No habrá paz en las calles de Madrid, dijo la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, en el Parlamento madrileño en pleno enfrentamiento con Isabel Díaz Ayuso. Y así fue. A los actos de vandalismo de los acampados en Sol y los mensajes amenazantes y agresivos que han aparecido, se suman la proliferación de grupos violentos al calor de protestas y manifestaciones por la ciudad y los escraches a la presidenta regional y a la consejera de Educación, obligada esta a tener que cancelar actos públicos por seguridad. Pero la violencia no solo se vive en la calle. En las últimas semanas se está produciendo dentro de la Asamblea una escalada de agresividad verbal por parte de Más Madrid que tuvo su último episodio el pasado Pleno, cuando una diputada defendió las algaradas que se estaban produciendo y preguntó en tono intimidatorio si acaso Isabel Díaz Ayuso prefería que la gente entrase en la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia regional, y prendiese fuego al edificio, como ocurrió en Francia con el Ayuntamiento de Limoges. La Mesa de la Asamblea ha tomado buena nota y estudiará si abre un expediente a la diputada. El último giro radical de Más Madrid coincide con el periodo electoral que se ha abierto tras las convocatoria de las generales del 29 de noviembre. Distintos dirigentes de este partido han alentado y jaleado todas las protestas en las calles de Madrid, incluidos los escraches, como un intento de acorralar a la presidenta regional madrileña, y siempre con el delegado del Gobierno como aliado. Lo dijo Bergerot esta semana: Ayuso lleva tiempo insistiendo en que Sánchez no puede pisar la calle y ahora, advirtió, es ella la que no puede caminar sin toparse con una protesta. Ese es el objetivo: que las algaradas persigan a Ayuso, siempre de manera perfectamente organizada y sin ningún tipo de espontaneidad, y que el ambiente a menudo irrespirable movilice al electorado de extrema izquierda. Esta estrategia coincide, además, con un momento en el que Más Madrid y Frente Amplio afrontan un periodo electoral con sus expectativas por los suelos y tras la imagen caótica que han dado al acordar la coalición.Bergerot lanzó la primera piedra en la Asamblea cuando avisó de que «no va a haber paz en las calles de Madrid», una amenaza que motivó una denuncia del PP de Madrid ante la Policía Nacional. Dos semanas después, en el Pleno del pasado jueves, la portavoz de Más Madrid volvía a las andadas y afirmaba ufana que Ayuso «ahora no puede salir de su casa sin encontrarse con una manifestación». «Vive bunkerizada. A este paso va a acabar usted confinada en Chamberí con tal de no encontrarse con nadie». Ayuso denunció otra amenaza en esas palabras de su adversaria: «Se pone a hablar y otra vez amenaza. ¿Qué me está diciendo? ¿Que voy a tener siendo escoltada por la UIP (Unidades de Intervención Policial) como me está ocurriendo todos los días desde hace semanas? Me da igual, porque no me voy a callar». En este mismo Pleno de esta semana, buena parte del hemicicilo volvió a llevarse las manos a la cabeza cuando escucharon a otra diputada de Más Madrid, Jimena González, referirse a un posible incendio en la Real Casa de Correos. No fue una amenaza directa, pero sus palabras resonaron cargadas de agresividad como una advertencia clara: «Ustedes están violando constantemente el derecho constitucional de los trabajadores y trabajadoras a la huelga y, si tan molesta está la señora Ayuso, si tanto le molesta la gente que está concentrada en Sol de una manera totalmente cívica y pacífica, a lo mejor la señora Ayuso prefiere la vía francesa y que la gente entre en la Real Casa de Correos y le prenda fuego», afirmó González. El presidente de la Asamblea consideró «en extremo graves» las palabras de la diputada y le pidió que las retirara, pero esta se reafirmó en lo dicho. Desde Vox, la diputada Ana Cuartero instó a Más Madrid a condenar los actos de violencia que se estaban viviendo en las calles, pero la respuesta que obtuvo fue el silencio absoluto en ese sentido. Al revés, plantearon la imagen de una Puerta del Sol en llamas. «La historia dirá quienes son los violentos y los que quieren robarnos la paz», sostuvo Cuartero. El