El Papa ha escrito una carta a los lefebvrianos para intentar detener el nuevo cisma en el que incurrirán este mismo miércoles. León XIV apela directamente a «la autoridad recibida de Cristo» para solicitarles que no ordenen obispos sin su permiso y les ofrece a cambio emprender «un camino de diálogo y entendimiento» con la Santa Sede. La carta tiene un enorme valor simbólico: es la primera vez que les escribe el Pontífice , pues hasta ahora la relación entre esta institución y la Santa Sede ha sido a través de intermediarios. El gesto es diferente del que ´puso en marcha Juan Pablo II en junio de 1988, para intentar parar los pies a Marcel Lefebvre horas antes de que ordenara nuevos obispos sin su permiso. El grupo tradicionalista ha convocado para este 1 de julio una ordenación en su sede de Écône (Suiza), de cuatro nuevos obispos sin el permiso del Papa . Se trata de un gesto prohibido por el derecho canónico que, al incluir una desobediencia explícita y grave al Papa, se castiga con excomunión automática. Ésta acarreará además la declaración del cisma, que afectará al menos a los nuevos obispos y a quienes los hayan ordenado.Noticia relacionada general No No El Papa decreta la expulsión de un cura de Alicante por no reconocerle y criticarle José Luis FernándezLa misiva del Papa ha sido enviada al sacerdote italiano Davide Pagliarani, actual superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre. Sin embargo, el contenido de la carta se extiende «a los obispos, sacerdotes, seminaristas y fieles vinculados» a esta institución tradicionalista. Se trata de un máximo de 500.000 o 600.000 fieles, muy convencidos. Según sus propias estadísticas, los lefebvrianos tienen dos obispos (mañana podrían tener cuatro más), 737 sacerdotes, 260 seminaristas, 233 religiosos y 250 monjas.Primera carta a lefebvrianosEn su breve texto, León XIV comienza elogiando algunos elementos de la espiritualidad que profesan los lefebvrianos, como «el apego a la vida litúrgica, el compromiso con la formación sacerdotal, el celo apostólico y el deseo de fidelidad a la Tradición». También evita con delicadeza hacer la lista de los elementos católicos que ellos rechazan, por ejemplo sus duras críticas al diálogo con otras religiones, a la libertad religiosa o al respeto a la laicidad de las instituciones civiles.«Os ruego y os pido de todo corazón: ¡volved sobre vuestros pasos!»«Con este espíritu, y lleno de afecto cristiano, os ruego y os pido de todo corazón: ¡volved sobre vuestros pasos!», implora con tono solemne. «Por la autoridad recibida de Cristo, con el corazón afligido, pero aún lleno de esperanza, siento el deber de pediros que desistáis de vuestra intención», añade León XIV.El Papa pide que se tenga en cuenta «el bien espiritual de los fieles, pues el acto cismático que cometeríais les privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida, de los sacramentos que aman y buscan para su santificación». Se refiere en este caso a que no podrían administrar válidamente los sacramentos de la confesión y el matrimonio.Además, la mención al «acto cismático» no es indiferente, pues confirma personalmente lo que les advirtió en febrero el cardenal Víctor Manuel Fernández , prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe: ordenar nuevos obispos sin su permiso les pondría fuera de la Iglesia católica. «La Iglesia está dispuesta a emprender un camino de diálogo y entendimiento que el Espíritu Santo puede hacer posible y fecundo», añade. El 19 de febrero, Pagliarani rechazó la propuesta de la Santa Sede de comenzar un proceso de diálogo, pues fracasó el que ya mantuvieron entre 2009 y 2011. «Ambos sabemos de antemano que no podemos ponernos de acuerdo en materia doctrinal, con especial referencia a las orientaciones fundamentales adoptadas tras el Concilio Vaticano II», respondió a Fernández en febrero. «Que el Señor ilumine vuestras conciencias y despierte vuestros corazones», apela el Papa este martes. La misiva lleva fecha del 29 de junio, fiesta del apóstol San Pedro, y no la del día en que ha sido difundida, 30 de junio, también para no hacerla coincidir con el aniversario del cisma de Lefebvre de 1988, cuando ordenó cuatro obispos desobedeciendo a Juan Pablo II.La carta de Ratzinger para parar el cismaA diferencia de la carta de hoy, en aquella ocasión, el Papa evitó intervenir personalmente en la cuestión y quien se dirigió a ellos fue el cardenal Joseph Ratzinger , entonces prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. En