El PP ha reprochado durante todo el verano la connivencia del Gobierno con el reino de Marruecos a pesar de las evidencias que existen sobre su participación en la crisis de Ceuta . En Génova no tenían dudas al respecto, incluso antes de que empezaran a salir a la luz los informes policiales. Por «acción o por omisión», decían las primeras semanas, las fuerzas marroquíes permitieron cruzar a 80.000 personas reventando la frontera del Tarajal. Desde hace días, sin embargo, el partido ha endurecido todavía más su posición . El PP ha estado volcado en la situación de la ciudad autónoma con viajes constantes -tres en el caso de Alberto Núñez Feijóo- y otros muchos de dirigentes nacionales, además de tener interlocución permanente con el presidente Juan José Vivas. La implicación es máxima. Se trata de un asunto nuclear para el PP: la seguridad nacional, el control de las fronteras y la defensa de la españolidad de Ceuta y Melilla.Pero también es un asunto estratégico. Fuentes populares aseguran que son «plenamente conscientes» de que Marruecos está midiendo muchos elementos en esta crisis. La respuesta del Gobierno, en primer lugar, aprovechando -dicen en el PP- la «extrema debilidad» de Pedro Sánchez, que ha actuado con permisividad durante años, jactándose de tener la mejor relación posible con el país vecino para, entre otras cosas, tener controlada la frontera. Pero también creen que miden al líder de la oposición , con muchas posibilidades de ser el próximo presidente el año que viene según todas las encuestas.Desde el inicio de la crisis en Génova han calibrado movimientos y han debatido acerca de qué mensajes lanzar y hasta dónde llegar con las acusaciones sobre Marruecos. Es un asunto que ha abordado Feijóo con buena parte de su equipo y otras personas a las que consulta en distintas reuniones. En Moncloa critican precisamente la postura del líder de la oposición, considerando que actúa de manera «irresponsable», precisamente por la dureza mostrada con Rabat. Sin embargo, fuentes populares insisten a ABC que Feijóo tiene «muy medido y muy pensado» lo que quiere decir, como se vio en el Congreso y un día antes, precisamente durante la festividad de la ciudad autónoma. Desde Ceuta el líder del PP ya hizo un señalamiento muy claro a Marruecos. «El ataque no fue un movimiento migratorio espontáneo. La policía lo confirma. La operación salió de Marruecos, fue consentida y todo parece indicar que fue coordinada por Marruecos», dijo justo a lado del presidente Vivas el miércoles pasado, Día de Ceuta, antes de regresar a Madrid para estar en la concentración de Cibeles. Hacía horas que se conocía el informe policial que había llegado a la Audiencia Nacional. No es el único. Y ya en el Congreso, durante la comparecencia de Sánchez, el líder del PP repitió esas palabras y lanzó algunos mensajes más. Garantizó que si él estuviera en el Gobierno las relaciones con el reino alauí serían buenas. En el PP creen que Rabat mide la respuesta del Gobierno, que ha demostrado su debilidad; pero también al líder de la oposición, que podría llegar a la MoncloaPero lanzó matices mirando a Sánchez y también a Rabat, para sentar las bases de un futuro no muy lejano: «Una relación bilateral estable y constructiva no se protege ocultando los hechos; ni obviando una respuesta firme y proporcional que debe dar una nación soberana ante las sospechas de esta gravedad». Con esa frase Feijóo insistía en elevar el tono contra Marruecos, dejando claro que no se trataba de romper la amistad ni las relaciones entre los dos países, sino de mantener un respeto mutuo y la defensa de la soberanía nacional por encima de lo demás.En el Gobierno tildan de «irresponsable» a Feijóo, mientras que en Génova reconocen que cada palabra «está medida» y tiene un sentidoLa realidad es que las relaciones entre PP y Marruecos llevan tiempo deterioradas. Hay otro ejemplo reciente. Dirigentes del PP siempre han asistido a la Fiesta del Trono en la Embajada marroquí en Madrid el 30 de julio. Los años anteriores ya lo hicieron, también desde que Feijóo es presidente nacional. Pero en esta ocasión ninguno de los invitados acudió. La fiesta se solapó con la avalancha migratoria y la fiesta quedó absolutamente empañada por lo sucedido . Mientras en la capital de España se brindaba por la colaboración y el hermanamiento de ambos países, la frontera de Ceuta quedaba reventada y la ciudad autónoma entraba en una situación de máxima gravedad que hoy sigue sin resolverse. La decisión de no acudir