El día de muertitos, el 1 de noviembre mexicano, Andrea Kimi Antonelli tiene una cita con la historia. Si no se tuerce nada esa fecha, el piloto italiano se convertirá en el campeón de Fórmula 1 más joven de las 77 temporadas de la competición, con solo 20 años y apenas 2 meses.
El italiano de Mercedes vence con facilidad en Austin, su novena victoria del curso, y ya podrá proclamarse el más joven campeón de la historia en el próximo GP de México
El día de muertitos, el 1 de noviembre mexicano, Andrea Kimi Antonelli tiene una cita con la historia. Si no se tuerce nada esa fecha, el piloto italiano se convertirá en el campeón de Fórmula 1 más joven de las 77 temporadas de la competición, con solo 20 años y apenas 2 meses.
Las matemáticas no engañan. No pudo coronarse en su primer match-ball de Austin a pesar de apuntarse su novena victoria del curso –estuvo muy cerca, pero era complicado, porque entraban en la ecuación Hamilton y Russell-, aunque dejó visto para sentencia su primer título con una carrera plácida, quizás la más cómoda del año, sin rival que lo amenazase. “Otro pequeño paso…”, le decía Toto Wolff, su jefe de Mercedes.
Para poder ser ya campeón en Austin, Antonelli tenía que vencer y que sus rivales directos tuviesen actuaciones pobres: que Russell acabase 9.º o peor, y que Hamilton que no fuera más allá del 5.º puesto. El joven italiano cumplió su parte, de sobras, pero su compañero de Mercedes finalizó 8.º y el inglés de Ferrari, cuarto. Por poco. Solo le faltan dos puntos; tanto como quedar noveno… siempre que Russell o Hamilton ganen en México.
”Era el resultado que necesitábamos, el equipo se lo merece. Ha sido una ejecución perfecta, con una estrategia a una parada. Intentaré cerrar el campeonato lo más pronto posible”, comentó Antonelli, que aspira a ser el primer italiano campeón en 73 años, desde Alberto Ascari en 1953 (con Ferrari).
La salida
Antonelli salió como un cohete y escapó del peligro de Verstappen, que se encalló y tuvo que batallar con Leclerc para conservar el segundo puesto
Desde la pole –la séptima de la temporada-, Antonelli iniciaba su primer asalto al título en Austin, pero con el peor vecino a su derecha en la primera fila: Max Verstappen, que llegaba a EE.UU. con dos victorias seguidas (Sepang y Singapur) y la ambición por montera.
En el arranque, el neerlandés, con gomas blandas, no mordió como se podía esperar, hizo una mala salida y el italiano se largó, alejándose del peligro. Verstappen, para colmo, se vio superado por el Ferrari del monegasco, muy incisivo, pero le recuperó Max antes de finalizar el segundo giro. Kimi le había metido en esas dos vueltas casi 3 segundos.
Los rivales directos del italiano de momento le impedían la coronación, Russell era sexto -aunque con una investigación por sacar ventaja de usar los límites de la pista que le supondría 5 segundos de castigo- y Hamilton, cuarto. Los españoles, irregulares: Alonso bajaba del 12.º al 17.º y Sainz subía de 17.º a 15.º tras rozar el muro en la salida.
Las estrategias
Verstappen adelantó la primera parada para calzarse blandas y se hizo con el liderato en la vuelta 25
Empezó a mover ficha táctica Red Bull, que sorprendió llamando a Verstappen para su primera parada en la vuelta 14 (de las 56), para calzar otro juego blando. Curioso. Iría a dos paradas el neerlandés. No picó Antonelli, que se mantuvo en pista.
Imitó el movimiento Ferrari con Hamilton, en la vuelta 15, para montar la goma media. El siguiente era Leclerc (v. 16), de modo que Antonelli se quedaba delante más solo que la estrella de la bandera de Texas, con 11,3s sobre su inmediato perseguidor, Hadjar, y 15s sobre Russell, virtual tercero.
En diez vueltas (v. 24), Verstappen alcanzaba a su compañero, le dejaba pasar Hadjar, y el neerlandés ya estaba detrás otra vez de Antonelli, a 13s del italiano. Paró el líder en la vuelta 25 para calzarse el neumático duro y cedía el liderato a Verstappen, que contaba con la protección de su escudero Hadjar para defenderlo de Leclerc.
Aunque la estrategia buena parecía la del neumático duro, que estaba funcionando bien a Norris (iba 5.º detrás de tres pilotos que tendrían que volver a parar) y a Piastri (7.º), o al mismísimo Antonelli, que esperaba a que Leclerc (medio) y Verstappen (blando) volvieran a parar para regresar al primer puesto.
Cambio de líder
Antonelli volvió al liderato de la carrera en la vuelta 32 al cazar a Leclerc y salir Verstappen a su segunda parada
El neerlandés se quitó de encima el blando en la vuelta 32 para calzarse el neumático medio (cayó al 5.º puesto), mientras que Antonelli cazó a Leclerc con facilidad para ponerse líder de nuevo, mientras sus rivales Hamilton y Leclerc todavía tendrían que parar. A pedir de boca para el italiano, que almacenaba 1s sobre el monegasco, 6,8 sobre Hamilton.
Con el triunfo decidido para Antonelli, con los Ferrari descolgados y teniendo que volver a parar, el foco estaba puesto en el segundo puesto. Norris, con el neumático duro a pleno rendimiento, era el candidato a la plata, que lograba cuando Hamilton paraba en la vuelta 39 y bajaba al 6.º puesto, y Leclerc se detenía en la 40 y bajaba al 4.º. El inglés no tardó en devorar a Hadjar y situarse quinto (v. 42).
Pero no estaba escrito el desenlace por los dos puestos de podio. Verstappen se rebeló contra el destino e hizo otra de las suyas: defendiéndose de Leclerc, lanzó un ataque sobre el McLaren de Norris y le arrebató el segundo puesto, mientras que el monegasco le siguió y también fundió al coche papaya para situarse tercero. Espectacular maniobra (v. 47) que puso a Max y Charles en los cajones junto a Antonelli.
El Ferrari, superior en gomas, aun apartaría al neerlandés del segundo puesto.
Los españoles estuvieron muy discretos: Fernando Alonso acabó 16.º y Carlos Sainz, 18.º.
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