aquella ocasión, el día antes de las ordenaciones, Ratzinger envió un ardiente telegrama al arzobispo Lefebvre. «Por amor de Cristo y de su Iglesia, el Santo Padre (Juan Pablo II) le solicita de modo paterno y decidido que venga a Roma hoy mismo sin proceder a las ordenaciones episcopales del 30 de junio que usted ha anunciado», recitaba el telegrama. «Encomienda a los santos apóstoles Pedro y Pablo que usted no traicione la investidura episcopal que recibió ni el juramento que prestó de ser fiel al Papa, sucesor de Pedro. Pide a Dios que usted no guíe al rebaño por caminos equivocados y no divida a quienes Jesucristo vino a reunir», escribió.Lefebvrianos responden al PapaLefebvre no respondió entonces al telegrama de Ratzinger y un día más tarde procedió a la ordenación. Esta vez, todo apunta a que también procederán a la ordenación, pero al menos sí han contestado al mensaje de León XIV unas horas después de recibirlo. Firma la respuesta su superior general, el sacerdote Davide Pagliarani , quien solicita al Pontífice que no se precipite y que «se tome el tiempo necesario» antes de declarar el cisma. Le advierte que ya en 1988 un Papa les declaró cismáticos, y que el hecho de que ahora otro Papa les escriba es una prueba de que esta institución «no es cismática ni hostil a la Iglesia».La petición refleja el debate interno en la Santa Sede sobre si se limitará una excomunión y la posible declaración de cisma a los cuatro nuevos obispos y a los dos que celebren la ordenación, o que la extienda también a los responsables de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X o a los varios cientos de miles de feligreses que comulgan con la institución.El superior de los lefebvrianos explica que han decidido dar este paso y ordenar unilateralmente obispos porque «en las circunstancias actuales, les parece un deber preciso hacer todo lo posible por recomponer la túnica de Cristo», en referencia a reconstruir la unidad de la Iglesia que, según su perspectiva, está «desgarrada por fuerzas y presiones incompatibles con un espíritu auténticamente católico». «Le pido que considere la autenticidad de esta intención antes de tomar una decisión sobre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Aún no es demasiado tarde», escribe. « Lejos de nosotros la idea de separarnos de la Iglesia Romana ; al contrario, deseamos servirla mediante medios extraordinarios, como se ayuda a una madre que atraviesa una grave dificultad y necesita una ayuda particular que no todos comprenden. Pero estoy seguro de que el Santo Padre podría comprenderlo», subraya Pagliarani. Por «medios extraordinarios» se refiere a esta ordenación unilateral.Las condiciones de Benedicto XVIPagliarani recuerda a León XIV que en 2009 la Santa Sede retiró la declaración de cisma de 1988. Olvida mencionar que Benedicto XVI retiró la excomunión después de que los obispos lefebvrianos excomulgados le manifestaran por escrito su «malestar espiritual a causa de la sanción». El Papa cumplió ese gesto « confiando en el compromiso que expresaron en la citada carta de no escatimar ningún esfuerzo para profundizar, en las conversaciones necesarias con las autoridades de la Santa Sede, en las cuestiones aún pendientes, para llegar pronto a una solución plena y satisfactoria del problema».«Un gesto de comprensión por parte de Vuestra Santidad, lejos de perjudicar la unidad, sólo podrá manifestar ante el mundo y ante todos los cristianos su preocupación por la unidad y su bondad de padre».También Pagliarani le recuerda que los dos obispos que nombró la Santa Sede para mediar con ellos «reconocieron el espíritu profundamente católico de la Fraternidad» y lo manifestaron públicamente.«Un día, todas las dificultades entre la Santa Sede y la Fraternidad quedarán resueltas. Un gesto de comprensión por parte de Vuestra Santidad, lejos de perjudicar la unidad, sólo podrá manifestar ante el mundo y ante todos los cristianos su preocupación por la unidad y su bondad de padre», añade. «Nunca es demasiado tarde», advierte al Papa.Las palabras de la carta muestran gran devoción hacia el Papa. Pero no hay rastro de su intención de obedecerle y detener las ordenaciones. En cuestión de horas se sabrá si los herederos de Lefebvre atienden al ruego del primer Papa que les escribe directamente. En Écône todo está listo para que este miércoles 1 de julio a las 9 de la mañana sean ordenados cuatro obispos sin el permiso de León XIV. Hoy son católicos. Mañana, quizá no. El