Durante años Mario fue un tipo escurridizo, amable y persuasivo, capaz de embaucar a un amplio número de menores sin levantar sospechas. En 2019, este joven, graduado en Química, entró como profesor al colegio concertado Mercedarias de Don Juan de Alarcón, a solo unos pasos de la calle Gran Vía. Para impartir clase en las aulas, tal y como exige la Ley, tuvo que aportar el certificado de delitos de naturaleza sexual que acredita la carencia de antecedentes penales de este tipo. Y allí se mantuvo durante cinco largos cursos, en los que llegó a agredir sexualmente a una docena de alumnos de entre 12 y 15 años.Una espiral delictiva propia de un pederasta en serie que tuvo que cortar abruptamente en 2024, cuando fue cazado por una patrulla junto a uno de sus alumnos en su casa de El Cañaveral. Mario fue detenido por un delito de agresión sexual a menor de 16 años y un juez le impuso una orden de alejamiento. Era su primer antecedente policial. Pese a todo, la suerte le sonrío entonces y la noticia no trascendió en el colegio, por lo que a ojos del resto de profesores y de la propia dirección seguía siendo un docente sin tacha.Pero Mario, consciente de que la bala le había pasado a milímetros, puso pies en polvorosa y abandonó el centro ese mismo año. Al curso siguiente encontró acomodo en otra escuela de su barrio, aprovechándose de que todavía no pesaba sobre él una sentencia judicial. Hasta ahí, un cambio laboral como otro cualquiera, de no ser porque este verano varios estudiantes revelaron a sus actuales docentes la conducta serial del que fuera su compañero de claustro. Al tener conocimiento, el equipo directivo del colegio contactó entonces con la Policía Nacional y quedó a su disposición para colaborar en todo lo que la investigación demandara.El material incautado por la Policía Nacional al profesor detenido ABCLos agentes del Grupo 22 de la Unidad de Familia y Atención a la Mujer (UFAM), encargados de los casos en los que los autores son conocidos para las víctimas, asumieron el caso con el objetivo de encontrar a todas las potenciales víctimas. Las primeras pesquisas sirvieron para localizar a nueve de ellas, acreditándose, respectivamente, tres delitos continuados de agresión sexual completa, otros tres de agresión sexual sin penetración, además de uno de prostitución infantil, otro de pornografía infantil y un último de ciberacoso.Chats en videojuegosLa cifra de afectados, no obstante, podría superar la docena, después de que hayan sido identificados otros menores con los que ya se están realizando diferentes gestiones. Según adelantó ayer ABC, el profesor detenido se ganaba la confianza de sus alumnos a través de los chats de diversos videojuegos de la PlayStation, donde aprovechaba para mantener conversaciones sexuales con ellos fuera del centro. Contaba, además, con un cuaderno con anotaciones sobre la personalidad de sus víctimas, a las que aislaba y manipulaba para asegurarse de que no lo delataran. De hecho, tal era la impunidad con la que creía actuar, que varias de las agresiones las cometió dentro del propio centro escolar. En el registro de su domicilio, los investigadores han incautado numerosos dispositivos electrónicos como teléfonos móviles, ordenadores portátiles y elementos de almacenamiento. A sus 37 años, Mario, quien fuera también durante más de una década entrenador de cantera de un importante club madrileño, ha sido enviado a prisión provisional sin fianza. Durante años Mario fue un tipo escurridizo, amable y persuasivo, capaz de embaucar a un amplio número de menores sin levantar sospechas. En 2019, este joven, graduado en Química, entró como profesor al colegio concertado Mercedarias de Don Juan de Alarcón, a solo unos pasos de la calle Gran Vía. Para impartir clase en las aulas, tal y como exige la Ley, tuvo que aportar el certificado de delitos de naturaleza sexual que acredita la carencia de antecedentes penales de este tipo. Y allí se mantuvo durante cinco largos cursos, en los que llegó a agredir sexualmente a una docena de alumnos de entre 12 y 15 años.Una espiral delictiva propia de un pederasta en serie que tuvo que cortar abruptamente en 2024, cuando fue cazado por una patrulla junto a uno de sus alumnos en su casa de El Cañaveral. Mario fue detenido por un delito de agresión sexual a menor de 16 años y un juez le impuso una orden de alejamiento. Era su primer antecedente policial. Pese a todo, la suerte le sonrío entonces y la noticia no trascendió en el colegio, por lo que a ojos del resto de profesores y de la propia dirección seguía siendo un docente sin tacha.Pero Mario, consciente de que la bala le había pasado a milímetros, puso pies en polvorosa y abandonó el centro ese mismo año. Al curso siguiente encontró acomodo en otra escuela de su barrio, aprovechándose de que todavía no pesaba sobre él una sentencia judicial. Hasta ahí, un cambio laboral como otro cualquiera, de no ser porque este verano varios estudiantes revelaron a sus actuales docentes la conducta serial del que fuera su compañero de claustro. Al tener conocimiento, el equipo directivo del colegio contactó entonces con la Policía Nacional y quedó a su disposición