Entre reproches mutuos por la huelga médica derivada del anteproyecto de Estatuto Marco, el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas han dado luz verde este viernes, con el voto en contra de la Comunidad de Madrid, al nuevo ‘Manual de buenas prácticas de eutanasia ‘ por el que se desarrolla de forma más concreta a la que marca la ley cómo se llevará a cabo el proceso. Entre otras cosas, el documento aprobado en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud de este viernes acelera los casos que se consideren más urgentes. La Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE) establece un plazo de al menos 15 días entre la primera y la segunda solicitud del paciente para recibir la eutanasia y de 24 horas entre la finalización del segundo proceso deliberativo y la manifestación el paciente de seguir con la solicitud. Pero el nuevo manual acelera esos plazos para los casos que se consideren más urgentes: para aquellas personas cuya situación clínica suponga un riesgo inminente de fallecimiento o de pérdida inminente de la capacidad de hecho. Se recomienda así en estos casos reducir «al mínimo compatible con las garantías establecidas» el plazo, concretamente esos 15 días entre la primera y la segunda solicitud, cosa que deberá justificar el médico que atienda la solicitud del paciente. Pero el documento hace hincapié en que esa aceleración para estos casos no puede «comprometer el tiempo necesario para la deliberación clínica» ni para la valoración por los médicos y la verificación de la capacidad y libertad de la decisión. Si los profesionales encargados de controlar el proceso consideran necesario solicitar interconsultas, «deberá garantizarse un circuito ágil para que la persona solicitante pueda ser valorado con prontitud» para evitar retrasar la eutanasia, sostiene el manual. Noticia relacionada general No No Día Mundial contra la ELA La lucha de Julio, enfermo de ELA: «Es tremendo que haya ayudas para querer morir y no para querer vivir» Jaime ParejoTambién se detalla la posibilidad de aplazar el procedimiento. Una vez se haya aprobado la eutanasia para el paciente, este podrá solicitar un aplazamiento de hasta seis meses, mientras hasta ahora no superaba los dos meses. En estos casos, el médico puede recomendar a la persona que elabore un documento con instrucciones previas por si llegado el momento no estuviera capacitado para manifestar su voluntad. En cuanto a la suspensión del procedimiento, se puede aplicar de forma temporal por circunstancias excepcionales. Si se suspende a petición de la persona que ha solicitado la eutanasia y pasan tres meses sin que esta solución se reactive se dará por cerrada. Pero la persona podrá volver a solicitarla en el futuro si así lo desea. El texto permite que se suspenda el procedimiento de forma temporal por circunstancias excepcionalesEl nuevo manual incorpora a la enfermera del equipo asistencial como figura de referencia. El manual especifica sus funciones, que incluyen apoyo informativo y acompañamiento a la persona solicitante, preparando el entorno y el material necesario, realizando los cuidados y procedimientos propios de su competencia. En este sentido, el documento pone también el foco en la humanización del entorno asistencial, destacando el papel de la enfermería en la valoración y apoyo a los cuidadores y familiares, así como en la orientación sobre los recursos disponibles para el acompañamiento en el duelo.El protocolo incluye además un apartado específico sobre la donación de órganos, adaptado a las pautas vigentes de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), y busca garantizar que esta opción se ofrezca de forma independiente y sin interferir en la tramitación de la solicitud de eutanasia.Madrid ve «problemas» en el manualLa consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, ha insistido tras el encuentro que su negativa a este manual no es porque esté en contra de la Ley de Eutanasia, sino porque considera que el texto presentado por Sanidad «tiene problemas jurídicos, clínicos y éticos». La representante madrileña asegura que el documento incorpora supuestos que no se incluyen en la ley y que no incluye herramientas exigidas por las sociedades científicas, como interconsultas de salud mental en casos más complejos. Matute también denuncia que el Gobierno deja «desprotegidos» a los pacientes . «No solo vale con informar a las personas que optan a la prestación de que tienen recursos par paliar su sufrimiento, es nuestra obligación que se garantice que tengan acceso al cien por cien de ellos y este Gobierno no lo permite. Para que una decisión irreversible se pueda tomar de forma informada, libre y con dignidad, estando a favor de hacer manuales, hay que hacerlos bien y respaldados por las sociedades científicas», ha dicho. Entre