El consumo de alcohol está cambiando en España. Los datos del Ministerio de Sanidad reflejan un descenso especialmente notable entre los jóvenes, pues el porcentaje de personas de entre 15 y 24 años que consume alcohol de forma habitual ha pasado del 43,8% en 2006 al 17,9% en 2023, una caída cercana al 60%. También se reduce el consumo semanal en el conjunto de la población, que ha pasado del 48,4% al 31,1% en el mismo periodo. Y esta evolución también se deja notar en las ventas de bebidas alcohólicas, que encadenan varios años de descensos tanto en supermercados como en la hostelería. Sin embargo, detrás de estas cifras hay también un cambio en la relación de las nuevas generaciones con los bares y la noche . Sobre esas nuevas tendencias y el consumo de alcohol habla para ABC de Sevilla Alberto Pizarro, uno de los bartenders más reconocidos de España y responsable de ‘ Bobby Gin ‘, en Barcelona, una de las coctelerías de referencia. – Existen datos que muestran una caída en el consumo de destilados de alta gradación en los jóvenes. ¿Ve que las nuevas generaciones pasen del cubata tradicional o busquen beber de otra manera?- Bueno, hay que matizar siempre los datos. Hay una caída del consumo de alcohol porque hay una caída del consumo en general. Hay una caída del consumo de ocio por las circunstancias vitales que todos vivimos y que afectan al bolsillo de las personas. Entonces, el primer paso, la primera medida que hay que tomar para volver a unos niveles de consumo de ocio, no diré la palabra de alcohol, pero de ocio, que eso implica tanto coctelería con alcohol como sin alcohol, es dar las condiciones económicas para que la gente pueda tener ocio. Y no solamente un tema económico, también es un tema de cambio de prioridades, de cambio de hábitos de ocio. Entonces, en la coctelería también tenemos que adaptarnos a esos nuevos modelos de ocio. Estar donde no estamos habitualmente sin dejar de estar donde estamos. La situación no es que los bares estén llenos de gente que no toma bebida alcohólica de alta graduación. La situación es que hay gente que ha dejado de ir a un bar y está retrasando la edad de ir a ese bar.- Entonces, si esa disminución en el consumo de alcohol está relacionado con que cambian los hábitos, ¿cobra importancia el hecho de que ahora la gente prefiera el ‘tardeo’ antes que salir de noche?- Sí, pero un simple cambio de horario no justificaría un cambio de consumo. Hay que ver qué hay más allá de eso. El tardeo, quizás, es una socialización más tranquila. Por ejemplo, cuando hablamos de la noche o lo nocturno, entran muchos elementos. Uno de ellos, por ejemplo, es qué tipo de música suena. La música del tardeo es una música mucho más tranquila. Todo esto puede suscitar un consumo más sosegado, más conversacional. Por eso digo que no hay solamente un elemento el que nos va a decir qué es lo que determina el consumo o no. Hay que ver la pluralidad de eventos que gira de entorno a esa calidad del consumo. Un cambio de hábitos, por supuesto, pero un cambio de hábitos no solamente en la hora. Probablemente, también tiene que ver con un cambio de hábitos de lo que va a suceder al día siguiente. Entonces, esto hay que analizarlo desde una pluralidad.- Haciendo hincapié en ese cambio de tendencia, antes se estimaba que pedir algo sin alcohol estaba mal visto o era un tabú. ¿Puede llegar el día en el que sea el revés?- No te voy a decir que pedir un gin-tonic normal no esté de moda o pedir un whisky de las zonas altas de Escocia, como un Durban, no esté de moda. Lo que sí te voy a decir es que cada vez está más de moda tomar bebidas que cumplen una función en el cuerpo, como pueda ser la hidratación simplemente o todo lo que son aportes nutricionales. Pueden ser bebidas que no tienen que ver con nuestro mundo, pero que pueden ser incorporadas a nuestro mundo, como por ejemplo el mundo del té y las infusiones, que pueden ser incorporadas a la coctelera sin alcohol y ofrecer esa parte de aporte. Entonces, no es tanto que no esté de moda pedir un gin-tonic clásico, sino que cada vez está más de moda introducir en la coctelería ingredientes funcionales.«El mundo del bar sin alcohol es mucho más complejo» Alberto Pizarro Bartender- Hoy en día, muchas marcas están lanzando versiones 0.0 de sus productos. ¿Es una forma de adaptarse a este nuevo público del que habla?