El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares , se reunió con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, este jueves en Nueva York, en el primer cara a cara entre los jefes de la diplomacia de España y Marruecos desde la invasión de Ceuta del pasado 30 de julio.La reunión tuvo lugar en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, después de que Albares confirmara a comienzos de esta semana que se vería en algún momento de la semana con su homólogo marroquí.Albares y Bourita hablaron de un aspecto central en la persistencia de la crisis de Ceuta: la permanencia de miles de inmigrantes en el territorio español en el Norte de África. El ministro español aseguró a principios de agosto en su visita a Ceuta que «hasta la última persona que ha entrado irregularmente en España volverá a Marruecos». Fue una declaración maximalista de Albares, que fue criticada por miembros de la coalición izquierdista del Gobierno de Pedro Sánchez, y que choca contra la legislación sobre menores no acompañados o solicitantes de asilo.En cualquier caso, casi dos meses después de la invasión quedan cerca de 15.000 personas entre quienes entraron aquel día en España, según las autoridades locales. Y para su devolución es necesaria la cooperación de Marruecos, algo en lo que Albares ha mostrado su confianza, aunque los resultados no se hayan producido.Según fuentes de Exteriores, Albares y Bourita «han abordado la devolución de los migrantes irregulares que permanecen en Ceuta desde el 30 de julio y que no tengan derecho a protección internacional».En este sentido, las autoridades marroquíes parecen no ofrecer ninguna garantía ni resultado concretos. Marruecos solo ha reiterado «su plena colaboración» y su disposición a que «regresen lo antes posible», según esas mismas fuentes.No hay indicación de que en la conversación se tratara la otra gran preocupación: las garantías de Marruecos para que no ocurra otra invasión como la de finales de julio, que es impensable que ocurriera sin -como mínimo- la permisividad de las autoridades marroquíes.Unos días antes, Albares ya había asegurado que habla con Bourita «prácticamente a diario» y mostró su confianza en que sí controlarán su frontera, entre llamamientos en redes sociales a una nueva invasión masiva. El último amago fue esta misma semana, cuando había una convocatoria para el miércoles 23.«Han abordado la devolución de los migrantes irregulares y que no tengan derecho a protección internacional» Fuentes de exteriores«Hoy mismo he estado en contacto con mi homólogo marroquí para que tomen las medidas al respecto y lo que me ha trasladado es que, por supuesto, ellos tomarán las medidas necesarias», aseguró Albares. «Cada vez que evoco ese asunto con mi homólogo marroquí lo que me dice es que ellos van a colaborar en todo momento», insistió.La reunión entre los jefes diplomáticos ocurre poco después de que Sánchez, durante una entrevista con CNN Internacional en su visita a Nueva York, acusara a sus socios europeos de «insolidaridad» con Ceuta e hiciera una tímida crítica a Marruecos: aseguró que había pedido al país vecino «respuestas y acciones porque para nosotros está claro que su mecanismo fronterizo falló».Pero pocas horas después, hablando a la comunidad internacional desde el púlpito de la ONU, Sánchez ni siquiera mencionó a Marruecos, a pesar de que habló de la crisis de Ceuta en su discurso. Lejos de pedir responsabilidades a sus autoridades, relacionó la invasión con otros factores: «La desigualdad, la desesperación y la desinformación han alimentado una de las mayores crisis de migración irregular de los últimos años», dijo. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares , se reunió con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, este jueves en Nueva York, en el primer cara a cara entre los jefes de la diplomacia de España y Marruecos desde la invasión de Ceuta del pasado 30 de julio.La reunión tuvo lugar en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, después de que Albares confirmara a comienzos de esta semana que se vería en algún momento de la semana con su homólogo marroquí.Albares y Bourita hablaron de un aspecto central en la persistencia de la crisis de Ceuta: la permanencia de miles de inmigrantes en el territorio español en el Norte de África. El ministro español aseguró a principios de agosto en su visita a Ceuta que «hasta la última persona que ha entrado irregularmente en España volverá a Marruecos». Fue una declaración maximalista de Albares, que fue criticada por miembros de la coalición izquierdista del Gobierno de Pedro Sánchez, y que choca contra la legislación sobre menores no acompañados o solicitantes de asilo.En cualquier caso, casi dos meses después de la invasión quedan cerca de 15.000 personas entre quienes entraron aquel día en España, según las autoridades locales. Y para su devolución es necesaria la cooperación de Marruecos, algo en lo que Albares ha mostrado su confianza, aunque los resultados no se hayan producido.Según fuentes de Exteriores, Albares y Bourita «han abordado la devolución de los migrantes irregulares que permanecen en Ceuta desde el 30 de julio y que no tengan derecho a protección internacional».En este sentido, las autoridades marroquíes parecen no ofrecer ninguna garantía ni resultado concretos. Marruecos solo ha reiterado «su plena colaboración» y su disposición a que «regresen lo antes posible», según esas mismas fuentes.No hay indicación de que en la conversación se tratara la otra gran preocupación: las garantías de Marruecos para que no ocurra otra invasión como la de finales de julio, que es impensable que ocurriera sin -como mínimo- la permisividad de las autoridades marroquíes.Unos días antes, Albares ya había asegurado que habla con Bourita «prácticamente a diario» y mostró su confianza en que sí controlarán su frontera, entre llamamientos en redes sociales a una nueva invasión masiva. El último amago fue esta misma semana, cuando había una convocatoria para el miércoles 23.