La historia de Berta dio la vuelta al país hace cuatro meses, cuando su familia inició una carrera contrarreloj para encontrar un donante de médula compatible ante el empeoramiento de su estado de salud por la anemia de Fanconi, la enfermedad rara con la que nació. Finalmente, la búsqueda no tuvo el desenlace que esperaban -no apareció un donante compatible-, pero su historia ha conseguido algo que va mucho más allá de su búsqueda.El llamamiento para ayudar a la valenciana de cuatro años animó a muchas personas a hacerse donantes y, según cuenta a ABC su madre, Carla, «durante esta temporada ha habido un pico bastante alto en donaciones», asegura. Incluso, según relata, algunas personas se han puesto en contacto con ella para contarles que han conseguido un donante.En concreto, según los datos del REDMO (Registro Español de Donantes de Médula Ósea) al que ha tenido acceso este periódico, la evolución de las inscripciones para donar desde el inicio de los llamamientos por el caso de Berta, que se sitúa en el 13 de mayo de 2026, se contabilizaron 325 inscripciones en los 28 días posteriores, frente a 153 durante los 28 días anteriores. Esto representa un incremento de 172 inscripciones, equivalente a un 112 %.MÁS INFORMACIÓN noticia Si La búsqueda contrarreloj de un donante de médula para Berta: «La enfermedad avanza muy rápido»Aunque en el caso de Berta no se logró encontrar un donante, el 50% de compatibilidad de su padre les ha permitido mantener la esperanza. También, el retraso de la intervención les abrió la posibilidad de que el hermano que esperaba, que nació recientemente, pudiera ser compatible, pero finalmente no lo fue.A pesar de los obstáculos, el trasplante se realizó el pasado 1 de octubre con la alternativa que siempre había estado sobre la mesa, su padre. Ahora comienza otra espera, Berta sigue ingresada y permanece sometida a una vigilancia constante para comprobar cómo responde su organismo, aunque todavía es demasiado pronto para saber cómo evolucionará. «Ahora es un proceso duro, lento y con mucha paciencia», explica su madre.Las primeras semanas serán especialmente importantes para comprobar si las células comienzan a asentarse y a trabajar. Después llegará un periodo más largo para confirmar que la nueva médula no solo ha sido aceptada, sino que funciona correctamente. El objetivo es que, aproximadamente en un año, Berta pueda «recuperar la vida que llevaba antes. Hasta entonces, las revisiones y controles médicos serán constantes», relata Carla.Cabe recordar que, según datos de la Fundación Anemia de Fanconi, se trata de una enfermedad genética poco frecuente que afecta a una de cada 300.000 personas y se manifiesta en pacientes de corta edad. El diagnóstico y tratamiento es incluso más complejo que el de las leucemias más conocidas y la mayor parte de las personas afectadas desarrollan un «fallo de su médula ósea», por lo que dejan de producir las células de la sangre.Una historia que ha ido más allá de BertaDurante estos meses, la historia de Berta y su familia también ha servido para poner el foco en la importancia de la donación de médula. El llamamiento que comenzó como una carrera para encontrar una persona compatible terminó llegando a miles de personas y despertó el interés de ciudadanos que decidieron registrarse como donantes.De este modo, fuentes de la Organización de Trasplantes indican a este diario que el aumento se inició al día siguiente del llamamiento: durante la primera semana se registraron 103 inscripciones, frente a 32 en la semana anterior. Además, no se observa un crecimiento equivalente en el resto de España, ya que se estima que en la Comunidad Valenciana se produjeron «alrededor de 180 inscripciones más de las que cabría esperar». Por tanto, según destacan las mismas fuentes, los datos muestran un «incremento relevante, inmediato y sostenido de las inscripciones en la Comunidad Valenciana, temporalmente asociado a los llamamientos por el caso de Berta».Para la familia, ese es uno de los aspectos positivos que deja todo lo vivido. «Es una de las cosas que más orgullo sentimos, que al final nuestra historia haya servido para que mucha gente