Una fiesta por todo lo alto puso fin a las vacaciones de Vinicius Júnior, a quien se le espera en Valdebebas (aterrizó ayer en Barajas) con los brazos abiertos después de un Mundial decepcionante en lo personal y en lo colectivo. Ahora mismo es el futbolista que acapara todos los focos por una renovación que se ha ido demorando en el tiempo entre falsas promesas de que “todo se iba a arreglar”; aunque, por el momento, a solamente 11 meses de acabar contrato y quedar libre, sigue en el limbo. El Arsenal está al acecho y desde Inglaterra señalan que la opción es cada vez más sólida. El sábado le preguntaron a Mikel Arteta tras el 1-4 ante el Girona, y su respuesta añadió más gasolina a la hoguera. “Estamos muy activos, intentando mejorar y hacer evolucionar al equipo. No nos vamos a quedar de brazos cruzados y somos muy ambiciosos con lo que queremos conseguir, ya vemos a nuestros rivales”, comentó. Interrogado directamente por el brasileño, torció el gesto medio en broma y se marchó rápidamente.
El brasileño regresa a Valdebebas tras su vacaciones con el ruido de su renovación sin apaciguarse: o acepta la propuesta del club blanco o puede hacer maletas a Londres
Una fiesta por todo lo alto puso fin a las vacaciones de Vinicius Júnior, a quien se le espera en Valdebebas (aterrizó ayer en Barajas) con los brazos abiertos después de un Mundial decepcionante en lo personal y en lo colectivo. Ahora mismo es el futbolista que acapara todos los focos por una renovación que se ha ido demorando en el tiempo entre falsas promesas de que “todo se iba a arreglar”; aunque, por el momento, a solamente 11 meses de acabar contrato y quedar libre, sigue en el limbo. El Arsenal está al acecho y desde Inglaterra señalan que la opción es cada vez más sólida. El sábado le preguntaron a Mikel Arteta tras el 1-4 ante el Girona, y su respuesta añadió más gasolina a la hoguera. “Estamos muy activos, intentando mejorar y hacer evolucionar al equipo. No nos vamos a quedar de brazos cruzados y somos muy ambiciosos con lo que queremos conseguir, ya vemos a nuestros rivales”, comentó. Interrogado directamente por el brasileño, torció el gesto medio en broma y se marchó rápidamente.
El caso Vinícius desafía cualquier lógica o entra en el terreno del sentido común, según como se mire. Renovado en 2022 por cinco temporadas (las cifras que trascendieron, publicadas por As, es que ganaría 75 millones netos en ese periodo, una media de 15 por curso), inició en 2025 las conversaciones para prolongar su contrato, pero en un primer momento había unas elevadas diferencias económicas. El brasileño, que acumula 375 partidos en el Real Madrid con 128 goles y 100 asistencias, y además fue clave en las dos últimas Champions, pidió situarse en el mismo escalafón que Kylian Mbappé, el fichaje estrella del curso 2024-25 que todavía no ha aportado en lo colectivo lo esperado más allá de sus goles, cualidad incuestionable.
Las diferencias se fueron acortando (el delantero se conformaría con unos 20 millones netos anuales) y las declaraciones invitaban a su inminente renovación. El 6 de abril, a las puertas de los cuartos de final de la Champions ante el Bayern, el brasileño, que ejerce de capitán, explicó lo siguiente: “Ojalá pueda segur aquí mucho tiempo. Me queda un año de contrato y estamos muy tranquilos porque tengo la confianza del presidente. Estamos tranquilos y sabemos lo que queremos y en el momento correcto vamos a hacer la renovación. Quiero seguir aquí mucho tiempo porque es el club de mis sueños y estoy muy feliz”, aseguró. No hubo más noticias hasta la campaña electoral, en la que Florentino Pérez, cuando habló más en dos semanas que en diez años, dio su versión: “Hay tiempo, ojalá siga toda la vida. Es un crack. (…) Si no quiere estar en el Madrid y quiere firmar con otro, será libre de hacerlo. No lo voy a forzar a nada. Ni el dinero será lo más importante, nunca lo ha sido”, una respuesta más abierta, en el aire. El propio Vinícius, preguntado ya en Estados Unidos en pleno Mundial, dijo que a su vuelta se decidiría. Y ese momento ha llegado.
Hay otras voces conocedoras de la estrategia del futbolista que sospechan que los flirteos con el Arsenal son una estrategia para apretar aún más las tuercas del Madrid. Que la voluntad del de Río de Janeiro sigue siendo la de quedarse en el Real Madrid y que, si no hay cambio de guión, así será. Ya sucedió cuando afloraron las tensiones con Xabi Alonso, el pasado otoño: el entorno del futbolista comunicó de forma velada que si el técnico tolosarra seguía, él no renovaba. Finalmente no se llegó a ese punto porque Xabi Alonso, ahora en el Chelsea, fue despedido tras la Supercopa.
El astro brasileño, señalado el curso pasado por los aficionados (fue el más silbado), tendrá también su primer cara a cara con José Mourinho. El entrenador, muy activo y crítico por momentos en las imágenes televisivas durante el debut de su equipo ante la Fiorentina, le reclamaba en varias ocasiones a sus delanteros implicación defensiva. Algo innegociable, como lo era también con Xabi Alonso.
The Athletic habló de que el Arsenal podía ofrecer 145 millones. Una morterada para el Madrid teniendo en cuenta que en un año el brasileño se iría libre.
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