Tras más de diez días de una intensa ola de calor, Francia respira aliviada ante la bajada temporal de las temperaturas, que se desplazan ahora hacia el este de Europa. Pero la resaca por el arranque sofocante del verano se nota con la preocupación que hay en el país vecino por el aumento de la mortalidad a causa de las deshidrataciones, golpes de calor y ahogamientos. La opinión pública gala teme que este año se reproduzca un verano tórrido y trágico como el de 2003, en que más de 15.000 personas murieron a causa de los termómetros en rojo.A diferencia de lo que ocurre en España con el contador del Instituto de Salud Carlos III, la Administración francesa no dispone de datos fidedignos ni actualizados constantemente de los muertos por el calor. Varios indicios, sin embargo, apuntan a un importante incremento de los fallecidos debido a las altas temperaturas .El organismo Salud Pública informó el domingo de que entre el 24 y el 28 de junio se produjeron 1.000 fallecidos más que durante el mismo periodo en los meses de abril y mayo. Es un primer balance provisional y que no distingue entre las defunciones relacionadas de manera directa o indirecta con la ola calurosa, y aquellas que se debieron a otros motivos. Con datos un poco más exactos, este martes se supo que un anterior anticiclón sofocante a finales de mayo ya había causado al menos 300 decesos en la franja noroeste del territorio galo.Noticia relacionada datos No No Más grados, menos muertes: la resistencia ante las olas de calor Ana I. MartínezOtro detalle, más que preocupante, es la situación de las morgues en París. Las dos estructuras de la capital «están completas desde hace dos días», reconoció la delegada general de la Federación Nacional de las Funerarias, Élisabeth Charrier, en una entrevista publicada el lunes en el diario ‘Le Figaro’. Eso obligó a que transportaran los cadáveres de muchos parisinos a la periferia de la ciudad. Y sus familiares tuvieron que desplazarse hasta ahí para despedirse de ellos.«Hicimos un sondeo con empresas repartidas por todo el territorio y el porcentaje de ocupación es del 66%», explicó Chartier. Durante este mismo periodo del año, el nivel de ocupación de las morgues suele ser del 30% o del 45%, por lo que la situación actual refleja una subida considerable y una situación inquietante, sobre todo en las grandes ciudades. A pesar de ello, «no creo que podamos hablar de una saturación, sino de una fuerte actividad», sostuvo la responsable de la patronal de ese sector.El precedente de 2003En las páginas del rotativo conservador galo, Chartier explicó que por ahora no contemplan la creación de una morgue gigante, como sí sucedió en 2003 cuando tuvieron que habilitar un espacio especial para los cadáveres en Rungis, en el mercado de mayoristas más grande de Europa. Pese al precedente de hace 23 años en que las temperaturas sofocantes causaron estragos en el país vecino, la reciente ola calurosa —comportó que el 24 de junio se registrara la temperatura media más elevada en Francia desde 1947, cuando empezó a medirse de manera sistemática— evidenció lo poco preparado que está el país vecino ante el cambio climático.La sociedad francesa no solo está menos acostumbrada al calor que la española o la italiana, sino que en numerosas casas y servicios públicos esenciales (hospitales, escuelas…) no cuentan con aire acondicionado. Eso se suma al problema de la densidad urbana en París —es una de las ciudades más densamente pobladas en el mundo—, donde numerosas viviendas no están bien aisladas climáticamente.La organización SOS Médecins, que interviene en los domicilios, observó el pasado fin de semana un aumento de más del triple de los fallecimientos en esas circunstanciasPor ese motivo, las autoridades temen en particular por la situación de las personas mayores que viven solas. La organización SOS Médecins, que interviene en los domicilios, observó el pasado fin de semana un aumento de más del triple de los fallecimientos en esas circunstancias. Se trata de un incremento inquietante, pero inferior a la situación de hace 23 años. Entonces, ese indicador llegó a ser diez veces más elevado de lo normal.