» Consecuencia », según la RAE, es « hecho o acontecimiento que se sigue o resulta de otro ». Muchas veces decimos, esas son las consecuencias de tal o cual cosa. Pongamos un ejemplo. Cuando un hijo trae malas notas del colegio, le decimos que esa es la consecuencia de no haber estudiado. Eso le permite al hijo poner remedio para no suspender en el futuro. Si el padre se limitara a darle una reprimenda o pescozón al recibir la noticia del suspenso sin razonar la causa de este, con seguridad volverá a encontrarse con el mismo problema en la próxima evaluación, salvo que su hijo, para evitar la colleja, le oculte el expediente escolar. ¿Por qué digo esto?La semana pasada supimos por ABC Córdoba que «el declive demográfico de Córdoba se acelera . La provincia pierde un millar de habitantes en los últimos tres meses». Eso nos lleva a encabezar el ranking nacional en descenso poblacional. Esta realidad nos puede acarrear en el futuro un empobrecimiento económico, daño al vínculo familiar y social o la pérdida de prestigio y fuerza de nuestra provincia en el conjunto del Estado español, entre otras muchas cosas. Esas son las posibles consecuencias de un declive demográfico. Pero si no tenemos conocimiento claro de las causas que lo originan, no será posible tomar medidas para cambiar las cosas . Dicho esto, permitidme decir que, si de verdad queremos a Córdoba, si nos duelen las perniciosas consecuencias que Córdoba puede soportar a corto plazo por la despoblación, mucho estamos tardando en buscar los hechos o acontecimientos que las originan. De no hacerlo, se podría pensar que el principal escollo que produce la despoblación en Córdoba y sus consecuencias, no es otro que la apatía y polarización de una sociedad, la cordobesa, en la que yo también me encuentro. Eso sería lamentable.Toda acción u omisión tiene sus consecuencias . Y es imposible cambiar aquellas que no nos gustan, si desconocemos las causas que las originaron. » Consecuencia », según la RAE, es « hecho o acontecimiento que se sigue o resulta de otro ». Muchas veces decimos, esas son las consecuencias de tal o cual cosa. Pongamos un ejemplo. Cuando un hijo trae malas notas del colegio, le decimos que esa es la consecuencia de no haber estudiado. Eso le permite al hijo poner remedio para no suspender en el futuro. Si el padre se limitara a darle una reprimenda o pescozón al recibir la noticia del suspenso sin razonar la causa de este, con seguridad volverá a encontrarse con el mismo problema en la próxima evaluación, salvo que su hijo, para evitar la colleja, le oculte el expediente escolar. ¿Por qué digo esto?La semana pasada supimos por ABC Córdoba que «el declive demográfico de Córdoba se acelera . La provincia pierde un millar de habitantes en los últimos tres meses». Eso nos lleva a encabezar el ranking nacional en descenso poblacional. Esta realidad nos puede acarrear en el futuro un empobrecimiento económico, daño al vínculo familiar y social o la pérdida de prestigio y fuerza de nuestra provincia en el conjunto del Estado español, entre otras muchas cosas. Esas son las posibles consecuencias de un declive demográfico. Pero si no tenemos conocimiento claro de las causas que lo originan, no será posible tomar medidas para cambiar las cosas . Dicho esto, permitidme decir que, si de verdad queremos a Córdoba, si nos duelen las perniciosas consecuencias que Córdoba puede soportar a corto plazo por la despoblación, mucho estamos tardando en buscar los hechos o acontecimientos que las originan. De no hacerlo, se podría pensar que el principal escollo que produce la despoblación en Córdoba y sus consecuencias, no es otro que la apatía y polarización de una sociedad, la cordobesa, en la que yo también me encuentro. Eso sería lamentable.Toda acción u omisión tiene sus consecuencias . Y es imposible cambiar aquellas que no nos gustan, si desconocemos las causas que las originaron.

»Consecuencia», según la RAE, es «hecho o acontecimiento que se sigue o resulta de otro». Muchas veces decimos, esas son las consecuencias de tal o cual cosa. Pongamos un ejemplo. Cuando un hijo trae malas notas del colegio, le decimos que esa … es la consecuencia de no haber estudiado. Eso le permite al hijo poner remedio para no suspender en el futuro. Si el padre se limitara a darle una reprimenda o pescozón al recibir la noticia del suspenso sin razonar la causa de este, con seguridad volverá a encontrarse con el mismo problema en la próxima evaluación, salvo que su hijo, para evitar la colleja, le oculte el expediente escolar. ¿Por qué digo esto?
La semana pasada supimos por ABC Córdoba que «el declive demográfico de Córdoba se acelera. La provincia pierde un millar de habitantes en los últimos tres meses». Eso nos lleva a encabezar el ranking nacional en descenso poblacional. Esta realidad nos puede acarrear en el futuro un empobrecimiento económico, daño al vínculo familiar y social o la pérdida de prestigio y fuerza de nuestra provincia en el conjunto del Estado español, entre otras muchas cosas. Esas son las posibles consecuencias de un declive demográfico. Pero si no tenemos conocimiento claro de las causas que lo originan, no será posible tomar medidas para cambiar las cosas. Dicho esto, permitidme decir que, si de verdad queremos a Córdoba, si nos duelen las perniciosas consecuencias que Córdoba puede soportar a corto plazo por la despoblación, mucho estamos tardando en buscar los hechos o acontecimientos que las originan. De no hacerlo, se podría pensar que el principal escollo que produce la despoblación en Córdoba y sus consecuencias, no es otro que la apatía y polarización de una sociedad, la cordobesa, en la que yo también me encuentro. Eso sería lamentable.
Toda acción u omisión tiene sus consecuencias. Y es imposible cambiar aquellas que no nos gustan, si desconocemos las causas que las originaron.
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