«Han abordado la devolución de los migrantes irregulares y que no tengan derecho a protección internacional» Fuentes de exteriores«Hoy mismo he estado en contacto con mi homólogo marroquí para que tomen las medidas al respecto y lo que me ha trasladado es que, por supuesto, ellos tomarán las medidas necesarias», aseguró Albares. «Cada vez que evoco ese asunto con mi homólogo marroquí lo que me dice es que ellos van a colaborar en todo momento», insistió.La reunión entre los jefes diplomáticos ocurre poco después de que Sánchez, durante una entrevista con CNN Internacional en su visita a Nueva York, acusara a sus socios europeos de «insolidaridad» con Ceuta e hiciera una tímida crítica a Marruecos: aseguró que había pedido al país vecino «respuestas y acciones porque para nosotros está claro que su mecanismo fronterizo falló».Pero pocas horas después, hablando a la comunidad internacional desde el púlpito de la ONU, Sánchez ni siquiera mencionó a Marruecos, a pesar de que habló de la crisis de Ceuta en su discurso. Lejos de pedir responsabilidades a sus autoridades, relacionó la invasión con otros factores: «La desigualdad, la desesperación y la desinformación han alimentado una de las mayores crisis de migración irregular de los últimos años», dijo.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se reunió con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, este jueves en Nueva York, en el primer cara a cara entre los jefes de la diplomacia de España y Marruecos desde la invasión de Ceuta del pasado … 30 de julio.
La reunión tuvo lugar en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, después de que Albares confirmara a comienzos de esta semana que se vería en algún momento de la semana con su homólogo marroquí.
Albares y Bourita hablaron de un aspecto central en la persistencia de la crisis de Ceuta: la permanencia de miles de inmigrantes en el territorio español en el Norte de África. El ministro español aseguró a principios de agosto en su visita a Ceuta que «hasta la última persona que ha entrado irregularmente en España volverá a Marruecos». Fue una declaración maximalista de Albares, que fue criticada por miembros de la coalición izquierdista del Gobierno de Pedro Sánchez, y que choca contra la legislación sobre menores no acompañados o solicitantes de asilo.
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Javier Ansorena
En cualquier caso, casi dos meses después de la invasión quedan cerca de 15.000 personas entre quienes entraron aquel día en España, según las autoridades locales. Y para su devolución es necesaria la cooperación de Marruecos, algo en lo que Albares ha mostrado su confianza, aunque los resultados no se hayan producido.
Según fuentes de Exteriores, Albares y Bourita «han abordado la devolución de los migrantes irregulares que permanecen en Ceuta desde el 30 de julio y que no tengan derecho a protección internacional».
En este sentido, las autoridades marroquíes parecen no ofrecer ninguna garantía ni resultado concretos. Marruecos solo ha reiterado «su plena colaboración» y su disposición a que «regresen lo antes posible», según esas mismas fuentes.
No hay indicación de que en la conversación se tratara la otra gran preocupación: las garantías de Marruecos para que no ocurra otra invasión como la de finales de julio, que es impensable que ocurriera sin -como mínimo- la permisividad de las autoridades marroquíes.
Unos días antes, Albares ya había asegurado que habla con Bourita «prácticamente a diario» y mostró su confianza en que sí controlarán su frontera, entre llamamientos en redes sociales a una nueva invasión masiva. El último amago fue esta misma semana, cuando había una convocatoria para el miércoles 23.
«Han abordado la devolución de los migrantes irregulares y que no tengan derecho a protección internacional»
Fuentes de exteriores
«Hoy mismo he estado en contacto con mi homólogo marroquí para que tomen las medidas al respecto y lo que me ha trasladado es que, por supuesto, ellos tomarán las medidas necesarias», aseguró Albares. «Cada vez que evoco ese asunto con mi homólogo marroquí lo que me dice es que ellos van a colaborar en todo momento», insistió.
La reunión entre los jefes diplomáticos ocurre poco después de que Sánchez, durante una entrevista con CNN Internacional en su visita a Nueva York, acusara a sus socios europeos de «insolidaridad» con Ceuta e hiciera una tímida crítica a Marruecos: aseguró que había pedido al país vecino «respuestas y acciones porque para nosotros está claro que su mecanismo fronterizo falló».
Pero pocas horas después, hablando a la comunidad internacional desde el púlpito de la ONU, Sánchez ni siquiera mencionó a Marruecos, a pesar de que habló de la crisis de Ceuta en su discurso. Lejos de pedir responsabilidades a sus autoridades, relacionó la invasión con otros factores: «La desigualdad, la desesperación y la desinformación han alimentado una de las mayores crisis de migración irregular de los últimos años», dijo.
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