Hace ya 17 días que un paseante descubrió de madrugada una ballena jorobada varada frente a la isla de Poel, en la costa del Báltico, y dio aviso a la policía fluvial de Wismar. «Pensé que era una roca, pero luego la roca respiró», explicó a los agentes. El animal, que mide 12,35 metros de largo, 3,20 metros de ancho y 1,60 metros de alto, comenzó de inmediato a ser monitorizado por los expertos del Museo Oceanográfico Alemán de Stralsund, que enseguida advirtieron que su estado de salud se deterioraba por momentos . Alemania, país de ingenieros y reglamentos de 47 páginas para cortar el césped, no contaba con un protocolo de actuación para un caso de este tipo y el ministro regional de Medio Ambiente de Mecklemburgo-Pomerania Occidental , Till Backhaus, que jamás se había visto en una así, pidió un informe sanitario de biólogos marinos y veterinarios sobre las probabilidades de supervivencia de la ballena enferma. Mientras la administración recorría su propio laberinto, los usuarios de redes sociales alemanes bautizaron a la ballena con el nombre de «Timmy», los equipos de rescate comenzaron a utilizar el apoyo en sus declaraciones y los medios de comunicación alemanes hicieron su imagen tremendamente popular. En Semana Santa, Timmy era viral. Muchos niños pidieron a sus padres un viaje a Wismar en las vacaciones de Pascua y las cadenas de televisión desplegaron reporteros en la playa de Timmendorfer que, día y noche, actualizaban sobre el terreno la información sobre su estado, que se iba debilitando con el paso de los días. La playa se llenó de curiosos, voluntarios, cámaras, drones, expertos, supuestos expertos y gente que simplemente pasaba por allí y decidió que aquello era mejor que Netflix. Se escucharon declaraciones políticas sobre «la dignidad del animal» y «la responsabilidad ecológica de la nación».En todo caso, la preocupación por un gigante marino al borde de la muerte, ha unido a un país a menudo dividido en sus opiniones. Los primeros equipos de rescate llegaron con la solemnidad de una misión espacial. Traían cuerdas, mantas húmedas, sensores, mapas… «Estamos evaluando la situación». Explicaron que había que medir la marea, esperar el viento adecuado, buscar la forma de no dañarla al remolcarla. «¡Timmy mueve la aleta!», «¡Timmy bosteza!», «¡Timmy mira hacia el horizonte con determinación!», ha ido titulando el popular diario Bild el minuto a minuto del rescate. El mucho más serio Frankfurter Allgemeine Zeitung ha publicado un editorial titulado: «Liberad a la ballena», como si se tratase de un preso político. En los últimos días, varios fans de Timmy han saltado al agua del ferry que comunica Poel, Wismar y Kirchdorf, para para intentar llegar a la ballena.Noticia relacionada general No No Hallan una ballena muerta en la playa de La Rada de Estepona Alejandro TrujilloEl lunes, finalmente el ministro regional Backhaus admitió el fracaso y la imposibilidad de arrastrar sus once toneladas con maquinaria pesada hacia el fondo. «Actualmente, no hay ningún científico ni veterinario que nos aconseje realizar este procedimiento, ya que el animal sufriría una agonía severa si intentamos arrastrarla», explicó en una rueda de prensa. El objetivo es ahora comprobar si el animal moribundo supone un riesgo para el medio ambiente o la salud pública, reconoció, tras dar orden de tomar muestras de agua. Y fue después de esas declaraciones, cuando dos empresarios alemanes aparecieron, como dos auténticos héroes, con un plan de rescate. Walter Gunz, fundador de MediaMarkt, y Karin Walter-Mommert, propietaria de uno de los mayores imperios de caballos de carreras en Europa, anunciaron que financiarían la fabricación de gigantescos cojines inflables para elevar a Timmy y llevarla flotando mar adentro, en dirección norte. El experto en ballenas Sergio Bambaren ha sido trasladado desde Tenerife para coordinar el rescate.Enormes flotadores para la ballenaLa operación ha comenzado este jueves. Durante la mañana se perdió un tiempo precioso porque las autoridades de Mecklemburgo-Pomerania Occidental debieron firmar la