La guerra en Irán no ha terminado. La campaña para las elecciones legislativas en Israel y Estados Unidos, el 27 de octubre y el 3 de noviembre, ha supuesto una pausa en las hostilidades, pero tanto Tel Aviv como Washington ya elaboran planes específicos para reanudar los bombardeos, según The New York Times y otros medios estadounidenses citando a altos cargos de la Casa Blanca.
Washington se propone atacar después de los comicios del 3 de noviembre
La guerra en Irán no ha terminado. La campaña para las elecciones legislativas en Israel y Estados Unidos, el 27 de octubre y el 3 de noviembre, ha supuesto una pausa en las hostilidades, pero tanto Tel Aviv como Washington ya elaboran planes específicos para reanudar los bombardeos, según The New York Times y otros medios estadounidenses citando a altos cargos de la Casa Blanca.
Ambos países han intensificado en los últimos días las maniobras militares en la región, incluidos sobrevuelos a Irak para practicar operaciones de bombardeo, y prevén ejecutar nuevos ataques pasados los comicios de EE.UU., en los que el elevado precio de la energía, consecuencia de la guerra, se ha convertido en un asunto impopular que está pasando factura a los republicanos.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, se reunió esta semana en secreto con el primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu, en la base aérea de Ovda, en el sur de Israel, donde abordaron la planificación de estos nuevos ataques. Según el periódico estadounidense, los objetivos incluirían infraestructuras energéticas de Irán, sus instalaciones nucleares y su arsenal de misiles y drones. Con una nueva gran oleada de ataques, el Pentágono calcula que llevará a la debilitada economía iraní al borde del colapso y Teherán se verá obligado a hacer concesiones.
La intención es dar una estocada final al régimen de los ayatolás, liderado por Mojtaba Jamenei tras la muerte de su padre Alí el 28 de febrero, el día en el que comenzó la operación conjunta de EE.UU. e Israel. Mientras Donald Trump, inmerso en una gira de campaña por todo el país, minimiza las consecuencias de la guerra y la da por ganada, Netanyahu está hablando con mayor claridad sobre sus objetivos.
Peter Thiel, fundador de Palantir y donante, rompe con Trump y dice que “ve la guerra con escepticismo”
El miércoles, insistió durante una ceremonia de graduación de oficiales de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en que Jamenei “ha decidido seguir los pasos de su padre” y está intentando “desarrollar una vez más las bombas de la muerte”, en alusión a la bomba nuclear.
El presidente de EE.UU. ha dicho públicamente que no ordenará más ataques antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato, pero siempre ha dejado abierta la posibilidad de bombardear Irán después. Sin embargo, nada asegura que una nueva oleada de bombardeos permita poner fin a la guerra o tenga mayor éxito que la primera fase de la guerra, en la que Washington agotó gran parte de su arsenal de misiles balísticos e interceptores al repeler los ataques de represalia iraníes.
Por su parte, Irán ha prometido su respuesta más contundente hasta la fecha si el enemigo reanuda su ofensiva. Concretamente, sus líderes han afirmado que ampliarán sus objetivos más allá de los buques comerciales en Ormuz, estrecho bloqueado desde el inicio de la guerra, y las infraestructuras energéticas y bases militares de los aliados de EE.UU. en la región: también pretenden incluir los centros de datos y los cables submarinos de internet.
Una prolongación de esta impopular guerra podría agravar los precios históricos de la energía y, por tanto, llevar a nuevos mínimos la aprobación de Trump, que se sitúa alrededor del 30% en las últimas encuestas, en el nivel más bajo de toda su trayectoria política. Y cada vez son más los aliados MAGA, congresistas republicanos y donantes de Trump que se atreven a alzar la voz contra el belicismo de un presidente que prometió la paz en el mundo.
Irán amenaza con bombardear centros de datos y cables submarinos internacionales
El último de ellos ha sido el magnate tecnológico Peter Thiel, una figura esencial en la coalición conservadora que formó Sillicon Valley con el movimiento MAGA de Trump y uno de los principales impulsores políticos del vicepresidente J.D. Vance. Durante un acto privado celebrado el 12 de octubre, el cofundador de PayPal y Palantir dijo que Washington no debería haber iniciado la guerra, rompiendo con la decisión de política exterior más importante del segundo mandato de Trump.
“Veo la guerra con escepticismo”, dijo Thiel, según la grabación obtenida por el portal Politico. “Se cometieron muchos errores. Quizá no tenemos el poder duro. Quizá vayamos a perder la guerra del poder blando”, afirmó el empresario, señalando que es probable que no se pueda ganar esta guerra desde el punto de vista militar y que EE.UU. también podría perder el respeto internacional por sus acciones bélicas.
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