«Poco pasó para lo que podía haber pasado». Ese es el sentir general en Camarma de Esteruelas, una localidad de algo más de 8.000 habitantes, que el pasado domingo celebraba su fin de fiestas al noreste de la región. Ese día, a eso de las 22 horas, la plaza de toros portátil instalada para la ocasión estaba repleta de personas; vecinos que ya estaban allí tras asistir a la tradicional suelta de reses en el coso, pero también familias con hijos llegadas expresamente para participar de un espectáculo nunca antes celebrado en la localidad: un toro de fuego infantil. Pese a lo chocante del nombre, el propio ayuntamiento había trasladado a sus habitantes el nulo riesgo que entrañaba el asunto. Pero nada más lejos de la realidad.«¡Esta tarde gran sorpresa para los más pequeños! Para despedir nuestros festejos taurinos, y por primera vez en Camarma, un toro de fuego infantil. Al finalizar la suelta, ¡con fuego frío sin peligro alguno!», rezaba el cartel difundido por el consistorio a través de sus redes sociales, acompañado de una viñeta en la que se podía ver a un adulto portando un carretón de toreo, con dos hileras de bengalas en el lomo, y varios niños sonrientes en la misma arena de la plaza. Un anuncio demasiado inocuo como para sospechar remotamente lo que allí dentro iba a acontecer.«Fuimos porque mi sobrino de 4 años quería ir, así que mi hijo de 16 se bajó con él a la plaza y yo me quedé en la grada», relata a ABC una de las afectadas, consciente de la ratonera que sufrieron todos los presentes. En diversos vídeos grabados desde la grada, a los que ha tenido acceso este diario, se observa la siguiente secuencia: el carretón sale al centro plaza y comienza a dar vueltas con el fuego frío (un efecto de pirotecnia que genera chispas a baja temperatura) adherido a los lados. Hasta ahí todo normal, de no ser porque unos cuantos correpiés, propios de la pirotecnia tradicional, empiezan a salir disparados en todas direcciones.«Duró unos minutos pero a mí se me hicieron eternos, los niños empezaron a gritar y la gente echó a correr», añade, justo al tiempo en que ella trataba de salir con sus dos familiares. «Mi hijo sufrió quemaduras superficiales en los brazos y las piernas al proteger a mi sobrino con el cuerpo», incide, después de ser atendido por los miembros de Protección Civil activados por el festejo. El caos en ese momento era total. Entre los damnificados había niños, ancianos y personas en silla de ruedas, los cuales no pudieron salir hasta que abrieron las puerta grande. «Hubo gente que saltó el tendido, pero otra mucha no pudo hacerlo», sostiene otro de los testigos, consciente de que el portón se mantuvo cerrado, pese a la gravedad de lo que dentro estaba ocurriendo, hasta que acabó el encierro infantil. Ya fuera, los efectivos de Protección Civil establecieron un perímetro de seguridad con una cinta para asistir a los heridos, un total de nueve, según el balance enviado al ayuntamiento.«La conclusión a la que llega la empresa contratada es que los elementos no estaban bien sujetos y por eso se desprendieron», señala la alcaldesaPrecisamente, la alcaldesa de Camarma, Ana Victoria Plaza (PP), llamó el lunes por la tarde a las familias de esos nueve afectados. «Me dijo quién era y me preguntó por mi hijo. También me pidió disculpas y remarcó que en ningún momento sabían que podía suceder algo así, y que eso no era lo que habían contratado», expone la madre del adolescente lastimado, unas explicaciones que están lejos de mitigar su indignación. De hecho, su siguiente paso será presentar una denuncia en la Guardia Civil, algo que otros ya han realizado.«Nosotros concertamos este servicio tal y como estaba publicitado, un fuego frío e infantil. Hablamos con la empresa y nos indicó que al ser fuego frío no había peligro y que la plaza de toros era un espacio ideal, porque estaba delimitado y no había ningún tipo de riesgo», señala la regidora a este periódico, consciente de que la pirotecnia no se comportó como estaba previsto. «Los correpiés no tenían que haber salido disparados. Se debería haber quedado prendido en el armazón, de tal manera que lo único que hubiera salido fueran las chispas de fuego frío y ya que cada participante decidiera si acercarse más o menos», prosigue.Cuestionada por el origen del fallo, la dirigente popular traslada la explicación recibida por parte de la empresa contratada. «Nos dicen que al estar ya todo quemado, es muy difícil determinar la causa. Pero que