«¿Cuánto nostálgico hay aquí esta noche?», preguntó Ana Torroja apenas unos minutos después de subir al escenario. La respuesta fue un rugido unánime de una Plaza de Toros de Toledo prácticamente llena. Después llegó la segunda cuestión: «¿Y valientes?». La ovación fue aún mayor. Nostálgicos por las canciones que marcaron la vida de varias generaciones y valientes que se suman al nuevo disco y también por desafiar una sofocante noche de julio. Con esas dos palabras, la cantante madrileña encontró la complicidad de un público que terminó entregado de principio a fin.No era la primera vez que Torroja actuaba en solitario en Toledo. Ya lo hizo en agosto de 2022, durante las Ferias y Fiestas, con un multitudinario concierto en el paseo de la Vega que todavía muchos recuerdan. Cuatro años después regresó a la capital regional y volvió a demostrar que su conexión con el público toledano permanece intacta.La velada comenzó con Se ha acabado el show, pero fue en la segunda canción, Los amantes, cuando la plaza dejó de ser un patio de butacas para convertirse en una gran pista de baile. Quienes habían comenzado el concierto sentados se levantaron casi al unísono. Era toda una declaración de intenciones: Mecano iba a sobrevolar la noche y nadie quería quedarse sin cantar esos himnos que forman parte de la memoria colectiva del país.Con una enorme sonrisa y sin perder la cercanía, Ana Torroja quiso agradecer el esfuerzo de quienes habían decidido cambiar el aire acondicionado de casa por el calor de la Plaza de Toros.«Aquí estamos. Aquí es… ¡Opa!», bromeó antes de reconocer entre risas que hacía «un calorazo de tres pares de narices».«Quiero agradeceros doblemente que os hayáis acercado hasta aquí. Que os hayáis tomado el tiempo de dejar ese aire acondicionado, si lo tenéis en casa, para venir a pasar un poquito de calor a esta maravillosa ciudad de Toledo», dijo antes de invitar a todos a disfrutar del viaje. «Es vuestro viaje, es nuestra conexión a través de la música. Sentíos libres y olvidemos todo lo que hay ahí afuera… menos el calor», añadió.Y eso fue exactamente lo que ocurrió. Con un elegante vestuario, unas llamativas botas azules de tacón imposible y sin necesidad de grandes artificios escénicos, Torroja volvió a demostrar que su principal fortaleza sigue siendo la voz, acompañada por una banda impecable y un repertorio difícilmente igualable.Durante cerca de dos horas y media alternó clásicos inmortales de Mecano con canciones de su carrera en solitario, dejando claro que hace tiempo dejó de vivir únicamente del legado del grupo que revolucionó el pop español. Sonaron Ya no te quiero, Sonrisa, Corazones, La maleta, A veces o Llama, temas de sus trabajos más recientes que el público recibió con el mismo cariño que los grandes clásicos.Pero cuando comenzaron los primeros acordes de Cruz de navajas, el tiempo pareció detenerse. Después llegaron El 7 de septiembre, Hijo de la luna, Mujer contra mujer, Duele el amor y un explosivo Hoy no me puedo levantar, que convirtió definitivamente la Plaza de Toros en un gigantesco karaoke.La recta final fue un auténtico desfile de himnos , propuestos por el publico y cantados a capela, antes de poner el broche definitivo con Me cuesta tanto olvidarte. Pocas canciones resumen mejor lo que sintieron los asistentes al abandonar el recinto. Porque más allá del calor sofocante, Toledo volvió a reencontrarse con una artista que forma parte de la banda sonora de varias generaciones. Y Ana Torroja, una vez más, respondió como solo hacen los grandes: con una sonrisa permanente, una voz inconfundible y la capacidad de convertir un concierto en un viaje compartido por la memoria de miles de personas. «¿Cuánto nostálgico hay aquí esta noche?», preguntó Ana Torroja apenas unos minutos después de subir al escenario. La respuesta fue un rugido unánime de una Plaza de Toros de Toledo prácticamente llena. Después llegó la segunda cuestión: «¿Y valientes?». La ovación fue aún mayor. Nostálgicos por las canciones que marcaron la vida de varias generaciones y valientes que se suman al nuevo disco y también por desafiar una sofocante noche de julio. Con esas dos palabras, la cantante madrileña encontró la complicidad de un público que terminó entregado de principio a fin.No era la primera vez que Torroja actuaba en solitario en Toledo. Ya lo hizo en agosto de 2022, durante las Ferias y Fiestas, con un multitudinario concierto en el paseo de la Vega que todavía muchos recuerdan. Cuatro años después regresó a la capital regional y volvió a demostrar que su conexión con el público toledano permanece intacta.La velada comenzó con Se ha acabado el show, pero fue en la segunda canción, Los amantes, cuando la plaza dejó de ser un patio de butacas para convertirse en una gran pista de baile. Quienes habían comenzado el concierto sentados se levantaron casi al unísono. Era toda una declaración de intenciones: Mecano iba a sobrevolar la noche y nadie quería quedarse sin cantar esos himnos que forman parte de la memoria colectiva del país.Con una enorme sonrisa y sin perder la cercanía, Ana Torroja quiso agradecer el esfuerzo de quienes habían decidido cambiar el aire acondicionado de casa por el calor de la Plaza de Toros.«Aquí estamos. Aquí es… ¡Opa!», bromeó antes de reconocer entre risas que hacía «un calorazo de tres pares de narices».