entendiese la necesidad que hay de donantes de médula», asegura Carla.De hecho, explica que han conocido ya a dos personas a las que han llamado para comunicarles que son compatibles con otros pacientes. «Durante esta temporada ha habido un pico bastante alto en donaciones», señala. Así, su intención es seguir difundiendo el mensaje. «Hasta que seamos mayores nuestra función va a ser intentar hacer ver a la gente que es un proceso súper sencillo y necesario».Porque aunque Berta haya encontrado una alternativa en su propia familia, su madre insiste en que no todos los pacientes tienen esa posibilidad. «Nosotros somos personas afortunadas porque tenemos a su padre que era un 50%, pero hay muchas personas que no tienen esa pequeña esperanza», reconoce.Ahora, la familia afronta un camino todavía largo, con la mirada puesta en ese primer año en el que se deberá comprobar que el trasplante funciona. Y, aunque el desenlace de la búsqueda que comenzó meses atrás no ha sido el que esperaban, el trasplante ha sido posible y, al mismo tiempo, aquella llamada desesperada ha dejado algo más. «Regalar vida creo que no hay cosa que te pueda llenar más el alma», concluye su madre.¿Quién puede ser donante de médula?Según la Organización Nacional de Trasplantes, puede registrase como donante de médula ósea toda persona sana desde los 18 hasta los 40 años, siempre que no padezca ninguna enfermedad susceptible de ser trasmitida y que tampoco padezca ninguna enfermedad que pueda poner en peligro su vida. Una vez registrado, un donante puede permanecer inscrito hasta una edad máxima de 60 años. Por Ley, la donación de médula ósea es libre, voluntaria, confidencial, anónima y gratuita.Existen una serie de circunstancias que contraindicarían la donación como una enfermedad cardiovascular, pulmonar, hepática, hematológica u otra patología que suponga un riesgo sobreañadido de complicaciones durante la donación. Otras pueden considerarse contraindicaciones temporales como el embarazo o los tratamientos anticoagulantes. ¿Qué implica hacerse donante de médula ósea?Tal como indica la Organización Nacional de Trasplantes, supone la inclusión como donante potencial en el REDMO (Registro Español de Donantes de Médula Ósea) que es el registro oficial de donantes de España. Tras un completo proceso informativo, será necesario rellenar un documento de inscripción en el registro, firmar un «consentimiento informado» para la inclusión en el REDMO, y se procederá a la obtención de una muestra de saliva o de sangre que se analizará para saber la compatibilidad del donante. Una vez finalizado el proceso anterior, el REDMO pasará a incluir a esa persona como donante de médula ósea en su registro. Sólo cuando aparezca un paciente compatible, el REDMO se pondrá en contacto con el donante y, si no existe ninguna contraindicación, se continuará con el proceso para hacer efectiva la donación. Es en ese momento, cuando realmente se extrae la médula ósea o los progenitores de sangre periférica.Desde la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) recuerdan que la donación de médula ósea es universal y no puede destinarse a una persona concreta. Al inscribirse en el Registro Español de Donantes de Médula Ósea (REDMO), el voluntario se compromete a donar a cualquier paciente, de España o de otro país, con el que resulte compatible.¿En qué consiste la donación de médula?Aunque hay dos maneras para donar, la más frecuente y menos invasiva es la aféresis, en la cual sólo se extrae de forma selectiva las células madre circulantes en la sangre, devolviendo el resto de la sangre al donante. La separación de las células madre se realiza mediante la centrifugación de la sangre en una máquina a la que el donante está conectado con un equipo completamente estéril y de un solo uso.También existe la obtención mediante quirófano, una opción menos frecuenta que se hace bajo anestesia general o epidural, mediante punciones repetidas de las crestas ilíacas posteriores -prominencias óseas de la parte posterior y superior de la cadera-, y aspiración directa de la médula ósea. Es un procedimiento que requiere ingreso hospitalario de 24-48 horas. La