PP de Ayuso ha anunciado que va a complementar la denuncia que ya puso en la Policía contra Bergerot contra la diputada Jimena González: «Es absolutamente intolerable este clima de violencia que nos imponen desde la izquierda de Madrid», afirmó el portavoz popular, Carlos Díaz-Pache. «La ultraizquierda en la Asamblea de Madrid, Más Batasuna en Madrid, anunció hace unos días que no habría paz en las calles. Ahora han dado un paso más allá dentro de su indignidad alentando a la violencia, hablando de entrar en la Real Casa de Correos y pegarle fuego».El presidente de la Asamblea, Enrique Ossorio, ha decidido llevar las expresiones de Jimena González a la próxima reunión de la Mesa, para decidir si es susceptible de abrir un expediente y recibir una sanción. Las amenazas, verbales o con gestos, no son nuevas en Más Madrid. En el año 2020, Mónica García, entonces portavoz en la Asamblea, fue sorprendida cuando simulaba disparar a un consejero de Ayuso. En 2024, otro diputado de Más Madrid, Pablo Padilla, simuló también desde su escaño que disparaba con una pistola a Ayuso mientras hablaba. Padilla fue sancionado con una suspensión económica de 18 días de sueldo. Desde Más Madrid han defendido a la protagonista del último incidente en la Asamblea, su diputada Jimena González. Según la portavoz, se han sacado de contexto sus palabras y la reacción del PP demuestra su «nerviosismo». «Esto lo hace el PP porque quiere criminalizar las protestas que hay en todas las calles y las plazas de Madrid», ha asegurado. No habrá paz en las calles de Madrid, dijo la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, en el Parlamento madrileño en pleno enfrentamiento con Isabel Díaz Ayuso. Y así fue. A los actos de vandalismo de los acampados en Sol y los mensajes amenazantes y agresivos que han aparecido, se suman la proliferación de grupos violentos al calor de protestas y manifestaciones por la ciudad y los escraches a la presidenta regional y a la consejera de Educación, obligada esta a tener que cancelar actos públicos por seguridad. Pero la violencia no solo se vive en la calle. En las últimas semanas se está produciendo dentro de la Asamblea una escalada de agresividad verbal por parte de Más Madrid que tuvo su último episodio el pasado Pleno, cuando una diputada defendió las algaradas que se estaban produciendo y preguntó en tono intimidatorio si acaso Isabel Díaz Ayuso prefería que la gente entrase en la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia regional, y prendiese fuego al edificio, como ocurrió en Francia con el Ayuntamiento de Limoges. La Mesa de la Asamblea ha tomado buena nota y estudiará si abre un expediente a la diputada. El último giro radical de Más Madrid coincide con el periodo electoral que se ha abierto tras las convocatoria de las generales del 29 de noviembre. Distintos dirigentes de este partido han alentado y jaleado todas las protestas en las calles de Madrid, incluidos los escraches, como un intento de acorralar a la presidenta regional madrileña, y siempre con el delegado del Gobierno como aliado. Lo dijo Bergerot esta semana: Ayuso lleva tiempo insistiendo en que Sánchez no puede pisar la calle y ahora, advirtió, es ella la que no puede caminar sin toparse con una protesta. Ese es el objetivo: que las algaradas persigan a Ayuso, siempre de manera perfectamente organizada y sin ningún tipo de espontaneidad, y que el ambiente a menudo irrespirable movilice al electorado de extrema izquierda. Esta estrategia coincide, además, con un momento en el que Más Madrid y Frente Amplio afrontan un periodo electoral con sus expectativas por los suelos y tras la imagen caótica que han dado al acordar la coalición.Bergerot lanzó la primera piedra en la Asamblea cuando avisó de que «no va a haber paz en las calles de Madrid», una amenaza que motivó una denuncia del PP de Madrid ante la Policía Nacional. Dos semanas después, en el Pleno del pasado jueves, la portavoz de Más Madrid volvía a las andadas y afirmaba ufana que Ayuso «ahora no puede salir de su casa sin encontrarse con una manifestación». «Vive bunkerizada. A este paso va a acabar usted confinada en Chamberí con tal de no encontrarse con nadie». Ayuso denunció otra