La compañía culminará el 1 de enero de 2027 la transformación iniciada por Sergio Oslé y Carlos Núñez tras meses de reestructuración; prevé elevar entre un 50% y un 60% su EBITDA este año y generar más de 100 millones de euros de flujo libre de caja en los próximos tres años Leer La compañía culminará el 1 de enero de 2027 la transformación iniciada por Sergio Oslé y Carlos Núñez tras meses de reestructuración; prevé elevar entre un 50% y un 60% su EBITDA este año y generar más de 100 millones de euros de flujo libre de caja en los próximos tres años Leer
Después de más de tres décadas, Mediapro dejará de llamarse Mediapro. El próximo 1 de enero de 2027, el gigante audiovisual español adoptará el nombre de Imagina, una denominación que no es nueva en su historia, pero que ahora servirá para escenificar algo mucho más profundo que un simple cambio de marca: el final de la reestructuración emprendida por su nueva dirección para intentar dejar atrás una de las etapas más complicadas de la compañía.
Sergio Oslé, presidente ejecutivo de GRUP MEDIAPRO, y Carlos Núñez, consejero delegado, han comunicado a los trabajadores que la compañía considera concluida la primera fase del proceso iniciado con su llegada a la dirección y que, después de meses de ajustes, prevé regresar al crecimiento ya en 2026. Según las estimaciones trasladadas por la empresa, el grupo cerrará este ejercicio con un incremento de entre el 50% y el 60% de su EBITDA respecto a 2025 y con flujo de caja positivo.
El anuncio supone un cambio de escenario radical respecto al que se encontraron Oslé y Núñez cuando asumieron las riendas del grupo. Mediapro llegaba a esta nueva etapa después de años marcados por el deterioro de sus cuentas, un elevado endeudamiento y la pérdida de contratos relevantes. En 2024, la compañía facturó 1.069 millones de euros, un 11% menos, y registró unas pérdidas netas de 79 millones, mientras que su deuda rondaba los 500 millones de euros.
A esa situación se sumó la pérdida de uno de los pilares históricos de su negocio: el contrato de producción audiovisual de LaLiga, un golpe especialmente relevante para una compañía que durante décadas construyó buena parte de su expansión alrededor del fútbol y de los derechos deportivos. La nueva dirección se encontró, por tanto, con la necesidad de adaptar la estructura de Mediapro a un grupo más pequeño y a un negocio audiovisual profundamente diferente al que había permitido su gran expansión internacional.
El ajuste fue contundente. A comienzos de 2026, la dirección inició una revisión prácticamente completa de negocios, contratos, costes y estructura corporativa. El proceso incluyó la salida de más de una veintena de miembros de la anterior cúpula directiva y un expediente de regulación de empleo que inicialmente se planteó para 237 trabajadores de Mediapro SLU y que finalmente se cerró con la salida de 189 profesionales, cerca del 20% de la plantilla de esa sociedad.
La compañía también tomó otras decisiones dirigidas a reducir costes y obtener liquidez. Entre ellas estuvo la venta y posterior alquiler de su base operativa de Getafe, donde se encuentra buena parte de su flota de unidades móviles, además de la revisión de inmuebles, negocios y gastos. El objetivo que se marcó el nuevo equipo gestor desde su llegada fue recuperar la rentabilidad sin tener que recurrir a nuevas aportaciones extraordinarias de capital de sus accionistas.
Ahora, Mediapro sostiene que esa primera cirugía ha terminado.
Según ha explicado la dirección a los profesionales del grupo, la revisión de las diferentes áreas de negocio y la reestructuración desarrollada durante los primeros meses del año han permitido «ajustar los recursos a la realidad actual del mercado» y liberar recursos económicos que podrán destinarse a financiar nuevos proyectos.
La previsión de Oslé y Núñez es que la compañía genere más de 100 millones de euros de flujo libre de caja durante los próximos tres años. Y hay un elemento especialmente relevante en el planteamiento: esos recursos serán los que financien las nuevas iniciativas del grupo. Es decir, la nueva Mediapro quiere crecer con el dinero generado por su propio negocio.
