No hay meta que desee y se le resista a Tadej Pogacar, el gran coloso del Tour de Francia, dueño de cada final en alto en esta edición. Por cuarta vez impuso su enorme superioridad el esloveno, que triunfo a triunfo sigue ampliando la distancia con el danés Jonas Vingegaard, de nuevo superado por el líder de la carrera. En la llegada a Le Markstein tres años después, Pogacar alejó otros 45 segundos a su inmediato perseguidor para dejarlo a 4m30s, cuando todavía todavía una semana de competición.
El esloveno suma su cuarto triunfo y aleja más a Vingegaard mientras Ayuso cae hasta la quinta plaza de la general
No hay meta que desee y se le resista a Tadej Pogacar, el gran coloso del Tour de Francia, dueño de cada final en alto en esta edición. Por cuarta vez impuso su enorme superioridad el esloveno, que triunfo a triunfo sigue ampliando la distancia con el danés Jonas Vingegaard, de nuevo superado por el líder de la carrera. En la llegada a Le Markstein tres años después, Pogacar alejó otros 45 segundos a su inmediato perseguidor para dejarlo a 4m30s, cuando todavía todavía una semana de competición.
Por una vez Pogacar no atacó desde lejos. Por una vez dejó hacer a otros en el puerto definitivo de la etapa, síntoma que no debe ser interpretado como una debilidad, sino como un gesto de protección hacia el mexicano Del Toro, más castigado en la subida. Después de estrangular cualquier opción de que el valiente Richard Carapaz llegase escapado en solitario, el líder de la carrera cedió el testigo a quien quisiese ponerle en aprietos. Primero fue Seixas quien intentó mover la carrera, después asumió el reto Vingegaard, valiente a la hora de liderar el grupo durante varios kilómetros.
En realidad, Pogacar estaba esperando a recibir señales positivas de su compañero. Aguardó hasta que le fue posible, consciente de que tras coronar tenía seis kilómetros por delante de descenso hasta la meta. A falta de 1,5 atacó y se marchó en solitario. Vingegaard, Seixas y Del Toro coronaron a 20 segundos; Evenepoel, Ayuso y Lipowitz lo hicieron a 45.
Necesitó muy poco Pogacar para lograr un botín extraordinario. En la meta las diferencias fueron más importantes de lo esperado. Entre los perseguidores de Pogacar, en cambio, las diferencias fueron mínimas. Ayuso volvió a perder tiempo con Seixas y cedió el quinto puesto. También lo perdió Vingegaard, a quien la valentía mostrada en el Col du Haag no le sirvió ni siquiera para dejar atrás a sus principales rivales por el segundo puesto, que sigue abierto.
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