amenaza en esas palabras de su adversaria: «Se pone a hablar y otra vez amenaza. ¿Qué me está diciendo? ¿Que voy a tener siendo escoltada por la UIP (Unidades de Intervención Policial) como me está ocurriendo todos los días desde hace semanas? Me da igual, porque no me voy a callar». En este mismo Pleno de esta semana, buena parte del hemicicilo volvió a llevarse las manos a la cabeza cuando escucharon a otra diputada de Más Madrid, Jimena González, referirse a un posible incendio en la Real Casa de Correos. No fue una amenaza directa, pero sus palabras resonaron cargadas de agresividad como una advertencia clara: «Ustedes están violando constantemente el derecho constitucional de los trabajadores y trabajadoras a la huelga y, si tan molesta está la señora Ayuso, si tanto le molesta la gente que está concentrada en Sol de una manera totalmente cívica y pacífica, a lo mejor la señora Ayuso prefiere la vía francesa y que la gente entre en la Real Casa de Correos y le prenda fuego», afirmó González. El presidente de la Asamblea consideró «en extremo graves» las palabras de la diputada y le pidió que las retirara, pero esta se reafirmó en lo dicho. Desde Vox, la diputada Ana Cuartero instó a Más Madrid a condenar los actos de violencia que se estaban viviendo en las calles, pero la respuesta que obtuvo fue el silencio absoluto en ese sentido. Al revés, plantearon la imagen de una Puerta del Sol en llamas. «La historia dirá quienes son los violentos y los que quieren robarnos la paz», sostuvo Cuartero. El PP de Ayuso ha anunciado que va a complementar la denuncia que ya puso en la Policía contra Bergerot contra la diputada Jimena González: «Es absolutamente intolerable este clima de violencia que nos imponen desde la izquierda de Madrid», afirmó el portavoz popular, Carlos Díaz-Pache. «La ultraizquierda en la Asamblea de Madrid, Más Batasuna en Madrid, anunció hace unos días que no habría paz en las calles. Ahora han dado un paso más allá dentro de su indignidad alentando a la violencia, hablando de entrar en la Real Casa de Correos y pegarle fuego».El presidente de la Asamblea, Enrique Ossorio, ha decidido llevar las expresiones de Jimena González a la próxima reunión de la Mesa, para decidir si es susceptible de abrir un expediente y recibir una sanción. Las amenazas, verbales o con gestos, no son nuevas en Más Madrid. En el año 2020, Mónica García, entonces portavoz en la Asamblea, fue sorprendida cuando simulaba disparar a un consejero de Ayuso. En 2024, otro diputado de Más Madrid, Pablo Padilla, simuló también desde su escaño que disparaba con una pistola a Ayuso mientras hablaba. Padilla fue sancionado con una suspensión económica de 18 días de sueldo. Desde Más Madrid han defendido a la protagonista del último incidente en la Asamblea, su diputada Jimena González. Según la portavoz, se han sacado de contexto sus palabras y la reacción del PP demuestra su «nerviosismo». «Esto lo hace el PP porque quiere criminalizar las protestas que hay en todas las calles y las plazas de Madrid», ha asegurado.
No habrá paz en las calles de Madrid, dijo la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, en el Parlamento madrileño en pleno enfrentamiento con Isabel Díaz Ayuso. Y así fue. A los actos de vandalismo de los acampados en Sol y los mensajes amenazantes y … agresivos que han aparecido, se suman la proliferación de grupos violentos al calor de protestas y manifestaciones por la ciudad y los escraches a la presidenta regional y a la consejera de Educación, obligada esta a tener que cancelar actos públicos por seguridad. Pero la violencia no solo se vive en la calle. En las últimas semanas se está produciendo dentro de la Asamblea una escalada de agresividad verbal por parte de Más Madrid que tuvo su último episodio el pasado Pleno, cuando una diputada defendió las algaradas que se estaban produciendo y preguntó en tono intimidatorio si acaso Isabel Díaz Ayuso prefería que la gente entrase en la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia regional, y prendiese fuego al edificio, como ocurrió en Francia con el Ayuntamiento de Limoges. La Mesa de la Asamblea ha tomado buena nota y estudiará si abre un expediente a la diputada.