El objetivo inmediato será reforzar las cuatro grandes patas sobre las que la nueva dirección ha decidido construir el futuro de la compañía: los servicios de producción audiovisual, la creación de contenidos, la gestión de derechos deportivos y Brands&Xperiences, la división dedicada a proyectos experienciales, expositivos y museográficos.
La estrategia pasa por aumentar tanto el número de proyectos como los mercados en los que opera cada una de esas divisiones.
En producción audiovisual, Mediapro continúa siendo uno de los principales grupos internacionales de servicios de broadcast. La compañía trabaja para organismos y competiciones como Fifa, UEFA, Concacaf, CONMEBOL, Fiba o NBA, opera más de una decena de ligas nacionales y participa en más de 4.000 eventos anuales, una media de aproximadamente 11 cada día.
Los derechos deportivos tampoco desaparecen de la nueva estrategia pese al golpe sufrido con LaLiga. El grupo mantiene la comercialización internacional de sus derechos audiovisuales -con excepción de Norteamérica, MENA e India- y gestiona, entre otros, los de las principales competiciones de Concacaf hasta 2030. La intención ahora es incorporar deportes emergentes y abrir nuevos mercados.
La otra gran apuesta será la producción de contenidos. Mediapro asegura producir actualmente más de 120 proyectos al año entre cine, ficción y entretenimiento para compañías y plataformas como Netflix, Disney, Movistar Plus+, RTVE, Prime Video o HBO Max. El plan pasa por consolidar España y acelerar especialmente el crecimiento en Hispanoamérica.
Pero quizá sea la cuarta división la que mejor explique hacia dónde pretende dirigirse la compañía. Mediapro Brands&Xperiences concentra los proyectos expositivos, museográficos, publicitarios y de experiencias físicas. El grupo ha participado ya en más de 45 proyectos expositivos internacionales y en más de 300 eventos, mientras que sus propuestas reciben, según sus propios datos, más de cinco millones de visitantes anuales.
Precisamente ahí se encuadra uno de los primeros proyectos con los que Mediapro quiere visualizar esta transformación. El próximo 21 de septiembre presentará en Barcelona Espai Imagina, un centro dedicado a experiencias inmersivas y proyectos culturales y tecnológicos. Su primera exposición será Codi Gaudí, la experiencia inédita, que permitirá recrear mediante tecnología edificios concebidos por Antoni Gaudí que nunca llegaron a construirse. La intención es exportar posteriormente el proyecto a otras ciudades.
Y será también ese nombre, Imagina, el elegido para culminar toda la transformación.
Desde el 1 de enero de 2027, Mediapro pasará oficialmente a denominarse Imagina. La elección recupera una marca que forma parte de la propia historia empresarial del grupo. Imagina Media Audiovisual fue durante años la denominación de la sociedad surgida de la integración de Mediapro y Globomedia antes de que el nombre Mediapro terminara imponiéndose como enseña corporativa.
El cambio llega, además, cuando ya no queda ninguno de los grandes fundadores históricos vinculado accionarialmente a la compañía. Jaume Roures abandonó el grupo en 2023 y Tatxo Benet, último de los fundadores que mantenía una participación, vendió el pasado julio su 5% a Southwind, principal accionista de la compañía, culminando su desvinculación definitiva después de más de 30 años.
No es, por tanto, únicamente una mudanza de logotipo.
Mediapro pretende utilizar Imagina como la frontera entre dos épocas. De un lado queda el grupo que creció alrededor del fútbol, los derechos deportivos y una enorme expansión internacional, pero que terminó obligado a afrontar una profunda reestructuración después de años de pérdidas, deuda y pérdida de contratos. Del otro, la compañía que Oslé y Núñez quieren construir alrededor de cuatro negocios, con una estructura más ajustada y con la rentabilidad y la generación de caja como condiciones para volver a expandirse.
La dirección considera que el punto de inflexión ya se ha producido. Sus previsiones para 2026 -un EBITDA entre un 50% y un 60% superior al de 2025 y flujo de caja positivo- son la primera prueba que tendrá que superar esa nueva etapa.
El nombre Mediapro todavía permanecerá algo menos de cuatro meses. El 1 de enero desaparecerá de la cabecera del grupo después de más de 30 años. Imagina será, desde entonces, mucho más que un nuevo nombre: será la apuesta de la compañía por demostrar que la crisis también ha quedado atrás.
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