«¡Pero no corras…!». Paradójicamente este es uno de los gritos más escuchados en los múltiples campos españoles que acogen, cada vez más, partidos de ‘ walking football ‘. Sí, ‘wabol’ (como lo conocen algunos por sus iniciales), fútbol andando o, lo que es lo mismo, una versión sencilla y mucho más accesible del deporte rey para personas de todas las condiciones físicas. Solo se pide un mínimo de 40 o 50 años para ellos y ellas, respectivamente.En las instalaciones de la Fundació Brafa, en el barrio barcelonés de Roquetes, el ‘wabol’ llena los campos de fútbol 7 todos los martes y jueves por la mañana. Puntuales, a las 10.30 horas, los jugadores del Walking Futbol Barcelona saltan al campo, con su uniforme, petos y conos para los entrenamientos, botellas de agua y alguna que otra rodillera para reforzar meniscos y rótulas. Y el balón empieza a rodar, primero con el calentamiento y luego con partidillos de una hora en los que se lo pasan en grande.Como niños en un patio de colegio se divierten, protestan jugadas como si en una final de Champions estuvieran y tienen algún que otro pique. «No corras tanto», «estás corriendo», se escucha a menudo en sus partidos, que ABC pudo presenciar recientemente. Y es que las ganas de superar al rival, en efecto, hacen que en la práctica alguno que otro acelere más de la cuenta. También que algunos acaben las jugadas cojeando un poco.MÁS INFORMACIÓN noticia No Diego Alarcón, cardiólogo: «Subir escaleras es el equivalente a correr a 10 kilómetros por hora»Ángel Pardo, de 77 años, es el presidente del club en el que una cuarentena de ‘cracks’, de entre 55 años y 82 años, practican este fútbol versionado. Su equipo tiene una edad media de 69,7 años. Él, que solo había jugado «al parchís, a las canicas y ya de mayor a la petanca», destaca la socialización que le permite este deporte. «El fútbol es el vehículo: el fin es salir de casa y hacer ejercicio », asegura.Quienes lo practican destacan que el ‘wabol’ les mantiene en forma física, pero además les permite socializar y estar al aire libreLos miércoles muchos de ellos repiten cita, pero para jugar con un grupo de jóvenes con discapacidad física. Confiesan que son los partidos que más les llenan el corazón. Y además, tienen un equipo de mujeres, algo más jóvenes, las Mums Women Soccer School. Ángeles Trallero, de 67 años, es una de ellas, aunque también entrena con el equipo masculino porque allí juega su marido. De joven jugó a baloncesto e hizo atletismo y se adentró en el ‘walking football’ hace diez años. «Este deporte me ha dado la oportunidad de hacer algo al aire libre, de conocer gente y de mantenerme activa físicamente », agradece Ángeles. Su objetivo cada vez que pisa el césped es «pasármelo bien y no hacernos daño».Más de 40 equipos en EspañaEl ‘wabol’ nació en Reino Unido hace poco más de una década y los británicos lo empezaron a exportar por todo el mundo. En España aterrizó porque jubilados que vienen de vacaciones o a pasar temporadas aquí lo llevaron a Málaga, Cádiz o Alicante. Ahora ya se practica casi en todo el país. Con el objetivo de estar mejor conectados, Ángel activó hace unos meses un grupo de WhatsApp con ‘rivales’ españoles: a día de hoy hay 42 equipos conectados, que intentan organizar torneos aunque, por ahora, lo más típico es montar partidos entre equipos cercanos. Entidades deportivas con solera están oficializando sus secciones de ‘walking football’, como el Real Betis Walking Fútbol, que ahora ha abierto la sección a socios verdiblancos, o el Athletic Club, cuya fundación acaba de poner en marcha un programa de ‘wabol’ para personas en situación de cronicidad o supervivientes de cáncer. También hay clubs nacidos expresamente para ello, como el Walking Futbol Barcelona.