A ver que aficionado de Suecia no aspiraba a que su equipo hiciera un Paraguay, aunque fuera de penalti y en el último segundo, que consiste en que una escuadra débil echa a uno de los favoritos a la primera.
Con un Mbappé que marca dos goles y empata a Messi en el pichichi
A ver que aficionado de Suecia no aspiraba a que su equipo hiciera un Paraguay, aunque fuera de penalti y en el último segundo, que consiste en que una escuadra débil echa a uno de los favoritos a la primera.
Muchos seguidores suecos soñaron despiertos en el estadio de Nueva Jersey, sudando la gota gorda. Algunos incluso bromearon diciendo “yo también soy paraguayo”.
“Francia es el mejor equipo del mundo. Será la mayor sorpresa de la historia si ganamos”, dijo Peter, de Estocolmo.
Había una diferencia notable de lunes a martes. El rival en dieciseisavos de Suecia no era una decadente Alemania, carente de jugadores determinantes. En cambio, la alineación escuadra francesa tiene una serie de cromos que por si solos ya son una colección de lujo.
Suecia soñó. Francia controló, marcó y convenció bajo el liderazgo de un jubiloso Olise, que hizo una demostración de fútbol fantasía. La selección gala dio un golpe de poder en este Mundial, por si quedaba alguna duda, al apabullar a los escandinavos por 3-0. Podría haber sido de escándalo. Francia es la gran favorita para coronarse por tercera vez (1998 y 2018).
El equipo francés hizo un recital de fútbol ofensivo bajo la tutela del jugador de Bayern de Munich
El acoso fue constante, repletó de ocasiones y, aunque les llevó 45 minutos abrir el marcador, la sensación era que solo se trataba de una cuestión de tiempo. Ese gol unió inaugural mostró la bomba futbolística de la que disponen los galos. Dembélé sacó el córner en corto a Olise, que se la devolvió y el exblaugrana asistió a Mbappé que, antes de anotar, sentó al defensa dentro del área pequeña.
Mbappé, disparó al palo una asistencia de Koundé, anotó el tercero definitivo. Así empata con Messi en el pichichi, con seis goles y se queda a uno del argentino (19) en el total históricos de copas del mundo.
El jugador el Madrid recibió una sonora ovación al ser sustituido en el 84. Pero si por algo destacó el partido fue porque el pasto se convirtió en el escenario del gran show de Michael Olise. Dembélé es el balón de oro, Mbappé el gran rematador, pero Olise es la magia, el arte, el duende, el pellizco, el factor diferencial. Se movió por el centro del campo, de lado a lado, suministrando juego. Provocó un “¡oooh!” monumental al rematar al palo de chilena y con la izquierda. Habría sido uno de los goles del Mundial, si no el gol.
El show de Olise fue generoso. En el 53 filtró el pase que permitió a Barcola fusilar. Y dio una asistencia genial para el segundo de Mbappé, que cerró el marcador. Francia asusta.
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