Un gran lazo azul y blanco con forma de corazón, cinco ramos de flores y un balón firmado con condolencias por todos sus compañeros del club deportivo de Villanueva de la Cañada, en el que jugaba a fútbol 7 como portero, era todo el rastro este viernes a mediodía de David, el niño de origen rumano de 11 años acuchillado hasta la muerte a última hora de la tarde del jueves. Una «obsesión» , la de su supuesto agresor, el peruano Julio, de 23, quien padece autismo muy avanzado (grado 3, con una discapacidad del 70%, según su familia), le habría llevado a acabar con la vida del que, curiosamente, era el único amigo que tenía en el municipio. Julio huyó del lugar tras el crimen, a las 19.45 horas, y fue a pedir ayuda a sus familiares, explican a ABC fuentes policiales. Mientras, la Guardia Civil le buscaba por toda la localidad y el Summa-112 trasladaba al menor en un helicóptero, en estado crítico, al hospital 12 de Octubre, donde falleció nada más llegar. Lo había cosido a puñaladas en el cuello, la espalda y el tórax, dentro del centro cultural La Despernada y junto a la biblioteca Fernando Lázaro Carreter, adonde había ido a estudiar inglés.Este periódico ha podido saber que Julio se presentó junto a una tía en el hospital de Móstoles Rey Juan Carlos, donde explicaron que «había sufrido un brote psicótico». Se había cambiado de ropa; de hecho, la Guardia Civil tiene en su poder una mochila con restos de guantes de plástico que el joven habría utilizado para el crimen. También llevaba una cazadora. Este viernes, agentes de Criminalística peinaban los alrededores del parque de la Estrella, junto al escenario homicida, en busca de más guantes y del arma utilizada. Se sospecha que el detenido, con la ayuda de sus parientes, habría urdido una línea de defensa consistente en que tiene problemas mentales más allá del autismo. Noticia relacionada general No No Madrid Detenido el joven que mató a puñaladas a un niño de 11 años en una biblioteca Carlos HidalgoDe hecho, los médicos avisaron a los investigadores, que lo trasladaron a los calabozos del puesto de Boadilla del Monte, muy cercano, y desde allí decidieron llevarlo de nuevo al hospital de Móstoles, donde se encuentra mientras lo evalúan psiquiátricamente. El asesinato de un menor por parte de un adulto puede penarse con la prisión permanente revisable en España.Como se ha venido informando, los hechos se desencadenaron cuando David, vecino de Brunete, fue llevado por su madre, Anca, a las clases de inglés, algo habitual. Julio andaba por allí y vio que el menor iba al baño en un momento dado, instante en que él aprovechó para ir tras el que era hasta entonces su amigo y acuchillarle por la espalda. El niño fue hallado casi muerto en el habitáculo y rápidamente se dio la voz de alarma. Con tan mala suerte de que el padre, Gabriel, que se encontraba en misa celebrando el Jueves de Pascua de la Iglesia Ortodoxa, recibió la noticia en pleno oficio. Él, acompañado de numerosos compatriotas, corrió al lugar despavorido. El matrimonio tiene dos hijos más, una niña menor que el fallecido y un bebé de apenas unos meses.Julio, el presunto homicida ABCTodas las personas que conocían a David lo definen como alguien «muy tranquilo, un pan de Dios», que no se metía con nadie. De hecho, era el único de su grupo de amigos que había querido sumar a su pandilla a Julio. El sospechoso, explican en su entorno, «es alguien que decía cosas desagradables»: «Cuando falleció su abuela, me dijo que preferiría haber muerto él. Algunas veces manejaba cuchillos y dibujaba cosas oscuras», explica un conocido de ambos.Julio se peleó con sus amigos de entonces, más o menos de su edad, y comenzó a frecuentar por las tardes la plaza de España del municipio. Fue cuando empezó a acercarse al grupo de David. Hasta que hace un mes, aproximadamente, el menor le contó a otro chico: «Quiere ser mi novio o algo así. Ha pintado nuestras iniciales, ‘J y D’, en las paredes del ayuntamiento. Mi madre le ha dicho que no quiere que se junte más conmigo», explica este tercer joven a ABC.El detenido había cursado estudios en el instituto María Moliner