Papa ha escrito una carta a los lefebvrianos para intentar detener el nuevo cisma en el que incurrirán este mismo miércoles. León XIV apela directamente a «la autoridad recibida de Cristo» para solicitarles que no ordenen obispos sin su permiso y les ofrece a cambio emprender «un camino de diálogo y entendimiento» con la Santa Sede. La carta tiene un enorme valor simbólico: es la primera vez que les escribe el Pontífice , pues hasta ahora la relación entre esta institución y la Santa Sede ha sido a través de intermediarios. El gesto es diferente del que ´puso en marcha Juan Pablo II en junio de 1988, para intentar parar los pies a Marcel Lefebvre horas antes de que ordenara nuevos obispos sin su permiso. El grupo tradicionalista ha convocado para este 1 de julio una ordenación en su sede de Écône (Suiza), de cuatro nuevos obispos sin el permiso del Papa . Se trata de un gesto prohibido por el derecho canónico que, al incluir una desobediencia explícita y grave al Papa, se castiga con excomunión automática. Ésta acarreará además la declaración del cisma, que afectará al menos a los nuevos obispos y a quienes los hayan ordenado.Noticia relacionada general No No El Papa decreta la expulsión de un cura de Alicante por no reconocerle y criticarle José Luis FernándezLa misiva del Papa ha sido enviada al sacerdote italiano Davide Pagliarani, actual superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre. Sin embargo, el contenido de la carta se extiende «a los obispos, sacerdotes, seminaristas y fieles vinculados» a esta institución tradicionalista. Se trata de un máximo de 500.000 o 600.000 fieles, muy convencidos. Según sus propias estadísticas, los lefebvrianos tienen dos obispos (mañana podrían tener cuatro más), 737 sacerdotes, 260 seminaristas, 233 religiosos y 250 monjas.Primera carta a lefebvrianosEn su breve texto, León XIV comienza elogiando algunos elementos de la espiritualidad que profesan los lefebvrianos, como «el apego a la vida litúrgica, el compromiso con la formación sacerdotal, el celo apostólico y el deseo de fidelidad a la Tradición». También evita con delicadeza hacer la lista de los elementos católicos que ellos rechazan, por ejemplo sus duras críticas al diálogo con otras religiones, a la libertad religiosa o al respeto a la laicidad de las instituciones civiles.«Os ruego y os pido de todo corazón: ¡volved sobre vuestros pasos!»«Con este espíritu, y lleno de afecto cristiano, os ruego y os pido de todo corazón: ¡volved sobre vuestros pasos!», implora con tono solemne. «Por la autoridad recibida de Cristo, con el corazón afligido, pero aún lleno de esperanza, siento el deber de pediros que desistáis de vuestra intención», añade León XIV.El Papa pide que se tenga en cuenta «el bien espiritual de los fieles, pues el acto cismático que cometeríais les privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida, de los sacramentos que aman y buscan para su santificación». Se refiere en este caso a que no podrían administrar válidamente los sacramentos de la confesión y el matrimonio.Además, la mención al «acto cismático» no es indiferente, pues confirma personalmente lo que les advirtió en febrero el cardenal Víctor Manuel Fernández , prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe: ordenar nuevos obispos sin su permiso les pondría fuera de la Iglesia católica. «La Iglesia está dispuesta a emprender un camino de diálogo y entendimiento que el Espíritu Santo puede hacer posible y fecundo», añade. El 19 de febrero, Pagliarani rechazó la propuesta de la Santa Sede de comenzar un proceso de diálogo, pues fracasó el que ya mantuvieron entre 2009 y 2011. «Ambos sabemos de antemano que no podemos ponernos de acuerdo en materia doctrinal, con especial referencia a las orientaciones fundamentales adoptadas tras el Concilio Vaticano II», respondió a Fernández en febrero. «Que el Señor ilumine vuestras conciencias y despierte vuestros corazones», apela el Papa este martes. La misiva lleva fecha del 29 de junio, fiesta del apóstol San Pedro, y no la del día en que ha sido difundida, 30 de junio, también para no hacerla coincidir con el aniversario del cisma de Lefebvre de 1988, cuando ordenó cuatro obispos desobedeciendo a Juan Pablo II.La carta de Ratzinger para parar el cismaA diferencia de la carta de hoy, en aquella ocasión, el Papa evitó intervenir personalmente en la cuestión y quien se dirigió a ellos fue el cardenal Joseph Ratzinger , entonces prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. En