La inestabilidad geopolítica y su impacto en la actividad económica, en los precios y en los tipos de interés amenazan la incipiente mejora registrada por las entidades en la primera mitad de 2026 Leer La inestabilidad geopolítica y su impacto en la actividad económica, en los precios y en los tipos de interés amenazan la incipiente mejora registrada por las entidades en la primera mitad de 2026 Leer
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Irán, el estrecho de Ormuz, Ucrania… la inestabilidad geopolítica global aterriza en la economía doméstica en forma de inflación. Tras la crisis de precios que generó el ataque de Rusia sobre Kiev, la nueva escalada desatada en Oriente Próximo ha vuelto a situar la presión en el coste de los productos y servicios globales y ha devuelto la pelota a los bancos centrales y a su política monetaria. En Europa, el BCE inauguró la subida de tipos el pasado verano y todo apunta a que llevará a cabo nuevos incrementos en las próximas citas. El mercado lo da por hecho y en el sector financiero temen que todos estos factores amenacen la incipiente recuperación del crédito para las empresas tras varios años de travesía por el desierto.
Los resultados bancarios del tercer trimestre del año, que se conocerán en las próximas semanas, despejarán algunas dudas. En la primera mitad del año, muchas compañías adelantaron sus decisiones de inversión ante el estallido del conflicto entre EEUU e Irán en marzo, en previsión de un aumento en los costes energéticos (por el encarecimiento del petróleo) y de los costes de financiación (por los tipos). En consecuencia, el comportamiento del segmento empresarial dentro de las principales entidades españolas fue mejor en volumen total y en precios de lo que lo fue en 2024 y 2025, según las fuentes sectoriales consultadas.
De un lado, la solidez de la economía española sustenta el crecimiento de las compañías, que además soportan menores niveles de endeudamiento que en épocas anteriores y presentan una tasa de morosidad más contenida. De otro lado, los bancos están animosos a la hora de conceder financiación, cuentan con sistemas de análisis de riesgos más sofisticados para acotar posibles impagos y se han encontrado con una subida hasta ahora moderada del Euríbor que les ha permitido elevar los precios hasta una media en el entorno del 3,7% sin poner en riesgo el volumen.
Pero todo eso podría cambiar y ponerse en jaque si la crisis inflacionaria no se contiene y las subidas de tipos elevan el coste de la financiación bancaria, señalan las mismas fuentes. Las compañías que ya tienen sus planes en marcha continuarán con ellos, pero las que tengan que plantear nuevos proyectos valorarán el impacto de las nuevas condiciones y tomarán decisiones en base a las expectativas de beneficios y del sector en el que se muevan.
Los efectos han empezado a notarse, de hecho, en algunos sectores más afectados por el nuevo tablero internacional. «El crecimiento del crédito está muy centrado en el sector servicio y en actividades relacionadas con la hostelería y el turismo, que se mantienen muy fuertes en nuestro país. Sin embargo, la demanda de empresas relacionadas con el transporte de mercancías de carretera, con el sector primario o las industrias altamente intensivas en gas o electricidad se está resintiendo por el aumento de los gastos energéticos y de los costes de financiación», explica Cristina Mateo, directora de Negocio de Empresas de Ibercaja.
La unidad creada en 2021 por la entidad está a punto de cerrar su segundo plan estratégico y se ha convertido en uno de los ejes del crecimiento del banco. Su apuesta coincide con una tendencia general dentro del mapa bancario español, donde el segmento de empresas es uno de los nichos por el que están apostando todos los grupos para crecer en los próximos años, por eso todos calibran ahora las posibles consencuencias de los cambios en la política monetaria del BCE y del desarrollo de la geopolítica global.
En un reciente encuentro financiero, Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, vino a decir que las empresas españolas se han acostumbrado a convivir con la inestabilidad geopolítica y se han adaptado a ella. «Nuestros empresarios tienen que seguir invirtiendo y hay una sensación de que los riesgos siempre van a estar ahí fuera y, por tanto, tienen que encontrar el camino», dijo el directivo antes de subrayar que la demanda en estos meses continúa siendo «razonable».
Su homólogo en Banco Sabadell, Marc Armengol, añadió que los mercados descuentan unos tipos en el entorno del 3%, «un nivel razonable para no afectar a la demanda de crédito de las familias y empresas, sobre todo teniendo en cuenta el dinamismo de la economía española». Por su parte, Isidro Rubiales, CEO de Unicaja, subrayó que las compañías demandan financiación «para mejorar su productividad y para afrontar los cambios tecnológicos y el entorno energético», mientras que Peio Belausteguigoitia, responsable de BBVA España, apuntó que en el banco son «positivos con la demanda de crédito para 2027» en un escenario de tipos moderados en una economía como la española y en un proceso de desapalancamiento como el que han llevado a cabo familias y empresas en los últimos años.
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