Durante los años 80 el narcotraficante Pablo Escobar montó en la Hacienda Nápoles un zoológico privado para el que importaba ilegalmente ejemplares de animales exóticos. Prueba de ello fueron cuatro ejemplares de hipopótamos —un macho y tres hembras— provenientes de África que quedaron abandonados tras la caída del cartel de Medellín y la extinción de dominio de la propiedad donde se encontraban. Sin depredadores naturales y en un clima cálido, con abundante agua y pasto, los animales se adaptaron al valle del río Magdalena y comenzaron a reproducirse sin control. Hoy las estimaciones oficiales hablan de cerca de 200 hipopótamos dispersos entre la zona de Puerto Triunfo y tramos del Magdalena Medio.Ahora, durante el segundo semestre de 2026, se llevará a cabo la ejecución de un Plan de Manejoy Control que contempla la eutanasia de al menos 80 hipopótamos en la región colombiana del Magdalena Medio antioqueño, zona con gran impacto ecológico y riesgo para las comunidades.Los hipopótamos están catalogados en Colombia como especie exótica invasora, porque no son nativos del país y alteran de forma profunda los ecosistemas donde se establecen. Investigaciones académicas y del Instituto Humboldt han señalado que sus excretas enriquecen en exceso las aguas del río y las ciénagas, favoreciendo floraciones de algas y cambios en la calidad del agua, recurso indispensable para las comunidades ribereñas.Noticia relacionada No No El zoo es un geriátrico: cuando el hipopótamo tiene artrosis Isabel MirandaAdemás, compiten por espacio y recursos con fauna nativa como manatíes, nutrias, chigüiros y peces endémicos, alterando cadenas tróficas y hábitats sensibles en el Magdalena Medio. A ello se suma el riesgo para la seguridad humana: los hipopótamos pueden pesar más de una tonelada, se desplazan por fincas y vías rurales, destruyen cercas y cultivos, y ya se han reportado incidentes y ataques potencialmente mortales en encuentros con campesinos y pescadores.Eutanasia inminenteEl Ministerio de Ambiente de Colombia adoptó en 2024 un Plan de Manejo y Control de los hipopótamos que establece un paquete de herramientas escalonadas: trasladoa otros países o recintos, esterilización quirúrgica, confinamiento en espacios controlados y, como último recurso, la eutanasia. Durante años se intentó priorizar la esterilización y el traslado, pero el alto coste, la dificultad logística para capturar animales tan grandes y el fracaso de gestiones para enviarlos a otros países limitaron el alcance de estas estrategias.Con una inversión estatal de aproximadamente 7.200 millones de pesos colombianos, la ministra de Ambiente, Irene Vélez, ha defendido la decisión argumentando que, sin una reducción drástica de la población, sería imposible controlar la expansión de la especie y proteger los ecosistemas del Magdalena Medio.El protocolo oficial prevé el uso de métodos de eutanasia avalados por expertos en fauna silvestre, en línea con estándares internacionales de bienestar animal. El procedimiento comenzará con la captura y sedación de los hipopótamos por equipos técnicos especializados; una vez anestesiados, se aplicarán fármacos de uso veterinario para provocar una muerte rápida y minimizar el sufrimiento.En algunos casos se contempla también la eutanasia física mediante disparos con rifles operados por tiradores certificados, en escenarios donde la captura previa resulte inviable o suponga demasiado riesgo. Tras la muerte, los cuerpos se enterrarán en el sitio bajo protocolos sanitarios que buscan evitar filtraciones, olores y riesgos de contaminación, garantizando trazabilidad y medidas de bioseguridad.EsterilizadosParalelo al sacrificio de una parte del grupo, el gobierno plantea mantener programas de esterilización y confinamiento de los ejemplares que permanezcan vivos, para reducir su capacidad de reproducción y limitar su expansión geográfica. También se prevén campañas de educación ambiental con comunidades locales, así como monitoreos científicos para evaluar la respuesta de los ecosistemas a la disminución progresiva de la población de hipopótamos.Mientras los sectores científicos consideran necesaria la decisión los animalistas rechazan el sacrificio y exigen agotar otras alternativasLa decisión ha generado una fuerte polarización en Colombia: mientras sectores ambientalistas y científicos la consideran necesaria para evitar daños irreversibles al río Magdalena, defensores de los animales y parte de la opinión pública rechazan el sacrificio masivo y exigen agotar alternativas como el traslado o la creación de santuarios. La opinión pública califica la medida como un desenlace triste de un ‘capricho’ del narcotráfico, mientras los campesinos de la zona piden una intervención urgente ante los riesgos y pérdidas económicas que les generan estos gigantes africanos. Durante