Con el verano encima, la época de menor pluviometría y en la que las reservas hídricas más suelen menguar, a la vez que en lugares de gran afluencia turística aumenta la población y la demanda, en varios puntos de la provincia de Segovia ya saben que este estío tienen que apretarse el cinturón a la hora de consumir el preciado líquido. Toca «restricciones». Así lo avanzaba hace unos días el alcalde de la capital, José Mazarías, después de conocer por boca de la presidenta de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), María Jesús Lafuente, que les solicitará formalmente que apliquen esa necesaria limitación del consumo. Y desde este 27 de junio llegan las primeras. Por el momento, no para toda la capital, pero ya se ha dictado un bando con «medidas extraordinarias de ahorro de agua ante la situación de escasez de recursos hídricos que afecta al suroeste de la provincia y a los municipios abastecidos por el embalse de Puente Alta». Todo, señala el escrito por el «actual estado de las reservas» que está «marcado», señala expresamente, por la derivación de recursos desde el embalse de Puente Alta (en la entidad local menor de Revenga) hacia la Mancomunidad de la Mujer Muerta (La Losa, Otero de Herreros, Ortigosa del Monte y Navas de Riofrío) y, «especialmente», al municipio de El Espinar, tras el vaciado del embalse de El Tejo. Esta circunstancia hace necesario reducir el consumo de agua en todas las localidades que dependen de este sistema de abastecimiento.De hecho, en el municipio espinariego también a principios de semana decretaban «medidas de emergencia hídrica» en los núcleos de El Espinar, San Rafael y La Estación, «obligatorias de restricción en el uso del agua» debido a que la presa de El Tejo «se encuentra vacía» y el suministro desde Puente Alta, señala el Ayuntamiento en un bando, «es limitado». «La situación es crítica y la prioridad absoluta es garantizar el suministro para consumo humano y emergencias», advertían ya entonces desde el Consistorio. «Cada gota cuenta», apelaban en esta llamada implorando a «reducir al máximo» el gasto y de líquido y «evitar tener que llegar a medidas más severas, como cortes programados de suministro» e incluso la «prohibición total». «Totalmente prohibido» llenar y reponer agua en piscinas privadas, baldeo y riego de calles, aceras y patios y únicamente de 22.00 a 00.00 horas se pueden regar jardines y huertos domésticos, además de instar a los «buenos hábitos» para reducir el consumo, como primera llamada. Incluso el viernes se veían ya sin agua durante el fin de semana debido a, según el alcalde, el popular Javier Figueredo, la decisión «unilateral» de la Confederación de «dejar de suministrar gasóleo a los equipos de bombeo provisionales ubicados en el embalse de Puente Alta» por la que, incluso, avanzó que se presentarían querellas criminales «por el desabastecimiento» que se iba a generar.Cruce de declaracionesAvanzadas las horas y en un cruce de comunicados, se templaban el ambiente, y la CHD respondía que «garantiza el abastecimiento», rechazaba su voluntad de interrumpirlo y daba a conocer que la Dirección de Agua había «encomendado temporalmente» a la Confederación «el mantenimiento, conservación y explotación técnica del sistema de bombeo desde Puente Alta» para «evitar cualquier riesgo de interrupción». El Ayuntamiento, que entonces llamaba a cierta tranquilidad, ya había advertido días antes que los municipios afectados por el trasvase de agua desde ese pequeño embalse «no pueden asumir, en las condiciones actuales, la recepción ni el mantenimiento de estas instalaciones». Advertían de la «imposibilidad material, técnica y económica» de hacerse cargo y lo cifran en unos 50.000 euros mensuales -600.000 al año, dentro de un presupuesto de algo más de 15,3 millones anuales-. Precisamente por esas «dificultades» trasladadas desde El Espinar, el organismo que preside Lafuente se comprometía «a asumir de forma inmediata la explotación del sistema y garantiza -incluidos los costes- que dicha circunstancia no afecte al abastecimiento de la población».