- El tiempo dirá si el producto cuaja entre el consumidor porque lanzar una nueva categoría en una industria como la nuestra siempre va a requerir un tiempo de validación y de ajuste. Aunque sean productos que son relativamente parecidos a otros que ya existen en el mercado, la categoría es completamente nueva y actualmente la comunicación con el cliente en el sector de las bebidas cada vez es más difícil por las regulaciones que tenemos. Entonces, lo que antes podías transmitir o hacer llegar al cliente en cuestión de meses, hoy en día requiere más tiempo porque los canales para llegar al consumidor son muchísimo más limitados.- Sobre el garrafón, algo de lo que se hablaba muchísimo en discotecas, especialmente, ¿sigue existiendo o más bien es una trampa de cobrar mucho por un destilado de baja calidad?- No te voy a decir que no existe el garrafón o que no haya existido, pero es bastante menor en la repercusión que tiene en la hostelería de la que la gente atribuye. El garrafón como tal es un delito porque es introducir dentro de una botella de una marca reconocida un destilado de otra marca, incluso en ocasiones un producto tóxico. Con lo cual, estamos hablando de algo que es un delito, probablemente está perseguido. Lo que sucede es que muchas veces la gente confunde el utilizar marcas de menor prestigio y cobrarlas a un precio de una marca conocida, sin intervención de la segunda marca, es decir, sin que aparezca la botella de un destilado de renombre. Ahí no ha habido un deseo de engaño al cliente, sino que simplemente se ha dispensado un destilado de menor calidad. Eso sucede, obviamente, al utilizar productos de baja calidad, pero no hay que confundir con lo otro, que es algo para lo que las propias marcas ya tienen departamentos especializados, para perseguirlo. Estamos hablando de algo que incluso, en ocasiones, atenta contra la salud.- Si alguien quiere salir a tomar algo, pero al día siguiente tener la menor resaca posible, que le duela menos la cabeza y que el haber bebido no le impida rendir, ¿qué es lo que jamás debería pedir? O bien, ¿qué debería consumir para que le afectara menos el alcohol?- Lo que siempre debería consumir es alcohol con moderación. La moderación es lo primero que tenemos que tener en cuenta a la hora de un consumo responsable. Y moderación y consumo responsable, en la misma frase, son algo genial. En cuanto a la moderación, cada uno la tiene que entender como algo que no le genere un perjuicio, ni físico, ni económico, ni de otro tipo. La moderación, dentro de unos límites lógicos, la decidimos cada uno en función de cosas como, por ejemplo, la actividad que tengamos al día siguiente. No es lo mismo la moderación antes de una maratón que la moderación antes de un domingo con la familia. Entonces, no debería pedir nada por encima del nivel de la moderación. ¿Y qué debería pedir siempre? Pues agua. Agua para combinar con la bebida alcohólica.- Le pongo ahora el caso de una mezcla que es muy asidua, sobre todo entre los más jóvenes, como son las bebidas energéticas con alcohol. Como profesional, ¿qué opinas de ello?- Depende del ámbito. Como profesional de persona que puede hacer una carta para un contexto donde se toma bebida energética con combinado, como pueda ser un trabajo de consultoría que tenga para una discoteca de Ibiza, me parece la bebida más adecuada. Como profesional del mundo de los sabores y de las mezclas exquisitas, me parece que no es la mejor combinación. Vuelvo a lo mismo, con moderación todo está bien. Es como todo en la vida, que mucha sal te puede matar y un poco adereza la comida. Entonces, con moderación, una bebida energética está en el mercado porque hay una demanda. Puede ser una opción para una demanda de cafeína o de energía extra. Nada que no tengamos en el café.- No sé si la situación contrasta mucho con ciudades como Londres o Nueva York, donde triunfan bares en los que no se sirve nada de alcohol. ¿Ve viable ese concepto en España?