Hay puntos que se escapan por falta de fútbol y otros que se pierden por no saber administrar lo que ya se tiene. El Córdoba CF está convirtiendo los minutos finales en uno de sus mayores enemigos, una tendencia que volvió a quedar al descubierto en su visita al Eldense (2-1) y que empieza a explicar buena parte de las dificultades que atraviesa el conjunto blanquiverde en este arranque de temporada. Después de nueve jornadas, los pupilos de Iván Ania han dejado escapar hasta cuatro puntos como consecuencia directa de goles recibidos en los últimos cinco minutos de partido y el tiempo añadido. Una circunstancia que habría permitido elevar su casillero hasta los 13 puntos y afrontar el arranque liguero desde una posición mucho más favorable respecto a la incómoda decimoctava plaza en la que ahora se encuentran. Más concretamente, sería el noveno clasificado y se postularía a tan solo tres puntos del play off, es decir, un escenario totalmente distinto por tan solo cinco goles encajados. La importancia de firmar unas tablas que, tal y como reflejó Isma Ruiz al término del duelo en Elda, hacen que el Córdoba sea un equipo que «gana o pierde. Tenemos que aprender también a empatar un partido».El último ejemplo llegó precisamente en el Nuevo Pepico Amat. Después de adelantarse mediante Rubén Alves en el minuto 11 el conjunto blanquiverde desperdició numerosas ocasiones para ampliar su ventaja y terminaron viendo cómo Rastrojo igualaba el encuentro en el minuto 62. Sin embargo, cuando todo apuntaba a un reparto de puntos, un penalti cometido por Dani Tasende en el tiempo añadido permitió a Fidel firmar el definitivo 2-1.La importancia de cerrar los partidosPero lo ocurrido en Elda está lejos de ser un episodio aislado . La incapacidad para gestionar los desenlaces ha acompañado al conjunto cordobesista prácticamente desde el comienzo de la temporada hasta el punto de convertirse en una de sus debilidades más repetidas. Ya sea por el factor psicológico o el miedo del plantel blanquiverde a perder lo cosechado, el cordobesismo nunca logra tener una sensación de seguridad.La primera advertencia llegó en el estreno liguero frente al Burgos. Después de alcanzar el tramo final con un empate a dos, el Córdoba volvió a quedar castigado por sus dificultades para controlar las transiciones defensivas. David González apareció en el minuto 89 para colocar el definitivo 3-2 y arrebatar un punto que parecía al alcance de los blanquiverdes.La historia volvió a repetirse dos jornadas después, esta vez delante de su afición. Frente al Granada (1-3), los pupilos de Iván Ania llegaron a adelantarse en el marcador, aunque el conjunto nazarí consiguió restablecer la igualdad tras el descanso. Cuando el empate parecía inevitable, Jorge Pascual apareció en el minuto 89 para consumar la remontada visitante. Ya en el tiempo añadido, Alejandro Marqués aumentó la diferencia con un tercer tanto que terminó de sentenciar el encuentro.Tampoco encontró mejores respuestas el Córdoba en su visita al Sabadell (3-2). El cuadro ribereño intentó levantar un adverso 2-0 gracias a los tantos de Carracedo y Enol Rodríguez, pero todo el esfuerzo realizado acabó siendo insuficiente. Una mano del propio Carracedo dentro del área permitió a Urri transformar un penalti en el descuento y dejar nuevamente sin recompensa la reacción del cuadro cordobesista.Fragilidad tras el descansoEl balance resulta especialmente revelador. Cinco de los 20 goles encajados por el Córdoba han llegado a partir del minuto 85, lo que representa una cuarta parte del total. Más concretamente, el Córdoba ha recibido 13 de sus 20 goles en las segundas partes , una circunstancia que resulta todavía más preocupante al comprobar que once de ellos llegaron a partir del minuto 61. De hecho, ningún otro equipo de Segunda División ha sido tan castigado durante la última media hora de partido.Sea como fuere, el Córdoba se mantiene en ese selecto grupo de equipos en Segunda División que todavía no han empatado ningún encuentro junto a Eibar y Almería. Eso sí, el detalle más importante es que ambos equipos son primero y segundo, respectivamente, mientras que el conjunto blanquiverde limita el descenso. Ahora, los pupilos de Iván Ania, incapaces de sumar dos alegrías consecutivas, afrontan una prueba de fuego en Butarque el próximo viernes. El Leganés no ha logrado ni un solo gol en sus tres últimos partidos, los cuales han acabado en derrota. Un duelo de necesidades donde el Córdoba deberá sumar sí o sí para establecer un precedente de una vez por todas. Hay