«Cuando empecé hace 16 años, en cuarto de la ESO leíamos obras de teatro en verso y las entendían. Ahora no hay curiosidad por leer nada, es un rechazo tremendo. Se ha perdido la cultura del esfuerzo y no mandamos deberes para casa porque sabemos que la IA nos arrolla. Parece que dedicar tiempo a adquirir conocimientos y convertirse en una persona con pensamiento crítico reste puntos».Es la reflexión de Zaida López, profesora de Lengua Castellana y Literatura del IES Benicalap, en Valencia, a las puertas de un nuevo curso. Alumnos y docentes inician este miércoles las clases, justo un día después de conocerse los terribles resultados de la Comunidad Valenciana en el Informe PISA . El estudio de la OCDE realizado en 2025 a estudiantes de 15 años revela un retroceso brutal en la comprensión lectora. No pueden concentrarse y mantener la atención al leer más allá de medio folio. También recoge una caída muy importante -y por debajo de la media nacional- en Matemáticas y Ciencias, las otras competencias que evalúa.Zaida, que ha impulsado La Pizarra Literaria, plataforma en la que comparte recursos y experiencias educativas, y proyectos como el libro ‘Donde viven los recuerdos’ (Editorial Sargantana), con las historias de enfermos de alzhéimer recogidas junto a sus alumnos, ya vaticinaba esta debacle. Los resultados son malos en el conjunto del país.MÁS INFORMACIÓN noticia Si El batacazo valenciano en PISA no sorprende: «Con un bilingüismo mal llevado tienes problemas competenciales»«Tenemos que blindar la educación para que las leyes no den tumbos cada vez que cambia el partido en el gobierno y que las consensuen expertos, no políticos que nunca han pisado un aula», repite varias veces durante su conversación con ABC. Además, agrega, «tenemos una falsa inclusión» en las aulas. «Si no hay bajada de ratios y profesores especialistas que ayudan, sigues teniendo al niño en una esquina con un dossier», subraya.Esta valenciana intenta estar siempre pegada a la realidad de los jóvenes: «Ya tengo mi primera situación de aprendizaje creada para el ‘farmear aura’. Sé que es una manera de enganchar, me van a prestar más atención y con ese movimiento envolvente van a trabajar lo que yo quiero. Pero para eso necesito muchas horas». Es uno de los muchos quebraderos de cabeza de su departamento. Concentrar los trabajos en el instituto para evitar a los asistentes virtuales que los hacen por ellos, retomar los dictados y trazar estrategias para enriquecer el vocabulario e incentivar el hábito lector en una generación que «no conoce los refranes».Zaida rompe ahí una lanza por los clásicos. Este año en tercero de la ESO leerán un novela de suspense adolescente sobre el acoso escolar, pero también ‘La Celestina’. «Si lo encaminas bien, despiertas su curiosidad. Recoge una cantidad de temas que a día de hoy siguen estando. La avaricia, la envidia, el amor tóxico, esa relación entre enamorados de un día para otro…», comenta esta profesora, autora de libros de texto y galardonada como segunda Mejor Docente de España en los VI Premios Educa Abanca de 2022.De todo ese bagaje extrae una conclusión: cualquier cambio se producirá de la mano de las familias, que tienen que encontrar espacios para leer, reflexionar y argumentar en la vorágine del día a día. «Solo así se dan cuenta de que, cuanto más sabes, más difícil es que te engañen», zanja.Nuevas actividadesUna consideración que comparte Diana Oliva, profesora de lengua y literatura en el IES Marjana de Chiva. Ve a sus alumnos «esclavizados» por la tecnología. «No se razona y acaba afectando a todas las materias. Cuando no comprenden lo que leen, no pueden aprender. Cada vez buscan soluciones más básicas a los problemas, que les hagan pensar lo mínimo posible», lamenta.Pero se están dando pasos para revertir esa situación. Diana coordinó el curso pasado en su centro un programa -que seguirá ahora con el inicio de las clases en otros 491 institutos valencianos con 350 docentes- para mejorar la competencia lectora. También se puso en marcha otro enfocado a las matemáticas, ambos a través del Ministerio de Educación y de la Generalitat.