- Hay muchos bares donde no se vende alcohol en España por la propia licencia, que están más orientados hacia el negocio del café u otras mezclas y que pueden llegar a tener bastante éxito. Pero su producto de consumo, su horario y todo lo que rodea la experiencia del bar es distinto a lo que entendemos por una coctelería en el centro de Madrid o de Barcelona. Probablemente son locales que vemos triunfar en otras ciudades. Si lo analizamos un poco más profundamente, más allá de la carta de coctelería, quizás el horario es diferente. O la música que suena no es una música que te incita a bailar, sino que es otro tipo de música. El análisis debería ser más amplio que solamente analizar la propia carta para ver por qué funciona y en qué han acertado con el consumidor. Además, el mundo sin alcohol es muchísimo más complejo. El mundo del bar sin alcohol, del consumo sin alcohol, parece mucho más complejo de lo que se puede analizar simplemente diciendo que es lo mismo, pero sin alcohol. El bebedor, el consumidor habitual, asiduo o regular no es lo mismo. Porque un consumidor regular de bebidas sin alcohol y un bebedor que solamente toma bebidas sin alcohol pueden no ser lo mismo. Yo puedo no tomar alcohol, de hecho lo hago, de lunes a viernes y el fin de semana beber alcohol. O puede ser que yo nunca beba alcohol, o puede ser que no beba alcohol en unos meses concretos por un motivo médico… Es más complejo. Tiene que ser analizado, se enfrenta a otros retos también. La socialización del no alcohol es totalmente distinta a la socialización alrededor de una copa de vino o de un cóctel. Por eso te digo que no es simplemente decir que son bares que no tienen alcohol en su casa. La decoración es igual, el servicio es igual, las copas son iguales, todo es igual que el otro. Probablemente no, probablemente están yendo a un nicho que tiene unas necesidades diferentes de otros consumidores. El consumo de alcohol está cambiando en España. Los datos del Ministerio de Sanidad reflejan un descenso especialmente notable entre los jóvenes, pues el porcentaje de personas de entre 15 y 24 años que consume alcohol de forma habitual ha pasado del 43,8% en 2006 al 17,9% en 2023, una caída cercana al 60%. También se reduce el consumo semanal en el conjunto de la población, que ha pasado del 48,4% al 31,1% en el mismo periodo. Y esta evolución también se deja notar en las ventas de bebidas alcohólicas, que encadenan varios años de descensos tanto en supermercados como en la hostelería. Sin embargo, detrás de estas cifras hay también un cambio en la relación de las nuevas generaciones con los bares y la noche . Sobre esas nuevas tendencias y el consumo de alcohol habla para ABC de Sevilla Alberto Pizarro, uno de los bartenders más reconocidos de España y responsable de ‘ Bobby Gin ‘, en Barcelona, una de las coctelerías de referencia. – Existen datos que muestran una caída en el consumo de destilados de alta gradación en los jóvenes. ¿Ve que las nuevas generaciones pasen del cubata tradicional o busquen beber de otra manera?- Bueno, hay que matizar siempre los datos. Hay una caída del consumo de alcohol porque hay una caída del consumo en general. Hay una caída del consumo de ocio por las circunstancias vitales que todos vivimos y que afectan al bolsillo de las personas. Entonces, el primer paso, la primera medida que hay que tomar para volver a unos niveles de consumo de ocio, no diré la palabra de alcohol, pero de ocio, que eso implica tanto coctelería con alcohol como sin alcohol, es dar las condiciones económicas para que la gente pueda tener ocio. Y no solamente un tema económico, también es un tema de cambio de prioridades, de cambio de hábitos de ocio. Entonces, en la coctelería también tenemos que adaptarnos a esos nuevos modelos de ocio. Estar donde no estamos habitualmente sin dejar de estar donde estamos. La situación no es que los bares estén llenos de gente que no toma bebida alcohólica de alta graduación. La situación es que hay gente que ha dejado de ir a un bar y está retrasando la edad de ir a ese bar.- Entonces, si esa disminución en el consumo de alcohol está relacionado con que cambian los hábitos, ¿cobra importancia el hecho de que ahora la gente prefiera el ‘tardeo’ antes que salir de noche?