y, según estos niños, «se había quejado de que los profesores no le prestaban atención ni le trataban acorde a su autismo». De hecho, se había cambiado a otro centro, el Sapere Aude, en Villanueva del Pardillo. «No me veo capaz de acabar el Bachillerato», había confesado, consciente de su problema. De hecho, parecía bastante más joven, incluso menor, y solía mentir con su edad, rebajándosela cuando alguien le preguntaba. Uno de los extremos que se investigan ahora es si además padecía algún tipo de retraso cognitivo más profundo. «Se sentía marginado, de alguna manera, como si le hicieran ‘bullying’, pero no era el caso de David, que era súper tranquilo y muy bueno, solo intentó integrarlo con sus amigos. Y mira cómo ha terminado», añade otro chico cercano a ambos.La Guardia Civil rastrea con perros lal zona del crimen en busca de vestigios José Ramón LadraMientras, frente al centro cultural que lo ha visto morir, un grupo de mujeres rumanas, todas de negro (por la Pascua y por el luto a raíz del crimen) no se explicaban por qué «alguien que es un peligro no estaba vigilado». Todas conocían al pequeño y se lamentan de su final. «Nadie se merece esto, pero David era especial, muy bueno, alegre, inteligente y tranquilo. Esta próxima semana habría cumplido los 12 años», dice una de ellas, llorando. Junto a ellas, entre flores colocadas por sus compañeros de pupitre, alguien ha escrito sobre el fondo blanco de la cinta con forma de corazón: «¡Vuela alto, angelito!». Un gran lazo azul y blanco con forma de corazón, cinco ramos de flores y un balón firmado con condolencias por todos sus compañeros del club deportivo de Villanueva de la Cañada, en el que jugaba a fútbol 7 como portero, era todo el rastro este viernes a mediodía de David, el niño de origen rumano de 11 años acuchillado hasta la muerte a última hora de la tarde del jueves. Una «obsesión» , la de su supuesto agresor, el peruano Julio, de 23, quien padece autismo muy avanzado (grado 3, con una discapacidad del 70%, según su familia), le habría llevado a acabar con la vida del que, curiosamente, era el único amigo que tenía en el municipio. Julio huyó del lugar tras el crimen, a las 19.45 horas, y fue a pedir ayuda a sus familiares, explican a ABC fuentes policiales. Mientras, la Guardia Civil le buscaba por toda la localidad y el Summa-112 trasladaba al menor en un helicóptero, en estado crítico, al hospital 12 de Octubre, donde falleció nada más llegar. Lo había cosido a puñaladas en el cuello, la espalda y el tórax, dentro del centro cultural La Despernada y junto a la biblioteca Fernando Lázaro Carreter, adonde había ido a estudiar inglés.Este periódico ha podido saber que Julio se presentó junto a una tía en el hospital de Móstoles Rey Juan Carlos, donde explicaron que «había sufrido un brote psicótico». Se había cambiado de ropa; de hecho, la Guardia Civil tiene en su poder una mochila con restos de guantes de plástico que el joven habría utilizado para el crimen. También llevaba una cazadora. Este viernes, agentes de Criminalística peinaban los alrededores del parque de la Estrella, junto al escenario homicida, en busca de más guantes y del arma utilizada. Se sospecha que el detenido, con la ayuda de sus parientes, habría urdido una línea de defensa consistente en que tiene problemas mentales más allá del autismo. Noticia relacionada general No No Madrid Detenido el joven que mató a puñaladas a un niño de 11 años en una biblioteca Carlos HidalgoDe hecho, los médicos avisaron a los investigadores, que lo trasladaron a los calabozos del puesto de Boadilla del Monte, muy cercano, y desde allí decidieron llevarlo de nuevo al hospital de Móstoles, donde se encuentra mientras lo evalúan psiquiátricamente. El asesinato de un menor por parte de un adulto puede penarse con la prisión permanente revisable en España.Como se ha venido informando, los hechos se desencadenaron cuando David, vecino de Brunete, fue llevado por su madre, Anca, a las clases de inglés, algo habitual. Julio andaba por allí y vio que el menor iba al baño en un momento dado, instante en que él aprovechó para ir tras el que era hasta