El último giro radical de Más Madrid coincide con el periodo electoral que se ha abierto tras las convocatoria de las generales del 29 de noviembre. Distintos dirigentes de este partido han alentado y jaleado todas las protestas en las calles de Madrid, incluidos los escraches, como un intento de acorralar a la presidenta regional madrileña, y siempre con el delegado del Gobierno como aliado. Lo dijo Bergerot esta semana: Ayuso lleva tiempo insistiendo en que Sánchez no puede pisar la calle y ahora, advirtió, es ella la que no puede caminar sin toparse con una protesta. Ese es el objetivo: que las algaradas persigan a Ayuso, siempre de manera perfectamente organizada y sin ningún tipo de espontaneidad, y que el ambiente a menudo irrespirable movilice al electorado de extrema izquierda. Esta estrategia coincide, además, con un momento en el que Más Madrid y Frente Amplio afrontan un periodo electoral con sus expectativas por los suelos y tras la imagen caótica que han dado al acordar la coalición.
Bergerot lanzó la primera piedra en la Asamblea cuando avisó de que «no va a haber paz en las calles de Madrid», una amenaza que motivó una denuncia del PP de Madrid ante la Policía Nacional. Dos semanas después, en el Pleno del pasado jueves, la portavoz de Más Madrid volvía a las andadas y afirmaba ufana que Ayuso «ahora no puede salir de su casa sin encontrarse con una manifestación». «Vive bunkerizada. A este paso va a acabar usted confinada en Chamberí con tal de no encontrarse con nadie». Ayuso denunció otra amenaza en esas palabras de su adversaria: «Se pone a hablar y otra vez amenaza. ¿Qué me está diciendo? ¿Que voy a tener siendo escoltada por la UIP (Unidades de Intervención Policial) como me está ocurriendo todos los días desde hace semanas? Me da igual, porque no me voy a callar».
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En este mismo Pleno de esta semana, buena parte del hemicicilo volvió a llevarse las manos a la cabeza cuando escucharon a otra diputada de Más Madrid, Jimena González, referirse a un posible incendio en la Real Casa de Correos. No fue una amenaza directa, pero sus palabras resonaron cargadas de agresividad como una advertencia clara: «Ustedes están violando constantemente el derecho constitucional de los trabajadores y trabajadoras a la huelga y, si tan molesta está la señora Ayuso, si tanto le molesta la gente que está concentrada en Sol de una manera totalmente cívica y pacífica, a lo mejor la señora Ayuso prefiere la vía francesa y que la gente entre en la Real Casa de Correos y le prenda fuego», afirmó González. El presidente de la Asamblea consideró «en extremo graves» las palabras de la diputada y le pidió que las retirara, pero esta se reafirmó en lo dicho.
Desde Vox, la diputada Ana Cuartero instó a Más Madrid a condenar los actos de violencia que se estaban viviendo en las calles, pero la respuesta que obtuvo fue el silencio absoluto en ese sentido. Al revés, plantearon la imagen de una Puerta del Sol en llamas. «La historia dirá quienes son los violentos y los que quieren robarnos la paz», sostuvo Cuartero.
El PP de Ayuso ha anunciado que va a complementar la denuncia que ya puso en la Policía contra Bergerot contra la diputada Jimena González: «Es absolutamente intolerable este clima de violencia que nos imponen desde la izquierda de Madrid», afirmó el portavoz popular, Carlos Díaz-Pache. «La ultraizquierda en la Asamblea de Madrid, Más Batasuna en Madrid, anunció hace unos días que no habría paz en las calles. Ahora han dado un paso más allá dentro de su indignidad alentando a la violencia, hablando de entrar en la Real Casa de Correos y pegarle fuego».
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El presidente de la Asamblea, Enrique Ossorio, ha decidido llevar las expresiones de Jimena González a la próxima reunión de la Mesa, para decidir si es susceptible de abrir un expediente y recibir una sanción. Las amenazas, verbales o con gestos, no son nuevas en Más Madrid. En el año 2020, Mónica García, entonces portavoz en la Asamblea, fue sorprendida cuando simulaba disparar a un consejero de Ayuso. En 2024, otro diputado de Más Madrid, Pablo Padilla, simuló también desde su escaño que disparaba con una pistola a Ayuso mientras hablaba. Padilla fue sancionado con una suspensión económica de 18 días de sueldo.
Desde Más Madrid han defendido a la protagonista del último incidente en la Asamblea, su diputada Jimena González. Según la portavoz, se han sacado de contexto sus palabras y la reacción del PP demuestra su «nerviosismo». «Esto lo hace el PP porque quiere criminalizar las protestas que hay en todas las calles y las plazas de Madrid», ha asegurado.
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