reproches mutuos por la huelga médica derivada del anteproyecto de Estatuto Marco, el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas han dado luz verde este viernes, con el voto en contra de la Comunidad de Madrid, al nuevo ‘Manual de buenas prácticas de eutanasia ‘ por el que se desarrolla de forma más concreta a la que marca la ley cómo se llevará a cabo el proceso. Entre otras cosas, el documento aprobado en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud de este viernes acelera los casos que se consideren más urgentes. La Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE) establece un plazo de al menos 15 días entre la primera y la segunda solicitud del paciente para recibir la eutanasia y de 24 horas entre la finalización del segundo proceso deliberativo y la manifestación el paciente de seguir con la solicitud. Pero el nuevo manual acelera esos plazos para los casos que se consideren más urgentes: para aquellas personas cuya situación clínica suponga un riesgo inminente de fallecimiento o de pérdida inminente de la capacidad de hecho. Se recomienda así en estos casos reducir «al mínimo compatible con las garantías establecidas» el plazo, concretamente esos 15 días entre la primera y la segunda solicitud, cosa que deberá justificar el médico que atienda la solicitud del paciente. Pero el documento hace hincapié en que esa aceleración para estos casos no puede «comprometer el tiempo necesario para la deliberación clínica» ni para la valoración por los médicos y la verificación de la capacidad y libertad de la decisión. Si los profesionales encargados de controlar el proceso consideran necesario solicitar interconsultas, «deberá garantizarse un circuito ágil para que la persona solicitante pueda ser valorado con prontitud» para evitar retrasar la eutanasia, sostiene el manual. Noticia relacionada general No No Día Mundial contra la ELA La lucha de Julio, enfermo de ELA: «Es tremendo que haya ayudas para querer morir y no para querer vivir» Jaime ParejoTambién se detalla la posibilidad de aplazar el procedimiento. Una vez se haya aprobado la eutanasia para el paciente, este podrá solicitar un aplazamiento de hasta seis meses, mientras hasta ahora no superaba los dos meses. En estos casos, el médico puede recomendar a la persona que elabore un documento con instrucciones previas por si llegado el momento no estuviera capacitado para manifestar su voluntad. En cuanto a la suspensión del procedimiento, se puede aplicar de forma temporal por circunstancias excepcionales. Si se suspende a petición de la persona que ha solicitado la eutanasia y pasan tres meses sin que esta solución se reactive se dará por cerrada. Pero la persona podrá volver a solicitarla en el futuro si así lo desea. El texto permite que se suspenda el procedimiento de forma temporal por circunstancias excepcionalesEl nuevo manual incorpora a la enfermera del equipo asistencial como figura de referencia. El manual especifica sus funciones, que incluyen apoyo informativo y acompañamiento a la persona solicitante, preparando el entorno y el material necesario, realizando los cuidados y procedimientos propios de su competencia. En este sentido, el documento pone también el foco en la humanización del entorno asistencial, destacando el papel de la enfermería en la valoración y apoyo a los cuidadores y familiares, así como en la orientación sobre los recursos disponibles para el acompañamiento en el duelo.El protocolo incluye además un apartado específico sobre la donación de órganos, adaptado a las pautas vigentes de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), y busca garantizar que esta opción se ofrezca de forma independiente y sin interferir en la tramitación de la solicitud de eutanasia.Madrid ve «problemas» en el manualLa consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, ha insistido tras el encuentro que su negativa a este manual no es porque esté en contra de la Ley de Eutanasia, sino porque considera que el texto presentado por Sanidad «tiene problemas jurídicos, clínicos y éticos». La representante madrileña asegura que el documento incorpora supuestos que no se incluyen en la ley y que no incluye herramientas exigidas por las sociedades científicas, como interconsultas de salud mental en casos más complejos. Matute también denuncia que el Gobierno deja «desprotegidos» a los pacientes . «No solo vale con informar a las personas que optan a la prestación de que tienen recursos par paliar su sufrimiento, es nuestra obligación que se garantice que tengan acceso al cien por cien de ellos y este Gobierno no lo permite. Para que una decisión irreversible se pueda tomar de forma informada, libre y con dignidad, estando a favor de hacer manuales, hay que hacerlos bien y respaldados por las sociedades científicas», ha dicho.