- Sí, pero un simple cambio de horario no justificaría un cambio de consumo. Hay que ver qué hay más allá de eso. El tardeo, quizás, es una socialización más tranquila. Por ejemplo, cuando hablamos de la noche o lo nocturno, entran muchos elementos. Uno de ellos, por ejemplo, es qué tipo de música suena. La música del tardeo es una música mucho más tranquila. Todo esto puede suscitar un consumo más sosegado, más conversacional. Por eso digo que no hay solamente un elemento el que nos va a decir qué es lo que determina el consumo o no. Hay que ver la pluralidad de eventos que gira de entorno a esa calidad del consumo. Un cambio de hábitos, por supuesto, pero un cambio de hábitos no solamente en la hora. Probablemente, también tiene que ver con un cambio de hábitos de lo que va a suceder al día siguiente. Entonces, esto hay que analizarlo desde una pluralidad.- Haciendo hincapié en ese cambio de tendencia, antes se estimaba que pedir algo sin alcohol estaba mal visto o era un tabú. ¿Puede llegar el día en el que sea el revés?- No te voy a decir que pedir un gin-tonic normal no esté de moda o pedir un whisky de las zonas altas de Escocia, como un Durban, no esté de moda. Lo que sí te voy a decir es que cada vez está más de moda tomar bebidas que cumplen una función en el cuerpo, como pueda ser la hidratación simplemente o todo lo que son aportes nutricionales. Pueden ser bebidas que no tienen que ver con nuestro mundo, pero que pueden ser incorporadas a nuestro mundo, como por ejemplo el mundo del té y las infusiones, que pueden ser incorporadas a la coctelera sin alcohol y ofrecer esa parte de aporte. Entonces, no es tanto que no esté de moda pedir un gin-tonic clásico, sino que cada vez está más de moda introducir en la coctelería ingredientes funcionales.«El mundo del bar sin alcohol es mucho más complejo» Alberto Pizarro Bartender- Hoy en día, muchas marcas están lanzando versiones 0.0 de sus productos. ¿Es una forma de adaptarse a este nuevo público del que habla?- El tiempo dirá si el producto cuaja entre el consumidor porque lanzar una nueva categoría en una industria como la nuestra siempre va a requerir un tiempo de validación y de ajuste. Aunque sean productos que son relativamente parecidos a otros que ya existen en el mercado, la categoría es completamente nueva y actualmente la comunicación con el cliente en el sector de las bebidas cada vez es más difícil por las regulaciones que tenemos. Entonces, lo que antes podías transmitir o hacer llegar al cliente en cuestión de meses, hoy en día requiere más tiempo porque los canales para llegar al consumidor son muchísimo más limitados.- Sobre el garrafón, algo de lo que se hablaba muchísimo en discotecas, especialmente, ¿sigue existiendo o más bien es una trampa de cobrar mucho por un destilado de baja calidad?- No te voy a decir que no existe el garrafón o que no haya existido, pero es bastante menor en la repercusión que tiene en la hostelería de la que la gente atribuye. El garrafón como tal es un delito porque es introducir dentro de una botella de una marca reconocida un destilado de otra marca, incluso en ocasiones un producto tóxico. Con lo cual, estamos hablando de algo que es un delito, probablemente está perseguido. Lo que sucede es que muchas veces la gente confunde el utilizar marcas de menor prestigio y cobrarlas a un precio de una marca conocida, sin intervención de la segunda marca, es decir, sin que aparezca la botella de un destilado de renombre. Ahí no ha habido un deseo de engaño al cliente, sino que simplemente se ha dispensado un destilado de menor calidad. Eso sucede, obviamente, al utilizar productos de baja calidad, pero no hay que confundir con lo otro, que es algo para lo que las propias marcas ya tienen departamentos especializados, para perseguirlo. Estamos hablando de algo que incluso, en ocasiones, atenta contra la salud.- Si alguien quiere salir a tomar algo, pero al día siguiente tener la menor resaca posible, que le duela menos la cabeza y que el haber bebido no le impida rendir, ¿qué es lo que jamás debería pedir? O bien, ¿qué debería consumir para que le afectara menos el alcohol?- Lo que siempre debería consumir es alcohol con moderación. La moderación es lo primero que tenemos que tener en cuenta a la hora de un consumo responsable. Y moderación y consumo responsable, en la misma frase, son algo genial. En cuanto a la moderación, cada uno la tiene que entender como algo que no le genere un perjuicio, ni físico, ni económico, ni de otro tipo. La moderación, dentro de unos límites lógicos, la decidimos cada uno en función de cosas como, por ejemplo, la actividad que tengamos al día siguiente. No es lo mismo la moderación antes de una maratón que la moderación antes de un domingo con la familia. Entonces, no debería pedir nada por encima del nivel de la moderación. ¿Y qué debería pedir siempre? Pues agua. Agua para combinar con la bebida alcohólica.