se tomó en Génova y fue comunicada a la embajadora.Pero incluso antes la situación ya era muy tensa. En Marruecos tampoco sentó nada bien, como publicó ABC , el nuevo plan migratorio del PP, que se ha convertido en una de las principales banderas del partido. El endurecimiento de su postura -como prácticamente ha ocurrido en toda Europa- choca directamente con el reino alauí, que precisamente se siente cómodo con las políticas puestas en marcha por el Gobierno de Sánchez y que van en la dirección opuesta. La tensión también la provocaron las duras críticas del PP al giro del Gobierno en la política exterior en lo que tiene que ver con el Sahara en 2021, precisamente asumiendo la posición marroquí. También lo hicieron otros países europeos y cuenta con el respaldo de Washington. Sánchez asumió la soberanía marroquí sobre el Sahara de un día para otro y sin explicarlo en las Cortes Generales. El PP ha sido muy duro con esa decisión, aunque nunca ha aclarado si la revocaría cuando llegara al Gobierno . Lo que sí ha hecho Feijóo ahora es sentar las bases sobre cómo habría sido su postura en mitad de la crisis de Ceuta si estuviera en la Moncloa, con el objetivo de remarcar las diferencias con el Ejecutivo socialista. Si la derecha alcanza el poder el próximo año, la relación con Marruecos será uno de los episodios más críticos de gestionar en el ámbito de los asuntos exteriores. Si finalmente fuera un gobierno de coalición con Vox todo sería todavía más complicado. El PP ha reprochado durante todo el verano la connivencia del Gobierno con el reino de Marruecos a pesar de las evidencias que existen sobre su participación en la crisis de Ceuta . En Génova no tenían dudas al respecto, incluso antes de que empezaran a salir a la luz los informes policiales. Por «acción o por omisión», decían las primeras semanas, las fuerzas marroquíes permitieron cruzar a 80.000 personas reventando la frontera del Tarajal. Desde hace días, sin embargo, el partido ha endurecido todavía más su posición . El PP ha estado volcado en la situación de la ciudad autónoma con viajes constantes -tres en el caso de Alberto Núñez Feijóo- y otros muchos de dirigentes nacionales, además de tener interlocución permanente con el presidente Juan José Vivas. La implicación es máxima. Se trata de un asunto nuclear para el PP: la seguridad nacional, el control de las fronteras y la defensa de la españolidad de Ceuta y Melilla.Pero también es un asunto estratégico. Fuentes populares aseguran que son «plenamente conscientes» de que Marruecos está midiendo muchos elementos en esta crisis. La respuesta del Gobierno, en primer lugar, aprovechando -dicen en el PP- la «extrema debilidad» de Pedro Sánchez, que ha actuado con permisividad durante años, jactándose de tener la mejor relación posible con el país vecino para, entre otras cosas, tener controlada la frontera. Pero también creen que miden al líder de la oposición , con muchas posibilidades de ser el próximo presidente el año que viene según todas las encuestas.Desde el inicio de la crisis en Génova han calibrado movimientos y han debatido acerca de qué mensajes lanzar y hasta dónde llegar con las acusaciones sobre Marruecos. Es un asunto que ha abordado Feijóo con buena parte de su equipo y otras personas a las que consulta en distintas reuniones. En Moncloa critican precisamente la postura del líder de la oposición, considerando que actúa de manera «irresponsable», precisamente por la dureza mostrada con Rabat. Sin embargo, fuentes populares insisten a ABC que Feijóo tiene «muy medido y muy pensado» lo que quiere decir, como se vio en el Congreso y un día antes, precisamente durante la festividad de la ciudad autónoma. Desde Ceuta el líder del PP ya hizo un señalamiento muy claro a Marruecos. «El ataque no fue un movimiento migratorio espontáneo. La policía lo confirma. La operación salió de Marruecos, fue consentida y todo parece indicar que fue coordinada por Marruecos», dijo justo a lado del presidente Vivas el miércoles pasado, Día de Ceuta, antes de regresar a Madrid para estar en la concentración de Cibeles. Hacía horas que se conocía el informe policial que había llegado a la Audiencia Nacional. No es el único. Y ya en el Congreso, durante la comparecencia de Sánchez, el líder del PP repitió esas palabras y lanzó algunos mensajes más. Garantizó que si él estuviera en el Gobierno las relaciones con el reino alauí serían buenas. En el PP creen que Rabat mide la respuesta del Gobierno, que ha demostrado su debilidad; pero