los años 80 el narcotraficante Pablo Escobar montó en la Hacienda Nápoles un zoológico privado para el que importaba ilegalmente ejemplares de animales exóticos. Prueba de ello fueron cuatro ejemplares de hipopótamos —un macho y tres hembras— provenientes de África que quedaron abandonados tras la caída del cartel de Medellín y la extinción de dominio de la propiedad donde se encontraban. Sin depredadores naturales y en un clima cálido, con abundante agua y pasto, los animales se adaptaron al valle del río Magdalena y comenzaron a reproducirse sin control. Hoy las estimaciones oficiales hablan de cerca de 200 hipopótamos dispersos entre la zona de Puerto Triunfo y tramos del Magdalena Medio.Ahora, durante el segundo semestre de 2026, se llevará a cabo la ejecución de un Plan de Manejoy Control que contempla la eutanasia de al menos 80 hipopótamos en la región colombiana del Magdalena Medio antioqueño, zona con gran impacto ecológico y riesgo para las comunidades.Los hipopótamos están catalogados en Colombia como especie exótica invasora, porque no son nativos del país y alteran de forma profunda los ecosistemas donde se establecen. Investigaciones académicas y del Instituto Humboldt han señalado que sus excretas enriquecen en exceso las aguas del río y las ciénagas, favoreciendo floraciones de algas y cambios en la calidad del agua, recurso indispensable para las comunidades ribereñas.Noticia relacionada No No El zoo es un geriátrico: cuando el hipopótamo tiene artrosis Isabel MirandaAdemás, compiten por espacio y recursos con fauna nativa como manatíes, nutrias, chigüiros y peces endémicos, alterando cadenas tróficas y hábitats sensibles en el Magdalena Medio. A ello se suma el riesgo para la seguridad humana: los hipopótamos pueden pesar más de una tonelada, se desplazan por fincas y vías rurales, destruyen cercas y cultivos, y ya se han reportado incidentes y ataques potencialmente mortales en encuentros con campesinos y pescadores.Eutanasia inminenteEl Ministerio de Ambiente de Colombia adoptó en 2024 un Plan de Manejo y Control de los hipopótamos que establece un paquete de herramientas escalonadas: trasladoa otros países o recintos, esterilización quirúrgica, confinamiento en espacios controlados y, como último recurso, la eutanasia. Durante años se intentó priorizar la esterilización y el traslado, pero el alto coste, la dificultad logística para capturar animales tan grandes y el fracaso de gestiones para enviarlos a otros países limitaron el alcance de estas estrategias.Con una inversión estatal de aproximadamente 7.200 millones de pesos colombianos, la ministra de Ambiente, Irene Vélez, ha defendido la decisión argumentando que, sin una reducción drástica de la población, sería imposible controlar la expansión de la especie y proteger los ecosistemas del Magdalena Medio.El protocolo oficial prevé el uso de métodos de eutanasia avalados por expertos en fauna silvestre, en línea con estándares internacionales de bienestar animal. El procedimiento comenzará con la captura y sedación de los hipopótamos por equipos técnicos especializados; una vez anestesiados, se aplicarán fármacos de uso veterinario para provocar una muerte rápida y minimizar el sufrimiento.En algunos casos se contempla también la eutanasia física mediante disparos con rifles operados por tiradores certificados, en escenarios donde la captura previa resulte inviable o suponga demasiado riesgo. Tras la muerte, los cuerpos se enterrarán en el sitio bajo protocolos sanitarios que buscan evitar filtraciones, olores y riesgos de contaminación, garantizando trazabilidad y medidas de bioseguridad.EsterilizadosParalelo al sacrificio de una parte del grupo, el gobierno plantea mantener programas de esterilización y confinamiento de los ejemplares que permanezcan vivos, para reducir su capacidad de reproducción y limitar su expansión geográfica. También se prevén campañas de educación ambiental con comunidades locales, así como monitoreos científicos para evaluar la respuesta de los ecosistemas a la disminución progresiva de la población de hipopótamos.Mientras los sectores científicos consideran necesaria la decisión los animalistas rechazan el sacrificio y exigen agotar otras alternativasLa decisión ha generado una fuerte polarización en Colombia: mientras sectores ambientalistas y científicos la consideran necesaria para evitar daños irreversibles al río Magdalena, defensores de los animales y parte de la opinión pública rechazan el sacrificio masivo y exigen agotar alternativas como el traslado o la creación de santuarios. La opinión pública califica la medida como un desenlace triste de un ‘capricho’ del narcotráfico, mientras los campesinos de la zona piden una intervención urgente ante los riesgos y pérdidas económicas que les generan estos gigantes africanos.