¿Y qué ha cambiado este año que sí fue abundante en agua sobre todo en invierno respecto a otros de sequía para llegar a las restricciones? El cúmulo de encajes que se han hecho en los últimos meses para que el que era el principal ‘pozo’ del que bebía la ciudad de Segovia ahora tenga que llegar a muchos más grifos. Más de 40.000 vecinos, según los cálculos de El Espinar entre sus 11.000 empadronados y los de la Mancomunidad de la Mujer Muerta. Todo después de que el organismo de cuenca decidiese llevar agua desde el embalse de Puente Alta a El Espinar para suplir el vaciado de emergencia de la presa de El Tejo ante el riesgo «grave» de rotura detectado a finales de 2024. El alcalde de El Espinar, con su corporación, y la concejala del Ayuntamiento de Navas de RiofríoCon apenas 1,2 hectómetros cúbicos de capacidad, durante las últimas décadas, este reducido vaso en el río Moros había servicio para surtir a este municipio en las faldas de la sierra de Guadarrama y límite con la Comunidad de Madrid, donde la presencia de personas se multiplica aún más en verano. Las obras de emergencia han acabado, la presa apenas tiene gota de líquido en su vaso y desde la CHD sostienen que El Espinar debe contar con «diversas fuentes alternativas de abastecimiento» más allá de la presa del Tejo. Y ahí apuntan a Puente Alta -con apenas 2,5 hectómetros cúbicos de capacidad- como opción. Desde allí ya se ha dispuesto un sistema de bombeo y una tubería de más de 24 kilómetros, con una inversión total de 3,6 millones de euros, argumenta el organismo. Ahí estalla otro frente en esta guerra del agua en Segovia. La Confederación -dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico- señala que «la competencia de abastecimiento y suministro de agua es exclusiva de titularidad municipal», por lo que compete al Ayuntamiento de El Espinar y a la Mancomunidad de la Mujer Muerta «prestar el servicio», por más que se haya abierto a hacerlo de forma «temporal».El Espinar dicta un bando con «medidas de emergencia hídrica» para reducir el consumo y evitar tener que llegar a la prohibición totalY, mientras, en Segovia capital, donde sin comerlo ni beberlo -literalmente- vieron cómo su fuente habitual tenía que llegar a más y lo aceptaron «de manera temporal y solidaria», urgen a la Confederación las conducciones para que también llegue agua del también cercano Pontón Alto hasta la ETAP (Estación de Tratamiento de Agua Potable) del Rancho el Feo a la que están enganchadas las tuberías de suministro a la ciudad. La creación de un sistema provisional de conducción desde este embalse casi en la cabecera del río Eresma -con tan sólo 7,3 hectómetros cúbicos de capacidad- es la solución planteada por el organismo de Lafuente como garantía de suministro.José MazaríasPero «no ha declarado todavía de emergencia las obras de bombeo necesarias ni las está ejecutando», lamenta el alcalde, quien ha pedido por carta una reunión «urgente» con la ministra de Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen Muñoz, para abordar «personalmente» la «gravísima» situación en la que se encuentra el abastecimiento de la ciudad, que ya se ha visto obligado a establecer restricciones en los barrios de la zona sur de Segovia. En un momento en el que los embalses del Duero que gestiona la Confederación están a más del 80 por ciento de su capacidad, en la capital del Acueducto, con el objetivo de dar «prioridad» al abastecimiento de la población «frente a cualquier otro uso», está prohibido el llenado de piscinas y el riego de jardines y parques tanto públicos como privados en varios barrios e incluso en los polígonos industriales. Con el verano encima, la época de menor pluviometría y en la que las reservas hídricas más suelen menguar, a la vez que en lugares de gran afluencia turística aumenta la población y la demanda, en varios puntos de la provincia de Segovia ya saben que este estío tienen que apretarse el cinturón a la hora de consumir el preciado líquido. Toca «restricciones». Así lo avanzaba hace unos días el alcalde de la capital, José Mazarías, después de conocer por boca de la presidenta de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), María Jesús Lafuente, que les solicitará formalmente que apliquen esa necesaria limitación del consumo. Y desde este 27 de junio llegan las primeras. Por el momento, no para toda la capital, pero ya se ha dictado un bando con «medidas extraordinarias de ahorro de agua ante la situación de escasez de recursos hídricos que afecta al suroeste de la provincia y a los municipios abastecidos por el embalse de Puente Alta». Todo, señala el escrito por el «actual estado de las reservas» que está «marcado», señala expresamente, por la derivación de recursos desde el embalse de Puente Alta (en la entidad local menor de Revenga) hacia la Mancomunidad de la Mujer Muerta (La Losa, Otero de Herreros, Ortigosa del Monte y Navas de Riofrío) y, «especialmente», al municipio de El Espinar, tras el vaciado del embalse de El Tejo. Esta circunstancia hace necesario reducir el consumo de agua en todas las localidades que