El órgano que vela por la información en RTVE denuncia que el programa utiliza imágenes grabadas días o semanas antes para presumir de su despliegue territorial y que en ellas aparecen incluso profesionales que ya no trabajan en la cadena Leer El órgano que vela por la información en RTVE denuncia que el programa utiliza imágenes grabadas días o semanas antes para presumir de su despliegue territorial y que en ellas aparecen incluso profesionales que ya no trabajan en la cadena Leer
El misterio comenzó en julio, «en una sala sin ventanas de Torrespaña,» durante una de esas interminables reuniones del Consejo de Informativos de TVE en las que rara vez falta algún motivo para la preocupación. Aquel día, sin embargo, el orden del día escondía un asunto que provocó primero las risas y después la indignación de sus integrantes: «El plano perrito de Mañaneros 360«.
Detrás de tan peculiar denominación se encontraba una práctica del programa matinal de La 1 que, según denuncia ahora el Consejo en un escrito remitido a los trabajadores de RTVE, cuestiona la veracidad de algunas de sus puestas en escena y el respeto hacia los profesionales de la cadena pública.
¿Qué demonios es el «plano perrito»? Una imagen vale más que mil explicaciones. En la pantalla de Mañaneros 360, una multitud de reporteros de TVE aparece repartida en pequeñas ventanas que rodean a la presentadora. Algeciras, Cáceres, Vigo, Oviedo, Granada, Madrid, Córdoba, Toledo, Tenerife… Hasta 16 periodistas, micrófono en mano y mirada a cámara, forman parte de un espectacular mosaico con el que el programa presume de la capacidad de despliegue territorial de RTVE.
«Los primeros en llegar a ti», proclama uno de los lemas que acompaña la escena. «RTVE siempre por delante», reza otro. Los reporteros permanecen atentos, con pequeños movimientos de cabeza, como si esperasen su turno para entrar en directo. Y de ahí el nombre con el que se conoce internamente esta peculiar puesta en escena: el «plano perrito», en referencia a aquellos perros de juguete que movían la cabeza en los salpicaderos de los coches.
La descripción, aseguran en el escrito, provocó cierta hilaridad entre los asistentes, «pero las risas duraron poco». Primero, porque el Consejo consideró poco respetuoso que se identificara de aquella manera a los profesionales. Y, segundo, porque detrás de esa multitud de periodistas supuestamente atentos a lo que ocurre en cada rincón de España se escondía, según el órgano, una realidad muy diferente de la que podía percibir el espectador.
Los reporteros que aparecen en esas imágenes no necesariamente están conectados en ese momento ni preparados para intervenir. Según explica el Consejo, las grabaciones se habían realizado días e incluso semanas antes de su emisión. Es más, asegura que a los profesionales se les pedía grabar esas secuencias en diferentes momentos del año para adecuar su apariencia a las condiciones meteorológicas de cada estación. Una manera de evitar, por ejemplo, que alguien apareciera abrigado hasta las orejas en pleno verano.
«Y es que aquellos que allí aparecían habían mandado aquellas imágenes días o semanas antes. Y se las hacían grabar en distintos momentos del año para que se ajustaran a la meteorología prevista en la estación correspondiente. Ya la cosa no gustaba, ni en la forma ni en el fondo», reza el escrito.
Pero la situación, siempre según el relato del Consejo de Informativos, fue todavía más lejos. Algunos periodistas se descubrieron formando parte de aquel despliegue televisivo cuando estaban de vacaciones, de baja o incluso después de haberse jubilado. Es decir, el programa seguía mostrando sus rostros como parte de una cobertura que, en esos momentos, no podían estar realizando.
La cuestión no es menor. Mañaneros 360 ha convertido precisamente su capacidad para informar desde cualquier punto del territorio en una de sus principales señas de identidad. RTVE presenta el espacio como un magacín que cuenta con un amplio equipo de profesionales desplegados por España y el extranjero para conectar en directo allí donde se produce la noticia. Un argumento que la propia Corporación ha utilizado para destacar el valor informativo del formato.
Y esa es precisamente la contradicción que denuncia el Consejo. Una cosa es exhibir la fortaleza de la red territorial de RTVE y otra muy distinta utilizar imágenes previamente grabadas que puedan inducir al espectador a creer que está contemplando un despliegue simultáneo y en tiempo real. El uso de material de archivo no constituye por sí mismo una irregularidad. El problema aparece cuando no se distingue con claridad de lo que está sucediendo en directo.
El reproche tiene, además, una segunda dimensión: el trato a los profesionales. Los reporteros de los centros territoriales y las unidades informativas de RTVE son quienes permiten a la televisión pública llegar donde otros medios no llegan, quienes trabajan durante los fines de semana, cubren emergencias, modifican horarios y afrontan jornadas especialmente exigentes cuando la actualidad lo requiere. Convertir ese trabajo en una escenografía de cabezas que se mueven en pequeñas ventanas es, para el Consejo, una manera de desvirtuar su verdadera labor.
El órgano encargado de velar por la independencia profesional y la veracidad de los contenidos informativos de RTVE no cuestiona que la Corporación reivindique su implantación territorial. Todo lo contrario. Reconoce que esa red constituye uno de los grandes valores de la televisión pública. Lo que exige es que se haga sin recurrir a representaciones que puedan resultar engañosas y sin menoscabar la dignidad de quienes sostienen ese despliegue informativo.
«RTVE tiene más presencia y medios sobre el territorio que cualquier otro medio de comunicación», recuerda el Consejo en su escrito. Una fortaleza que, añade, debe ponerse en valor y de la que sus profesionales tienen motivos para sentirse orgullosos. Pero con dos condiciones que considera irrenunciables: «Siendo fieles a la verdad y respetando a todos los profesionales de la información».
La advertencia adquiere especial relevancia porque no procede de un competidor televisivo ni de una crítica externa, sino del órgano de representación profesional al que la legislación encomienda velar por la objetividad y veracidad de los contenidos informativos de la propia RTVE.
El Consejo termina su escrito con una frase tan breve como significativa: «Una más de Mañaneros 360«. No desarrolla en esta comunicación a qué otros episodios se refiere, aunque no han sido pocas las denuncias del Consejo el último año, pero deja patente que su malestar con el programa no se limita al llamado «plano perrito».
Al final, lo que comenzó como una anécdota casi cómica en una reunión de julio ha terminado convirtiéndose en una denuncia sobre uno de los principios elementales del periodismo televisivo: que el espectador pueda distinguir lo que está ocurriendo de lo que simplemente se representa.
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