también al líder de la oposición, que podría llegar a la MoncloaPero lanzó matices mirando a Sánchez y también a Rabat, para sentar las bases de un futuro no muy lejano: «Una relación bilateral estable y constructiva no se protege ocultando los hechos; ni obviando una respuesta firme y proporcional que debe dar una nación soberana ante las sospechas de esta gravedad». Con esa frase Feijóo insistía en elevar el tono contra Marruecos, dejando claro que no se trataba de romper la amistad ni las relaciones entre los dos países, sino de mantener un respeto mutuo y la defensa de la soberanía nacional por encima de lo demás.En el Gobierno tildan de «irresponsable» a Feijóo, mientras que en Génova reconocen que cada palabra «está medida» y tiene un sentidoLa realidad es que las relaciones entre PP y Marruecos llevan tiempo deterioradas. Hay otro ejemplo reciente. Dirigentes del PP siempre han asistido a la Fiesta del Trono en la Embajada marroquí en Madrid el 30 de julio. Los años anteriores ya lo hicieron, también desde que Feijóo es presidente nacional. Pero en esta ocasión ninguno de los invitados acudió. La fiesta se solapó con la avalancha migratoria y la fiesta quedó absolutamente empañada por lo sucedido . Mientras en la capital de España se brindaba por la colaboración y el hermanamiento de ambos países, la frontera de Ceuta quedaba reventada y la ciudad autónoma entraba en una situación de máxima gravedad que hoy sigue sin resolverse. La decisión de no acudir se tomó en Génova y fue comunicada a la embajadora.Pero incluso antes la situación ya era muy tensa. En Marruecos tampoco sentó nada bien, como publicó ABC , el nuevo plan migratorio del PP, que se ha convertido en una de las principales banderas del partido. El endurecimiento de su postura -como prácticamente ha ocurrido en toda Europa- choca directamente con el reino alauí, que precisamente se siente cómodo con las políticas puestas en marcha por el Gobierno de Sánchez y que van en la dirección opuesta. La tensión también la provocaron las duras críticas del PP al giro del Gobierno en la política exterior en lo que tiene que ver con el Sahara en 2021, precisamente asumiendo la posición marroquí. También lo hicieron otros países europeos y cuenta con el respaldo de Washington. Sánchez asumió la soberanía marroquí sobre el Sahara de un día para otro y sin explicarlo en las Cortes Generales. El PP ha sido muy duro con esa decisión, aunque nunca ha aclarado si la revocaría cuando llegara al Gobierno . Lo que sí ha hecho Feijóo ahora es sentar las bases sobre cómo habría sido su postura en mitad de la crisis de Ceuta si estuviera en la Moncloa, con el objetivo de remarcar las diferencias con el Ejecutivo socialista. Si la derecha alcanza el poder el próximo año, la relación con Marruecos será uno de los episodios más críticos de gestionar en el ámbito de los asuntos exteriores. Si finalmente fuera un gobierno de coalición con Vox todo sería todavía más complicado.
El PP ha reprochado durante todo el verano la connivencia del Gobierno con el reino de Marruecos a pesar de las evidencias que existen sobre su participación en la crisis de Ceuta. En Génova no tenían dudas al respecto, incluso antes de que empezaran … a salir a la luz los informes policiales. Por «acción o por omisión», decían las primeras semanas, las fuerzas marroquíes permitieron cruzar a 80.000 personas reventando la frontera del Tarajal. Desde hace días, sin embargo, el partido ha endurecido todavía más su posición. El PP ha estado volcado en la situación de la ciudad autónoma con viajes constantes -tres en el caso de Alberto Núñez Feijóo- y otros muchos de dirigentes nacionales, además de tener interlocución permanente con el presidente Juan José Vivas. La implicación es máxima. Se trata de un asunto nuclear para el PP: la seguridad nacional, el control de las fronteras y la defensa de la españolidad de Ceuta y Melilla.
Pero también es un asunto estratégico. Fuentes populares aseguran que son «plenamente conscientes» de que Marruecos está midiendo muchos elementos en esta crisis. La respuesta del Gobierno, en primer lugar, aprovechando -dicen en el PP- la «extrema debilidad» de Pedro Sánchez, que ha actuado con permisividad durante años, jactándose de tener la mejor relación posible con el país vecino para, entre otras cosas, tener controlada la frontera. Pero también creen que miden al líder de la oposición, con muchas posibilidades de ser el próximo presidente el año que viene según todas las encuestas.