«Hemos cambiado nuestra forma de trabajar, con nuevas dinámicas y actividades. Nos dotan de unas horas para que otro docente pueda intervenir y trabajar la comprensión lectora de una manera más sistemática y detectar qué alumnado presenta más dificultades», resume, convencida de que va a ser positivo. Si se consiguen mejorar los resultados, se verá dentro de un tiempo. Esta carrera, avisa, es de fondo. «Cuando empecé hace 16 años, en cuarto de la ESO leíamos obras de teatro en verso y las entendían. Ahora no hay curiosidad por leer nada, es un rechazo tremendo. Se ha perdido la cultura del esfuerzo y no mandamos deberes para casa porque sabemos que la IA nos arrolla. Parece que dedicar tiempo a adquirir conocimientos y convertirse en una persona con pensamiento crítico reste puntos».Es la reflexión de Zaida López, profesora de Lengua Castellana y Literatura del IES Benicalap, en Valencia, a las puertas de un nuevo curso. Alumnos y docentes inician este miércoles las clases, justo un día después de conocerse los terribles resultados de la Comunidad Valenciana en el Informe PISA . El estudio de la OCDE realizado en 2025 a estudiantes de 15 años revela un retroceso brutal en la comprensión lectora. No pueden concentrarse y mantener la atención al leer más allá de medio folio. También recoge una caída muy importante -y por debajo de la media nacional- en Matemáticas y Ciencias, las otras competencias que evalúa.Zaida, que ha impulsado La Pizarra Literaria, plataforma en la que comparte recursos y experiencias educativas, y proyectos como el libro ‘Donde viven los recuerdos’ (Editorial Sargantana), con las historias de enfermos de alzhéimer recogidas junto a sus alumnos, ya vaticinaba esta debacle. Los resultados son malos en el conjunto del país.MÁS INFORMACIÓN noticia Si El batacazo valenciano en PISA no sorprende: «Con un bilingüismo mal llevado tienes problemas competenciales»«Tenemos que blindar la educación para que las leyes no den tumbos cada vez que cambia el partido en el gobierno y que las consensuen expertos, no políticos que nunca han pisado un aula», repite varias veces durante su conversación con ABC. Además, agrega, «tenemos una falsa inclusión» en las aulas. «Si no hay bajada de ratios y profesores especialistas que ayudan, sigues teniendo al niño en una esquina con un dossier», subraya.Esta valenciana intenta estar siempre pegada a la realidad de los jóvenes: «Ya tengo mi primera situación de aprendizaje creada para el ‘farmear aura’. Sé que es una manera de enganchar, me van a prestar más atención y con ese movimiento envolvente van a trabajar lo que yo quiero. Pero para eso necesito muchas horas». Es uno de los muchos quebraderos de cabeza de su departamento. Concentrar los trabajos en el instituto para evitar a los asistentes virtuales que los hacen por ellos, retomar los dictados y trazar estrategias para enriquecer el vocabulario e incentivar el hábito lector en una generación que «no conoce los refranes».Zaida rompe ahí una lanza por los clásicos. Este año en tercero de la ESO leerán un novela de suspense adolescente sobre el acoso escolar, pero también ‘La Celestina’. «Si lo encaminas bien, despiertas su curiosidad. Recoge una cantidad de temas que a día de hoy siguen estando. La avaricia, la envidia, el amor tóxico, esa relación entre enamorados de un día para otro…», comenta esta profesora, autora de libros de texto y galardonada como segunda Mejor Docente de España en los VI Premios Educa Abanca de 2022.De todo ese bagaje extrae una conclusión: cualquier cambio se producirá de la mano de las familias, que tienen que encontrar espacios para leer, reflexionar y argumentar en la vorágine del día a día. «Solo así se dan cuenta de que, cuanto más sabes, más difícil es que te engañen», zanja.Nuevas actividadesUna consideración que comparte Diana Oliva, profesora de lengua y literatura en el IES Marjana de Chiva. Ve a sus alumnos «esclavizados» por la tecnología. «No se razona y acaba afectando a todas las materias. Cuando no comprenden lo que leen, no pueden aprender. Cada vez buscan soluciones más básicas a los problemas, que les hagan pensar lo mínimo posible», lamenta.Pero se están dando pasos para revertir esa situación. Diana coordinó el curso pasado en su centro un programa -que seguirá ahora con el inicio de las clases en otros 491 institutos valencianos con 350 docentes- para mejorar la competencia lectora. También se puso en marcha otro enfocado a las matemáticas, ambos a través del Ministerio de Educación y de la Generalitat.«Hemos cambiado nuestra forma de trabajar, con nuevas dinámicas y actividades. Nos dotan de unas horas para que otro docente pueda intervenir y trabajar la comprensión lectora de una manera más sistemática y detectar qué alumnado presenta más dificultades», resume, convencida de que va a ser positivo. Si se consiguen mejorar los resultados, se verá dentro de un tiempo. Esta carrera, avisa, es de fondo.