historia de Berta dio la vuelta al país hace cuatro meses, cuando su familia inició una carrera contrarreloj para encontrar un donante de médula compatible ante el empeoramiento de su estado de salud por la anemia de Fanconi, la enfermedad rara con la que nació. Finalmente, la búsqueda no tuvo el desenlace que esperaban -no apareció un donante compatible-, pero su historia ha conseguido algo que va mucho más allá de su búsqueda.El llamamiento para ayudar a la valenciana de cuatro años animó a muchas personas a hacerse donantes y, según cuenta a ABC su madre, Carla, «durante esta temporada ha habido un pico bastante alto en donaciones», asegura. Incluso, según relata, algunas personas se han puesto en contacto con ella para contarles que han conseguido un donante.En concreto, según los datos del REDMO (Registro Español de Donantes de Médula Ósea) al que ha tenido acceso este periódico, la evolución de las inscripciones para donar desde el inicio de los llamamientos por el caso de Berta, que se sitúa en el 13 de mayo de 2026, se contabilizaron 325 inscripciones en los 28 días posteriores, frente a 153 durante los 28 días anteriores. Esto representa un incremento de 172 inscripciones, equivalente a un 112 %.MÁS INFORMACIÓN noticia Si La búsqueda contrarreloj de un donante de médula para Berta: «La enfermedad avanza muy rápido»Aunque en el caso de Berta no se logró encontrar un donante, el 50% de compatibilidad de su padre les ha permitido mantener la esperanza. También, el retraso de la intervención les abrió la posibilidad de que el hermano que esperaba, que nació recientemente, pudiera ser compatible, pero finalmente no lo fue.A pesar de los obstáculos, el trasplante se realizó el pasado 1 de octubre con la alternativa que siempre había estado sobre la mesa, su padre. Ahora comienza otra espera, Berta sigue ingresada y permanece sometida a una vigilancia constante para comprobar cómo responde su organismo, aunque todavía es demasiado pronto para saber cómo evolucionará. «Ahora es un proceso duro, lento y con mucha paciencia», explica su madre.Las primeras semanas serán especialmente importantes para comprobar si las células comienzan a asentarse y a trabajar. Después llegará un periodo más largo para confirmar que la nueva médula no solo ha sido aceptada, sino que funciona correctamente. El objetivo es que, aproximadamente en un año, Berta pueda «recuperar la vida que llevaba antes. Hasta entonces, las revisiones y controles médicos serán constantes», relata Carla.Cabe recordar que, según datos de la Fundación Anemia de Fanconi, se trata de una enfermedad genética poco frecuente que afecta a una de cada 300.000 personas y se manifiesta en pacientes de corta edad. El diagnóstico y tratamiento es incluso más complejo que el de las leucemias más conocidas y la mayor parte de las personas afectadas desarrollan un «fallo de su médula ósea», por lo que dejan de producir las células de la sangre.Una historia que ha ido más allá de BertaDurante estos meses, la historia de Berta y su familia también ha servido para poner el foco en la importancia de la donación de médula. El llamamiento que comenzó como una carrera para encontrar una persona compatible terminó llegando a miles de personas y despertó el interés de ciudadanos que decidieron registrarse como donantes.De este modo, fuentes de la Organización de Trasplantes indican a este diario que el aumento se inició al día siguiente del llamamiento: durante la primera semana se registraron 103 inscripciones, frente a 32 en la semana anterior. Además, no se observa un crecimiento equivalente en el resto de España, ya que se estima que en la Comunidad Valenciana se produjeron «alrededor de 180 inscripciones más de las que cabría esperar». Por tanto, según destacan las mismas fuentes, los datos muestran un «incremento relevante, inmediato y sostenido de las inscripciones en la Comunidad Valenciana, temporalmente asociado a los llamamientos por el caso de Berta».Para la familia, ese es uno de los aspectos positivos que deja todo lo vivido. «Es una de las cosas que más orgullo sentimos, que al final nuestra historia haya servido para que mucha gente