aquella ocasión, el día antes de las ordenaciones, Ratzinger envió un ardiente telegrama al arzobispo Lefebvre. «Por amor de Cristo y de su Iglesia, el Santo Padre (Juan Pablo II) le solicita de modo paterno y decidido que venga a Roma hoy mismo sin proceder a las ordenaciones episcopales del 30 de junio que usted ha anunciado», recitaba el telegrama. «Encomienda a los santos apóstoles Pedro y Pablo que usted no traicione la investidura episcopal que recibió ni el juramento que prestó de ser fiel al Papa, sucesor de Pedro. Pide a Dios que usted no guíe al rebaño por caminos equivocados y no divida a quienes Jesucristo vino a reunir», escribió.Lefebvrianos responden al PapaLefebvre no respondió entonces al telegrama de Ratzinger y un día más tarde procedió a la ordenación. Esta vez, todo apunta a que también procederán a la ordenación, pero al menos sí han contestado al mensaje de León XIV unas horas después de recibirlo. Firma la respuesta su superior general, el sacerdote Davide Pagliarani , quien solicita al Pontífice que no se precipite y que «se tome el tiempo necesario» antes de declarar el cisma. Le advierte que ya en 1988 un Papa les declaró cismáticos, y que el hecho de que ahora otro Papa les escriba es una prueba de que esta institución «no es cismática ni hostil a la Iglesia».La petición refleja el debate interno en la Santa Sede sobre si se limitará una excomunión y la posible declaración de cisma a los cuatro nuevos obispos y a los dos que celebren la ordenación, o que la extienda también a los responsables de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X o a los varios cientos de miles de feligreses que comulgan con la institución.El superior de los lefebvrianos explica que han decidido dar este paso y ordenar unilateralmente obispos porque «en las circunstancias actuales, les parece un deber preciso hacer todo lo posible por recomponer la túnica de Cristo», en referencia a reconstruir la unidad de la Iglesia que, según su perspectiva, está «desgarrada por fuerzas y presiones incompatibles con un espíritu auténticamente católico». «Le pido que considere la autenticidad de esta intención antes de tomar una decisión sobre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Aún no es demasiado tarde», escribe. « Lejos de nosotros la idea de separarnos de la Iglesia Romana ; al contrario, deseamos servirla mediante medios extraordinarios, como se ayuda a una madre que atraviesa una grave dificultad y necesita una ayuda particular que no todos comprenden. Pero estoy seguro de que el Santo Padre podría comprenderlo», subraya Pagliarani. Por «medios extraordinarios» se refiere a esta ordenación unilateral.Las condiciones de Benedicto XVIPagliarani recuerda a León XIV que en 2009 la Santa Sede retiró la declaración de cisma de 1988. Olvida mencionar que Benedicto XVI retiró la excomunión después de que los obispos lefebvrianos excomulgados le manifestaran por escrito su «malestar espiritual a causa de la sanción». El Papa cumplió ese gesto « confiando en el compromiso que expresaron en la citada carta de no escatimar ningún esfuerzo para profundizar, en las conversaciones necesarias con las autoridades de la Santa Sede, en las cuestiones aún pendientes, para llegar pronto a una solución plena y satisfactoria del problema».«Un gesto de comprensión por parte de Vuestra Santidad, lejos de perjudicar la unidad, sólo podrá manifestar ante el mundo y ante todos los cristianos su preocupación por la unidad y su bondad de padre».También Pagliarani le recuerda que los dos obispos que nombró la Santa Sede para mediar con ellos «reconocieron el espíritu profundamente católico de la Fraternidad» y lo manifestaron públicamente.«Un día, todas las dificultades entre la Santa Sede y la Fraternidad quedarán resueltas. Un gesto de comprensión por parte de Vuestra Santidad, lejos de perjudicar la unidad, sólo podrá manifestar ante el mundo y ante todos los cristianos su preocupación por la unidad y su bondad de padre», añade. «Nunca es demasiado tarde», advierte al Papa.Las palabras de la carta muestran gran devoción hacia el Papa. Pero no hay rastro de su intención de obedecerle y detener las ordenaciones. En cuestión de horas se sabrá si los herederos de Lefebvre atienden al ruego del primer Papa que les escribe directamente. En Écône todo está listo para que este miércoles 1 de julio a las 9 de la mañana sean ordenados cuatro obispos sin el permiso de León XIV. Hoy son católicos. Mañana, quizá no.