«Aunque la ola de calor puede compararse a nivel meteorológico con la de 2003, no creo que la situación sanitaria sea la misma», aseguró la ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, a la cadena BFM TV. Ante el anticiclón sofocante, el Gobierno de Emmanuel Macron (presidente) y Sébastien Lecornu (primer ministro) decretó la semana pasada el mayor nivel de movilización de los profesionales médicos y hospitalarios. Lo ha mantenido para esta semana pese a la bajada de las temperaturas hasta el sábado, cuando está previsto que vuelvan a subir. También autorizó un pedido para instalar 30.000 ventiladores en los hospitales.Moción de censuraPese a esas medidas, el Ejecutivo macronista ha recibido numerosas críticas por su gestión de esta crisis climática, tanto de la oposición como de la sociedad civil. El grupo de Los Ecologistas en la Asamblea Nacional presentó este martes una moción de censura, que probablemente se debatirá a principios de julio y que cuenta con pocas opciones de hacer caer al Gobierno. Los verdes han impulsado esa medida para denunciar «la falta de preparación no solo ante la reciente ola de calor, sino también ante las que habrá en las próximas semanas». Según esa formación, las altas temperaturas pueden provocar este verano hasta 10.000 muertos en el país vecino. Es una cifra alarmante, pero no del todo inverosímil teniendo en cuenta los precedentes del pasado.Lo peor de la ola de calor que está afectando a Europa desde la semana pasada, la más severa jamás registrada y que habría sido «prácticamente imposible» a estas alturas del año sin el cambio climático, según el grupo de científicos World Weather Attribution, se desplaza ahora hacia el este. Hay avisos rojos por calor extremo en Hungría, Polonia, Rumanía, Serbia, Croacia, Eslovaquia y Bosnia Herzegovina. El calor ya ha dejado registros inéditos en Polonia, República Checa y Alemania a medida que avanzaba hacia el este en los últimos días. Por ejemplo, Eslovaquia ha establecido una nueva marca de temperatura máxima al alcanzar los 40,5° en una ciudad fronteriza del sur. En el centro de Hungría, en la ciudad de Aszod, se llegaron a los 41,8°. Y Belgrado (Serbia) y Bucarest (Rumanía) alcanzaron el lunes los 38° y 37° respectivamente.Hay avisos rojos por calor extremo en Hungría, Polonia, Rumanía, Serbia, Croacia, Eslovaquia y Bosnia Herzegovina En Alemania ya no solo se trata de las temperaturas por encima de los 40 grados, sino que las noches han sido muy calurosas: el municipio de Kubschütz registró en su momento más ‘fresco’ del día hasta 29,4 grados, algo nunca registrado en territorio germano. En Leipzig se han registrado imágenes que muestran cómo las juntas entre los rieles y el asfalto se han derretido, impidiendo el paso de los trenes por la red ferroviaria, lo que llevó a las autoridades a suspender el servicio de tranvías. Subirán el viernesEn España, el ascenso generalizado de las temperaturas se espera en la recta final de la semana, según las predicciones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Probablemente las temperaturas empezarán a ser más altas a partir del viernes, superándose los 36ºC de forma prácticamente generalizada en la Península y Baleares, según el portavoz del organismo, Rubén del Campo. Tras más de diez días de una intensa ola de calor, Francia respira aliviada ante la bajada temporal de las temperaturas, que se desplazan ahora hacia el este de Europa. Pero la resaca por el arranque sofocante del verano se nota con la preocupación que hay en el país vecino por el aumento de la mortalidad a causa de las deshidrataciones, golpes de calor y ahogamientos. La opinión pública gala teme que este año se reproduzca un verano tórrido y trágico como el de 2003, en que más de 15.000 personas murieron a causa de los termómetros en rojo.A diferencia de lo que ocurre en España con el contador del Instituto de Salud Carlos III, la Administración francesa no dispone de datos fidedignos ni actualizados constantemente de los muertos por el calor. Varios indicios, sin embargo, apuntan a un importante incremento de los fallecidos debido a las altas temperaturas .El organismo Salud Pública informó el domingo de que entre el 24 y el 28 de junio se produjeron 1.000 fallecidos más que durante el mismo periodo en los meses de abril y mayo. Es un primer balance provisional y que no distingue entre las defunciones relacionadas de manera directa o indirecta con la ola calurosa, y aquellas que se debieron a otros motivos. Con datos un poco más exactos, este martes se supo que un anterior anticiclón sofocante a finales de mayo ya había causado al menos 300 decesos en la franja noroeste del territorio galo.Noticia relacionada datos No No Más grados, menos muertes: la resistencia ante las olas de calor Ana I. MartínezOtro detalle, más que preocupante, es la situación de las morgues en París. Las dos estructuras de la capital «están completas desde hace dos días», reconoció la delegada general de la Federación Nacional de las Funerarias, Élisabeth Charrier, en una entrevista publicada el lunes en el diario ‘Le Figaro’. Eso obligó a que transportaran los cadáveres de muchos parisinos a la periferia de la ciudad. Y sus familiares tuvieron que desplazarse hasta ahí para despedirse de ellos.