Sucedió hace unos días en la Vuelta a España, en aquella curva en la que estuvo a punto de caerse Pogacar –dos días antes de que sí se fuese al suelo y tuviese que acabandonar–. El ciclista esloveno se libró del accidente in extremis con un gran dominio de su bicicleta. Se quedó en un susto. Otros no corrieron la misma suerte en ese descenso. Sin la televisión como testigo, hubo una caída en ese giro. Lorenzo Rota se salió de la carretera y se dio de bruces. Un vídeo casero lo grabó todo. Y cuando digo todo es también la sabiduría popular que siempre termina por colarse.
Sucedió hace unos días en la Vuelta a España, en aquella curva en la que estuvo a punto de caerse Pogacar –dos días antes de que sí se fuese al suelo y tuviese que acabandonar–. El ciclista esloveno se libró del accidente in extremis con un gran dominio de su bicicleta. Se quedó en un susto. Otros no corrieron la misma suerte en ese descenso. Sin la televisión como testigo, hubo una caída en ese giro. Lorenzo Rota se salió de la carretera y se dio de bruces. Un vídeo casero lo grabó todo. Y cuando digo todo es también la sabiduría popular que siempre termina por colarse.Seguir leyendo…
Sucedió hace unos días en la Vuelta a España, en aquella curva en la que estuvo a punto de caerse Pogacar –dos días antes de que sí se fuese al suelo y tuviese que acabandonar–. El ciclista esloveno se libró del accidente in extremis con un gran dominio de su bicicleta. Se quedó en un susto. Otros no corrieron la misma suerte en ese descenso. Sin la televisión como testigo, hubo una caída en ese giro. Lorenzo Rota se salió de la carretera y se dio de bruces. Un vídeo casero lo grabó todo. Y cuando digo todo es también la sabiduría popular que siempre termina por colarse.

–Si no te va la dirección no vas a poder bajar- se escucha de fondo de la boca de uno de los presentes, que se quedó con la conciencia tranquila.
Así de atrevida es la todología.
No dudo del conocimiento del terreno del lugareño, que seguramente se sabe la zona como la palma de su mano. Pero así somos como aficionados, que no podemos evitar dar lecciones a un ciclista recién caído, de 31 años, que lleva 11 de profesional.
¿Quién sabe si, sin ese consejo, se hubiera lanzado a bajar con la bicicleta rota? Gracias por salvarlo.
El atrevimiento viene al caso por el vídeo que publicó el exinternacional argentino Jonás Gutiérrez. El Galgo quiso poner su granito de arena al anuncio de la retirada de Leo Messi de la selección.
La carrera de Messi ha sido toda tan televisada y siempre en la élite que a veces necesitamos una grabación en la intimidad que nos descubra el dominio que tenía del balón. Leo nunca hizo ostentación de su talento. Su fútbol fue sencillo, respetuoso, vertical y con el desequilibrio justo. Si con un toque, un regate o un chut le bastaba, no hacía dos. Nunca fue barroco.
En las imágenes, grabadas en una habitación de la concentración durante el Mundial de Sudáfrica, se ve a Messi acompañado por Maxi Rodríguez, Demichelis y Jonás, que lleva la cámara. Para matar el tiempo hacen toques con un balón.
Entonces surge la magia. Sentado en una silla Messi comienza a hacer malabares. Descalzo. La pelota no se le cae nunca. Va de un pie a otro, pasa por la cabeza (14 toques) y también la toca con la rodilla. Es hipnótico. Por lo bajo son 200 toques. Sus compañeros alucinaban: “¿Se acaba la batería?”. Cuando se dice que Messi corre con la pelota cosida al pie no es mentira.
Argentina cayó eliminada en cuartos y Messi no marcó. Chutó dos veces al poste. Dio una asistencia a Tévez contra México. Y provocó el autogol de un surcoreano.
Ese jugador que dominaba el fútbol mundial también tuvo que escuchar como los aficionados se ensañaban, lo criticaban y le daban consejos. Seguro que no faltó al algún ingrato al que, tras ver el vídeo, se le escapó un “pero no marcó en ese Mundial”.
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