«Mejoras en coordinación, trabajas la agilidad y lo más importante es el beneficio psíquico» Ángel Pardo Jugador del Walking Futbol BarcelonaEn estos equipos 100% amateurs a menudo no hay ni preparadores físicos. Entre ellos cogen responsabilidades, como encargarse del calentamiento, hacer de entrenador o incluso de árbitro o responsable de los calentamientos. A pesar de eso, apenas hay lesiones . «Como máximo algún problema muscular», remarcan los jugadores. En un partido pueden llegar a hacer 5 o 6 kilómetros a pie, y sudan mucho, pero el ‘wabol’ «es mucho más que caminar». «Mejoras en coordinación, trabajas la agilidad con los cambios de ritmo y lo más importante es el beneficio psíquico», añade Ángel.Las tres normas primordiales del ‘wabol’ El ‘walking football’ tiene normas específicas, como que no se puede correr. Los ‘sprint’ están prohibidos aunque en medio de un partido es difícil valorar si uno anda de prisa o corre. La pelota se puede tocar como máximo tres veces antes de un pase. El contacto físico está prohibido. «No puede haber ni entradas ni cargas y solo te puedes enfrentar de cara al rival y robar el balón en un pase. Así se evitan lesiones», remarcan. Además de estas tres normas principales hay otras: el balón no se puede levantar por encima de la cabeza. Está prohibido entrar en el área o chutar fuerte. Incumplirlas es señal de falta, que se puede penalizar con tarjeta y se resuelve con chutes, siempre indirectos. También hay penaltis, que no se pueden hacer con carrerilla, añaden.Aunque en sus partidos lo pueda parecer, en el ‘walking football’ hay poco futbolista profesional veterano . «Los que han sido de élite no se lo pasan bien con nosotros y, además, a estas edades muchos llegan más tocados físicamente que nosotros», remarcan quienes lo practican. Además, en teoría, aquí no hay tanta competitividad como en el mundo profesional. «Aquí también discutimos pero lo que pasa en el campo se queda en el campo, o lo dejamos en el bar con unas risas…», sentencia Ángel. «¡Pero no corras…!». Paradójicamente este es uno de los gritos más escuchados en los múltiples campos españoles que acogen, cada vez más, partidos de ‘ walking football ‘. Sí, ‘wabol’ (como lo conocen algunos por sus iniciales), fútbol andando o, lo que es lo mismo, una versión sencilla y mucho más accesible del deporte rey para personas de todas las condiciones físicas. Solo se pide un mínimo de 40 o 50 años para ellos y ellas, respectivamente.En las instalaciones de la Fundació Brafa, en el barrio barcelonés de Roquetes, el ‘wabol’ llena los campos de fútbol 7 todos los martes y jueves por la mañana. Puntuales, a las 10.30 horas, los jugadores del Walking Futbol Barcelona saltan al campo, con su uniforme, petos y conos para los entrenamientos, botellas de agua y alguna que otra rodillera para reforzar meniscos y rótulas. Y el balón empieza a rodar, primero con el calentamiento y luego con partidillos de una hora en los que se lo pasan en grande.Como niños en un patio de colegio se divierten, protestan jugadas como si en una final de Champions estuvieran y tienen algún que otro pique. «No corras tanto», «estás corriendo», se escucha a menudo en sus partidos, que ABC pudo presenciar recientemente. Y es que las ganas de superar al rival, en efecto, hacen que en la práctica alguno que otro acelere más de la cuenta. También que algunos acaben las jugadas cojeando un poco.MÁS INFORMACIÓN noticia No Diego Alarcón, cardiólogo: «Subir escaleras es el equivalente a correr a 10 kilómetros por hora»Ángel Pardo, de 77 años, es el presidente del club en el que una cuarentena de ‘cracks’, de entre 55 años y 82 años, practican este fútbol versionado. Su equipo tiene una edad media de 69,7 años. Él, que solo había jugado «al parchís, a las canicas y ya de mayor a la petanca», destaca la socialización que le permite este deporte. «El fútbol es el vehículo: el fin es salir de casa y hacer ejercicio », asegura.Quienes lo practican destacan que el ‘wabol’ les mantiene en forma física, pero además les permite socializar y estar al aire libreLos miércoles muchos de ellos repiten cita, pero para jugar con un grupo de jóvenes con discapacidad física. Confiesan que son los partidos que más les llenan el corazón. Y además, tienen un equipo de mujeres, algo más jóvenes, las Mums Women Soccer School. Ángeles Trallero, de 67 años, es una de ellas, aunque también entrena con el equipo masculino porque allí juega su marido. De joven jugó a baloncesto e hizo atletismo y se adentró en el ‘walking football’ hace diez años. «Este deporte me ha dado la oportunidad de hacer algo al aire libre, de conocer gente y de mantenerme activa físicamente », agradece Ángeles. Su objetivo cada vez que pisa el césped es «pasármelo bien y no hacernos daño».Más de 40 equipos en EspañaEl ‘wabol’ nació en Reino Unido hace poco más de una década y los