El Día Internacional del Cáncer de Mama, este 19 de octubre, la televisión, las vallas publicitarias y las redes sociales se llenan de lazos rosas. Pero «el cáncer de mama no es rosa. Ningún cáncer lo es». Es el lema que esgrimen mujeres de seis ciudades a las que les ha tocado esta enfermedad y que este lunes reclaman en la calle menos campañas publicitarias y más investigación pública y atención integral. En 2025 murieron en España 6.839 personas por cáncer de mama, una vida cada 77 minutos; fue, entre los cánceres más frecuentes, el que más aumentó respecto a años anteriores. Sin embargo, existe un amplio margen de mejora tanto en los recursos que se destinan como en la atención a pacientes. Impulsar la investigación, en especial en el cáncer de mama metastásico, atender las secuelas, dar protección laboral y la prohibición de sustancias químicas perjudiciales son algunas de las reclamaciones que hacen.Las convocantes, que no están constituidas en ninguna organización, leerán un manifiesto para explicar que el cáncer de mama no es un lazo, ni un color, ni una historia individual de superación, sino una enfermedad grave que exige políticas públicas, investigación y cuidados. La concentración se hará simultáneamente a las 19 horas en Bilbao, Donostia, Las Palmas de Gran Canaria, Madrid, Valencia y Valladolid. «Cada una de nuestras vidas es una historia colectiva. Cuando empiezas a hablar con otras mujeres descubres que lo que creías una mala experiencia individual se repite: la prueba que hubo que pagar en la privada porque la pública no llegó a tiempo, el alta laboral en pleno tratamiento, las secuelas de las que nadie se ocupa. Por eso salimos a la calle: a exigir, no a agradecer», dicen las convocantes en una nota. «No es un añito malo»En concreto, piden más investigación, y que sea pública, con prioridad en los efectos secundarios de los tratamientos y en el cáncer de mama metastásico («una fase que hoy sigue siendo incurable y que es responsable de la mayoría de las muertes y, sin embargo, la que menos inversión recibe», explican). El cáncer de mama tampoco termina cuando termina el tratamiento, recuerdan. Después llega otra etapa en la que las mujeres deben convivir con secuelas físicas y emocionales. No es «un añito malo», dicen. Reclaman unidades de seguimiento integral postcáncer (fisioterapia, nutrición, ginecología, sexología y salud mental), atención pública al linfedema con financiación íntegra de prendas y tratamientos, y apoyo psicológico gratuito y estable.Mejorar el trato humano y la comunicación con las pacientes, así como acabar con las desigualdades territoriales son otros puntos a mejorar para este grupo. Se necesitan criterios de acceso unificados en todo el territorio, cribados más tempranos y gratuitos, formación para detectar el cáncer de mama inflamatorio, protección laboral real durante y después del tratamiento, y procedimientos ágiles de reconocimiento de la discapacidad, aseguran. En cuanto al pinkwashing, piden transparencia sobre cuánto se recauda y en qué se invierte en las campañas rosas, así como dar voz a las pacientes en toda acción hecha en nombre de su enfermedad. En su opinión, el cáncer de mama se ha convertido en un reclamo publicitario que trivializa la enfermedad. «Sustituye los presupuestos públicos por una mal llamada solidaridad que solo invita a consumir». El Día Internacional del Cáncer de Mama, este 19 de octubre, la televisión, las vallas publicitarias y las redes sociales se llenan de lazos rosas. Pero «el cáncer de mama no es rosa. Ningún cáncer lo es». Es el lema que esgrimen mujeres de seis ciudades a las que les ha tocado esta enfermedad y que este lunes reclaman en la calle menos campañas publicitarias y más investigación pública y atención integral. En 2025 murieron en España 6.839 personas por cáncer de mama, una vida cada 77 minutos; fue, entre los cánceres más frecuentes, el que más aumentó respecto a años anteriores. Sin embargo, existe un amplio margen de mejora tanto en los recursos que se destinan como en la atención a pacientes. Impulsar la investigación, en especial en el cáncer de mama metastásico, atender las secuelas, dar protección laboral y la prohibición de sustancias químicas perjudiciales son algunas de las reclamaciones que hacen.Las convocantes, que no están constituidas en ninguna organización, leerán un manifiesto para explicar que el cáncer de mama no es un lazo, ni un color, ni una historia individual de superación, sino una enfermedad grave que exige políticas públicas, investigación y cuidados. La concentración se hará simultáneamente a las 19 horas en Bilbao, Donostia, Las Palmas de Gran Canaria, Madrid, Valencia y Valladolid. «Cada una de nuestras vidas es una historia colectiva. Cuando empiezas a hablar con otras mujeres descubres que lo que creías una mala experiencia individual se repite: la prueba que hubo que pagar en la privada porque la pública no llegó a tiempo, el alta laboral en pleno tratamiento, las secuelas de las que nadie se ocupa. Por eso salimos a la calle: a exigir, no a agradecer», dicen