El Papa ha escrito una carta a los lefebvrianos para intentar detener el nuevo cisma en el que incurrirán este mismo miércoles. León XIV apela directamente a «la autoridad recibida de Cristo» para solicitarles que no ordenen obispos sin su permiso y les ofrece a … cambio emprender «un camino de diálogo y entendimiento» con la Santa Sede.
La carta tiene un enorme valor simbólico: es la primera vez que les escribe el Pontífice, pues hasta ahora la relación entre esta institución y la Santa Sede ha sido a través de intermediarios. El gesto es diferente del que ´puso en marcha Juan Pablo II en junio de 1988, para intentar parar los pies a Marcel Lefebvre horas antes de que ordenara nuevos obispos sin su permiso.
El grupo tradicionalista ha convocado para este 1 de julio una ordenación en su sede de Écône (Suiza), de cuatro nuevos obispos sin el permiso del Papa. Se trata de un gesto prohibido por el derecho canónico que, al incluir una desobediencia explícita y grave al Papa, se castiga con excomunión automática. Ésta acarreará además la declaración del cisma, que afectará al menos a los nuevos obispos y a quienes los hayan ordenado.
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La misiva del Papa ha sido enviada al sacerdote italiano Davide Pagliarani, actual superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre. Sin embargo, el contenido de la carta se extiende «a los obispos, sacerdotes, seminaristas y fieles vinculados» a esta institución tradicionalista. Se trata de un máximo de 500.000 o 600.000 fieles, muy convencidos. Según sus propias estadísticas, los lefebvrianos tienen dos obispos (mañana podrían tener cuatro más), 737 sacerdotes, 260 seminaristas, 233 religiosos y 250 monjas.
Primera carta a lefebvrianos
En su breve texto, León XIV comienza elogiando algunos elementos de la espiritualidad que profesan los lefebvrianos, como «el apego a la vida litúrgica, el compromiso con la formación sacerdotal, el celo apostólico y el deseo de fidelidad a la Tradición». También evita con delicadeza hacer la lista de los elementos católicos que ellos rechazan, por ejemplo sus duras críticas al diálogo con otras religiones, a la libertad religiosa o al respeto a la laicidad de las instituciones civiles.
«Os ruego y os pido de todo corazón: ¡volved sobre vuestros pasos!»
«Con este espíritu, y lleno de afecto cristiano, os ruego y os pido de todo corazón: ¡volved sobre vuestros pasos!», implora con tono solemne. «Por la autoridad recibida de Cristo, con el corazón afligido, pero aún lleno de esperanza, siento el deber de pediros que desistáis de vuestra intención», añade León XIV.
El Papa pide que se tenga en cuenta «el bien espiritual de los fieles, pues el acto cismático que cometeríais les privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida, de los sacramentos que aman y buscan para su santificación». Se refiere en este caso a que no podrían administrar válidamente los sacramentos de la confesión y el matrimonio.
Además, la mención al «acto cismático» no es indiferente, pues confirma personalmente lo que les advirtió en febrero el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe: ordenar nuevos obispos sin su permiso les pondría fuera de la Iglesia católica.
«La Iglesia está dispuesta a emprender un camino de diálogo y entendimiento que el Espíritu Santo puede hacer posible y fecundo», añade. El 19 de febrero, Pagliarani rechazó la propuesta de la Santa Sede de comenzar un proceso de diálogo, pues fracasó el que ya mantuvieron entre 2009 y 2011. «Ambos sabemos de antemano que no podemos ponernos de acuerdo en materia doctrinal, con especial referencia a las orientaciones fundamentales adoptadas tras el Concilio Vaticano II», respondió a Fernández en febrero.
«Que el Señor ilumine vuestras conciencias y despierte vuestros corazones», apela el Papa este martes. La misiva lleva fecha del 29 de junio, fiesta del apóstol San Pedro, y no la del día en que ha sido difundida, 30 de junio, también para no hacerla coincidir con el aniversario del cisma de Lefebvre de 1988, cuando ordenó cuatro obispos desobedeciendo a Juan Pablo II.
La carta de Ratzinger para parar el cisma
A diferencia de la carta de hoy, en aquella ocasión, el Papa evitó intervenir personalmente en la cuestión y quien se dirigió a ellos fue el cardenal Joseph Ratzinger, entonces prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. En aquella ocasión, el día antes de las ordenaciones, Ratzinger envió un ardiente telegrama al arzobispo Lefebvre.