«Hicimos un sondeo con empresas repartidas por todo el territorio y el porcentaje de ocupación es del 66%», explicó Chartier. Durante este mismo periodo del año, el nivel de ocupación de las morgues suele ser del 30% o del 45%, por lo que la situación actual refleja una subida considerable y una situación inquietante, sobre todo en las grandes ciudades. A pesar de ello, «no creo que podamos hablar de una saturación, sino de una fuerte actividad», sostuvo la responsable de la patronal de ese sector.El precedente de 2003En las páginas del rotativo conservador galo, Chartier explicó que por ahora no contemplan la creación de una morgue gigante, como sí sucedió en 2003 cuando tuvieron que habilitar un espacio especial para los cadáveres en Rungis, en el mercado de mayoristas más grande de Europa. Pese al precedente de hace 23 años en que las temperaturas sofocantes causaron estragos en el país vecino, la reciente ola calurosa —comportó que el 24 de junio se registrara la temperatura media más elevada en Francia desde 1947, cuando empezó a medirse de manera sistemática— evidenció lo poco preparado que está el país vecino ante el cambio climático.La sociedad francesa no solo está menos acostumbrada al calor que la española o la italiana, sino que en numerosas casas y servicios públicos esenciales (hospitales, escuelas…) no cuentan con aire acondicionado. Eso se suma al problema de la densidad urbana en París —es una de las ciudades más densamente pobladas en el mundo—, donde numerosas viviendas no están bien aisladas climáticamente.La organización SOS Médecins, que interviene en los domicilios, observó el pasado fin de semana un aumento de más del triple de los fallecimientos en esas circunstanciasPor ese motivo, las autoridades temen en particular por la situación de las personas mayores que viven solas. La organización SOS Médecins, que interviene en los domicilios, observó el pasado fin de semana un aumento de más del triple de los fallecimientos en esas circunstancias. Se trata de un incremento inquietante, pero inferior a la situación de hace 23 años. Entonces, ese indicador llegó a ser diez veces más elevado de lo normal.«Aunque la ola de calor puede compararse a nivel meteorológico con la de 2003, no creo que la situación sanitaria sea la misma», aseguró la ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, a la cadena BFM TV. Ante el anticiclón sofocante, el Gobierno de Emmanuel Macron (presidente) y Sébastien Lecornu (primer ministro) decretó la semana pasada el mayor nivel de movilización de los profesionales médicos y hospitalarios. Lo ha mantenido para esta semana pese a la bajada de las temperaturas hasta el sábado, cuando está previsto que vuelvan a subir. También autorizó un pedido para instalar 30.000 ventiladores en los hospitales.Moción de censuraPese a esas medidas, el Ejecutivo macronista ha recibido numerosas críticas por su gestión de esta crisis climática, tanto de la oposición como de la sociedad civil. El grupo de Los Ecologistas en la Asamblea Nacional presentó este martes una moción de censura, que probablemente se debatirá a principios de julio y que cuenta con pocas opciones de hacer caer al Gobierno. Los verdes han impulsado esa medida para denunciar «la falta de preparación no solo ante la reciente ola de calor, sino también ante las que habrá en las próximas semanas». Según esa formación, las altas temperaturas pueden provocar este verano hasta 10.000 muertos en el país vecino. Es una cifra alarmante, pero no del todo inverosímil teniendo en cuenta los precedentes del pasado.Lo peor de la ola de calor que está afectando a Europa desde la semana pasada, la más severa jamás registrada y que habría sido «prácticamente imposible» a estas alturas del año sin el cambio climático, según el grupo de científicos World Weather Attribution, se desplaza ahora hacia el este. Hay avisos rojos por calor extremo en Hungría, Polonia, Rumanía, Serbia, Croacia, Eslovaquia y Bosnia Herzegovina. El calor ya ha dejado registros inéditos en Polonia, República