Desde el inicio de la crisis en Génova han calibrado movimientos y han debatido acerca de qué mensajes lanzar y hasta dónde llegar con las acusaciones sobre Marruecos. Es un asunto que ha abordado Feijóo con buena parte de su equipo y otras personas a las que consulta en distintas reuniones. En Moncloa critican precisamente la postura del líder de la oposición, considerando que actúa de manera «irresponsable», precisamente por la dureza mostrada con Rabat.
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Sin embargo, fuentes populares insisten a ABC que Feijóo tiene «muy medido y muy pensado» lo que quiere decir, como se vio en el Congreso y un día antes, precisamente durante la festividad de la ciudad autónoma. Desde Ceuta el líder del PP ya hizo un señalamiento muy claro a Marruecos. «El ataque no fue un movimiento migratorio espontáneo. La policía lo confirma. La operación salió de Marruecos, fue consentida y todo parece indicar que fue coordinada por Marruecos», dijo justo a lado del presidente Vivas el miércoles pasado, Día de Ceuta, antes de regresar a Madrid para estar en la concentración de Cibeles. Hacía horas que se conocía el informe policial que había llegado a la Audiencia Nacional. No es el único.
Y ya en el Congreso, durante la comparecencia de Sánchez, el líder del PP repitió esas palabras y lanzó algunos mensajes más. Garantizó que si él estuviera en el Gobierno las relaciones con el reino alauí serían buenas.
En el PP creen que Rabat mide la respuesta del Gobierno, que ha demostrado su debilidad; pero también al líder de la oposición, que podría llegar a la Moncloa
Pero lanzó matices mirando a Sánchez y también a Rabat, para sentar las bases de un futuro no muy lejano: «Una relación bilateral estable y constructiva no se protege ocultando los hechos; ni obviando una respuesta firme y proporcional que debe dar una nación soberana ante las sospechas de esta gravedad». Con esa frase Feijóo insistía en elevar el tono contra Marruecos, dejando claro que no se trataba de romper la amistad ni las relaciones entre los dos países, sino de mantener un respeto mutuo y la defensa de la soberanía nacional por encima de lo demás.
En el Gobierno tildan de «irresponsable» a Feijóo, mientras que en Génova reconocen que cada palabra «está medida» y tiene un sentido
La realidad es que las relaciones entre PP y Marruecos llevan tiempo deterioradas. Hay otro ejemplo reciente. Dirigentes del PP siempre han asistido a la Fiesta del Trono en la Embajada marroquí en Madrid el 30 de julio. Los años anteriores ya lo hicieron, también desde que Feijóo es presidente nacional. Pero en esta ocasión ninguno de los invitados acudió. La fiesta se solapó con la avalancha migratoria y la fiesta quedó absolutamente empañada por lo sucedido. Mientras en la capital de España se brindaba por la colaboración y el hermanamiento de ambos países, la frontera de Ceuta quedaba reventada y la ciudad autónoma entraba en una situación de máxima gravedad que hoy sigue sin resolverse. La decisión de no acudir se tomó en Génova y fue comunicada a la embajadora.
Pero incluso antes la situación ya era muy tensa. En Marruecos tampoco sentó nada bien, como publicó ABC, el nuevo plan migratorio del PP, que se ha convertido en una de las principales banderas del partido. El endurecimiento de su postura -como prácticamente ha ocurrido en toda Europa- choca directamente con el reino alauí, que precisamente se siente cómodo con las políticas puestas en marcha por el Gobierno de Sánchez y que van en la dirección opuesta. La tensión también la provocaron las duras críticas del PP al giro del Gobierno en la política exterior en lo que tiene que ver con el Sahara en 2021, precisamente asumiendo la posición marroquí. También lo hicieron otros países europeos y cuenta con el respaldo de Washington.
Sánchez asumió la soberanía marroquí sobre el Sahara de un día para otro y sin explicarlo en las Cortes Generales. El PP ha sido muy duro con esa decisión, aunque nunca ha aclarado si la revocaría cuando llegara al Gobierno. Lo que sí ha hecho Feijóo ahora es sentar las bases sobre cómo habría sido su postura en mitad de la crisis de Ceuta si estuviera en la Moncloa, con el objetivo de remarcar las diferencias con el Ejecutivo socialista. Si la derecha alcanza el poder el próximo año, la relación con Marruecos será uno de los episodios más críticos de gestionar en el ámbito de los asuntos exteriores. Si finalmente fuera un gobierno de coalición con Vox todo sería todavía más complicado.
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