- Le pongo ahora el caso de una mezcla que es muy asidua, sobre todo entre los más jóvenes, como son las bebidas energéticas con alcohol. Como profesional, ¿qué opinas de ello?- Depende del ámbito. Como profesional de persona que puede hacer una carta para un contexto donde se toma bebida energética con combinado, como pueda ser un trabajo de consultoría que tenga para una discoteca de Ibiza, me parece la bebida más adecuada. Como profesional del mundo de los sabores y de las mezclas exquisitas, me parece que no es la mejor combinación. Vuelvo a lo mismo, con moderación todo está bien. Es como todo en la vida, que mucha sal te puede matar y un poco adereza la comida. Entonces, con moderación, una bebida energética está en el mercado porque hay una demanda. Puede ser una opción para una demanda de cafeína o de energía extra. Nada que no tengamos en el café.- No sé si la situación contrasta mucho con ciudades como Londres o Nueva York, donde triunfan bares en los que no se sirve nada de alcohol. ¿Ve viable ese concepto en España?- Hay muchos bares donde no se vende alcohol en España por la propia licencia, que están más orientados hacia el negocio del café u otras mezclas y que pueden llegar a tener bastante éxito. Pero su producto de consumo, su horario y todo lo que rodea la experiencia del bar es distinto a lo que entendemos por una coctelería en el centro de Madrid o de Barcelona. Probablemente son locales que vemos triunfar en otras ciudades. Si lo analizamos un poco más profundamente, más allá de la carta de coctelería, quizás el horario es diferente. O la música que suena no es una música que te incita a bailar, sino que es otro tipo de música. El análisis debería ser más amplio que solamente analizar la propia carta para ver por qué funciona y en qué han acertado con el consumidor. Además, el mundo sin alcohol es muchísimo más complejo. El mundo del bar sin alcohol, del consumo sin alcohol, parece mucho más complejo de lo que se puede analizar simplemente diciendo que es lo mismo, pero sin alcohol. El bebedor, el consumidor habitual, asiduo o regular no es lo mismo. Porque un consumidor regular de bebidas sin alcohol y un bebedor que solamente toma bebidas sin alcohol pueden no ser lo mismo. Yo puedo no tomar alcohol, de hecho lo hago, de lunes a viernes y el fin de semana beber alcohol. O puede ser que yo nunca beba alcohol, o puede ser que no beba alcohol en unos meses concretos por un motivo médico… Es más complejo. Tiene que ser analizado, se enfrenta a otros retos también. La socialización del no alcohol es totalmente distinta a la socialización alrededor de una copa de vino o de un cóctel. Por eso te digo que no es simplemente decir que son bares que no tienen alcohol en su casa. La decoración es igual, el servicio es igual, las copas son iguales, todo es igual que el otro. Probablemente no, probablemente están yendo a un nicho que tiene unas necesidades diferentes de otros consumidores.
El consumo de alcohol está cambiando en España. Los datos del Ministerio de Sanidad reflejan un descenso especialmente notable entre los jóvenes, pues el porcentaje de personas de entre 15 y 24 años que consume alcohol de forma habitual ha pasado del … 43,8% en 2006 al 17,9% en 2023, una caída cercana al 60%. También se reduce el consumo semanal en el conjunto de la población, que ha pasado del 48,4% al 31,1% en el mismo periodo. Y esta evolución también se deja notar en las ventas de bebidas alcohólicas, que encadenan varios años de descensos tanto en supermercados como en la hostelería. Sin embargo, detrás de estas cifras hay también un cambio en la relación de las nuevas generaciones con los bares y la noche. Sobre esas nuevas tendencias y el consumo de alcohol habla para ABC de Sevilla Alberto Pizarro, uno de los bartenders más reconocidos de España y responsable de ‘Bobby Gin‘, en Barcelona, una de las coctelerías de referencia.
– Existen datos que muestran una caída en el consumo de destilados de alta gradación en los jóvenes. ¿Ve que las nuevas generaciones pasen del cubata tradicional o busquen beber de otra manera?