dependen de este sistema de abastecimiento.De hecho, en el municipio espinariego también a principios de semana decretaban «medidas de emergencia hídrica» en los núcleos de El Espinar, San Rafael y La Estación, «obligatorias de restricción en el uso del agua» debido a que la presa de El Tejo «se encuentra vacía» y el suministro desde Puente Alta, señala el Ayuntamiento en un bando, «es limitado». «La situación es crítica y la prioridad absoluta es garantizar el suministro para consumo humano y emergencias», advertían ya entonces desde el Consistorio. «Cada gota cuenta», apelaban en esta llamada implorando a «reducir al máximo» el gasto y de líquido y «evitar tener que llegar a medidas más severas, como cortes programados de suministro» e incluso la «prohibición total». «Totalmente prohibido» llenar y reponer agua en piscinas privadas, baldeo y riego de calles, aceras y patios y únicamente de 22.00 a 00.00 horas se pueden regar jardines y huertos domésticos, además de instar a los «buenos hábitos» para reducir el consumo, como primera llamada. Incluso el viernes se veían ya sin agua durante el fin de semana debido a, según el alcalde, el popular Javier Figueredo, la decisión «unilateral» de la Confederación de «dejar de suministrar gasóleo a los equipos de bombeo provisionales ubicados en el embalse de Puente Alta» por la que, incluso, avanzó que se presentarían querellas criminales «por el desabastecimiento» que se iba a generar.Cruce de declaracionesAvanzadas las horas y en un cruce de comunicados, se templaban el ambiente, y la CHD respondía que «garantiza el abastecimiento», rechazaba su voluntad de interrumpirlo y daba a conocer que la Dirección de Agua había «encomendado temporalmente» a la Confederación «el mantenimiento, conservación y explotación técnica del sistema de bombeo desde Puente Alta» para «evitar cualquier riesgo de interrupción». El Ayuntamiento, que entonces llamaba a cierta tranquilidad, ya había advertido días antes que los municipios afectados por el trasvase de agua desde ese pequeño embalse «no pueden asumir, en las condiciones actuales, la recepción ni el mantenimiento de estas instalaciones». Advertían de la «imposibilidad material, técnica y económica» de hacerse cargo y lo cifran en unos 50.000 euros mensuales -600.000 al año, dentro de un presupuesto de algo más de 15,3 millones anuales-. Precisamente por esas «dificultades» trasladadas desde El Espinar, el organismo que preside Lafuente se comprometía «a asumir de forma inmediata la explotación del sistema y garantiza -incluidos los costes- que dicha circunstancia no afecte al abastecimiento de la población».¿Y qué ha cambiado este año que sí fue abundante en agua sobre todo en invierno respecto a otros de sequía para llegar a las restricciones? El cúmulo de encajes que se han hecho en los últimos meses para que el que era el principal ‘pozo’ del que bebía la ciudad de Segovia ahora tenga que llegar a muchos más grifos. Más de 40.000 vecinos, según los cálculos de El Espinar entre sus 11.000 empadronados y los de la Mancomunidad de la Mujer Muerta. Todo después de que el organismo de cuenca decidiese llevar agua desde el embalse de Puente Alta a El Espinar para suplir el vaciado de emergencia de la presa de El Tejo ante el riesgo «grave» de rotura detectado a finales de 2024. El alcalde de El Espinar, con su corporación, y la concejala del Ayuntamiento de Navas de RiofríoCon apenas 1,2 hectómetros cúbicos de capacidad, durante las últimas décadas, este reducido vaso en el río Moros había servicio para surtir a este municipio en las faldas de la sierra de Guadarrama y límite con la Comunidad de Madrid, donde la presencia de personas se multiplica aún más en verano. Las obras de emergencia han acabado, la presa apenas tiene gota de líquido en su vaso y desde la CHD sostienen que El Espinar debe contar con «diversas fuentes alternativas de abastecimiento» más allá de la presa del Tejo. Y ahí apuntan a Puente Alta -con apenas 2,5 hectómetros cúbicos de capacidad- como opción. Desde allí ya se ha dispuesto un sistema de bombeo y una tubería de más de 24 kilómetros, con una inversión total de 3,6 millones de euros, argumenta el organismo. Ahí estalla otro frente en esta guerra del agua en Segovia. La Confederación -dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico- señala que «la competencia de abastecimiento y suministro de agua es exclusiva de titularidad municipal», por lo que compete al Ayuntamiento de El Espinar y a la Mancomunidad de la Mujer Muerta «prestar el servicio», por más que se haya abierto a hacerlo de forma «temporal».El Espinar dicta un bando con «medidas de emergencia hídrica» para reducir el consumo y evitar tener que llegar a la prohibición totalY, mientras, en Segovia capital, donde sin comerlo ni beberlo -literalmente- vieron cómo su fuente habitual tenía que llegar a más y lo aceptaron «de manera temporal y solidaria», urgen a la Confederación las conducciones para que también llegue agua del también cercano Pontón Alto hasta la ETAP (Estación de Tratamiento de Agua Potable) del Rancho el Feo a la que están enganchadas las tuberías de suministro a la ciudad. La creación de un sistema provisional de conducción desde este embalse casi en la cabecera del río Eresma -con tan sólo 7,3 hectómetros cúbicos de capacidad- es la solución planteada por el organismo de Lafuente como garantía de suministro.José MazaríasPero «no ha declarado todavía de emergencia las obras de bombeo necesarias ni las está ejecutando», lamenta el alcalde, quien ha pedido por carta una reunión «urgente» con la ministra de Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen Muñoz, para abordar «personalmente» la «gravísima» situación en la que se encuentra el abastecimiento de la ciudad, que ya se ha visto obligado a establecer restricciones en los barrios de la zona sur de Segovia. En un momento en el que los embalses del Duero que gestiona la Confederación están a más del 80 por ciento de su capacidad, en la capital del Acueducto, con el objetivo de dar «prioridad» al abastecimiento de la población «frente a cualquier otro uso», está prohibido el llenado de piscinas y el riego de jardines y parques tanto públicos como privados en varios barrios e incluso en los polígonos industriales.
Con el verano encima, la época de menor pluviometría y en la que las reservas hídricas más suelen menguar, a la vez que en lugares de gran afluencia turística aumenta la población y la demanda, en varios puntos de la provincia de Segovia ya saben … que este estío tienen que apretarse el cinturón a la hora de consumir el preciado líquido. Toca «restricciones». Así lo avanzaba hace unos días el alcalde de la capital, José Mazarías, después de conocer por boca de la presidenta de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), María Jesús Lafuente, que les solicitará formalmente que apliquen esa necesaria limitación del consumo. Y desde este 27 de junio llegan las primeras.
Por el momento, no para toda la capital, pero ya se ha dictado un bando con «medidas extraordinarias de ahorro de agua ante la situación de escasez de recursos hídricos que afecta al suroeste de la provincia y a los municipios abastecidos por el embalse de Puente Alta». Todo, señala el escrito por el «actual estado de las reservas» que está «marcado», señala expresamente, por la derivación de recursos desde el embalse de Puente Alta (en la entidad local menor de Revenga) hacia la Mancomunidad de la Mujer Muerta (La Losa, Otero de Herreros, Ortigosa del Monte y Navas de Riofrío) y, «especialmente», al municipio de El Espinar, tras el vaciado del embalse de El Tejo. Esta circunstancia hace necesario reducir el consumo de agua en todas las localidades que dependen de este sistema de abastecimiento.
De hecho, en el municipio espinariego también a principios de semana decretaban «medidas de emergencia hídrica» en los núcleos de El Espinar, San Rafael y La Estación, «obligatorias de restricción en el uso del agua» debido a que la presa de El Tejo «se encuentra vacía» y el suministro desde Puente Alta, señala el Ayuntamiento en un bando, «es limitado». «La situación es crítica y la prioridad absoluta es garantizar el suministro para consumo humano y emergencias», advertían ya entonces desde el Consistorio. «Cada gota cuenta», apelaban en esta llamada implorando a «reducir al máximo» el gasto y de líquido y «evitar tener que llegar a medidas más severas, como cortes programados de suministro» e incluso la «prohibición total». «Totalmente prohibido» llenar y reponer agua en piscinas privadas, baldeo y riego de calles, aceras y patios y únicamente de 22.00 a 00.00 horas se pueden regar jardines y huertos domésticos, además de instar a los «buenos hábitos» para reducir el consumo, como primera llamada. Incluso el viernes se veían ya sin agua durante el fin de semana debido a, según el alcalde, el popular Javier Figueredo, la decisión «unilateral» de la Confederación de «dejar de suministrar gasóleo a los equipos de bombeo provisionales ubicados en el embalse de Puente Alta» por la que, incluso, avanzó que se presentarían querellas criminales «por el desabastecimiento» que se iba a generar.
