Después de su discurso triunfante en la Asamblea General de Naciones Unidas, Donald Trump se ha reunido este martes con los líderes de Dinamarca y Groenlandia para firmar un acuerdo de seguridad trilateral por el que Estados Unidos ampliará su presencia militar en la isla autónoma en el Ártico. El pacto, un documento de 12 puntos, fue anunciado el viernes por el presidente y servirá para calmar, por ahora, las amenazas de anexión de Groenlandia, a la vez que le permitirá vender una victoria geopolítica a un mes y medio de las legislativas.
Estados Unidos abrirá dos nuevas bases en Groenlandia, que se añadirán a la ya existente en Pituffik
Después de su discurso triunfante en la Asamblea General de Naciones Unidas, Donald Trump se ha reunido este martes con los líderes de Dinamarca y Groenlandia para firmar un acuerdo de seguridad trilateral por el que Estados Unidos ampliará su presencia militar en la isla autónoma en el Ártico. El pacto, un documento de 12 puntos, fue anunciado el viernes por el presidente y servirá para calmar, por ahora, las amenazas de anexión de Groenlandia, a la vez que le permitirá vender una victoria geopolítica a un mes y medio de las legislativas.
“Vamos a tener una relación extraordinaria, una relación segura, y estamos deseando que así sea. Esto llevaba mucho tiempo gestándose, casi todos los presidentes lo mencionaron al menos alguna vez, pero nunca se llegó a concretar. Nosotros lo hemos conseguido”, ha celebrado Trump al inicio del acto, antes de dar paso a la firma trilateral.
“El pacto es bueno para EE.UU., para Groenlandia, Dinamarca y la OTAN y, por tanto, también es bueno para Europa”
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha defendido que el acuerdo “es bueno para EE.UU., para Groenlandia, Dinamarca y la OTAN y, por tanto, también es bueno para Europa”. “Usted –en alusión a Trump– no quiere que los adversarios se acerquen demasiado. Estoy totalmente de acuerdo y, con este acuerdo, no lo harán”, ha dicho, en referencia al interés de China y Rusia sobre Groenlandia, cuya inversión prohíbe explícitamente el pacto. Y ha sentenciado que, pese a que ampliará la presencia estadounidense, el acuerdo también “respeta la soberanía e integridad territorial de Dinamarca, así como el derecho de Groenlandia a la autodeterminación”.
Por su parte, el primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, ha recordado que la isla “fue indispensable durante la Segunda Guerra Mundial y durante la Guerra Fría”, un historial del que está “orgulloso” y que “este acuerdo permite continuar”. Y ha subrayado que, a diferencia de los acuerdos firmados con anterioridad, como el tratado de 1951 que estableció las bases de la cooperación en seguridad, “este no es un acuerdo sobre nosotros, sino con nosotros”.
Concretamente, el pacto permitirá a EE.UU. abrir dos nuevos emplazamientos militares en Groenlandia, que se sumarán al que ya mantiene en la isla, la Base Espacial de Pituffik, la cual se “modernizará y ampliará”. Se aprovechará una antigua base aérea de la Guerra Fría en Narsarsuaq, al sur del territorio, y se abrirá otra base en Mestersvig, un municipio al este de la isla que actualmente es utilizado por la Patrulla de Trineos Tirados, una unidad de élite de las fuerzas especiales danesas.
Además, “EE.UU. podrá establecer zonas de defensa adicionales en Groenlandia” y los aviones americanos podrán “sobrevolar y aterrizar en cualquier territorio de Groenlandia”, estipula el 6º punto del acuerdo.
En su anuncio la semana pasada, Trump dijo a través de su plataforma, Truth Social, que el acuerdo otorgará a EE.UU. “control permanente sobre la seguridad y todas las demás necesidades” del país en Groenlandia, lo que iba a resolver por completo “todas las numerosas preocupaciones de EE.UU.”
En realidad, Washington podría haber abierto nuevas bases en la isla, perteneciente a Dinamarca, bajo el marco del acuerdo bilateral firmado en 1951, que otorgó al país la capacidad de crear “zonas de defensa” en el contexto de la Guerra Fría, período en el que llegó a albergar más de una decena de instalaciones. Pero este acuerdo, trilateral, da a EE.UU. una presencia “permanente” en la isla, una victoria importante para Washington.
Más allá de bases militares, desde el comienzo de su segundo mandato, el presidente dijo reiteradamente que quería anexionar Groenlandia por motivos de “seguridad nacional” y no descartó el uso de la fuerza contra la isla, lo que desencadenó un grave conflicto diplomático en el seno de la OTAN. El acuerdo firmado este martes probablemente postergará esa urgencia de Trump, pero no es descartable que, ahora que ha logrado un mayor control y presencia sobre Groenlandia, vuelva en un futuro a reclamar su soberanía.
El acuerdo garantiza que solo EE.UU. y sus aliados puedan realizar inversiones significativas en Groenlandia, lo que evita la presencia china
Esta isla, la segunda más grande del mundo, tiene abundantes recursos naturales, incluidas tierras raras y minerales críticos para la industria tecnológica, así como importantes reservas de petróleo y gas, gemas y metales preciosos como el oro, o pescado y marisco (alimentos que representan más del 90% de sus exportaciones). Pero Trump no solo está interesado en la isla por este suculento tesoro.
Groenlandia será, a medida que progrese el deshielo del Polo Norte, una importante puerta de entrada a las nuevas rutas comerciales estratégicas en el Ártico, donde China y Rusia tienen una importante presencia, y a donde EE.UU. solo puede acceder hoy desde Alaska. Además, la isla danesa ya es crucial para la seguridad estadounidense, pues permite a Washington consolidar su alerta temprana de misiles balísticos y submarinos que se dirijan a EE.UU., así como proyectar poder militar para bloquear el avance de sus enemigos estratégicos.
En este sentido, el acuerdo firmado este martes garantiza, según el Departamento de Estado, que “solo EE.UU. y nuestros aliados podrán realizar inversiones sensibles en Groenlandia, eliminando la situación anterior en la que países adversarios invertían en sectores sensibles sin un mecanismo de control”. Sin embargo, pese a las lógicas preocupaciones de Washington, en la actualidad ni China ni Rusia tienen inversiones significativas ni presencia militar en Groenlandia, pues sus intentos hasta la fecha han sido bloqueados.
“El panorama de seguridad en el Ártico está cambiando y reconocemos las amenazas a la seguridad a largo plazo de las que usted, señor presidente, ha hablado con razón”, ha dicho el primer ministro groenlandés, Nielsen, durante la firma del acuerdo. “Groenlandia es importante para la seguridad de América del Norte y para la seguridad transatlántica, y este acuerdo refleja que entendemos nuestra responsabilidad y actuamos en consecuencia”.
“Creemos que es fundamental mantener fuerte a la OTAN, también en el Ártico, donde la alianza tiene un papel clave que desempeñar”, ha añadido Nielsen, dejando atrás las reiteradas amenazas de anexión de Trump sobre el territorio europeo, que de materializarse hubiera roto de facto la alianza. “Somos, hemos sido y seguiremos siendo un firme amigo de EE.UU. y parte de la alianza occidental. Su seguridad es nuestra seguridad, y nuestra seguridad es la suya”.
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