– Bueno, hay que matizar siempre los datos. Hay una caída del consumo de alcohol porque hay una caída del consumo en general. Hay una caída del consumo de ocio por las circunstancias vitales que todos vivimos y que afectan al bolsillo de las personas. Entonces, el primer paso, la primera medida que hay que tomar para volver a unos niveles de consumo de ocio, no diré la palabra de alcohol, pero de ocio, que eso implica tanto coctelería con alcohol como sin alcohol, es dar las condiciones económicas para que la gente pueda tener ocio. Y no solamente un tema económico, también es un tema de cambio de prioridades, de cambio de hábitos de ocio. Entonces, en la coctelería también tenemos que adaptarnos a esos nuevos modelos de ocio. Estar donde no estamos habitualmente sin dejar de estar donde estamos. La situación no es que los bares estén llenos de gente que no toma bebida alcohólica de alta graduación. La situación es que hay gente que ha dejado de ir a un bar y está retrasando la edad de ir a ese bar.
– Entonces, si esa disminución en el consumo de alcohol está relacionado con que cambian los hábitos, ¿cobra importancia el hecho de que ahora la gente prefiera el ‘tardeo’ antes que salir de noche?
– Sí, pero un simple cambio de horario no justificaría un cambio de consumo. Hay que ver qué hay más allá de eso. El tardeo, quizás, es una socialización más tranquila. Por ejemplo, cuando hablamos de la noche o lo nocturno, entran muchos elementos. Uno de ellos, por ejemplo, es qué tipo de música suena. La música del tardeo es una música mucho más tranquila. Todo esto puede suscitar un consumo más sosegado, más conversacional. Por eso digo que no hay solamente un elemento el que nos va a decir qué es lo que determina el consumo o no. Hay que ver la pluralidad de eventos que gira de entorno a esa calidad del consumo. Un cambio de hábitos, por supuesto, pero un cambio de hábitos no solamente en la hora. Probablemente, también tiene que ver con un cambio de hábitos de lo que va a suceder al día siguiente. Entonces, esto hay que analizarlo desde una pluralidad.
– Haciendo hincapié en ese cambio de tendencia, antes se estimaba que pedir algo sin alcohol estaba mal visto o era un tabú. ¿Puede llegar el día en el que sea el revés?
Newsletter
– No te voy a decir que pedir un gin-tonic normal no esté de moda o pedir un whisky de las zonas altas de Escocia, como un Durban, no esté de moda. Lo que sí te voy a decir es que cada vez está más de moda tomar bebidas que cumplen una función en el cuerpo, como pueda ser la hidratación simplemente o todo lo que son aportes nutricionales. Pueden ser bebidas que no tienen que ver con nuestro mundo, pero que pueden ser incorporadas a nuestro mundo, como por ejemplo el mundo del té y las infusiones, que pueden ser incorporadas a la coctelera sin alcohol y ofrecer esa parte de aporte. Entonces, no es tanto que no esté de moda pedir un gin-tonic clásico, sino que cada vez está más de moda introducir en la coctelería ingredientes funcionales.

«El mundo del bar sin alcohol es mucho más complejo»
Alberto Pizarro
Bartender
– Hoy en día, muchas marcas están lanzando versiones 0.0 de sus productos. ¿Es una forma de adaptarse a este nuevo público del que habla?
– El tiempo dirá si el producto cuaja entre el consumidor porque lanzar una nueva categoría en una industria como la nuestra siempre va a requerir un tiempo de validación y de ajuste. Aunque sean productos que son relativamente parecidos a otros que ya existen en el mercado, la categoría es completamente nueva y actualmente la comunicación con el cliente en el sector de las bebidas cada vez es más difícil por las regulaciones que tenemos. Entonces, lo que antes podías transmitir o hacer llegar al cliente en cuestión de meses, hoy en día requiere más tiempo porque los canales para llegar al consumidor son muchísimo más limitados.
– Sobre el garrafón, algo de lo que se hablaba muchísimo en discotecas, especialmente, ¿sigue existiendo o más bien es una trampa de cobrar mucho por un destilado de baja calidad?
– No te voy a decir que no existe el garrafón o que no haya existido, pero es bastante menor en la repercusión que tiene en la hostelería de la que la gente atribuye. El garrafón como tal es un delito porque es introducir dentro de una botella de una marca reconocida un destilado de otra marca, incluso en ocasiones un producto tóxico. Con lo cual, estamos hablando de algo que es un delito, probablemente está perseguido. Lo que sucede es que muchas veces la gente confunde el utilizar marcas de menor prestigio y cobrarlas a un precio de una marca conocida, sin intervención de la segunda marca, es decir, sin que aparezca la botella de un destilado de renombre. Ahí no ha habido un deseo de engaño al cliente, sino que simplemente se ha dispensado un destilado de menor calidad. Eso sucede, obviamente, al utilizar productos de baja calidad, pero no hay que confundir con lo otro, que es algo para lo que las propias marcas ya tienen departamentos especializados, para perseguirlo. Estamos hablando de algo que incluso, en ocasiones, atenta contra la salud.