autorización para la misión privada de rescate. En primer lugar, dos enormes pontones flotantes han sido instalados junto a la ballena. Seis buceadores alrededor de Timmy han vaciado tierra del fondo a su alrededor para instalar los gigantescos flotadores, que se irán hinchando para levantarla progresivamente y deslizar debajo de la ballena una lona sobre la que flotará hasta posarse suavemente sobre los pontones, que serán arrastrados. El informe científico del Museo Oceanográfico Alemán (DMM) y del Instituto de Investigación de la Fauna Terrestre y Acuática (ITAW), insiste en que las probabilidades de éxito son muy bajas y el riesgo de lesiones alto, pero coinciden en que Tommy morirá en breve si permanece varada.Walter Gunz, fundador de MediaMarkt, y Karin Walter-Mommert, propietaria de un imperio de caballos de carreras, financian el rescate«De vez en cuando mueve sus aletas. Levanta la cabeza fuera del agua, respira regularmente y también se comunica gritando. Creo que tiene una oportunidad y acompañaré a esta ballena hasta el final, hacia la libertad de por vida o hacia lo que venga», ha respaldado Backhaus la operación. Dos grandes grúas se encuentran ya en posición, pero la caída de la tarde ha aconsejado continuar este viernes con la operación. El biólogo marino Boris Culik, del Centro Geomar Helmholtz de Investigación Oceánica de Kiel, describe este rescate privado como un «golpe de suerte» y señala que el principal problema es un resto de una red en la boca del cetáceo, que hay que retirar urgentemente para que pueda volver a alimentarse. Hace ya 17 días que un paseante descubrió de madrugada una ballena jorobada varada frente a la isla de Poel, en la costa del Báltico, y dio aviso a la policía fluvial de Wismar. «Pensé que era una roca, pero luego la roca respiró», explicó a los agentes. El animal, que mide 12,35 metros de largo, 3,20 metros de ancho y 1,60 metros de alto, comenzó de inmediato a ser monitorizado por los expertos del Museo Oceanográfico Alemán de Stralsund, que enseguida advirtieron que su estado de salud se deterioraba por momentos . Alemania, país de ingenieros y reglamentos de 47 páginas para cortar el césped, no contaba con un protocolo de actuación para un caso de este tipo y el ministro regional de Medio Ambiente de Mecklemburgo-Pomerania Occidental , Till Backhaus, que jamás se había visto en una así, pidió un informe sanitario de biólogos marinos y veterinarios sobre las probabilidades de supervivencia de la ballena enferma. Mientras la administración recorría su propio laberinto, los usuarios de redes sociales alemanes bautizaron a la ballena con el nombre de «Timmy», los equipos de rescate comenzaron a utilizar el apoyo en sus declaraciones y los medios de comunicación alemanes hicieron su imagen tremendamente popular. En Semana Santa, Timmy era viral. Muchos niños pidieron a sus padres un viaje a Wismar en las vacaciones de Pascua y las cadenas de televisión desplegaron reporteros en la playa de Timmendorfer que, día y noche, actualizaban sobre el terreno la información sobre su estado, que se iba debilitando con el paso de los días. La playa se llenó de curiosos, voluntarios, cámaras, drones, expertos, supuestos expertos y gente que simplemente pasaba por allí y decidió que aquello era mejor que Netflix. Se escucharon declaraciones políticas sobre «la dignidad del animal» y «la responsabilidad ecológica de la nación».En todo caso, la preocupación por un gigante marino al borde de la muerte, ha unido a un país a menudo dividido en sus opiniones. Los primeros equipos de rescate llegaron con la solemnidad de una misión espacial. Traían cuerdas, mantas húmedas, sensores, mapas… «Estamos evaluando la situación». Explicaron que había que medir la marea, esperar el viento adecuado, buscar la forma de no dañarla al remolcarla. «¡Timmy mueve la aleta!», «¡Timmy bosteza!», «¡Timmy mira hacia el horizonte con determinación!», ha ido titulando el popular diario Bild el minuto a minuto del rescate. El mucho más serio Frankfurter Allgemeine Zeitung ha publicado un editorial titulado: «Liberad