En tiempos de guerra en Oriente Medio, Egipto despliega todos sus focos, inteligencia artificial y cañonazos para inaugurar una base militar con sueños faraónicos. El nuevo Cuartel General de Mando Estratégico de las Fuerzas Armadas egipcias comenzó sus operaciones esta semana: una fantasía geométrica bautizada como el Octágono pretende ser la sede del Ejército, el décimo más grande en número de soldados a nivel global, con más de 1,2 millones de tropas entre reservistas y fuerzas en activo.
El Cairo abre las puertas de la nueva sede del Ejército en un momento convulso para la región
En tiempos de guerra en Oriente Medio, Egipto despliega todos sus focos, inteligencia artificial y cañonazos para inaugurar una base militar con sueños faraónicos. El nuevo Cuartel General de Mando Estratégico de las Fuerzas Armadas egipcias comenzó sus operaciones esta semana: una fantasía geométrica bautizada como el Octágono pretende ser la sede del Ejército, el décimo más grande en número de soldados a nivel global, con más de 1,2 millones de tropas entre reservistas y fuerzas en activo.
El gigantesco complejo, situado en el corazón de la Nueva Capital Administrativa de Egipto, ocupa más de 92 kilómetros cuadrados y supera en extensión al Pentágono en Washington. El nuevo centro de mando busca proyectar la idea de que Egipto recupera el peso geopolítico que tuvo en las décadas de 1950 y 1960 bajo el liderazgo panarabista de Gamal Abdel Nasser. Según medios oficialistas, “la instalación está concebida como un centro unificado de control, comunicaciones y alta seguridad tecnológica, además de sede de las Fuerzas Armadas egipcias, con el objetivo de rivalizar con los cuarteles militares más potentes del mundo”.
La vista aérea muestra ocho complejos octogonales interconectados que representan las distintas ramas y departamentos estratégicos militares. En el centro, otros dos grandes edificios albergan el liderazgo político. El diseño es puramente simbólico: la instalación se inspira en la arquitectura del Antiguo Egipto, en particular en interpretaciones de la geometría octogonal de la Gran Pirámide, y en los patrones de la estrella islámica de ocho puntas, epítome del “equilibrio, el orden y la precisión”, según sus arquitectos.
Más allá de su función militar, “el cuartel general busca facilitar la coordinación entre las Fuerzas Armadas y los distintos ministerios, agencias e instituciones del Estado a través de sistemas integrados de comunicación e información”, asegura el gobierno. En el marco tecnológico, el centro está pensado para explotar herramientas como el big data y la ciberseguridad, con una infraestructura digital de gran envergadura dedicada a almacenar, procesar y proteger los datos vinculados a la seguridad nacional.
El gobierno del país de los faraones -aliado de Estados Unidos- exhibe músculo militar en el contexto de la guerra contra Irán, en la que por el momento no se ha visto involucrado. La inauguración del Octágono se ha presentado com una victoria de Estado, con gran pompa y despliegue mediático.
“Egipto está comprometido con la paz para aquellos que desean la paz”, aseguró Sisi, quien gobierna con mano dura desde 2013, tras dos años de mando de los Hermanos Musulmanes de Mohamed Mursi. “Esta sede será un monumento al gran pueblo de Egipto, que encarna el papel de Egipto como fuerza de paz y estabilidad, una nación capaz de afrontar desafíos y alcanzar sus aspiraciones gracias a la unidad de su noble pueblo y de sus valientes fuerzas armadas”, aseguró Sisi.
Egipto se mantiene al margen del conflicto con Irán, pero se prepara para un eventual escenario bélico
La inauguración del Octógono se enmarca en una tendencia más amplia de rearme y exhibición de fuerza en Oriente Medio. Junto a Egipto, países como Israel, Arabia Saudí y Turquía han incrementado notablemente su gasto y sus exportaciones de defensa en los últimos años, en una carrera regional por mostrar músculo militar.
Los drones shahid persas no han alcanzado El Cairo por el momento, aunque el régimen de los ayatolás ha criticado en diversas ocasiones la cercanía de Egipto a Estados Unidos y su posición con respecto a la ofensiva sobre la franja de Gaza. En sus discursos, Sisi condena la muerte de más de 72.000 palestinos en el enclave, pero no ha llevado a cabo ninguna acción militar contra su vecino.
El paso de Rafah -entre Gaza y el Sinaí- es aún el único punto de entrada y salida de bienes y personas del territorio asediado, y las autoridades egipcias han coordinado con Tel Aviv toda la entrada de ayuda humanitaria.
Con el Octógono operativo, Egipto entra en una nueva etapa de exhibición estratégica que combina defensa real y relato nacional. La duda no es tanto cuánta tecnología alberga el complejo, sino qué papel jugará El Cairo si el tablero regional sigue tensándose. Por ahora, Sisi ha optado por la contención: condena verbal a la ofensiva sobre Gaza, gestión discreta del paso de Rafah y una alianza sólida con Washington que le protege de las presiones de Teherán.
Pero el tamaño y la carga simbólica del Octógono sugieren que Egipto no solo quiere gestionar crisis, sino recuperar peso propio en una región donde Israel, Arabia Saudí, Turquía e Irán compiten por mostrar músculo. Queda por ver si esta puesta en escena se traduce en influencia real o si, como apuntan algunas voces críticas, responde sobre todo a necesidades de propaganda interna, en un momento en que Sisi afronta una economía debilitada y más de una década en el poder. El Octágono tendrá que demostrarlo con hechos, no solo con desfiles y fuegos artificiales.
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