«Cuando empecé hace 16 años, en cuarto de la ESO leíamos obras de teatro en verso y las entendían. Ahora no hay curiosidad por leer nada, es un rechazo tremendo. Se ha perdido la cultura del esfuerzo y no mandamos deberes para casa porque … sabemos que la IA nos arrolla. Parece que dedicar tiempo a adquirir conocimientos y convertirse en una persona con pensamiento crítico reste puntos».
Es la reflexión de Zaida López, profesora de Lengua Castellana y Literatura del IES Benicalap, en Valencia, a las puertas de un nuevo curso. Alumnos y docentes inician este miércoles las clases, justo un día después de conocerse los terribles resultados de la Comunidad Valenciana en el Informe PISA. El estudio de la OCDE realizado en 2025 a estudiantes de 15 años revela un retroceso brutal en la comprensión lectora. No pueden concentrarse y mantener la atención al leer más allá de medio folio. También recoge una caída muy importante -y por debajo de la media nacional- en Matemáticas y Ciencias, las otras competencias que evalúa.
Zaida, que ha impulsado La Pizarra Literaria, plataforma en la que comparte recursos y experiencias educativas, y proyectos como el libro ‘Donde viven los recuerdos’ (Editorial Sargantana), con las historias de enfermos de alzhéimer recogidas junto a sus alumnos, ya vaticinaba esta debacle. Los resultados son malos en el conjunto del país.
«Tenemos que blindar la educación para que las leyes no den tumbos cada vez que cambia el partido en el gobierno y que las consensuen expertos, no políticos que nunca han pisado un aula», repite varias veces durante su conversación con ABC. Además, agrega, «tenemos una falsa inclusión» en las aulas. «Si no hay bajada de ratios y profesores especialistas que ayudan, sigues teniendo al niño en una esquina con un dossier», subraya.
Esta valenciana intenta estar siempre pegada a la realidad de los jóvenes: «Ya tengo mi primera situación de aprendizaje creada para el ‘farmear aura’. Sé que es una manera de enganchar, me van a prestar más atención y con ese movimiento envolvente van a trabajar lo que yo quiero. Pero para eso necesito muchas horas». Es uno de los muchos quebraderos de cabeza de su departamento. Concentrar los trabajos en el instituto para evitar a los asistentes virtuales que los hacen por ellos, retomar los dictados y trazar estrategias para enriquecer el vocabulario e incentivar el hábito lector en una generación que «no conoce los refranes».
Zaida rompe ahí una lanza por los clásicos. Este año en tercero de la ESO leerán un novela de suspense adolescente sobre el acoso escolar, pero también ‘La Celestina’. «Si lo encaminas bien, despiertas su curiosidad. Recoge una cantidad de temas que a día de hoy siguen estando. La avaricia, la envidia, el amor tóxico, esa relación entre enamorados de un día para otro…», comenta esta profesora, autora de libros de texto y galardonada como segunda Mejor Docente de España en los VI Premios Educa Abanca de 2022.
De todo ese bagaje extrae una conclusión: cualquier cambio se producirá de la mano de las familias, que tienen que encontrar espacios para leer, reflexionar y argumentar en la vorágine del día a día. «Solo así se dan cuenta de que, cuanto más sabes, más difícil es que te engañen», zanja.
Nuevas actividades
Una consideración que comparte Diana Oliva, profesora de lengua y literatura en el IES Marjana de Chiva. Ve a sus alumnos «esclavizados» por la tecnología. «No se razona y acaba afectando a todas las materias. Cuando no comprenden lo que leen, no pueden aprender. Cada vez buscan soluciones más básicas a los problemas, que les hagan pensar lo mínimo posible», lamenta.
Pero se están dando pasos para revertir esa situación. Diana coordinó el curso pasado en su centro un programa -que seguirá ahora con el inicio de las clases en otros 491 institutos valencianos con 350 docentes- para mejorar la competencia lectora. También se puso en marcha otro enfocado a las matemáticas, ambos a través del Ministerio de Educación y de la Generalitat.
«Hemos cambiado nuestra forma de trabajar, con nuevas dinámicas y actividades. Nos dotan de unas horas para que otro docente pueda intervenir y trabajar la comprensión lectora de una manera más sistemática y detectar qué alumnado presenta más dificultades», resume, convencida de que va a ser positivo. Si se consiguen mejorar los resultados, se verá dentro de un tiempo. Esta carrera, avisa, es de fondo.
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