– Si alguien quiere salir a tomar algo, pero al día siguiente tener la menor resaca posible, que le duela menos la cabeza y que el haber bebido no le impida rendir, ¿qué es lo que jamás debería pedir? O bien, ¿qué debería consumir para que le afectara menos el alcohol?
– Lo que siempre debería consumir es alcohol con moderación. La moderación es lo primero que tenemos que tener en cuenta a la hora de un consumo responsable. Y moderación y consumo responsable, en la misma frase, son algo genial. En cuanto a la moderación, cada uno la tiene que entender como algo que no le genere un perjuicio, ni físico, ni económico, ni de otro tipo. La moderación, dentro de unos límites lógicos, la decidimos cada uno en función de cosas como, por ejemplo, la actividad que tengamos al día siguiente. No es lo mismo la moderación antes de una maratón que la moderación antes de un domingo con la familia. Entonces, no debería pedir nada por encima del nivel de la moderación. ¿Y qué debería pedir siempre? Pues agua. Agua para combinar con la bebida alcohólica.
– Le pongo ahora el caso de una mezcla que es muy asidua, sobre todo entre los más jóvenes, como son las bebidas energéticas con alcohol. Como profesional, ¿qué opinas de ello?
– Depende del ámbito. Como profesional de persona que puede hacer una carta para un contexto donde se toma bebida energética con combinado, como pueda ser un trabajo de consultoría que tenga para una discoteca de Ibiza, me parece la bebida más adecuada. Como profesional del mundo de los sabores y de las mezclas exquisitas, me parece que no es la mejor combinación. Vuelvo a lo mismo, con moderación todo está bien. Es como todo en la vida, que mucha sal te puede matar y un poco adereza la comida. Entonces, con moderación, una bebida energética está en el mercado porque hay una demanda. Puede ser una opción para una demanda de cafeína o de energía extra. Nada que no tengamos en el café.
– No sé si la situación contrasta mucho con ciudades como Londres o Nueva York, donde triunfan bares en los que no se sirve nada de alcohol. ¿Ve viable ese concepto en España?
– Hay muchos bares donde no se vende alcohol en España por la propia licencia, que están más orientados hacia el negocio del café u otras mezclas y que pueden llegar a tener bastante éxito. Pero su producto de consumo, su horario y todo lo que rodea la experiencia del bar es distinto a lo que entendemos por una coctelería en el centro de Madrid o de Barcelona. Probablemente son locales que vemos triunfar en otras ciudades. Si lo analizamos un poco más profundamente, más allá de la carta de coctelería, quizás el horario es diferente. O la música que suena no es una música que te incita a bailar, sino que es otro tipo de música. El análisis debería ser más amplio que solamente analizar la propia carta para ver por qué funciona y en qué han acertado con el consumidor. Además, el mundo sin alcohol es muchísimo más complejo. El mundo del bar sin alcohol, del consumo sin alcohol, parece mucho más complejo de lo que se puede analizar simplemente diciendo que es lo mismo, pero sin alcohol. El bebedor, el consumidor habitual, asiduo o regular no es lo mismo. Porque un consumidor regular de bebidas sin alcohol y un bebedor que solamente toma bebidas sin alcohol pueden no ser lo mismo. Yo puedo no tomar alcohol, de hecho lo hago, de lunes a viernes y el fin de semana beber alcohol. O puede ser que yo nunca beba alcohol, o puede ser que no beba alcohol en unos meses concretos por un motivo médico… Es más complejo. Tiene que ser analizado, se enfrenta a otros retos también. La socialización del no alcohol es totalmente distinta a la socialización alrededor de una copa de vino o de un cóctel. Por eso te digo que no es simplemente decir que son bares que no tienen alcohol en su casa. La decoración es igual, el servicio es igual, las copas son iguales, todo es igual que el otro. Probablemente no, probablemente están yendo a un nicho que tiene unas necesidades diferentes de otros consumidores.
RSS de noticias de espana