a la ballena», como si se tratase de un preso político. En los últimos días, varios fans de Timmy han saltado al agua del ferry que comunica Poel, Wismar y Kirchdorf, para para intentar llegar a la ballena.Noticia relacionada general No No Hallan una ballena muerta en la playa de La Rada de Estepona Alejandro TrujilloEl lunes, finalmente el ministro regional Backhaus admitió el fracaso y la imposibilidad de arrastrar sus once toneladas con maquinaria pesada hacia el fondo. «Actualmente, no hay ningún científico ni veterinario que nos aconseje realizar este procedimiento, ya que el animal sufriría una agonía severa si intentamos arrastrarla», explicó en una rueda de prensa. El objetivo es ahora comprobar si el animal moribundo supone un riesgo para el medio ambiente o la salud pública, reconoció, tras dar orden de tomar muestras de agua. Y fue después de esas declaraciones, cuando dos empresarios alemanes aparecieron, como dos auténticos héroes, con un plan de rescate. Walter Gunz, fundador de MediaMarkt, y Karin Walter-Mommert, propietaria de uno de los mayores imperios de caballos de carreras en Europa, anunciaron que financiarían la fabricación de gigantescos cojines inflables para elevar a Timmy y llevarla flotando mar adentro, en dirección norte. El experto en ballenas Sergio Bambaren ha sido trasladado desde Tenerife para coordinar el rescate.Enormes flotadores para la ballenaLa operación ha comenzado este jueves. Durante la mañana se perdió un tiempo precioso porque las autoridades de Mecklemburgo-Pomerania Occidental debieron firmar la autorización para la misión privada de rescate. En primer lugar, dos enormes pontones flotantes han sido instalados junto a la ballena. Seis buceadores alrededor de Timmy han vaciado tierra del fondo a su alrededor para instalar los gigantescos flotadores, que se irán hinchando para levantarla progresivamente y deslizar debajo de la ballena una lona sobre la que flotará hasta posarse suavemente sobre los pontones, que serán arrastrados. El informe científico del Museo Oceanográfico Alemán (DMM) y del Instituto de Investigación de la Fauna Terrestre y Acuática (ITAW), insiste en que las probabilidades de éxito son muy bajas y el riesgo de lesiones alto, pero coinciden en que Tommy morirá en breve si permanece varada.Walter Gunz, fundador de MediaMarkt, y Karin Walter-Mommert, propietaria de un imperio de caballos de carreras, financian el rescate«De vez en cuando mueve sus aletas. Levanta la cabeza fuera del agua, respira regularmente y también se comunica gritando. Creo que tiene una oportunidad y acompañaré a esta ballena hasta el final, hacia la libertad de por vida o hacia lo que venga», ha respaldado Backhaus la operación. Dos grandes grúas se encuentran ya en posición, pero la caída de la tarde ha aconsejado continuar este viernes con la operación. El biólogo marino Boris Culik, del Centro Geomar Helmholtz de Investigación Oceánica de Kiel, describe este rescate privado como un «golpe de suerte» y señala que el principal problema es un resto de una red en la boca del cetáceo, que hay que retirar urgentemente para que pueda volver a alimentarse.
Hace ya 17 días que un paseante descubrió de madrugada una ballena jorobada varada frente a la isla de Poel, en la costa del Báltico, y dio aviso a la policía fluvial de Wismar. «Pensé que era una roca, pero luego la roca respiró», explicó … a los agentes. El animal, que mide 12,35 metros de largo, 3,20 metros de ancho y 1,60 metros de alto, comenzó de inmediato a ser monitorizado por los expertos del Museo Oceanográfico Alemán de Stralsund, que enseguida advirtieron que su estado de salud se deterioraba por momentos. Alemania, país de ingenieros y reglamentos de 47 páginas para cortar el césped, no contaba con un protocolo de actuación para un caso de este tipo y el ministro regional de Medio Ambiente de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Till Backhaus, que jamás se había visto en una así, pidió un informe sanitario de biólogos marinos y veterinarios sobre las probabilidades de supervivencia de la ballena enferma.
