetivo único: el Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo. Vox, con una carta firmada por su secretario general Ignacio Garriga, explica a sus «amigos y afiliados» la situación que vive la formación con informaciones que les afectan en diversos medios … de comunicación, salidas y ataques de antiguos miembros. «Barbaridades», «mentiras» y «ataques mafiosos», según explican, que tiene un único origen: «La dirección actual del Partido Popular».
No solo apunta en su misiva a Génova en genérico, sino que afina el disparo al máximo, cuando concreta directamente como el origen de esa supuesta campaña al «señor Núñez Feijóo, su asesora, Mar Sánchez, y el secretario general de su partido, Miguel Tellado», a los que califica de «clan gallego con prácticas de contrabandistas de ría».
No es un discurso nuevo, Abascal lo ha dicho públicamente en diversas ocasiones. Una de las más claras, en una entrevista concedida a ABC hace apenas dos semanas en las que acusó a Feijóo de hacer «guerra sucia contra Vox».
Eso sí, en su ataque al PP excluye significativamente a los barones territoriales de dicha formación, en plenas negociaciones abiertas para formar gobiernos autonómicas en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Sobre ellos, explica que Garriga que es «justo reconocer» que la «mayoría» de ellos «no han contribuido al ataque mafioso, a pesar de la enorme distancia política». De ellos, destaca su predisposición a llegar a acuerdos concretos y les asigna más conciencia sobre el peligro del Gobierno de Pedro Sánchez. Puerta abierta a un futuro en que las negociaciones lleguen a buen puerto en los tres territorios pues: «Sí, hay un PP con el que es posible llegar a acuerdos. Y eso es motivo de esperanza».
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José Antonio Pérez
La carta de la dirección de la formación liderada por Santiago Abascal saca pecho de los «extraordinarios», según sus palabras literales, resultados en las elecciones autonómicas obtenidos en las tres regiones antes mencionadas y denuncia el «ataque brutal, calumnioso y miserable» que sufren para que, siempre según su interpretación, «no continúen creciendo».
Por ello, desmiente categóricamente y explícitamente las informaciones que apuntan a que Santiago Abascal habría cobrado dos millones de euros de la fundación Disenso, las relaciones de la familia del presidente con Koldo García, y los pagos millonarios por asesores. Publicaciones que tachan de «barbaridades» y sobre las que advierten que ya esán tomando «las correspondientes demandas y querellas».
Para Garriga, «las únicas irregularidades» que se han cometido en su partido «aún joven», han sido descubiertas internamente, por los propios mecanismos de control del partido y sus responsables han sido «expulsados y denunciados».
También hay duras palabras sobre las personas que están abandonando -o han sido expulsados- de la formación -la última, una edil en Cartagena, este mismo miércoles– y ahora atacan o ejercen presión sobre la misma desde duera. Son, en palabras del secretario general, «aquellos que saltaron de Vox en los momentos más difíciles» y «vuelven hoy (…), con un desvergonzado ¿qué hay de lo mío?», en clara referencia a, por ejemplo, entre otros, a Iván Espinosa de los Monteros.
Desde el partido de Abascal, se llama a sus seguidores a no caer en el «debate fangoso» que solo quiere hacer que no se hablen de las propuestas de Vox y, en su análisis, que sobre todo no se hable de «invasión migratoria, que también arruina y mata» y que salgan a las calles y a las redes a denunciar los problemas y explicar las soluciones que ellos plantean. Llama, como coda, a que Vox logre formar gobierno autonómicos que se conviertan en «murallas contra el sanchismo».
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