las convocantes en una nota. «No es un añito malo»En concreto, piden más investigación, y que sea pública, con prioridad en los efectos secundarios de los tratamientos y en el cáncer de mama metastásico («una fase que hoy sigue siendo incurable y que es responsable de la mayoría de las muertes y, sin embargo, la que menos inversión recibe», explican). El cáncer de mama tampoco termina cuando termina el tratamiento, recuerdan. Después llega otra etapa en la que las mujeres deben convivir con secuelas físicas y emocionales. No es «un añito malo», dicen. Reclaman unidades de seguimiento integral postcáncer (fisioterapia, nutrición, ginecología, sexología y salud mental), atención pública al linfedema con financiación íntegra de prendas y tratamientos, y apoyo psicológico gratuito y estable.Mejorar el trato humano y la comunicación con las pacientes, así como acabar con las desigualdades territoriales son otros puntos a mejorar para este grupo. Se necesitan criterios de acceso unificados en todo el territorio, cribados más tempranos y gratuitos, formación para detectar el cáncer de mama inflamatorio, protección laboral real durante y después del tratamiento, y procedimientos ágiles de reconocimiento de la discapacidad, aseguran. En cuanto al pinkwashing, piden transparencia sobre cuánto se recauda y en qué se invierte en las campañas rosas, así como dar voz a las pacientes en toda acción hecha en nombre de su enfermedad. En su opinión, el cáncer de mama se ha convertido en un reclamo publicitario que trivializa la enfermedad. «Sustituye los presupuestos públicos por una mal llamada solidaridad que solo invita a consumir».
El Día Internacional del Cáncer de Mama, este 19 de octubre, la televisión, las vallas publicitarias y las redes sociales se llenan de lazos rosas. Pero «el cáncer de mama no es rosa. Ningún cáncer lo es». Es el lema que esgrimen mujeres de … seis ciudades a las que les ha tocado esta enfermedad y que este lunes reclaman en la calle menos campañas publicitarias y más investigación pública y atención integral.
En 2025 murieron en España 6.839 personas por cáncer de mama, una vida cada 77 minutos; fue, entre los cánceres más frecuentes, el que más aumentó respecto a años anteriores. Sin embargo, existe un amplio margen de mejora tanto en los recursos que se destinan como en la atención a pacientes. Impulsar la investigación, en especial en el cáncer de mama metastásico, atender las secuelas, dar protección laboral y la prohibición de sustancias químicas perjudiciales son algunas de las reclamaciones que hacen.
Las convocantes, que no están constituidas en ninguna organización, leerán un manifiesto para explicar que el cáncer de mama no es un lazo, ni un color, ni una historia individual de superación, sino una enfermedad grave que exige políticas públicas, investigación y cuidados. La concentración se hará simultáneamente a las 19 horas en Bilbao, Donostia, Las Palmas de Gran Canaria, Madrid, Valencia y Valladolid.
«Cada una de nuestras vidas es una historia colectiva. Cuando empiezas a hablar con otras mujeres descubres que lo que creías una mala experiencia individual se repite: la prueba que hubo que pagar en la privada porque la pública no llegó a tiempo, el alta laboral en pleno tratamiento, las secuelas de las que nadie se ocupa. Por eso salimos a la calle: a exigir, no a agradecer», dicen las convocantes en una nota.
«No es un añito malo»
En concreto, piden más investigación, y que sea pública, con prioridad en los efectos secundarios de los tratamientos y en el cáncer de mama metastásico («una fase que hoy sigue siendo incurable y que es responsable de la mayoría de las muertes y, sin embargo, la que menos inversión recibe», explican).
El cáncer de mama tampoco termina cuando termina el tratamiento, recuerdan. Después llega otra etapa en la que las mujeres deben convivir con secuelas físicas y emocionales. No es «un añito malo», dicen. Reclaman unidades de seguimiento integral postcáncer (fisioterapia, nutrición, ginecología, sexología y salud mental), atención pública al linfedema con financiación íntegra de prendas y tratamientos, y apoyo psicológico gratuito y estable.
Mejorar el trato humano y la comunicación con las pacientes, así como acabar con las desigualdades territoriales son otros puntos a mejorar para este grupo. Se necesitan criterios de acceso unificados en todo el territorio, cribados más tempranos y gratuitos, formación para detectar el cáncer de mama inflamatorio, protección laboral real durante y después del tratamiento, y procedimientos ágiles de reconocimiento de la discapacidad, aseguran.
En cuanto al pinkwashing, piden transparencia sobre cuánto se recauda y en qué se invierte en las campañas rosas, así como dar voz a las pacientes en toda acción hecha en nombre de su enfermedad. En su opinión, el cáncer de mama se ha convertido en un reclamo publicitario que trivializa la enfermedad. «Sustituye los presupuestos públicos por una mal llamada solidaridad que solo invita a consumir».
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