viendo los vídeos, la conclusión a la que ellos llegan es que los elementos no estaban bien sujetos y por eso se desprendieron», subraya, con el objetivo ahora de recabar la máxima información posible con sus abogados y pedir después las responsabilidades que sean necesarias.Parte del cartel difundido por el ayuntamiento en sus redes sociales ABCEn relación a los heridos, la alcaldesa asegura que ocho de los nueve heridos sufrieron cardenales por el impacto de los propios correpiés. «Son golpes en los que es visible un puntito, pero no quemaduras. Nosotros solo tenemos constancia de una niña que sí que tiene una quemadura grave y tuvo que ir al hospital tras ser remitida por Protección-Civil», incide, sin ignorar la creciente ola de indignación levantada entre sus vecinos. Una polvareda amplificada, más si cabe, por la publicación del cartel del evento que el mismo ayuntamiento borró de sus redes sociales poco después de lo ocurrido.Para Ana Victoria Plaza, sin embargo, esta última controversia no es tal. «Esto se ha convertido en un tema político, parte de la oposición se está dedicando a caldear el ambiente, y en esa publicación estaban haciendo comentarios que no se ajustaban a la realidad. En lugar de cortar los comentarios, se decidió borrar la publicación, pero lo único que se pretendía es que a través de los canales del ayuntamiento no se empezaran a difundir informaciones que no eran ciertas», justifica, antes de recalcar que la única reclamación recibida hasta ahora en sede municipal corresponde a una persona que se le quemó una prenda de vestir. «Poco pasó para lo que podía haber pasado». Ese es el sentir general en Camarma de Esteruelas, una localidad de algo más de 8.000 habitantes, que el pasado domingo celebraba su fin de fiestas al noreste de la región. Ese día, a eso de las 22 horas, la plaza de toros portátil instalada para la ocasión estaba repleta de personas; vecinos que ya estaban allí tras asistir a la tradicional suelta de reses en el coso, pero también familias con hijos llegadas expresamente para participar de un espectáculo nunca antes celebrado en la localidad: un toro de fuego infantil. Pese a lo chocante del nombre, el propio ayuntamiento había trasladado a sus habitantes el nulo riesgo que entrañaba el asunto. Pero nada más lejos de la realidad.«¡Esta tarde gran sorpresa para los más pequeños! Para despedir nuestros festejos taurinos, y por primera vez en Camarma, un toro de fuego infantil. Al finalizar la suelta, ¡con fuego frío sin peligro alguno!», rezaba el cartel difundido por el consistorio a través de sus redes sociales, acompañado de una viñeta en la que se podía ver a un adulto portando un carretón de toreo, con dos hileras de bengalas en el lomo, y varios niños sonrientes en la misma arena de la plaza. Un anuncio demasiado inocuo como para sospechar remotamente lo que allí dentro iba a acontecer.«Fuimos porque mi sobrino de 4 años quería ir, así que mi hijo de 16 se bajó con él a la plaza y yo me quedé en la grada», relata a ABC una de las afectadas, consciente de la ratonera que sufrieron todos los presentes. En diversos vídeos grabados desde la grada, a los que ha tenido acceso este diario, se observa la siguiente secuencia: el carretón sale al centro plaza y comienza a dar vueltas con el fuego frío (un efecto de pirotecnia que genera chispas a baja temperatura) adherido a los lados. Hasta ahí todo normal, de no ser porque unos cuantos correpiés, propios de la pirotecnia tradicional, empiezan a salir disparados en todas direcciones.«Duró unos minutos pero a mí se me hicieron eternos, los niños empezaron a gritar y la gente echó a correr», añade, justo al tiempo en que ella trataba de salir con sus dos familiares. «Mi hijo sufrió quemaduras superficiales en los brazos y las piernas al proteger a mi sobrino con el cuerpo», incide, después de ser atendido por los miembros de Protección Civil activados por el festejo. El caos en ese momento era total. Entre los damnificados había niños, ancianos y personas en silla de ruedas, los cuales no pudieron salir hasta que abrieron las puerta grande. «Hubo gente que saltó el tendido, pero otra mucha no pudo hacerlo», sostiene otro de los testigos, consciente de que el portón se mantuvo cerrado, pese a la gravedad de lo que dentro estaba ocurriendo, hasta que acabó el encierro infantil. Ya fuera, los efectivos de Protección Civil establecieron un perímetro de seguridad con una cinta para asistir a los heridos, un total de nueve, según el balance enviado al ayuntamiento.