Checa y Alemania a medida que avanzaba hacia el este en los últimos días. Por ejemplo, Eslovaquia ha establecido una nueva marca de temperatura máxima al alcanzar los 40,5° en una ciudad fronteriza del sur. En el centro de Hungría, en la ciudad de Aszod, se llegaron a los 41,8°. Y Belgrado (Serbia) y Bucarest (Rumanía) alcanzaron el lunes los 38° y 37° respectivamente.Hay avisos rojos por calor extremo en Hungría, Polonia, Rumanía, Serbia, Croacia, Eslovaquia y Bosnia Herzegovina En Alemania ya no solo se trata de las temperaturas por encima de los 40 grados, sino que las noches han sido muy calurosas: el municipio de Kubschütz registró en su momento más ‘fresco’ del día hasta 29,4 grados, algo nunca registrado en territorio germano. En Leipzig se han registrado imágenes que muestran cómo las juntas entre los rieles y el asfalto se han derretido, impidiendo el paso de los trenes por la red ferroviaria, lo que llevó a las autoridades a suspender el servicio de tranvías. Subirán el viernesEn España, el ascenso generalizado de las temperaturas se espera en la recta final de la semana, según las predicciones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Probablemente las temperaturas empezarán a ser más altas a partir del viernes, superándose los 36ºC de forma prácticamente generalizada en la Península y Baleares, según el portavoz del organismo, Rubén del Campo.
Tras más de diez días de una intensa ola de calor, Francia respira aliviada ante la bajada temporal de las temperaturas, que se desplazan ahora hacia el este de Europa. Pero la resaca por el arranque sofocante del verano se nota con la preocupación … que hay en el país vecino por el aumento de la mortalidad a causa de las deshidrataciones, golpes de calor y ahogamientos. La opinión pública gala teme que este año se reproduzca un verano tórrido y trágico como el de 2003, en que más de 15.000 personas murieron a causa de los termómetros en rojo.
A diferencia de lo que ocurre en España con el contador del Instituto de Salud Carlos III, la Administración francesa no dispone de datos fidedignos ni actualizados constantemente de los muertos por el calor. Varios indicios, sin embargo, apuntan a un importante incremento de los fallecidos debido a las altas temperaturas.
El organismo Salud Pública informó el domingo de que entre el 24 y el 28 de junio se produjeron 1.000 fallecidos más que durante el mismo periodo en los meses de abril y mayo. Es un primer balance provisional y que no distingue entre las defunciones relacionadas de manera directa o indirecta con la ola calurosa, y aquellas que se debieron a otros motivos. Con datos un poco más exactos, este martes se supo que un anterior anticiclón sofocante a finales de mayo ya había causado al menos 300 decesos en la franja noroeste del territorio galo.
Noticia relacionada
-
Ana I. Martínez
Otro detalle, más que preocupante, es la situación de las morgues en París. Las dos estructuras de la capital «están completas desde hace dos días», reconoció la delegada general de la Federación Nacional de las Funerarias, Élisabeth Charrier, en una entrevista publicada el lunes en el diario ‘Le Figaro’. Eso obligó a que transportaran los cadáveres de muchos parisinos a la periferia de la ciudad. Y sus familiares tuvieron que desplazarse hasta ahí para despedirse de ellos.
«Hicimos un sondeo con empresas repartidas por todo el territorio y el porcentaje de ocupación es del 66%», explicó Chartier. Durante este mismo periodo del año, el nivel de ocupación de las morgues suele ser del 30% o del 45%, por lo que la situación actual refleja una subida considerable y una situación inquietante, sobre todo en las grandes ciudades. A pesar de ello, «no creo que podamos hablar de una saturación, sino de una fuerte actividad», sostuvo la responsable de la patronal de ese sector.
El precedente de 2003
En las páginas del rotativo conservador galo, Chartier explicó que por ahora no contemplan la creación de una morgue gigante, como sí sucedió en 2003 cuando tuvieron que habilitar un espacio especial para los cadáveres en Rungis, en el mercado de mayoristas más grande de Europa. Pese al precedente de hace 23 años en que las temperaturas sofocantes causaron estragos en el país vecino, la reciente ola calurosa —comportó que el 24 de junio se registrara la temperatura media más elevada en Francia desde 1947, cuando empezó a medirse de manera sistemática— evidenció lo poco preparado que está el país vecino ante el cambio climático.