entonces su amigo y acuchillarle por la espalda. El niño fue hallado casi muerto en el habitáculo y rápidamente se dio la voz de alarma. Con tan mala suerte de que el padre, Gabriel, que se encontraba en misa celebrando el Jueves de Pascua de la Iglesia Ortodoxa, recibió la noticia en pleno oficio. Él, acompañado de numerosos compatriotas, corrió al lugar despavorido. El matrimonio tiene dos hijos más, una niña menor que el fallecido y un bebé de apenas unos meses.Julio, el presunto homicida ABCTodas las personas que conocían a David lo definen como alguien «muy tranquilo, un pan de Dios», que no se metía con nadie. De hecho, era el único de su grupo de amigos que había querido sumar a su pandilla a Julio. El sospechoso, explican en su entorno, «es alguien que decía cosas desagradables»: «Cuando falleció su abuela, me dijo que preferiría haber muerto él. Algunas veces manejaba cuchillos y dibujaba cosas oscuras», explica un conocido de ambos.Julio se peleó con sus amigos de entonces, más o menos de su edad, y comenzó a frecuentar por las tardes la plaza de España del municipio. Fue cuando empezó a acercarse al grupo de David. Hasta que hace un mes, aproximadamente, el menor le contó a otro chico: «Quiere ser mi novio o algo así. Ha pintado nuestras iniciales, ‘J y D’, en las paredes del ayuntamiento. Mi madre le ha dicho que no quiere que se junte más conmigo», explica este tercer joven a ABC.El detenido había cursado estudios en el instituto María Moliner y, según estos niños, «se había quejado de que los profesores no le prestaban atención ni le trataban acorde a su autismo». De hecho, se había cambiado a otro centro, el Sapere Aude, en Villanueva del Pardillo. «No me veo capaz de acabar el Bachillerato», había confesado, consciente de su problema. De hecho, parecía bastante más joven, incluso menor, y solía mentir con su edad, rebajándosela cuando alguien le preguntaba. Uno de los extremos que se investigan ahora es si además padecía algún tipo de retraso cognitivo más profundo. «Se sentía marginado, de alguna manera, como si le hicieran ‘bullying’, pero no era el caso de David, que era súper tranquilo y muy bueno, solo intentó integrarlo con sus amigos. Y mira cómo ha terminado», añade otro chico cercano a ambos.La Guardia Civil rastrea con perros lal zona del crimen en busca de vestigios José Ramón LadraMientras, frente al centro cultural que lo ha visto morir, un grupo de mujeres rumanas, todas de negro (por la Pascua y por el luto a raíz del crimen) no se explicaban por qué «alguien que es un peligro no estaba vigilado». Todas conocían al pequeño y se lamentan de su final. «Nadie se merece esto, pero David era especial, muy bueno, alegre, inteligente y tranquilo. Esta próxima semana habría cumplido los 12 años», dice una de ellas, llorando. Junto a ellas, entre flores colocadas por sus compañeros de pupitre, alguien ha escrito sobre el fondo blanco de la cinta con forma de corazón: «¡Vuela alto, angelito!».
Un gran lazo azul y blanco con forma de corazón, cinco ramos de flores y un balón firmado con condolencias por todos sus compañeros del club deportivo de Villanueva de la Cañada, en el que jugaba a fútbol 7 como portero, era todo el rastro … este viernes a mediodía de David, el niño de origen rumano de 11 años acuchillado hasta la muerte a última hora de la tarde del jueves. Una «obsesión», la de su supuesto agresor, el peruano Julio, de 23, quien padece autismo muy avanzado (grado 3, con una discapacidad del 70%, según su familia), le habría llevado a acabar con la vida del que, curiosamente, era el único amigo que tenía en el municipio.
Julio huyó del lugar tras el crimen, a las 19.45 horas, y fue a pedir ayuda a sus familiares, explican a ABC fuentes policiales. Mientras, la Guardia Civil le buscaba por toda la localidad y el Summa-112 trasladaba al menor en un helicóptero, en estado crítico, al hospital 12 de Octubre, donde falleció nada más llegar. Lo había cosido a puñaladas en el cuello, la espalda y el tórax, dentro del centro cultural La Despernada y junto a la biblioteca Fernando Lázaro Carreter, adonde había ido a estudiar inglés.