Mientras la administración recorría su propio laberinto, los usuarios de redes sociales alemanes bautizaron a la ballena con el nombre de «Timmy», los equipos de rescate comenzaron a utilizar el apoyo en sus declaraciones y los medios de comunicación alemanes hicieron su imagen tremendamente popular. En Semana Santa, Timmy era viral. Muchos niños pidieron a sus padres un viaje a Wismar en las vacaciones de Pascua y las cadenas de televisión desplegaron reporteros en la playa de Timmendorfer que, día y noche, actualizaban sobre el terreno la información sobre su estado, que se iba debilitando con el paso de los días. La playa se llenó de curiosos, voluntarios, cámaras, drones, expertos, supuestos expertos y gente que simplemente pasaba por allí y decidió que aquello era mejor que Netflix. Se escucharon declaraciones políticas sobre «la dignidad del animal» y «la responsabilidad ecológica de la nación».
En todo caso, la preocupación por un gigante marino al borde de la muerte, ha unido a un país a menudo dividido en sus opiniones. Los primeros equipos de rescate llegaron con la solemnidad de una misión espacial. Traían cuerdas, mantas húmedas, sensores, mapas… «Estamos evaluando la situación». Explicaron que había que medir la marea, esperar el viento adecuado, buscar la forma de no dañarla al remolcarla. «¡Timmy mueve la aleta!», «¡Timmy bosteza!», «¡Timmy mira hacia el horizonte con determinación!», ha ido titulando el popular diario Bild el minuto a minuto del rescate. El mucho más serio Frankfurter Allgemeine Zeitung ha publicado un editorial titulado: «Liberad a la ballena», como si se tratase de un preso político. En los últimos días, varios fans de Timmy han saltado al agua del ferry que comunica Poel, Wismar y Kirchdorf, para para intentar llegar a la ballena.
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Alejandro Trujillo
El lunes, finalmente el ministro regional Backhaus admitió el fracaso y la imposibilidad de arrastrar sus once toneladas con maquinaria pesada hacia el fondo. «Actualmente, no hay ningún científico ni veterinario que nos aconseje realizar este procedimiento, ya que el animal sufriría una agonía severa si intentamos arrastrarla», explicó en una rueda de prensa. El objetivo es ahora comprobar si el animal moribundo supone un riesgo para el medio ambiente o la salud pública, reconoció, tras dar orden de tomar muestras de agua. Y fue después de esas declaraciones, cuando dos empresarios alemanes aparecieron, como dos auténticos héroes, con un plan de rescate. Walter Gunz, fundador de MediaMarkt, y Karin Walter-Mommert, propietaria de uno de los mayores imperios de caballos de carreras en Europa, anunciaron que financiarían la fabricación de gigantescos cojines inflables para elevar a Timmy y llevarla flotando mar adentro, en dirección norte. El experto en ballenas Sergio Bambaren ha sido trasladado desde Tenerife para coordinar el rescate.
Enormes flotadores para la ballena
La operación ha comenzado este jueves. Durante la mañana se perdió un tiempo precioso porque las autoridades de Mecklemburgo-Pomerania Occidental debieron firmar la autorización para la misión privada de rescate. En primer lugar, dos enormes pontones flotantes han sido instalados junto a la ballena. Seis buceadores alrededor de Timmy han vaciado tierra del fondo a su alrededor para instalar los gigantescos flotadores, que se irán hinchando para levantarla progresivamente y deslizar debajo de la ballena una lona sobre la que flotará hasta posarse suavemente sobre los pontones, que serán arrastrados. El informe científico del Museo Oceanográfico Alemán (DMM) y del Instituto de Investigación de la Fauna Terrestre y Acuática (ITAW), insiste en que las probabilidades de éxito son muy bajas y el riesgo de lesiones alto, pero coinciden en que Tommy morirá en breve si permanece varada.
Walter Gunz, fundador de MediaMarkt, y Karin Walter-Mommert, propietaria de uno de los mayores imperios de caballos de carreras financian el rescate
«De vez en cuando mueve sus aletas. Levanta la cabeza fuera del agua, respira regularmente y también se comunica gritando. Creo que tiene una oportunidad y acompañaré a esta ballena hasta el final, hacia la libertad de por vida o hacia lo que venga», ha respaldado Backhaus la operación. Dos grandes grúas se encuentran ya en posición, pero la caída de la tarde ha aconsejado continuar este viernes con la operación.
El biólogo marino Boris Culik, del Centro Geomar Helmholtz de Investigación Oceánica de Kiel, describe este rescate privado como un «golpe de suerte» y señala que el principal problema es un resto de una red en la boca del cetáceo, que hay que retirar urgentemente para que pueda volver a alimentarse.
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