La sociedad francesa no solo está menos acostumbrada al calor que la española o la italiana, sino que en numerosas casas y servicios públicos esenciales (hospitales, escuelas…) no cuentan con aire acondicionado. Eso se suma al problema de la densidad urbana en París —es una de las ciudades más densamente pobladas en el mundo—, donde numerosas viviendas no están bien aisladas climáticamente.
La organización SOS Médecins, que interviene en los domicilios, observó el pasado fin de semana un aumento de más del triple de los fallecimientos en esas circunstancias
Por ese motivo, las autoridades temen en particular por la situación de las personas mayores que viven solas. La organización SOS Médecins, que interviene en los domicilios, observó el pasado fin de semana un aumento de más del triple de los fallecimientos en esas circunstancias. Se trata de un incremento inquietante, pero inferior a la situación de hace 23 años. Entonces, ese indicador llegó a ser diez veces más elevado de lo normal.
«Aunque la ola de calor puede compararse a nivel meteorológico con la de 2003, no creo que la situación sanitaria sea la misma», aseguró la ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, a la cadena BFM TV. Ante el anticiclón sofocante, el Gobierno de Emmanuel Macron (presidente) y Sébastien Lecornu (primer ministro) decretó la semana pasada el mayor nivel de movilización de los profesionales médicos y hospitalarios. Lo ha mantenido para esta semana pese a la bajada de las temperaturas hasta el sábado, cuando está previsto que vuelvan a subir. También autorizó un pedido para instalar 30.000 ventiladores en los hospitales.
Moción de censura
Pese a esas medidas, el Ejecutivo macronista ha recibido numerosas críticas por su gestión de esta crisis climática, tanto de la oposición como de la sociedad civil. El grupo de Los Ecologistas en la Asamblea Nacional presentó este martes una moción de censura, que probablemente se debatirá a principios de julio y que cuenta con pocas opciones de hacer caer al Gobierno. Los verdes han impulsado esa medida para denunciar «la falta de preparación no solo ante la reciente ola de calor, sino también ante las que habrá en las próximas semanas». Según esa formación, las altas temperaturas pueden provocar este verano hasta 10.000 muertos en el país vecino. Es una cifra alarmante, pero no del todo inverosímil teniendo en cuenta los precedentes del pasado.
Lo peor de la ola de calor que está afectando a Europa desde la semana pasada, la más severa jamás registrada y que habría sido «prácticamente imposible» a estas alturas del año sin el cambio climático, según el grupo de científicos World Weather Attribution, se desplaza ahora hacia el este. Hay avisos rojos por calor extremo en Hungría, Polonia, Rumanía, Serbia, Croacia, Eslovaquia y Bosnia Herzegovina. El calor ya ha dejado registros inéditos en Polonia, República Checa y Alemania a medida que avanzaba hacia el este en los últimos días. Por ejemplo, Eslovaquia ha establecido una nueva marca de temperatura máxima al alcanzar los 40,5° en una ciudad fronteriza del sur. En el centro de Hungría, en la ciudad de Aszod, se llegaron a los 41,8°. Y Belgrado (Serbia) y Bucarest (Rumanía) alcanzaron el lunes los 38° y 37° respectivamente.
Hay avisos rojos por calor extremo en Hungría, Polonia, Rumanía, Serbia, Croacia, Eslovaquia y Bosnia Herzegovina
En Alemania ya no solo se trata de las temperaturas por encima de los 40 grados, sino que las noches han sido muy calurosas: el municipio de Kubschütz registró en su momento más ‘fresco’ del día hasta 29,4 grados, algo nunca registrado en territorio germano. En Leipzig se han registrado imágenes que muestran cómo las juntas entre los rieles y el asfalto se han derretido, impidiendo el paso de los trenes por la red ferroviaria, lo que llevó a las autoridades a suspender el servicio de tranvías.
Subirán el viernes
En España, el ascenso generalizado de las temperaturas se espera en la recta final de la semana, según las predicciones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Probablemente las temperaturas empezarán a ser más altas a partir del viernes, superándose los 36ºC de forma prácticamente generalizada en la Península y Baleares, según el portavoz del organismo, Rubén del Campo.
RSS de noticias de sociedad