entendiese la necesidad que hay de donantes de médula», asegura Carla.De hecho, explica que han conocido ya a dos personas a las que han llamado para comunicarles que son compatibles con otros pacientes. «Durante esta temporada ha habido un pico bastante alto en donaciones», señala. Así, su intención es seguir difundiendo el mensaje. «Hasta que seamos mayores nuestra función va a ser intentar hacer ver a la gente que es un proceso súper sencillo y necesario».Porque aunque Berta haya encontrado una alternativa en su propia familia, su madre insiste en que no todos los pacientes tienen esa posibilidad. «Nosotros somos personas afortunadas porque tenemos a su padre que era un 50%, pero hay muchas personas que no tienen esa pequeña esperanza», reconoce.Ahora, la familia afronta un camino todavía largo, con la mirada puesta en ese primer año en el que se deberá comprobar que el trasplante funciona. Y, aunque el desenlace de la búsqueda que comenzó meses atrás no ha sido el que esperaban, el trasplante ha sido posible y, al mismo tiempo, aquella llamada desesperada ha dejado algo más. «Regalar vida creo que no hay cosa que te pueda llenar más el alma», concluye su madre.¿Quién puede ser donante de médula?Según la Organización Nacional de Trasplantes, puede registrase como donante de médula ósea toda persona sana desde los 18 hasta los 40 años, siempre que no padezca ninguna enfermedad susceptible de ser trasmitida y que tampoco padezca ninguna enfermedad que pueda poner en peligro su vida. Una vez registrado, un donante puede permanecer inscrito hasta una edad máxima de 60 años. Por Ley, la donación de médula ósea es libre, voluntaria, confidencial, anónima y gratuita.Existen una serie de circunstancias que contraindicarían la donación como una enfermedad cardiovascular, pulmonar, hepática, hematológica u otra patología que suponga un riesgo sobreañadido de complicaciones durante la donación. Otras pueden considerarse contraindicaciones temporales como el embarazo o los tratamientos anticoagulantes. ¿Qué implica hacerse donante de médula ósea?Tal como indica la Organización Nacional de Trasplantes, supone la inclusión como donante potencial en el REDMO (Registro Español de Donantes de Médula Ósea) que es el registro oficial de donantes de España. Tras un completo proceso informativo, será necesario rellenar un documento de inscripción en el registro, firmar un «consentimiento informado» para la inclusión en el REDMO, y se procederá a la obtención de una muestra de saliva o de sangre que se analizará para saber la compatibilidad del donante. Una vez finalizado el proceso anterior, el REDMO pasará a incluir a esa persona como donante de médula ósea en su registro. Sólo cuando aparezca un paciente compatible, el REDMO se pondrá en contacto con el donante y, si no existe ninguna contraindicación, se continuará con el proceso para hacer efectiva la donación. Es en ese momento, cuando realmente se extrae la médula ósea o los progenitores de sangre periférica.Desde la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) recuerdan que la donación de médula ósea es universal y no puede destinarse a una persona concreta. Al inscribirse en el Registro Español de Donantes de Médula Ósea (REDMO), el voluntario se compromete a donar a cualquier paciente, de España o de otro país, con el que resulte compatible.¿En qué consiste la donación de médula?Aunque hay dos maneras para donar, la más frecuente y menos invasiva es la aféresis, en la cual sólo se extrae de forma selectiva las células madre circulantes en la sangre, devolviendo el resto de la sangre al donante. La separación de las células madre se realiza mediante la centrifugación de la sangre en una máquina a la que el donante está conectado con un equipo completamente estéril y de un solo uso.También existe la obtención mediante quirófano, una opción menos frecuenta que se hace bajo anestesia general o epidural, mediante punciones repetidas de las crestas ilíacas posteriores -prominencias óseas de la parte posterior y superior de la cadera-, y aspiración directa de la médula ósea. Es un procedimiento que requiere ingreso hospitalario de 24-48 horas.