«Por amor de Cristo y de su Iglesia, el Santo Padre (Juan Pablo II) le solicita de modo paterno y decidido que venga a Roma hoy mismo sin proceder a las ordenaciones episcopales del 30 de junio que usted ha anunciado», recitaba el telegrama. «Encomienda a los santos apóstoles Pedro y Pablo que usted no traicione la investidura episcopal que recibió ni el juramento que prestó de ser fiel al Papa, sucesor de Pedro. Pide a Dios que usted no guíe al rebaño por caminos equivocados y no divida a quienes Jesucristo vino a reunir», escribió.
Lefebvrianos responden al Papa
Lefebvre no respondió entonces al telegrama de Ratzinger y un día más tarde procedió a la ordenación. Esta vez, todo apunta a que también procederán a la ordenación, pero al menos sí han contestado al mensaje de León XIV unas horas después de recibirlo.
Firma la respuesta su superior general, el sacerdote Davide Pagliarani, quien solicita al Pontífice que no se precipite y que «se tome el tiempo necesario» antes de declarar el cisma. Le advierte que ya en 1988 un Papa les declaró cismáticos, y que el hecho de que ahora otro Papa les escriba es una prueba de que esta institución «no es cismática ni hostil a la Iglesia».
La petición refleja el debate interno en la Santa Sede sobre si se limitará una excomunión y la posible declaración de cisma a los cuatro nuevos obispos y a los dos que celebren la ordenación, o que la extienda también a los responsables de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X o a los varios cientos de miles de feligreses que comulgan con la institución.
El superior de los lefebvrianos explica que han decidido dar este paso y ordenar unilateralmente obispos porque «en las circunstancias actuales, les parece un deber preciso hacer todo lo posible por recomponer la túnica de Cristo», en referencia a reconstruir la unidad de la Iglesia que, según su perspectiva, está «desgarrada por fuerzas y presiones incompatibles con un espíritu auténticamente católico».
«Le pido que considere la autenticidad de esta intención antes de tomar una decisión sobre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Aún no es demasiado tarde», escribe.
«Lejos de nosotros la idea de separarnos de la Iglesia Romana; al contrario, deseamos servirla mediante medios extraordinarios, como se ayuda a una madre que atraviesa una grave dificultad y necesita una ayuda particular que no todos comprenden. Pero estoy seguro de que el Santo Padre podría comprenderlo», subraya Pagliarani. Por «medios extraordinarios» se refiere a esta ordenación unilateral.
Las condiciones de Benedicto XVI
Pagliarani recuerda a León XIV que en 2009 la Santa Sede retiró la declaración de cisma de 1988. Olvida mencionar que Benedicto XVI retiró la excomunión después de que los obispos lefebvrianos excomulgados le manifestaran por escrito su «malestar espiritual a causa de la sanción». El Papa cumplió ese gesto «confiando en el compromiso que expresaron en la citada carta de no escatimar ningún esfuerzo para profundizar, en las conversaciones necesarias con las autoridades de la Santa Sede, en las cuestiones aún pendientes, para llegar pronto a una solución plena y satisfactoria del problema».
«Un gesto de comprensión por parte de Vuestra Santidad, lejos de perjudicar la unidad, sólo podrá manifestar ante el mundo y ante todos los cristianos su preocupación por la unidad y su bondad de padre».
También Pagliarani le recuerda que los dos obispos que nombró la Santa Sede para mediar con ellos «reconocieron el espíritu profundamente católico de la Fraternidad» y lo manifestaron públicamente.
«Un día, todas las dificultades entre la Santa Sede y la Fraternidad quedarán resueltas. Un gesto de comprensión por parte de Vuestra Santidad, lejos de perjudicar la unidad, sólo podrá manifestar ante el mundo y ante todos los cristianos su preocupación por la unidad y su bondad de padre», añade. «Nunca es demasiado tarde», advierte al Papa.
Las palabras de la carta muestran gran devoción hacia el Papa. Pero no hay rastro de su intención de obedecerle y detener las ordenaciones. En cuestión de horas se sabrá si los herederos de Lefebvre atienden al ruego del primer Papa que les escribe directamente. En Écône todo está listo para que este miércoles 1 de julio a las 9 de la mañana sean ordenados cuatro obispos sin el permiso de León XIV. Hoy son católicos. Mañana, quizá no.
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