Sin sentarse nunca en un banquillo de Primera ni haber dirigido un partido en la Champions League, Luis de la Fuente se ha convertido en el mejor entrenador del mundo. No era famoso ni falta le ha hecho. Todo el reconocimiento le ha llegado gracias al trabajo. Ese es el mejor halago que se le puede hacer a un técnico que arrancó desde abajo arrancó su carrera hasta tocar el cielo.
El técnico recibe el premio al mejor entrenador del 2026 como consecuencia de conducir a España a ganar el Mundial y a encadenar 42 partidos sin perder
Sin sentarse nunca en un banquillo de Primera ni haber dirigido un partido en la Champions League, Luis de la Fuente se ha convertido en el mejor entrenador del mundo. No era famoso ni falta le ha hecho. Todo el reconocimiento le ha llegado gracias al trabajo. Ese es el mejor halago que se le puede hacer a un técnico que arrancó desde abajo arrancó su carrera hasta tocar el cielo.
Cuando Rafa Benítez dijo su nombre, en la platea del London Palladium Lamine Yamal y Rodri se levantaron como dos resortes para aplaudir y felicitar a su seleccionador. Ese es el cariño que le profesan en el vestuario de la roja.
El secreto es contar con unos jugadores que son solidarios, generosos y que tienen grandes valores, además de un gran talento futbolístico”
Una admiración que es recíproca. “El secreto es contar con unos jugadores que son solidarios, generosos y que tienen grandes valores, además de un gran talento futbolístico. Todo eso hace que desarrollen la propuesta de este seleccionador mucho mejor de lo que él hubiera planteado. Soy un privilegiado”, dijo cuando Henry le preguntó por su exitosa receta.
Con 65 años, el seleccionador español fue reconocido con el premio a mejor entrenador del 2026 por haber llevado a España a conquistar el Mundial en la final del pasado 19 de julio. La segunda estrella en el pecho ya es un legado suficiente pero es que antes De la Fuente ya había ganado una Nations League (2023) y una Eurocopa (2024).
Mantuvo a Unai Simón, puso a Laporte al lado de Cubarsí, apostó por Olmo, Baena y Porro, que no eran titulares sobre el papel, esperó a Lamine Yamal, creyó en Oyarzabal y supo cuando recurrir a Ferran y Merino
Todo eso lo ha logrado con una fórmula muy personal y totalmente intransferible. Sin grandes estridencias, con un talante calmado y amable y un gran conocimiento de sus jugadores son los rasgos diferenciales de su estilo.
Algunos quisieron llamarlo suerte pero detrás de sus decisiones y su capacidad de incidir con las sustituciones lo que hay es mucha buena lectura del fútbol y una habilidad emocional para dar confianza plena a sus futbolistas.
Estoy feliz. Ha valido la pena el recorrido, ha valido la pena tanto trabajo y ha servido tener a mi lado grandes personas que me enseñaron mucho”
En el Mundial tuvo una influencia silenciosa pero estruendosa. Mantuvo a Unai Simón, puso a Laporte al lado de Cubarsí, apostó por Olmo, Baena y Porro, que no eran titulares sobre el papel, esperó a Lamine Yamal pese a la lesión, creyó en Oyarzabal y supo cuando recurrir a Ferran y Mikel Merino.
El tiempo le dio la razón a un hombre de la casa, que entró en la Federación hace 14 años después de que respondiese a un anuncio de la RFEF. “Se busca entrenador”, decía. Y vaya si lo encontraron. “Estoy feliz. Ha valido la pena el recorrido, ha valido la pena tanto trabajo y ha servido tener a mi lado grandes personas que me enseñaron mucho”, decía en presencia del presidente Rafael Louzán. En ese sentido coral terminó citando a Marco Aurelio: “El trabajo individual nos hace visibles, el trabajo colectivo nos hace invencibles”.
El triunfo de España en el Mundial confirmó el gran momento que viven los estrategas del país. Además del riojano estaban nominados el ganador del 2025, Luis Enrique (PSG), Mikel Arteta (Arsenal) y Unai Emery (Aston Villa). “Disfruto mucho del reconocimiento que se está haciendo al fútbol español”, compartió el mérito.
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