«Quiero agradeceros doblemente que os hayáis acercado hasta aquí. Que os hayáis tomado el tiempo de dejar ese aire acondicionado, si lo tenéis en casa, para venir a pasar un poquito de calor a esta maravillosa ciudad de Toledo», dijo antes de invitar a todos a disfrutar del viaje. «Es vuestro viaje, es nuestra conexión a través de la música. Sentíos libres y olvidemos todo lo que hay ahí afuera… menos el calor», añadió.Y eso fue exactamente lo que ocurrió. Con un elegante vestuario, unas llamativas botas azules de tacón imposible y sin necesidad de grandes artificios escénicos, Torroja volvió a demostrar que su principal fortaleza sigue siendo la voz, acompañada por una banda impecable y un repertorio difícilmente igualable.Durante cerca de dos horas y media alternó clásicos inmortales de Mecano con canciones de su carrera en solitario, dejando claro que hace tiempo dejó de vivir únicamente del legado del grupo que revolucionó el pop español. Sonaron Ya no te quiero, Sonrisa, Corazones, La maleta, A veces o Llama, temas de sus trabajos más recientes que el público recibió con el mismo cariño que los grandes clásicos.Pero cuando comenzaron los primeros acordes de Cruz de navajas, el tiempo pareció detenerse. Después llegaron El 7 de septiembre, Hijo de la luna, Mujer contra mujer, Duele el amor y un explosivo Hoy no me puedo levantar, que convirtió definitivamente la Plaza de Toros en un gigantesco karaoke.La recta final fue un auténtico desfile de himnos , propuestos por el publico y cantados a capela, antes de poner el broche definitivo con Me cuesta tanto olvidarte. Pocas canciones resumen mejor lo que sintieron los asistentes al abandonar el recinto. Porque más allá del calor sofocante, Toledo volvió a reencontrarse con una artista que forma parte de la banda sonora de varias generaciones. Y Ana Torroja, una vez más, respondió como solo hacen los grandes: con una sonrisa permanente, una voz inconfundible y la capacidad de convertir un concierto en un viaje compartido por la memoria de miles de personas.
«¿Cuánto nostálgico hay aquí esta noche?», preguntó Ana Torroja apenas unos minutos después de subir al escenario. La respuesta fue un rugido unánime de una Plaza de Toros de Toledo prácticamente llena. Después llegó la segunda cuestión: «¿Y valientes?». La ovación fue aún mayor. … Nostálgicos por las canciones que marcaron la vida de varias generaciones y valientes que se suman al nuevo disco y también por desafiar una sofocante noche de julio. Con esas dos palabras, la cantante madrileña encontró la complicidad de un público que terminó entregado de principio a fin.
No era la primera vez que Torroja actuaba en solitario en Toledo. Ya lo hizo en agosto de 2022, durante las Ferias y Fiestas, con un multitudinario concierto en el paseo de la Vega que todavía muchos recuerdan. Cuatro años después regresó a la capital regional y volvió a demostrar que su conexión con el público toledano permanece intacta.
La velada comenzó con Se ha acabado el show, pero fue en la segunda canción, Los amantes, cuando la plaza dejó de ser un patio de butacas para convertirse en una gran pista de baile. Quienes habían comenzado el concierto sentados se levantaron casi al unísono. Era toda una declaración de intenciones: Mecano iba a sobrevolar la noche y nadie quería quedarse sin cantar esos himnos que forman parte de la memoria colectiva del país.
Con una enorme sonrisa y sin perder la cercanía, Ana Torroja quiso agradecer el esfuerzo de quienes habían decidido cambiar el aire acondicionado de casa por el calor de la Plaza de Toros.
«Aquí estamos. Aquí es… ¡Opa!», bromeó antes de reconocer entre risas que hacía «un calorazo de tres pares de narices».
«Quiero agradeceros doblemente que os hayáis acercado hasta aquí. Que os hayáis tomado el tiempo de dejar ese aire acondicionado, si lo tenéis en casa, para venir a pasar un poquito de calor a esta maravillosa ciudad de Toledo», dijo antes de invitar a todos a disfrutar del viaje. «Es vuestro viaje, es nuestra conexión a través de la música. Sentíos libres y olvidemos todo lo que hay ahí afuera… menos el calor», añadió.
Y eso fue exactamente lo que ocurrió. Con un elegante vestuario, unas llamativas botas azules de tacón imposible y sin necesidad de grandes artificios escénicos, Torroja volvió a demostrar que su principal fortaleza sigue siendo la voz, acompañada por una banda impecable y un repertorio difícilmente igualable.
Durante cerca de dos horas y media alternó clásicos inmortales de Mecano con canciones de su carrera en solitario, dejando claro que hace tiempo dejó de vivir únicamente del legado del grupo que revolucionó el pop español. Sonaron Ya no te quiero, Sonrisa, Corazones, La maleta, A veces o Llama, temas de sus trabajos más recientes que el público recibió con el mismo cariño que los grandes clásicos.
Pero cuando comenzaron los primeros acordes de Cruz de navajas, el tiempo pareció detenerse. Después llegaron El 7 de septiembre, Hijo de la luna, Mujer contra mujer, Duele el amor y un explosivo Hoy no me puedo levantar, que convirtió definitivamente la Plaza de Toros en un gigantesco karaoke.
La recta final fue un auténtico desfile de himnos , propuestos por el publico y cantados a capela, antes de poner el broche definitivo con Me cuesta tanto olvidarte. Pocas canciones resumen mejor lo que sintieron los asistentes al abandonar el recinto. Porque más allá del calor sofocante, Toledo volvió a reencontrarse con una artista que forma parte de la banda sonora de varias generaciones. Y Ana Torroja, una vez más, respondió como solo hacen los grandes: con una sonrisa permanente, una voz inconfundible y la capacidad de convertir un concierto en un viaje compartido por la memoria de miles de personas.
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