«La conclusión a la que llega la empresa contratada es que los elementos no estaban bien sujetos y por eso se desprendieron», señala la alcaldesaPrecisamente, la alcaldesa de Camarma, Ana Victoria Plaza (PP), llamó el lunes por la tarde a las familias de esos nueve afectados. «Me dijo quién era y me preguntó por mi hijo. También me pidió disculpas y remarcó que en ningún momento sabían que podía suceder algo así, y que eso no era lo que habían contratado», expone la madre del adolescente lastimado, unas explicaciones que están lejos de mitigar su indignación. De hecho, su siguiente paso será presentar una denuncia en la Guardia Civil, algo que otros ya han realizado.«Nosotros concertamos este servicio tal y como estaba publicitado, un fuego frío e infantil. Hablamos con la empresa y nos indicó que al ser fuego frío no había peligro y que la plaza de toros era un espacio ideal, porque estaba delimitado y no había ningún tipo de riesgo», señala la regidora a este periódico, consciente de que la pirotecnia no se comportó como estaba previsto. «Los correpiés no tenían que haber salido disparados. Se debería haber quedado prendido en el armazón, de tal manera que lo único que hubiera salido fueran las chispas de fuego frío y ya que cada participante decidiera si acercarse más o menos», prosigue.Cuestionada por el origen del fallo, la dirigente popular traslada la explicación recibida por parte de la empresa contratada. «Nos dicen que al estar ya todo quemado, es muy difícil determinar la causa. Pero que viendo los vídeos, la conclusión a la que ellos llegan es que los elementos no estaban bien sujetos y por eso se desprendieron», subraya, con el objetivo ahora de recabar la máxima información posible con sus abogados y pedir después las responsabilidades que sean necesarias.Parte del cartel difundido por el ayuntamiento en sus redes sociales ABCEn relación a los heridos, la alcaldesa asegura que ocho de los nueve heridos sufrieron cardenales por el impacto de los propios correpiés. «Son golpes en los que es visible un puntito, pero no quemaduras. Nosotros solo tenemos constancia de una niña que sí que tiene una quemadura grave y tuvo que ir al hospital tras ser remitida por Protección-Civil», incide, sin ignorar la creciente ola de indignación levantada entre sus vecinos. Una polvareda amplificada, más si cabe, por la publicación del cartel del evento que el mismo ayuntamiento borró de sus redes sociales poco después de lo ocurrido.Para Ana Victoria Plaza, sin embargo, esta última controversia no es tal. «Esto se ha convertido en un tema político, parte de la oposición se está dedicando a caldear el ambiente, y en esa publicación estaban haciendo comentarios que no se ajustaban a la realidad. En lugar de cortar los comentarios, se decidió borrar la publicación, pero lo único que se pretendía es que a través de los canales del ayuntamiento no se empezaran a difundir informaciones que no eran ciertas», justifica, antes de recalcar que la única reclamación recibida hasta ahora en sede municipal corresponde a una persona que se le quemó una prenda de vestir.
«Poco pasó para lo que podía haber pasado». Ese es el sentir general en Camarma de Esteruelas, una localidad de algo más de 8.000 habitantes, que el pasado domingo celebraba su fin de fiestas al noreste de la región. Ese día, a eso … de las 22 horas, la plaza de toros portátil instalada para la ocasión estaba repleta de personas; vecinos que ya estaban allí tras asistir a la tradicional suelta de reses en el coso, pero también familias con hijos llegadas expresamente para participar de un espectáculo nunca antes celebrado en la localidad: un toro de fuego infantil. Pese a lo chocante del nombre, el propio ayuntamiento había trasladado a sus habitantes el nulo riesgo que entrañaba el asunto. Pero nada más lejos de la realidad.
«¡Esta tarde gran sorpresa para los más pequeños! Para despedir nuestros festejos taurinos, y por primera vez en Camarma, un toro de fuego infantil. Al finalizar la suelta, ¡con fuego frío sin peligro alguno!», rezaba el cartel difundido por el consistorio a través de sus redes sociales, acompañado de una viñeta en la que se podía ver a un adulto portando un carretón de toreo, con dos hileras de bengalas en el lomo, y varios niños sonrientes en la misma arena de la plaza. Un anuncio demasiado inocuo como para sospechar remotamente lo que allí dentro iba a acontecer.