La historia de Berta dio la vuelta al país hace cuatro meses, cuando su familia inició una carrera contrarreloj para encontrar un donante de médula compatible ante el empeoramiento de su estado de salud por la anemia de Fanconi, la enfermedad rara con la que … nació. Finalmente, la búsqueda no tuvo el desenlace que esperaban -no apareció un donante compatible-, pero su historia ha conseguido algo que va mucho más allá de su búsqueda.
El llamamiento para ayudar a la valenciana de cuatro años animó a muchas personas a hacerse donantes y, según cuenta a ABC su madre, Carla, «durante esta temporada ha habido un pico bastante alto en donaciones», asegura. Incluso, según relata, algunas personas se han puesto en contacto con ella para contarles que han conseguido un donante.
En concreto, según los datos del REDMO (Registro Español de Donantes de Médula Ósea) al que ha tenido acceso este periódico, la evolución de las inscripciones para donar desde el inicio de los llamamientos por el caso de Berta, que se sitúa en el 13 de mayo de 2026, se contabilizaron 325 inscripciones en los 28 días posteriores, frente a 153 durante los 28 días anteriores. Esto representa un incremento de 172 inscripciones, equivalente a un 112 %.
Aunque en el caso de Berta no se logró encontrar un donante, el 50% de compatibilidad de su padre les ha permitido mantener la esperanza. También, el retraso de la intervención les abrió la posibilidad de que el hermano que esperaba, que nació recientemente, pudiera ser compatible, pero finalmente no lo fue.
A pesar de los obstáculos, el trasplante se realizó el pasado 1 de octubre con la alternativa que siempre había estado sobre la mesa, su padre. Ahora comienza otra espera, Berta sigue ingresada y permanece sometida a una vigilancia constante para comprobar cómo responde su organismo, aunque todavía es demasiado pronto para saber cómo evolucionará. «Ahora es un proceso duro, lento y con mucha paciencia», explica su madre.
Las primeras semanas serán especialmente importantes para comprobar si las células comienzan a asentarse y a trabajar. Después llegará un periodo más largo para confirmar que la nueva médula no solo ha sido aceptada, sino que funciona correctamente. El objetivo es que, aproximadamente en un año, Berta pueda «recuperar la vida que llevaba antes. Hasta entonces, las revisiones y controles médicos serán constantes», relata Carla.
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Cabe recordar que, según datos de la Fundación Anemia de Fanconi, se trata de una enfermedad genética poco frecuente que afecta a una de cada 300.000 personas y se manifiesta en pacientes de corta edad. El diagnóstico y tratamiento es incluso más complejo que el de las leucemias más conocidas y la mayor parte de las personas afectadas desarrollan un «fallo de su médula ósea», por lo que dejan de producir las células de la sangre.
Una historia que ha ido más allá de Berta
Durante estos meses, la historia de Berta y su familia también ha servido para poner el foco en la importancia de la donación de médula. El llamamiento que comenzó como una carrera para encontrar una persona compatible terminó llegando a miles de personas y despertó el interés de ciudadanos que decidieron registrarse como donantes.
De este modo, fuentes de la Organización de Trasplantes indican a este diario que el aumento se inició al día siguiente del llamamiento: durante la primera semana se registraron 103 inscripciones, frente a 32 en la semana anterior. Además, no se observa un crecimiento equivalente en el resto de España, ya que se estima que en la Comunidad Valenciana se produjeron «alrededor de 180 inscripciones más de las que cabría esperar».
Por tanto, según destacan las mismas fuentes, los datos muestran un «incremento relevante, inmediato y sostenido de las inscripciones en la Comunidad Valenciana, temporalmente asociado a los llamamientos por el caso de Berta».
Para la familia, ese es uno de los aspectos positivos que deja todo lo vivido. «Es una de las cosas que más orgullo sentimos, que al final nuestra historia haya servido para que mucha gente entendiese la necesidad que hay de donantes de médula», asegura Carla.