puntos que se escapan por falta de fútbol y otros que se pierden por no saber administrar lo que ya se tiene. El Córdoba CF está convirtiendo los minutos finales en uno de sus mayores enemigos, una tendencia que volvió a quedar al descubierto en su visita al Eldense (2-1) y que empieza a explicar buena parte de las dificultades que atraviesa el conjunto blanquiverde en este arranque de temporada. Después de nueve jornadas, los pupilos de Iván Ania han dejado escapar hasta cuatro puntos como consecuencia directa de goles recibidos en los últimos cinco minutos de partido y el tiempo añadido. Una circunstancia que habría permitido elevar su casillero hasta los 13 puntos y afrontar el arranque liguero desde una posición mucho más favorable respecto a la incómoda decimoctava plaza en la que ahora se encuentran. Más concretamente, sería el noveno clasificado y se postularía a tan solo tres puntos del play off, es decir, un escenario totalmente distinto por tan solo cinco goles encajados. La importancia de firmar unas tablas que, tal y como reflejó Isma Ruiz al término del duelo en Elda, hacen que el Córdoba sea un equipo que «gana o pierde. Tenemos que aprender también a empatar un partido».El último ejemplo llegó precisamente en el Nuevo Pepico Amat. Después de adelantarse mediante Rubén Alves en el minuto 11 el conjunto blanquiverde desperdició numerosas ocasiones para ampliar su ventaja y terminaron viendo cómo Rastrojo igualaba el encuentro en el minuto 62. Sin embargo, cuando todo apuntaba a un reparto de puntos, un penalti cometido por Dani Tasende en el tiempo añadido permitió a Fidel firmar el definitivo 2-1.La importancia de cerrar los partidosPero lo ocurrido en Elda está lejos de ser un episodio aislado . La incapacidad para gestionar los desenlaces ha acompañado al conjunto cordobesista prácticamente desde el comienzo de la temporada hasta el punto de convertirse en una de sus debilidades más repetidas. Ya sea por el factor psicológico o el miedo del plantel blanquiverde a perder lo cosechado, el cordobesismo nunca logra tener una sensación de seguridad.La primera advertencia llegó en el estreno liguero frente al Burgos. Después de alcanzar el tramo final con un empate a dos, el Córdoba volvió a quedar castigado por sus dificultades para controlar las transiciones defensivas. David González apareció en el minuto 89 para colocar el definitivo 3-2 y arrebatar un punto que parecía al alcance de los blanquiverdes.La historia volvió a repetirse dos jornadas después, esta vez delante de su afición. Frente al Granada (1-3), los pupilos de Iván Ania llegaron a adelantarse en el marcador, aunque el conjunto nazarí consiguió restablecer la igualdad tras el descanso. Cuando el empate parecía inevitable, Jorge Pascual apareció en el minuto 89 para consumar la remontada visitante. Ya en el tiempo añadido, Alejandro Marqués aumentó la diferencia con un tercer tanto que terminó de sentenciar el encuentro.Tampoco encontró mejores respuestas el Córdoba en su visita al Sabadell (3-2). El cuadro ribereño intentó levantar un adverso 2-0 gracias a los tantos de Carracedo y Enol Rodríguez, pero todo el esfuerzo realizado acabó siendo insuficiente. Una mano del propio Carracedo dentro del área permitió a Urri transformar un penalti en el descuento y dejar nuevamente sin recompensa la reacción del cuadro cordobesista.Fragilidad tras el descansoEl balance resulta especialmente revelador. Cinco de los 20 goles encajados por el Córdoba han llegado a partir del minuto 85, lo que representa una cuarta parte del total. Más concretamente, el Córdoba ha recibido 13 de sus 20 goles en las segundas partes , una circunstancia que resulta todavía más preocupante al comprobar que once de ellos llegaron a partir del minuto 61. De hecho, ningún otro equipo de Segunda División ha sido tan castigado durante la última media hora de partido.Sea como fuere, el Córdoba se mantiene en ese selecto grupo de equipos en Segunda División que todavía no han empatado ningún encuentro junto a Eibar y Almería. Eso sí, el detalle más importante es que ambos equipos son primero y segundo, respectivamente, mientras que el conjunto blanquiverde limita el descenso. Ahora, los pupilos de Iván Ania, incapaces de sumar dos alegrías consecutivas, afrontan una prueba de fuego en Butarque el próximo viernes. El Leganés no ha logrado ni un solo gol en sus tres últimos partidos, los cuales han acabado en derrota. Un duelo de necesidades donde el Córdoba deberá sumar sí o sí para establecer un precedente de una vez por todas.
