Esta vez Jannik Sinner resistió un poco más. En esta ocasión fue un punto más fuerte mentalmente. En esta oportunidad supo aprovechar mejor sus momentos. Sí, el italiano logró descabalgar a Carlos Alcaraz en una magnífica final del Masters 1.000 de Montecarlo y se hizo con el título a la par que le arrebataba el primer puesto del ranking mundial. El murciano no pudo repetir su éxito del año pasado en el Principado y entregó la cuchara en un partido que perdió por 7-6 (5) y 6-3 en 2 horas y 15 minutos. Fue un encuentro jugado de poder a poder y durísimo en el que Alcaraz fue por delante en ambas mangas y en el que Sinner reaccionó como un titán. Tercer trofeo seguido para el italiano, tras los de Indian Wells y Miami. Llega ahora Alcaraz al Godó con voluntad de resarcirse.
El murciano intentará resarcirse en el Trofeo Godó tras caer en la final del Principado
Esta vez Jannik Sinner resistió un poco más. En esta ocasión fue un punto más fuerte mentalmente. En esta oportunidad supo aprovechar mejor sus momentos. Sí, el italiano logró descabalgar a Carlos Alcaraz en una magnífica final del Masters 1.000 de Montecarlo y se hizo con el título a la par que le arrebataba el primer puesto del ranking mundial. El murciano no pudo repetir su éxito del año pasado en el Principado y entregó la cuchara en un partido que perdió por 7-6 (5) y 6-3 en 2 horas y 15 minutos. Fue un encuentro jugado de poder a poder y durísimo en el que Alcaraz fue por delante en ambas mangas y en el que Sinner reaccionó como un titán. Tercer trofeo seguido para el italiano, tras los de Indian Wells y Miami. Llega ahora Alcaraz al Godó con voluntad de resarcirse.
Después de una hora y catorce minutos de juego igualadísimo, siempre en el alambre para los dos tenistas, Carlos Alcaraz entregó la primera manga. Lo hizo de una manera frustrante al cometer una doble falta. La presión de Sinner al resto era brutal en cada punto y en la muerte súbita se acabó llevando el set. El encuentro había sido catedralicio desde el primer punto.
Sinner consigue su tercer título consecutivo tras haber ganado también en Indian Wells y Miami
A pesar del viento que obligaba a los jugadores a extremar la concentración y a no enojarse por algún que otro fallo más de la cuenta el partido respondió a las expectativas. Cargaba la derecha montándose como un potro salvaje Alcaraz. Respondía con un arrebato de revés Sinner. El italiano buscaba continuamente que el murciano no pudiera sacar a pasear su drive, mientras Alcaraz miraba de variar su tenis, de filtrar dejadas, de modificar alguna altura. El español se avanzó 2-0 pero fue un espejismo. La igualdad volvió con el contrabreak de Sinner, siempre pausado, sereno, sin desesperarse porque el primer saque tardara en funcionarla. Más pasional, el de El Palmar resistía y salvaba cuatro bolas de break para ir manteniendo el tú a tú, el cara a cara.
El público monegasco, que ha visto siempre a los mejores jugadores, disfrutaba de lo lindo y dividía sus preferencias. Imposible no admirar a los dos. Imposible odiar a alguno. Se nota que ambos se han estudiado mutuamente hasta la saciedad. Sinner es capaz de alcanzar algunas dejadas del murciano, algo que al principio de sus enfrentamientos no se producía. Mientras, Alcaraz sabe, aunque no siempre, cómo zafarse del ritmo supersónico de la bola del pelirrojo, más máquina, más perfectamente robótico.
Alcaraz tuvo break arriba en las dos mangas pero no logró retener su renta ante un rival impresionante
En el tie-break fue una pizca más preciso Sinne, elevando su porcentaje de primeros saque cuando más lo necesitaba. “Vamos Carlos, vamos, queda mucho, juega, juega, vas a tener oportunidades”, le decía desde su banda Samu López.
Le tocaba intentar otra remontada, venir desde atrás como en la última final de Roland Garros. Y, como decía su entrenador, gozó de nuevas ocasiones. Volvió a ponerse break arriba, con el 3-1, logró hacer dudar a Sinner, moverle más, sacar a pasear un revés paralelo, pero el italiano nunca se derrumbó, fue una roca mentalmente y logró rehacerse una y otra vez, perseverante, recurrente, vehemente. Un poco más regular que Alcaraz, ahora genio, ahora errático, dentro de un panorama de equilibrio.
El murciano alternó momentos de genio con pasajes más irregulares: entregó el primer set con una doble falta
Del 3-1 se pasó al 3-5 a favor de Jannik. Ahí ya no pudo volver a nivelar la contienda el de El Palmar. Hizo todo lo que pudo. Pero esta vez no fue suficiente. Menudo rival.
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