británicos lo empezaron a exportar por todo el mundo. En España aterrizó porque jubilados que vienen de vacaciones o a pasar temporadas aquí lo llevaron a Málaga, Cádiz o Alicante. Ahora ya se practica casi en todo el país. Con el objetivo de estar mejor conectados, Ángel activó hace unos meses un grupo de WhatsApp con ‘rivales’ españoles: a día de hoy hay 42 equipos conectados, que intentan organizar torneos aunque, por ahora, lo más típico es montar partidos entre equipos cercanos. Entidades deportivas con solera están oficializando sus secciones de ‘walking football’, como el Real Betis Walking Fútbol, que ahora ha abierto la sección a socios verdiblancos, o el Athletic Club, cuya fundación acaba de poner en marcha un programa de ‘wabol’ para personas en situación de cronicidad o supervivientes de cáncer. También hay clubs nacidos expresamente para ello, como el Walking Futbol Barcelona.«Mejoras en coordinación, trabajas la agilidad y lo más importante es el beneficio psíquico» Ángel Pardo Jugador del Walking Futbol BarcelonaEn estos equipos 100% amateurs a menudo no hay ni preparadores físicos. Entre ellos cogen responsabilidades, como encargarse del calentamiento, hacer de entrenador o incluso de árbitro o responsable de los calentamientos. A pesar de eso, apenas hay lesiones . «Como máximo algún problema muscular», remarcan los jugadores. En un partido pueden llegar a hacer 5 o 6 kilómetros a pie, y sudan mucho, pero el ‘wabol’ «es mucho más que caminar». «Mejoras en coordinación, trabajas la agilidad con los cambios de ritmo y lo más importante es el beneficio psíquico», añade Ángel.Las tres normas primordiales del ‘wabol’ El ‘walking football’ tiene normas específicas, como que no se puede correr. Los ‘sprint’ están prohibidos aunque en medio de un partido es difícil valorar si uno anda de prisa o corre. La pelota se puede tocar como máximo tres veces antes de un pase. El contacto físico está prohibido. «No puede haber ni entradas ni cargas y solo te puedes enfrentar de cara al rival y robar el balón en un pase. Así se evitan lesiones», remarcan. Además de estas tres normas principales hay otras: el balón no se puede levantar por encima de la cabeza. Está prohibido entrar en el área o chutar fuerte. Incumplirlas es señal de falta, que se puede penalizar con tarjeta y se resuelve con chutes, siempre indirectos. También hay penaltis, que no se pueden hacer con carrerilla, añaden.Aunque en sus partidos lo pueda parecer, en el ‘walking football’ hay poco futbolista profesional veterano . «Los que han sido de élite no se lo pasan bien con nosotros y, además, a estas edades muchos llegan más tocados físicamente que nosotros», remarcan quienes lo practican. Además, en teoría, aquí no hay tanta competitividad como en el mundo profesional. «Aquí también discutimos pero lo que pasa en el campo se queda en el campo, o lo dejamos en el bar con unas risas…», sentencia Ángel.
«¡Pero no corras…!». Paradójicamente este es uno de los gritos más escuchados en los múltiples campos españoles que acogen, cada vez más, partidos de ‘walking football‘. Sí, ‘wabol’ (como lo conocen algunos por sus iniciales), fútbol andando o, lo que es lo mismo, … una versión sencilla y mucho más accesible del deporte rey para personas de todas las condiciones físicas. Solo se pide un mínimo de 40 o 50 años para ellos y ellas, respectivamente.
En las instalaciones de la Fundació Brafa, en el barrio barcelonés de Roquetes, el ‘wabol’ llena los campos de fútbol 7 todos los martes y jueves por la mañana. Puntuales, a las 10.30 horas, los jugadores del Walking Futbol Barcelona saltan al campo, con su uniforme, petos y conos para los entrenamientos, botellas de agua y alguna que otra rodillera para reforzar meniscos y rótulas. Y el balón empieza a rodar, primero con el calentamiento y luego con partidillos de una hora en los que se lo pasan en grande.
Como niños en un patio de colegio se divierten, protestan jugadas como si en una final de Champions estuvieran y tienen algún que otro pique. «No corras tanto», «estás corriendo», se escucha a menudo en sus partidos, que ABC pudo presenciar recientemente. Y es que las ganas de superar al rival, en efecto, hacen que en la práctica alguno que otro acelere más de la cuenta. También que algunos acaben las jugadas cojeando un poco.