para colaborar en todo lo que la investigación demandara.El material incautado por la Policía Nacional al profesor detenido ABCLos agentes del Grupo 22 de la Unidad de Familia y Atención a la Mujer (UFAM), encargados de los casos en los que los autores son conocidos para las víctimas, asumieron el caso con el objetivo de encontrar a todas las potenciales víctimas. Las primeras pesquisas sirvieron para localizar a nueve de ellas, acreditándose, respectivamente, tres delitos continuados de agresión sexual completa, otros tres de agresión sexual sin penetración, además de uno de prostitución infantil, otro de pornografía infantil y un último de ciberacoso.Chats en videojuegosLa cifra de afectados, no obstante, podría superar la docena, después de que hayan sido identificados otros menores con los que ya se están realizando diferentes gestiones. Según adelantó ayer ABC, el profesor detenido se ganaba la confianza de sus alumnos a través de los chats de diversos videojuegos de la PlayStation, donde aprovechaba para mantener conversaciones sexuales con ellos fuera del centro. Contaba, además, con un cuaderno con anotaciones sobre la personalidad de sus víctimas, a las que aislaba y manipulaba para asegurarse de que no lo delataran. De hecho, tal era la impunidad con la que creía actuar, que varias de las agresiones las cometió dentro del propio centro escolar. En el registro de su domicilio, los investigadores han incautado numerosos dispositivos electrónicos como teléfonos móviles, ordenadores portátiles y elementos de almacenamiento. A sus 37 años, Mario, quien fuera también durante más de una década entrenador de cantera de un importante club madrileño, ha sido enviado a prisión provisional sin fianza.
Durante años Mario fue un tipo escurridizo, amable y persuasivo, capaz de embaucar a un amplio número de menores sin levantar sospechas. En 2019, este joven, graduado en Química, entró como profesor al colegio concertado Mercedarias de Don Juan de Alarcón, a solo unos pasos … de la calle Gran Vía. Para impartir clase en las aulas, tal y como exige la Ley, tuvo que aportar el certificado de delitos de naturaleza sexual que acredita la carencia de antecedentes penales de este tipo. Y allí se mantuvo durante cinco largos cursos, en los que llegó a agredir sexualmente a una docena de alumnos de entre 12 y 15 años.
Una espiral delictiva propia de un pederasta en serie que tuvo que cortar abruptamente en 2024, cuando fue cazado por una patrulla junto a uno de sus alumnos en su casa de El Cañaveral. Mario fue detenido por un delito de agresión sexual a menor de 16 años y un juez le impuso una orden de alejamiento. Era su primer antecedente policial. Pese a todo, la suerte le sonrío entonces y la noticia no trascendió en el colegio, por lo que a ojos del resto de profesores y de la propia dirección seguía siendo un docente sin tacha.
Pero Mario, consciente de que la bala le había pasado a milímetros, puso pies en polvorosa y abandonó el centro ese mismo año. Al curso siguiente encontró acomodo en otra escuela de su barrio, aprovechándose de que todavía no pesaba sobre él una sentencia judicial. Hasta ahí, un cambio laboral como otro cualquiera, de no ser porque este verano varios estudiantes revelaron a sus actuales docentes la conducta serial del que fuera su compañero de claustro. Al tener conocimiento, el equipo directivo del colegio contactó entonces con la Policía Nacional y quedó a su disposición para colaborar en todo lo que la investigación demandara.
(ABC)
Los agentes del Grupo 22 de la Unidad de Familia y Atención a la Mujer (UFAM), encargados de los casos en los que los autores son conocidos para las víctimas, asumieron el caso con el objetivo de encontrar a todas las potenciales víctimas. Las primeras pesquisas sirvieron para localizar a nueve de ellas, acreditándose, respectivamente, tres delitos continuados de agresión sexual completa, otros tres de agresión sexual sin penetración, además de uno de prostitución infantil, otro de pornografía infantil y un último de ciberacoso.
Chats en videojuegos
La cifra de afectados, no obstante, podría superar la docena, después de que hayan sido identificados otros menores con los que ya se están realizando diferentes gestiones. Según adelantó ayer ABC, el profesor detenido se ganaba la confianza de sus alumnos a través de los chats de diversos videojuegos de la PlayStation, donde aprovechaba para mantener conversaciones sexuales con ellos fuera del centro. Contaba, además, con un cuaderno con anotaciones sobre la personalidad de sus víctimas, a las que aislaba y manipulaba para asegurarse de que no lo delataran.
De hecho, tal era la impunidad con la que creía actuar, que varias de las agresiones las cometió dentro del propio centro escolar. En el registro de su domicilio, los investigadores han incautado numerosos dispositivos electrónicos como teléfonos móviles, ordenadores portátiles y elementos de almacenamiento. A sus 37 años, Mario, quien fuera también durante más de una década entrenador de cantera de un importante club madrileño, ha sido enviado a prisión provisional sin fianza.
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