El CIDOB, el centro de investigación sobre relaciones internacionales con sede en Barcelona, ha constituido esta semana su Consejo Asesor Internacional, en el que destaca la presencia de media docena de empresarios y altos ejecutivos. Lo hace en el contexto de una geopolítica extrema, en la que la diplomacia vacilante del presidente de EE.UU. ha sumido a las empresas en un escenario de incertidumbre, en especial para las que son grandes consumidores de energía, que deben adaptarse a los vaivenes que sus manifestaciones provocan en los mercados.
El interés de las empresas por la geopolítica ha ido en aumento desde la pandemia
El CIDOB, el centro de investigación sobre relaciones internacionales con sede en Barcelona, ha constituido esta semana su Consejo Asesor Internacional, en el que destaca la presencia de media docena de empresarios y altos ejecutivos. Lo hace en el contexto de una geopolítica extrema, en la que la diplomacia vacilante del presidente de EE.UU. ha sumido a las empresas en un escenario de incertidumbre, en especial para las que son grandes consumidores de energía, que deben adaptarse a los vaivenes que sus manifestaciones provocan en los mercados.
Integran el consejo Julissa Reynoso, diplomática y socia del bufete de negocios Winston & Strawn, la única del grupo que ha estado en política: ha sido jefa del gabinete de la primera dama Jill Biden; Belén Garijo, CEO global de la farmacéutica Merck; Enrique Lores, antes en H&P, hoy al frente de Paypal; Toni Ruiz, consejero delegado de Mango, empresa con presencia internacional, como también lo es Fluidra, representada por su presidente, Eloi Planes. Completa el grupo Tomás Muniesa, presidente de Caixabank. El consejo está presidido por Aurora Catá y su secretario es Miquel Roca Junyent.
El Centro busca proyectarse más allá del ámbito académico y especializado en el que ya es conocido
La geopolítica entró en los consejos de administración el 2020, el año de la covid, cuando las cadenas logísticas globales mostraron los primeros signos de disrupción. Solo unos años antes, los organismos multilaterales y departamentos de análisis financiero habían cambiado su manera de prever el futuro. Hasta el 2008, los informes de prospectiva hablaban sobre todo de crecimiento, de deuda y del déficit de los países. Pero poco a poco fueron introduciendo las relaciones internacionales y la política de los países (la polarización) como factores a tener en cuenta en sus análisis.
Para el CIDOB, el consejo es una manera de proyectarse más allá de los ámbitos académicos y especializados en los que ya es bien conocido. La existencia del consejo estaba prevista en los estatutos fundacionales de la institución, explica Pol Morillas, que dirige este think tank presidido por Josep Borrell. “Pero ha sido ahora, en el actual contexto de interés creciente por la geopolítica en las empresas, que hemos podido reunir a un grupo de personalidades como este”.
Uno de los objetivos del consejo es integrar la experiencia entre dos mundos que hasta ahora habían estado alejados, el de la práctica diaria de las empresar y el del análisis de las relaciones internacionales. El objetivo es también impulsar proyectos que favorezcan la investigación interdisciplinar.
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