Este periódico ha podido saber que Julio se presentó junto a una tía en el hospital de Móstoles Rey Juan Carlos, donde explicaron que «había sufrido un brote psicótico». Se había cambiado de ropa; de hecho, la Guardia Civil tiene en su poder una mochila con restos de guantes de plástico que el joven habría utilizado para el crimen. También llevaba una cazadora. Este viernes, agentes de Criminalística peinaban los alrededores del parque de la Estrella, junto al escenario homicida, en busca de más guantes y del arma utilizada. Se sospecha que el detenido, con la ayuda de sus parientes, habría urdido una línea de defensa consistente en que tiene problemas mentales más allá del autismo.
Noticia relacionada
De hecho, los médicos avisaron a los investigadores, que lo trasladaron a los calabozos del puesto de Boadilla del Monte, muy cercano, y desde allí decidieron llevarlo de nuevo al hospital de Móstoles, donde se encuentra mientras lo evalúan psiquiátricamente. El asesinato de un menor por parte de un adulto puede penarse con la prisión permanente revisable en España.
Como se ha venido informando, los hechos se desencadenaron cuando David, vecino de Brunete, fue llevado por su madre, Anca, a las clases de inglés, algo habitual. Julio andaba por allí y vio que el menor iba al baño en un momento dado, instante en que él aprovechó para ir tras el que era hasta entonces su amigo y acuchillarle por la espalda. El niño fue hallado casi muerto en el habitáculo y rápidamente se dio la voz de alarma. Con tan mala suerte de que el padre, Gabriel, que se encontraba en misa celebrando el Jueves de Pascua de la Iglesia Ortodoxa, recibió la noticia en pleno oficio. Él, acompañado de numerosos compatriotas, corrió al lugar despavorido. El matrimonio tiene dos hijos más, una niña menor que el fallecido y un bebé de apenas unos meses.

(ABC)
Todas las personas que conocían a David lo definen como alguien «muy tranquilo, un pan de Dios», que no se metía con nadie. De hecho, era el único de su grupo de amigos que había querido sumar a su pandilla a Julio. El sospechoso, explican en su entorno, «es alguien que decía cosas desagradables»: «Cuando falleció su abuela, me dijo que preferiría haber muerto él. Algunas veces manejaba cuchillos y dibujaba cosas oscuras», explica un conocido de ambos.
Julio se peleó con sus amigos de entonces, más o menos de su edad, y comenzó a frecuentar por las tardes la plaza de España del municipio. Fue cuando empezó a acercarse al grupo de David. Hasta que hace un mes, aproximadamente, el menor le contó a otro chico: «Quiere ser mi novio o algo así. Ha pintado nuestras iniciales, ‘J y D’, en las paredes del ayuntamiento. Mi madre le ha dicho que no quiere que se junte más conmigo», explica este tercer joven a ABC.
El detenido había cursado estudios en el instituto María Moliner y, según estos niños, «se había quejado de que los profesores no le prestaban atención ni le trataban acorde a su autismo». De hecho, se había cambiado a otro centro, el Sapere Aude, en Villanueva del Pardillo. «No me veo capaz de acabar el Bachillerato», había confesado, consciente de su problema. De hecho, parecía bastante más joven, incluso menor, y solía mentir con su edad, rebajándosela cuando alguien le preguntaba. Uno de los extremos que se investigan ahora es si además padecía algún tipo de retraso cognitivo más profundo. «Se sentía marginado, de alguna manera, como si le hicieran ‘bullying’, pero no era el caso de David, que era súper tranquilo y muy bueno, solo intentó integrarlo con sus amigos. Y mira cómo ha terminado», añade otro chico cercano a ambos.

(José Ramón Ladra)
Mientras, frente al centro cultural que lo ha visto morir, un grupo de mujeres rumanas, todas de negro (por la Pascua y por el luto a raíz del crimen) no se explicaban por qué «alguien que es un peligro no estaba vigilado». Todas conocían al pequeño y se lamentan de su final. «Nadie se merece esto, pero David era especial, muy bueno, alegre, inteligente y tranquilo. Esta próxima semana habría cumplido los 12 años», dice una de ellas, llorando. Junto a ellas, entre flores colocadas por sus compañeros de pupitre, alguien ha escrito sobre el fondo blanco de la cinta con forma de corazón: «¡Vuela alto, angelito!».
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