El incendio que asola la Sierra Oeste de Madrid amenaza la Estación de Seguimiento de la localidad madrileña de Robledo de Chavela, una infraestructura de la NASA clave para la exploración espacial. «El fuego estaba prácticamente dentro», afirma a este periódico Raúl Alonso, mánager de operaciones de la estación. Todo el personal, unos cincuenta trabajadores, ha sido desalojado ante la imposibilidad de los equipos de emergencia de garantizar su seguridad ante el avance de las llamas. La instalación, denominada Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de Madrid -Madrid Deep Space Communications Complex (MDSCC), en inglés-, pertenece al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y opera en colaboración con la NASA. El complejo madrileño dispone de seis grandes antenas, entre ellas una de 70 metros de diámetro y varias de 34 metros que dan soporte a las comunicaciones de las naves interplanetarias, entre ellas un buen número de misiones a Marte o Artemis 2, el reciente regreso de una misión tripulada a la Luna. A esta hora, se desconoce el estado de los equipos. «Tenemos la esperanza de que al menos parte de los sistemas no hayan sido dañados, al menos por el momento, ya que hemos conseguido recuperar la comunicación con alguno de ellos, pero durante horas no hemos sabido nada», reconoce Alonso, visiblemente preocupado. «Se está haciendo lo imposible para proteger las antenas de Robledo de Chavela, una instalación muy importante y que se encuentra en una situación crítica», ha señalado a los medios el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, desde el puesto de mando instalado en Cenicientos.Los efectivos desplegados trabajan para evitar que el avance de las llamas afecte al complejo, situado en la carretera que une Colmenar del Arroyo con Robledo, en una zona amenazada por un fuego que continúa desplazándose hacia el norte impulsado por el viento.Como el resto de vecinos de la localidad, los trabajadores de la estación han sido evacuados ante el aviso de los servicios de emergencia. Por la mañana, salieron unas treinta personas y entre las cuatro y las cinco de la tarde se desalojó al resto del personal esencial, otros veinte trabajadores, por el aviso de los servicios de emergencias. Según cuenta Alonso, la NASA ha estado al tanto de todo lo ocurrido. La infraestructura ocupa unas 50 hectáreas. Aunque la situación es crítica y las imágenes en redes sociales muestran las llamas a los pies de las antenas de seguimiento, Alonso espera que puedan salvarse del fuego, al estar rodeadas por 70 metros de diámetro de asfalto. Además de la de Robledo, la red de espacio profundo está compuesta por otras dos instalaciones situadas en Goldstone (California) y Camberra (Australia). Su distribución estratégica, separadas entre sí por unos 120 grados de longitud, permite que cuando una de ellas comienza a perder la señal de una nave espacial, otra la capta de inmediato, por lo que, como explica, los daños, aunque sean muy graves, no suponen un riesgo inmediato para las misiones espaciales a las que dan servicio.Sin embargo, sí puede ser un problema en el futuro. La distribución geográfica de estas tres estaciones permite mantener las comunicaciones con las misiones durante las 24 horas del día y los 365 días del año a medida que la Tierra gira. Si una de ellos falla, algunas misiones no podrían ser seguidas durante el periodo en el que su comunicación correspondiera a la estación madrileña, lo que supondría un «auténtico agujero» en el seguimiento de naves y satélites espaciales. El incendio que asola la Sierra Oeste de Madrid amenaza la Estación de Seguimiento de la localidad madrileña de Robledo de Chavela, una infraestructura de la NASA clave para la exploración espacial. «El fuego estaba prácticamente dentro», afirma a este periódico Raúl Alonso, mánager de operaciones de la estación. Todo el personal, unos cincuenta trabajadores, ha sido desalojado ante la imposibilidad de los equipos de emergencia de garantizar su seguridad ante el avance de las llamas. La instalación, denominada Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de Madrid -Madrid Deep Space Communications Complex (MDSCC), en inglés-, pertenece al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y opera en colaboración con la NASA. El complejo madrileño dispone de seis grandes antenas, entre ellas una de 70 metros de diámetro y varias de 34 metros que dan soporte a las comunicaciones de las naves interplanetarias, entre ellas un buen número de misiones a Marte o Artemis 2, el reciente regreso de una misión tripulada a la Luna. A esta hora, se desconoce el estado de los equipos. «Tenemos la esperanza de que al menos parte de los sistemas no hayan sido