De hecho, explica que han conocido ya a dos personas a las que han llamado para comunicarles que son compatibles con otros pacientes. «Durante esta temporada ha habido un pico bastante alto en donaciones», señala. Así, su intención es seguir difundiendo el mensaje. «Hasta que seamos mayores nuestra función va a ser intentar hacer ver a la gente que es un proceso súper sencillo y necesario».
Porque aunque Berta haya encontrado una alternativa en su propia familia, su madre insiste en que no todos los pacientes tienen esa posibilidad. «Nosotros somos personas afortunadas porque tenemos a su padre que era un 50%, pero hay muchas personas que no tienen esa pequeña esperanza», reconoce.
Ahora, la familia afronta un camino todavía largo, con la mirada puesta en ese primer año en el que se deberá comprobar que el trasplante funciona. Y, aunque el desenlace de la búsqueda que comenzó meses atrás no ha sido el que esperaban, el trasplante ha sido posible y, al mismo tiempo, aquella llamada desesperada ha dejado algo más. «Regalar vida creo que no hay cosa que te pueda llenar más el alma», concluye su madre.
¿Quién puede ser donante de médula?
Según la Organización Nacional de Trasplantes, puede registrase como donante de médula ósea toda persona sana desde los 18 hasta los 40 años, siempre que no padezca ninguna enfermedad susceptible de ser trasmitida y que tampoco padezca ninguna enfermedad que pueda poner en peligro su vida. Una vez registrado, un donante puede permanecer inscrito hasta una edad máxima de 60 años. Por Ley, la donación de médula ósea es libre, voluntaria, confidencial, anónima y gratuita.
Existen una serie de circunstancias que contraindicarían la donación como una enfermedad cardiovascular, pulmonar, hepática, hematológica u otra patología que suponga un riesgo sobreañadido de complicaciones durante la donación. Otras pueden considerarse contraindicaciones temporales como el embarazo o los tratamientos anticoagulantes.
¿Qué implica hacerse donante de médula ósea?
Tal como indica la Organización Nacional de Trasplantes, supone la inclusión como donante potencial en el REDMO (Registro Español de Donantes de Médula Ósea) que es el registro oficial de donantes de España. Tras un completo proceso informativo, será necesario rellenar un documento de inscripción en el registro, firmar un «consentimiento informado» para la inclusión en el REDMO, y se procederá a la obtención de una muestra de saliva o de sangre que se analizará para saber la compatibilidad del donante.
Una vez finalizado el proceso anterior, el REDMO pasará a incluir a esa persona como donante de médula ósea en su registro. Sólo cuando aparezca un paciente compatible, el REDMO se pondrá en contacto con el donante y, si no existe ninguna contraindicación, se continuará con el proceso para hacer efectiva la donación. Es en ese momento, cuando realmente se extrae la médula ósea o los progenitores de sangre periférica.
Desde la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) recuerdan que la donación de médula ósea es universal y no puede destinarse a una persona concreta. Al inscribirse en el Registro Español de Donantes de Médula Ósea (REDMO), el voluntario se compromete a donar a cualquier paciente, de España o de otro país, con el que resulte compatible.
¿En qué consiste la donación de médula?
Aunque hay dos maneras para donar, la más frecuente y menos invasiva es la aféresis, en la cual sólo se extrae de forma selectiva las células madre circulantes en la sangre, devolviendo el resto de la sangre al donante. La separación de las células madre se realiza mediante la centrifugación de la sangre en una máquina a la que el donante está conectado con un equipo completamente estéril y de un solo uso.
También existe la obtención mediante quirófano, una opción menos frecuenta que se hace bajo anestesia general o epidural, mediante punciones repetidas de las crestas ilíacas posteriores -prominencias óseas de la parte posterior y superior de la cadera-, y aspiración directa de la médula ósea. Es un procedimiento que requiere ingreso hospitalario de 24-48 horas.
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