Hay puntos que se escapan por falta de fútbol y otros que se pierden por no saber administrar lo que ya se tiene. El Córdoba CF está convirtiendo los minutos finales en uno de sus mayores enemigos, una tendencia que volvió a quedar al … descubierto en su visita al Eldense (2-1) y que empieza a explicar buena parte de las dificultades que atraviesa el conjunto blanquiverde en este arranque de temporada.
Después de nueve jornadas, los pupilos de Iván Ania han dejado escapar hasta cuatro puntos como consecuencia directa de goles recibidos en los últimos cinco minutos de partido y el tiempo añadido. Una circunstancia que habría permitido elevar su casillero hasta los 13 puntos y afrontar el arranque liguero desde una posición mucho más favorable respecto a la incómoda decimoctava plaza en la que ahora se encuentran.
Más concretamente, sería el noveno clasificado y se postularía a tan solo tres puntos del play off, es decir, un escenario totalmente distinto por tan solo cinco goles encajados. La importancia de firmar unas tablas que, tal y como reflejó Isma Ruiz al término del duelo en Elda, hacen que el Córdoba sea un equipo que «gana o pierde. Tenemos que aprender también a empatar un partido».
Noticia relacionada
El último ejemplo llegó precisamente en el Nuevo Pepico Amat. Después de adelantarse mediante Rubén Alves en el minuto 11 el conjunto blanquiverde desperdició numerosas ocasiones para ampliar su ventaja y terminaron viendo cómo Rastrojo igualaba el encuentro en el minuto 62. Sin embargo, cuando todo apuntaba a un reparto de puntos, un penalti cometido por Dani Tasende en el tiempo añadido permitió a Fidel firmar el definitivo 2-1.
La importancia de cerrar los partidos
Pero lo ocurrido en Elda está lejos de ser un episodio aislado. La incapacidad para gestionar los desenlaces ha acompañado al conjunto cordobesista prácticamente desde el comienzo de la temporada hasta el punto de convertirse en una de sus debilidades más repetidas. Ya sea por el factor psicológico o el miedo del plantel blanquiverde a perder lo cosechado, el cordobesismo nunca logra tener una sensación de seguridad.
La primera advertencia llegó en el estreno liguero frente al Burgos. Después de alcanzar el tramo final con un empate a dos, el Córdoba volvió a quedar castigado por sus dificultades para controlar las transiciones defensivas. David González apareció en el minuto 89 para colocar el definitivo 3-2 y arrebatar un punto que parecía al alcance de los blanquiverdes.
La historia volvió a repetirse dos jornadas después, esta vez delante de su afición. Frente al Granada (1-3), los pupilos de Iván Ania llegaron a adelantarse en el marcador, aunque el conjunto nazarí consiguió restablecer la igualdad tras el descanso. Cuando el empate parecía inevitable, Jorge Pascual apareció en el minuto 89 para consumar la remontada visitante. Ya en el tiempo añadido, Alejandro Marqués aumentó la diferencia con un tercer tanto que terminó de sentenciar el encuentro.
Tampoco encontró mejores respuestas el Córdoba en su visita al Sabadell (3-2). El cuadro ribereño intentó levantar un adverso 2-0 gracias a los tantos de Carracedo y Enol Rodríguez, pero todo el esfuerzo realizado acabó siendo insuficiente. Una mano del propio Carracedo dentro del área permitió a Urri transformar un penalti en el descuento y dejar nuevamente sin recompensa la reacción del cuadro cordobesista.
Fragilidad tras el descanso
El balance resulta especialmente revelador. Cinco de los 20 goles encajados por el Córdoba han llegado a partir del minuto 85, lo que representa una cuarta parte del total. Más concretamente, el Córdoba ha recibido 13 de sus 20 goles en las segundas partes, una circunstancia que resulta todavía más preocupante al comprobar que once de ellos llegaron a partir del minuto 61. De hecho, ningún otro equipo de Segunda División ha sido tan castigado durante la última media hora de partido.
Sea como fuere, el Córdoba se mantiene en ese selecto grupo de equipos en Segunda División que todavía no han empatado ningún encuentro junto a Eibar y Almería. Eso sí, el detalle más importante es que ambos equipos son primero y segundo, respectivamente, mientras que el conjunto blanquiverde limita el descenso.
Ahora, los pupilos de Iván Ania, incapaces de sumar dos alegrías consecutivas, afrontan una prueba de fuego en Butarque el próximo viernes. El Leganés no ha logrado ni un solo gol en sus tres últimos partidos, los cuales han acabado en derrota. Un duelo de necesidades donde el Córdoba deberá sumar sí o sí para establecer un precedente de una vez por todas.
RSS de noticias de espana