dañados, al menos por el momento, ya que hemos conseguido recuperar la comunicación con alguno de ellos, pero durante horas no hemos sabido nada», reconoce Alonso, visiblemente preocupado. «Se está haciendo lo imposible para proteger las antenas de Robledo de Chavela, una instalación muy importante y que se encuentra en una situación crítica», ha señalado a los medios el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, desde el puesto de mando instalado en Cenicientos.Los efectivos desplegados trabajan para evitar que el avance de las llamas afecte al complejo, situado en la carretera que une Colmenar del Arroyo con Robledo, en una zona amenazada por un fuego que continúa desplazándose hacia el norte impulsado por el viento.Como el resto de vecinos de la localidad, los trabajadores de la estación han sido evacuados ante el aviso de los servicios de emergencia. Por la mañana, salieron unas treinta personas y entre las cuatro y las cinco de la tarde se desalojó al resto del personal esencial, otros veinte trabajadores, por el aviso de los servicios de emergencias. Según cuenta Alonso, la NASA ha estado al tanto de todo lo ocurrido. La infraestructura ocupa unas 50 hectáreas. Aunque la situación es crítica y las imágenes en redes sociales muestran las llamas a los pies de las antenas de seguimiento, Alonso espera que puedan salvarse del fuego, al estar rodeadas por 70 metros de diámetro de asfalto. Además de la de Robledo, la red de espacio profundo está compuesta por otras dos instalaciones situadas en Goldstone (California) y Camberra (Australia). Su distribución estratégica, separadas entre sí por unos 120 grados de longitud, permite que cuando una de ellas comienza a perder la señal de una nave espacial, otra la capta de inmediato, por lo que, como explica, los daños, aunque sean muy graves, no suponen un riesgo inmediato para las misiones espaciales a las que dan servicio.Sin embargo, sí puede ser un problema en el futuro. La distribución geográfica de estas tres estaciones permite mantener las comunicaciones con las misiones durante las 24 horas del día y los 365 días del año a medida que la Tierra gira. Si una de ellos falla, algunas misiones no podrían ser seguidas durante el periodo en el que su comunicación correspondiera a la estación madrileña, lo que supondría un «auténtico agujero» en el seguimiento de naves y satélites espaciales.
El incendio que asola la Sierra Oeste de Madrid amenaza la Estación de Seguimiento de la localidad madrileña de Robledo de Chavela, una infraestructura de la NASA clave para la exploración espacial. «El fuego estaba prácticamente dentro», afirma a este periódico Raúl Alonso, mánager de … operaciones de la estación. Todo el personal, unos cincuenta trabajadores, ha sido desalojado ante la imposibilidad de los equipos de emergencia de garantizar su seguridad ante el avance de las llamas.
La estación cuenta con seis antenas operativas que forman parte de la Red del Espacio Profundo de la NASA. Dan soporte a las comunicaciones de las naves interplanetarias, entre ellas un buen número de misiones a Marte o el programa Artemis para regresar a la Luna. Desde Robledo se siguió el histórico primer paso sobre nuestro satélite natural en 1969.
A esta hora, se desconoce el estado de los equipos. «Tenemos la esperanza de que al menos parte de los sistemas no hayan sido dañados, al menos por el momento, ya que hemos conseguido recuperar la comunicación con alguno de ellos, pero durante horas no hemos sabido nada», reconoce Alonso, visiblemente preocupado.
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Como el resto de vecinos de Robledo, los trabajadores de la estación han sido evacuados. Por la mañana, salieron unas treinta personas y entre las cuatro y las cinco de la tarde se desalojó al resto del personal esencial, otros veinte trabajadores. Según cuenta Alonso, la NASA ha estado al tanto de todo lo ocurrido.
La infraestructura ocupa unas 50 hectáreas. Aunque la situación es crítica y las imágenes en redes sociales muestran las llamas a los pies de las antenas de seguimiento, Alonso espera que puedan salvarse del fuego, al estar rodeadas por 70 metros de diámetro de asfalto.
Además de la de Robledo, la red de espacio profundo está compuesta por otras dos instalaciones situadas en Goldstone (California) y Camberra (Australia). Su distribución estratégica, separadas entre sí por unos 120 grados de longitud, permite que cuando una de ellas comienza a perder la señal de una nave espacial, otra la capta de inmediato, por lo que, como explica, los daños, aunque sean muy graves, no suponen un riesgo inmediato para las misiones espaciales a las que dan servicio.
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