«Fuimos porque mi sobrino de 4 años quería ir, así que mi hijo de 16 se bajó con él a la plaza y yo me quedé en la grada», relata a ABC una de las afectadas, consciente de la ratonera que sufrieron todos los presentes. En diversos vídeos grabados desde la grada, a los que ha tenido acceso este diario, se observa la siguiente secuencia: el carretón sale al centro plaza y comienza a dar vueltas con el fuego frío (un efecto de pirotecnia que genera chispas a baja temperatura) adherido a los lados. Hasta ahí todo normal, de no ser porque unos cuantos correpiés, propios de la pirotecnia tradicional, empiezan a salir disparados en todas direcciones.
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«Duró unos minutos pero a mí se me hicieron eternos, los niños empezaron a gritar y la gente echó a correr», añade, justo al tiempo en que ella trataba de salir con sus dos familiares. «Mi hijo sufrió quemaduras superficiales en los brazos y las piernas al proteger a mi sobrino con el cuerpo», incide, después de ser atendido por los miembros de Protección Civil activados por el festejo. El caos en ese momento era total.
Entre los damnificados había niños, ancianos y personas en silla de ruedas, los cuales no pudieron salir hasta que abrieron las puerta grande. «Hubo gente que saltó el tendido, pero otra mucha no pudo hacerlo», sostiene otro de los testigos, consciente de que el portón se mantuvo cerrado, pese a la gravedad de lo que dentro estaba ocurriendo, hasta que acabó el encierro infantil. Ya fuera, los efectivos de Protección Civil establecieron un perímetro de seguridad con una cinta para asistir a los heridos, un total de nueve, según el balance enviado al ayuntamiento.
«La conclusión a la que llega la empresa contratada es que los elementos no estaban bien sujetos y por eso se desprendieron», señala la alcaldesa
Precisamente, la alcaldesa de Camarma, Ana Victoria Plaza (PP), llamó el lunes por la tarde a las familias de esos nueve afectados. «Me dijo quién era y me preguntó por mi hijo. También me pidió disculpas y remarcó que en ningún momento sabían que podía suceder algo así, y que eso no era lo que habían contratado», expone la madre del adolescente lastimado, unas explicaciones que están lejos de mitigar su indignación. De hecho, su siguiente paso será presentar una denuncia en la Guardia Civil, algo que otros ya han realizado.
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«Nosotros concertamos este servicio tal y como estaba publicitado, un fuego frío e infantil. Hablamos con la empresa y nos indicó que al ser fuego frío no había peligro y que la plaza de toros era un espacio ideal, porque estaba delimitado y no había ningún tipo de riesgo», señala la regidora a este periódico, consciente de que la pirotecnia no se comportó como estaba previsto. «Los correpiés no tenían que haber salido disparados. Se debería haber quedado prendido en el armazón, de tal manera que lo único que hubiera salido fueran las chispas de fuego frío y ya que cada participante decidiera si acercarse más o menos», prosigue.
Cuestionada por el origen del fallo, la dirigente popular traslada la explicación recibida por parte de la empresa contratada. «Nos dicen que al estar ya todo quemado, es muy difícil determinar la causa. Pero que viendo los vídeos, la conclusión a la que ellos llegan es que los elementos no estaban bien sujetos y por eso se desprendieron», subraya, con el objetivo ahora de recabar la máxima información posible con sus abogados y pedir después las responsabilidades que sean necesarias.

(ABC)
En relación a los heridos, la alcaldesa asegura que ocho de los nueve heridos sufrieron cardenales por el impacto de los propios correpiés. «Son golpes en los que es visible un puntito, pero no quemaduras. Nosotros solo tenemos constancia de una niña que sí que tiene una quemadura grave y tuvo que ir al hospital tras ser remitida por Protección-Civil», incide, sin ignorar la creciente ola de indignación levantada entre sus vecinos. Una polvareda amplificada, más si cabe, por la publicación del cartel del evento que el mismo ayuntamiento borró de sus redes sociales poco después de lo ocurrido.
Para Ana Victoria Plaza, sin embargo, esta última controversia no es tal. «Esto se ha convertido en un tema político, parte de la oposición se está dedicando a caldear el ambiente, y en esa publicación estaban haciendo comentarios que no se ajustaban a la realidad. En lugar de cortar los comentarios, se decidió borrar la publicación, pero lo único que se pretendía es que a través de los canales del ayuntamiento no se empezaran a difundir informaciones que no eran ciertas», justifica, antes de recalcar que la única reclamación recibida hasta ahora en sede municipal corresponde a una persona que se le quemó una prenda de vestir.
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