Entre reproches mutuos por la huelga médica derivada del anteproyecto de Estatuto Marco, el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas han dado luz verde este viernes, con el voto en contra de la Comunidad de Madrid, al nuevo ‘Manual de buenas prácticas de eutanasia … ‘ por el que se desarrolla de forma más concreta a la que marca la ley cómo se llevará a cabo el proceso. Entre otras cosas, el documento aprobado en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud de este viernes acelera los casos que se consideren más urgentes.
La Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE) establece un plazo de al menos 15 días entre la primera y la segunda solicitud del paciente para recibir la eutanasia y de 24 horas entre la finalización del segundo proceso deliberativo y la manifestación el paciente de seguir con la solicitud. Pero el nuevo manual acelera esos plazos para los casos que se consideren más urgentes: para aquellas personas cuya situación clínica suponga un riesgo inminente de fallecimiento o de pérdida inminente de la capacidad de hecho. Se recomienda así en estos casos reducir «al mínimo compatible con las garantías establecidas» el plazo, concretamente esos 15 días entre la primera y la segunda solicitud, cosa que deberá justificar el médico que atienda la solicitud del paciente.
Pero el documento hace hincapié en que esa aceleración para estos casos no puede «comprometer el tiempo necesario para la deliberación clínica» ni para la valoración por los médicos y la verificación de la capacidad y libertad de la decisión. Si los profesionales encargados de controlar el proceso consideran necesario solicitar interconsultas, «deberá garantizarse un circuito ágil para que la persona solicitante pueda ser valorado con prontitud» para evitar retrasar la eutanasia, sostiene el manual.
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Día Mundial contra la ELA
Jaime Parejo
También se detalla la posibilidad de aplazar el procedimiento. Una vez se haya aprobado la eutanasia para el paciente, este podrá solicitar un aplazamiento de hasta seis meses, mientras hasta ahora no superaba los dos meses. En estos casos, el médico puede recomendar a la persona que elabore un documento con instrucciones previas por si llegado el momento no estuviera capacitado para manifestar su voluntad.
En cuanto a la suspensión del procedimiento, se puede aplicar de forma temporal por circunstancias excepcionales. Si se suspende a petición de la persona que ha solicitado la eutanasia y pasan tres meses sin que esta solución se reactive se dará por cerrada. Pero la persona podrá volver a solicitarla en el futuro si así lo desea.
El texto permite que se suspenda el procedimiento de forma temporal por circunstancias excepcionales
El nuevo manual incorpora a la enfermera del equipo asistencial como figura de referencia. El manual especifica sus funciones, que incluyen apoyo informativo y acompañamiento a la persona solicitante, preparando el entorno y el material necesario, realizando los cuidados y procedimientos propios de su competencia. En este sentido, el documento pone también el foco en la humanización del entorno asistencial, destacando el papel de la enfermería en la valoración y apoyo a los cuidadores y familiares, así como en la orientación sobre los recursos disponibles para el acompañamiento en el duelo.
El protocolo incluye además un apartado específico sobre la donación de órganos, adaptado a las pautas vigentes de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), y busca garantizar que esta opción se ofrezca de forma independiente y sin interferir en la tramitación de la solicitud de eutanasia.
Madrid ve «problemas» en el manual
La consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, ha insistido tras el encuentro que su negativa a este manual no es porque esté en contra de la Ley de Eutanasia, sino porque considera que el texto presentado por Sanidad «tiene problemas jurídicos, clínicos y éticos». La representante madrileña asegura que el documento incorpora supuestos que no se incluyen en la ley y que no incluye herramientas exigidas por las sociedades científicas, como interconsultas de salud mental en casos más complejos.
Matute también denuncia que el Gobierno deja «desprotegidos» a los pacientes. «No solo vale con informar a las personas que optan a la prestación de que tienen recursos par paliar su sufrimiento, es nuestra obligación que se garantice que tengan acceso al cien por cien de ellos y este Gobierno no lo permite. Para que una decisión irreversible se pueda tomar de forma informada, libre y con dignidad, estando a favor de hacer manuales, hay que hacerlos bien y respaldados por las sociedades científicas», ha dicho.
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