Ángel Pardo, de 77 años, es el presidente del club en el que una cuarentena de ‘cracks’, de entre 55 años y 82 años, practican este fútbol versionado. Su equipo tiene una edad media de 69,7 años. Él, que solo había jugado «al parchís, a las canicas y ya de mayor a la petanca», destaca la socialización que le permite este deporte. «El fútbol es el vehículo: el fin es salir de casa y hacer ejercicio», asegura.
Quienes lo practican destacan que el ‘wabol’ les mantiene en forma física, pero además les permite socializar y estar al aire libre
Los miércoles muchos de ellos repiten cita, pero para jugar con un grupo de jóvenes con discapacidad física. Confiesan que son los partidos que más les llenan el corazón. Y además, tienen un equipo de mujeres, algo más jóvenes, las Mums Women Soccer School. Ángeles Trallero, de 67 años, es una de ellas, aunque también entrena con el equipo masculino porque allí juega su marido. De joven jugó a baloncesto e hizo atletismo y se adentró en el ‘walking football’ hace diez años. «Este deporte me ha dado la oportunidad de hacer algo al aire libre, de conocer gente y de mantenerme activa físicamente», agradece Ángeles. Su objetivo cada vez que pisa el césped es «pasármelo bien y no hacernos daño».
Más de 40 equipos en España
El ‘wabol’ nació en Reino Unido hace poco más de una década y los británicos lo empezaron a exportar por todo el mundo. En España aterrizó porque jubilados que vienen de vacaciones o a pasar temporadas aquí lo llevaron a Málaga, Cádiz o Alicante. Ahora ya se practica casi en todo el país. Con el objetivo de estar mejor conectados, Ángel activó hace unos meses un grupo de WhatsApp con ‘rivales’ españoles: a día de hoy hay 42 equipos conectados, que intentan organizar torneos aunque, por ahora, lo más típico es montar partidos entre equipos cercanos.
Entidades deportivas con solera están oficializando sus secciones de ‘walking football’, como el Real Betis Walking Fútbol, que ahora ha abierto la sección a socios verdiblancos, o el Athletic Club, cuya fundación acaba de poner en marcha un programa de ‘wabol’ para personas en situación de cronicidad o supervivientes de cáncer. También hay clubs nacidos expresamente para ello, como el Walking Futbol Barcelona.
«Mejoras en coordinación, trabajas la agilidad y lo más importante es el beneficio psíquico»
Ángel Pardo
Jugador del Walking Futbol Barcelona
En estos equipos 100% amateurs a menudo no hay ni preparadores físicos. Entre ellos cogen responsabilidades, como encargarse del calentamiento, hacer de entrenador o incluso de árbitro o responsable de los calentamientos. A pesar de eso, apenas hay lesiones. «Como máximo algún problema muscular», remarcan los jugadores. En un partido pueden llegar a hacer 5 o 6 kilómetros a pie, y sudan mucho, pero el ‘wabol’ «es mucho más que caminar». «Mejoras en coordinación, trabajas la agilidad con los cambios de ritmo y lo más importante es el beneficio psíquico», añade Ángel.
Las tres normas primordiales del ‘wabol’
El ‘walking football’ tiene normas específicas, como que no se puede correr. Los ‘sprint’ están prohibidos aunque en medio de un partido es difícil valorar si uno anda de prisa o corre. La pelota se puede tocar como máximo tres veces antes de un pase.
El contacto físico está prohibido. «No puede haber ni entradas ni cargas y solo te puedes enfrentar de cara al rival y robar el balón en un pase. Así se evitan lesiones», remarcan.
Además de estas tres normas principales hay otras: el balón no se puede levantar por encima de la cabeza. Está prohibido entrar en el área o chutar fuerte. Incumplirlas es señal de falta, que se puede penalizar con tarjeta y se resuelve con chutes, siempre indirectos. También hay penaltis, que no se pueden hacer con carrerilla, añaden.
Aunque en sus partidos lo pueda parecer, en el ‘walking football’ hay poco futbolista profesional veterano. «Los que han sido de élite no se lo pasan bien con nosotros y, además, a estas edades muchos llegan más tocados físicamente que nosotros», remarcan quienes lo practican. Además, en teoría, aquí no hay tanta competitividad como en el mundo profesional. «Aquí también discutimos pero lo que pasa en el campo se queda en el campo, o lo dejamos en el bar con unas risas…», sentencia Ángel.
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