Durante los años 80 el narcotraficante Pablo Escobar montó en la Hacienda Nápoles un zoológico privado para el que importaba ilegalmente ejemplares de animales exóticos. Prueba de ello fueron cuatro ejemplares de hipopótamos —un macho y tres hembras— provenientes de África que quedaron abandonados tras … la caída del cartel de Medellín y la extinción de dominio de la propiedad donde se encontraban. Sin depredadores naturales y en un clima cálido, con abundante agua y pasto, los animales se adaptaron al valle del río Magdalena y comenzaron a reproducirse sin control. Hoy las estimaciones oficiales hablan de cerca de 200 hipopótamos dispersos entre la zona de Puerto Triunfo y tramos del Magdalena Medio.
Ahora, durante el segundo semestre de 2026, se llevará a cabo la ejecución de un Plan de Manejoy Control que contempla la eutanasia de al menos 80 hipopótamos en la región colombiana del Magdalena Medio antioqueño, zona con gran impacto ecológico y riesgo para las comunidades.
Los hipopótamos están catalogados en Colombia como especie exótica invasora, porque no son nativos del país y alteran de forma profunda los ecosistemas donde se establecen. Investigaciones académicas y del Instituto Humboldt han señalado que sus excretas enriquecen en exceso las aguas del río y las ciénagas, favoreciendo floraciones de algas y cambios en la calidad del agua, recurso indispensable para las comunidades ribereñas.
Además, compiten por espacio y recursos con fauna nativa como manatíes, nutrias, chigüiros y peces endémicos, alterando cadenas tróficas y hábitats sensibles en el Magdalena Medio. A ello se suma el riesgo para la seguridad humana: los hipopótamos pueden pesar más de una tonelada, se desplazan por fincas y vías rurales, destruyen cercas y cultivos, y ya se han reportado incidentes y ataques potencialmente mortales en encuentros con campesinos y pescadores.
Eutanasia inminente
El Ministerio de Ambiente de Colombia adoptó en 2024 un Plan de Manejo y Control de los hipopótamos que establece un paquete de herramientas escalonadas: trasladoa otros países o recintos, esterilización quirúrgica, confinamiento en espacios controlados y, como último recurso, la eutanasia. Durante años se intentó priorizar la esterilización y el traslado, pero el alto coste, la dificultad logística para capturar animales tan grandes y el fracaso de gestiones para enviarlos a otros países limitaron el alcance de estas estrategias.
Con una inversión estatal de aproximadamente 7.200 millones de pesos colombianos, la ministra de Ambiente, Irene Vélez, ha defendido la decisión argumentando que, sin una reducción drástica de la población, sería imposible controlar la expansión de la especie y proteger los ecosistemas del Magdalena Medio.
El protocolo oficial prevé el uso de métodos de eutanasia avalados por expertos en fauna silvestre, en línea con estándares internacionales de bienestar animal. El procedimiento comenzará con la captura y sedación de los hipopótamos por equipos técnicos especializados; una vez anestesiados, se aplicarán fármacos de uso veterinario para provocar una muerte rápida y minimizar el sufrimiento.
En algunos casos se contempla también la eutanasia física mediante disparos con rifles operados por tiradores certificados, en escenarios donde la captura previa resulte inviable o suponga demasiado riesgo. Tras la muerte, los cuerpos se enterrarán en el sitio bajo protocolos sanitarios que buscan evitar filtraciones, olores y riesgos de contaminación, garantizando trazabilidad y medidas de bioseguridad.
Esterilizados
Paralelo al sacrificio de una parte del grupo, el gobierno plantea mantener programas de esterilización y confinamiento de los ejemplares que permanezcan vivos, para reducir su capacidad de reproducción y limitar su expansión geográfica. También se prevén campañas de educación ambiental con comunidades locales, así como monitoreos científicos para evaluar la respuesta de los ecosistemas a la disminución progresiva de la población de hipopótamos.
Mientras los sectores científicos consideran necesaria la decisión los animalistas rechazan el sacrificio y exigen agotar otras alternativas
La decisión ha generado una fuerte polarización en Colombia: mientras sectores ambientalistas y científicos la consideran necesaria para evitar daños irreversibles al río Magdalena, defensores de los animales y parte de la opinión pública rechazan el sacrificio masivo y exigen agotar alternativas como el traslado o la creación de santuarios.
La opinión pública califica la medida como un desenlace triste de un ‘capricho’ del narcotráfico, mientras los campesinos de la zona piden una intervención urgente ante los riesgos y pérdidas económicas que les generan estos gigantes africanos.
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