Cruce de declaraciones
Avanzadas las horas y en un cruce de comunicados, se templaban el ambiente, y la CHD respondía que «garantiza el abastecimiento», rechazaba su voluntad de interrumpirlo y daba a conocer que la Dirección de Agua había «encomendado temporalmente» a la Confederación «el mantenimiento, conservación y explotación técnica del sistema de bombeo desde Puente Alta» para «evitar cualquier riesgo de interrupción».
El Ayuntamiento, que entonces llamaba a cierta tranquilidad, ya había advertido días antes que los municipios afectados por el trasvase de agua desde ese pequeño embalse «no pueden asumir, en las condiciones actuales, la recepción ni el mantenimiento de estas instalaciones». Advertían de la «imposibilidad material, técnica y económica» de hacerse cargo y lo cifran en unos 50.000 euros mensuales -600.000 al año, dentro de un presupuesto de algo más de 15,3 millones anuales-. Precisamente por esas «dificultades» trasladadas desde El Espinar, el organismo que preside Lafuente se comprometía «a asumir de forma inmediata la explotación del sistema y garantiza -incluidos los costes- que dicha circunstancia no afecte al abastecimiento de la población».
¿Y qué ha cambiado este año que sí fue abundante en agua sobre todo en invierno respecto a otros de sequía para llegar a las restricciones? El cúmulo de encajes que se han hecho en los últimos meses para que el que era el principal ‘pozo’ del que bebía la ciudad de Segovia ahora tenga que llegar a muchos más grifos. Más de 40.000 vecinos, según los cálculos de El Espinar entre sus 11.000 empadronados y los de la Mancomunidad de la Mujer Muerta. Todo después de que el organismo de cuenca decidiese llevar agua desde el embalse de Puente Alta a El Espinar para suplir el vaciado de emergencia de la presa de El Tejo ante el riesgo «grave» de rotura detectado a finales de 2024.

Con apenas 1,2 hectómetros cúbicos de capacidad, durante las últimas décadas, este reducido vaso en el río Moros había servicio para surtir a este municipio en las faldas de la sierra de Guadarrama y límite con la Comunidad de Madrid, donde la presencia de personas se multiplica aún más en verano. Las obras de emergencia han acabado, la presa apenas tiene gota de líquido en su vaso y desde la CHD sostienen que El Espinar debe contar con «diversas fuentes alternativas de abastecimiento» más allá de la presa del Tejo. Y ahí apuntan a Puente Alta -con apenas 2,5 hectómetros cúbicos de capacidad- como opción. Desde allí ya se ha dispuesto un sistema de bombeo y una tubería de más de 24 kilómetros, con una inversión total de 3,6 millones de euros, argumenta el organismo.
Ahí estalla otro frente en esta guerra del agua en Segovia. La Confederación -dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico- señala que «la competencia de abastecimiento y suministro de agua es exclusiva de titularidad municipal», por lo que compete al Ayuntamiento de El Espinar y a la Mancomunidad de la Mujer Muerta «prestar el servicio», por más que se haya abierto a hacerlo de forma «temporal».
El Espinar dicta un bando con «medidas de emergencia hídrica» para reducir el consumo y evitar tener que llegar a la prohibición total
Y, mientras, en Segovia capital, donde sin comerlo ni beberlo -literalmente- vieron cómo su fuente habitual tenía que llegar a más y lo aceptaron «de manera temporal y solidaria», urgen a la Confederación las conducciones para que también llegue agua del también cercano Pontón Alto hasta la ETAP (Estación de Tratamiento de Agua Potable) del Rancho el Feo a la que están enganchadas las tuberías de suministro a la ciudad. La creación de un sistema provisional de conducción desde este embalse casi en la cabecera del río Eresma -con tan sólo 7,3 hectómetros cúbicos de capacidad- es la solución planteada por el organismo de Lafuente como garantía de suministro.

Pero «no ha declarado todavía de emergencia las obras de bombeo necesarias ni las está ejecutando», lamenta el alcalde, quien ha pedido por carta una reunión «urgente» con la ministra de Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen Muñoz, para abordar «personalmente» la «gravísima» situación en la que se encuentra el abastecimiento de la ciudad, que ya se ha visto obligado a establecer restricciones en los barrios de la zona sur de Segovia.
En un momento en el que los embalses del Duero que gestiona la Confederación están a más del 80 por ciento de su capacidad, en la capital del Acueducto, con el objetivo de dar «prioridad» al abastecimiento de la población «frente a cualquier otro uso», está prohibido el llenado de piscinas y el riego de jardines y parques tanto públicos como privados en varios barrios e incluso en los polígonos industriales.
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