La maquinaria europea azulgrana funciona a la perfección. El Barça de Flick 3.0 invita al optimismo. Hasta los más escépticos se han ilusionado con la Champions gracias a las actuaciones de Lamine Yamal y compañía. Lamine tiene una cita con el Balón de Oro el próximo 26 de octubre. Hay cierta inquietud en la parte noble del club azulgrana ante el veredicto que pueda llegar de la gala de Londres. No hay pista alguna y está más disputado que nunca, aunque en Barcelona no hay discusión. En Turquía, en el denominado infierno turco, quien arrasó fue el Barça de Lamine Yamal.
El de Rocafonda lidera la goleada en Estambul con dos asistencias y alimenta la ilusión azulgrana antes de la visita al PSG y el clásico
La maquinaria europea azulgrana funciona a la perfección. El Barça de Flick 3.0 invita al optimismo. Hasta los más escépticos se han ilusionado con la Champions gracias a las actuaciones de Lamine Yamal y compañía. Lamine tiene una cita con el Balón de Oro el próximo 26 de octubre. Hay cierta inquietud en la parte noble del club azulgrana ante el veredicto que pueda llegar de la gala de Londres. No hay pista alguna y está más disputado que nunca, aunque en Barcelona no hay discusión. En Turquía, en el denominado infierno turco, quien arrasó fue el Barça de Lamine Yamal.
No marcó, pero tomó el mando del equipo en la segunda parte. Regaló dos asistencias, a Fermín y a Gordon, y participó en el 1-4 de Adeyemi. “No ha marcado, pero sí que ha dado la oportunidad de marcar en dos o tres goles. Es un jugador increíble, muy importante para nosotros”, reconocía Flick, que también admitía ciertas dificultades en la primera mitad en la que el Galatasaray se adelantó en el marcador.
“Al principio se hablaba de que no teníamos gol”, recordaba Pedri. Ya son 43 en 10 partidos (4,3 de media por encuentro). “Cuando la pelota la tienen Lamine, Gordon, Fermín u Olmo, todo cambia”, añadía Pedri.
Precisamente Olmo y Fermín fueron los protagonistas del once. “Olmo nos puede ayudar a controlar el partido”, señalaba Flick para explicar la elección del de Terrassa como falso nueve. Una opción que siempre aparecía entre las variantes tácticas que el entrenador y Deco dibujaban en la pizarra cuando afrontaban el futuro sin Julián Álvarez. En Turquía, Flick decidió reservar a Gabriel Jesus. Saldría después.

Olmo sonreía con Fermín en la foto de grupo. En el vestuario cuentan que ambos están empeñados en que pueden y quieren jugar juntos. Pero Estambul fue la primera vez que coincidieron en un once titular con Olmo como falso nueve, como ya sucedió el curso pasado en el Metropolitano y, dos temporadas atrás, en el 5-1 contra el Betis en la Copa del Rey. El de Terrassa no marcó, pero estuvo cerca, con un cabezazo difícil y un disparo lejano. Su presión, con asistencia incluida, fue decisiva para el 1-1 que marcó Cancelo. Un punto de inflexión.
Para Olmo es como volver a sus orígenes. En la Masia, a la que llegó en la temporada 2008-09 en categoría alevín, y durante las dos temporadas siguientes, su hábitat natural era el área. El punto de inflexión llegó en la temporada 2011-12. En sus etapas en Croacia y Alemania se convirtió en un híbrido entre extremo y mediapunta. Su recuperación de balón desembocó en el gol de Cancelo.
Para mí, Lamine es un amigo y un gran compañero. Siempre hemos estado juntos. Es el mejor del mundo”
Tras el descanso y la conveniente charla de Flick, el equipo puso el acelerador. El ‘10’ se sacó un centro al segundo palo que Gordon remató fuera y otro en la jugada siguiente que Fermín, esta vez sí, cabeceó a gol. “Para mí, Lamine es un amigo y un gran compañero. Siempre hemos estado juntos. Es el mejor del mundo. Tiene mucha calidad y nos llevamos bien dentro y fuera del campo”, decía Fermín. Tres minutos después regalaba a Gordon el tercero tras superar a Eren Elmali con un amago de rabona sobre la línea de fondo. Y Adeyemi se encargó de sentenciar el marcador gracias, otra vez, al duende del de Rocafonda, que participó en la jugada. “Lamine muestra en cada entrenamiento lo que vemos aquí. Estoy feliz de tenerle”, reconoce Flick, que empieza a repartir más elogios que nunca a su ‘10’.
Y todo, sin Raphinha, que ya toca balón en la ciudad deportiva mientras continúa con su recuperación. El sábado, el Barça visita al Betis y, dentro de una semana, se enfrentará al PSG en París. Después llegará el clásico. “Quizás sí. Yo rezaría si tuviera que jugar contra nosotros”, resumía Fermín ante el trepidante calendario en el que cada rival teme sufrir el infierno de Lamine.
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