La primera impresión al entrar en ‘Rembrandt. Un mundo en grabados’ es la de encontrarse con una colección de selfies en blanco y negro: rostros, miradas y gestos que el propio Rembrandt dejó sobre el papel hace casi cuatro siglos. Imágenes llenas de matices que obligan a acercarse para descubrir todo lo que esconden.Rembrandt van Rijn es uno de los nombres imprescindibles de la pintura barroca del siglo XVII, pero esta exposición deja a un lado sus grandes lienzos para poner el foco en su faceta como dibujante y, especialmente, como grabador. La línea, la luz y la sombra se convierten aquí en herramientas para observar cuanto tenía alrededor y transformarlo en imágenes: desde su propio rostro hasta personajes anónimos, paisajes o escenas aparentemente corrientes.De este modo, su mirada se detuvo en quienes formaban parte de su día a día, como si lo extraordinario también pudiera encontrarse en lo que le rodeaba. Sacerdotes, comerciantes, médicos o recaudadores de impuestos fueron algunos de los protagonistas de sus obras, igual que las mujeres de su entorno, entre ellas su esposa Saskia. También están las calles y casas de Ámsterdam, los molinos, el río Ámstel y los paisajes de los Países Bajos que conocía de cerca. Incluso cuando recurre a escenas bíblicas, Rembrandt introduce en ellas gestos y emociones tomados de la vida cotidiana. Imagen de la exposición de Rembrandt en CaixaForum Fundación La CaixaLa exposición, que acaba de abrir sus puertas en CaixaForum Valencia , reúne 75 obras procedentes del British Museum para descubrir una de las facetas menos conocidas del artista, la de grabador y dibujante. Organizada cronológicamente en seis apartados, ofrece un recorrido por su trayectoria y podrá visitarse hasta el próximo 7 de febrero de 2027. De este modo, la selección -formada por 68 grabados, una plancha de cobre y seis dibujos- llega por primera vez a España y lo hace en la capital del Turia, después continuará su recorrido por otras ciudades, en otros CaixaForum del país.Así lo explicó este jueves el director de CaixaForum Valencia, Álvaro Borrás, durante la presentación de la muestra, quien resaltó la «enorme curiosidad, capacidad de experimentación y libertad creativa» del artista, al tiempo que hizo hincapié en la mirada «lúcida, íntima y expresiva» que atraviesa toda la exposición. «Exprime la realidad hasta el más mínimo detalle, capaz de encontrar profundidad en un rostro pero también en un gesto cotidiano», destacó.En eso reside, según recalcó Borrás, su vigencia cuatro siglos después. La muestra establece «un paralelismo entre la mirada al pasado pero también al presente»: «Sus autorretratos nos remiten a los selfies actuales, los llamados estados de los grabados a los fotogramas y podemos enfrentar la concepción que tenía de la mujer, que ya era distinta a la de sus coetáneos, con el feminismo contemporáneo».Hugo Chapman, responsable del Departamento de Grabados y Dibujos del British Museum; Olenka Horbatsch, comisaria del British Museum; y Álvaro Borrás, director de CaixaForum València Fundación La CaixaA la presentación también asistieron el conservador jefe del departamento de grabados y dibujos del British Museum, Hugo Champan, y la conservadora adjunta de Grabados y Dibujos Holandeses, Flamencos y Alemanes (1400-1880) y comisaria, Olenka Horbatsch. Por su parte, la comisaria destacó que «la muestra explora la creatividad de Rembrandt sobre el papel» porque, «aunque ha pasado como un genio de la pintura», los grabados fueron «una parte fundamental» de su creación.La huella de Rembrandt no terminó en su época. Olenka Horbatsch subrayó que artistas posteriores como Goya, Whistler, Degas o Picasso encontraron en sus grabados, especialmente en sus aguafuertes, una «fuente de inspiración». Una influencia que ayuda a explicar por qué sus obras siguen interpelando al público cuatro siglos después: «por su talento como narrador y observador, así como sus enfoques creativos».De autorretratos a relatos de la bibliaLa muestra, organizada de forma cronológica en sus seis apartados, inicia su recorrido con ‘Autorretratos’, sin duda sus obras más personales. Sitúan al visitante cara a cara con Rembrandt y permiten intuir sus ambiciones sociales y artísticas. Aunque fueron concebidos inicialmente como ejercicios de taller y pruebas técnicas, ya en su época tardía revelan una complejidad artística creciente y el pleno dominio de la técnica.Un hombre fotografiando una de las obras de la exposición ‘Rembrandt. Un mundo en grabados’, en CaixaForum València Fundación La Caixa El siguiente apartado es el de ‘Retratos En el siglo XVII’, donde el maestro rompe con la tradición de representar a los modelos dentro de un marco para evocar la personalidad de cada modelo a través de posturas dinámicas, ropajes y escenarios elaborados. El artista no retrató a la realeza ni a la aristocracia, sino a sacerdotes, comerciantes, médicos y recaudadores de impuestos a quienes conocía personalmente y que compartían su visión innovadora del retrato.Por otro lado, ‘Las mujeres de Rembrandt’ ofrecen una ventana privilegiada a su vida personal ya que al tener el taller en su propia casa le permitió dibujar a las mujeres de su entorno más cercano. Su mujer, Saskia van Uylenburgh, que aparece con frecuencia en su obra, tanto en retratos directos como encarnando a personajes de historias bíblicas y clásicas.Rembrandt, Mujer semidesnuda sentada junto a una estufa, 1658 The Trustees of the British MuseumEl cuarto apartado corresponde a ‘Dibujo al natural’, donde el espacio doméstico y las calles de Ámsterdam fueron su inspiración. Dibujaba a sus modelos en su taller o en casa, capturando el movimiento en bocetos rápidos a pluma y tinta. El maestro neerlandés también se inspiró en paisajes de su tierra para abrir paso al quinto apartado de la muestra: ‘Paisaje y naturaleza’. Casas de campo con tejado de paja, molinos de viento y el curso del río Ámstel a su paso por Ámsterdam pueblan sus grabados y dibujos.Cierra la exposición ‘Relatos de la Biblia’, una sección donde el artista demuestra su dominio del aguafuerte para crear efectos de luz dramáticos y cargar de significado simbólico la luminosidad de sus escenas religiosas. También incorporó gestos y emociones tomados de la vida cotidiana a los relatos bíblicos para ofrecer una lectura contemporánea de historias conocidas, ya que algunas de sus obras más notables ilustran episodios del Antiguo y el Nuevo Testamento. La primera impresión al entrar en ‘Rembrandt. Un mundo en grabados’ es la de encontrarse con una colección de selfies en blanco y negro: rostros, miradas y gestos que el propio Rembrandt dejó sobre el papel hace casi cuatro siglos. Imágenes llenas de matices que obligan a acercarse para descubrir todo lo que esconden.Rembrandt van Rijn es uno de los nombres imprescindibles de la pintura barroca del siglo XVII, pero esta exposición deja a un lado sus grandes lienzos para poner el foco en su faceta como dibujante y, especialmente, como grabador. La línea, la luz y la sombra se convierten aquí en herramientas para observar cuanto tenía alrededor y transformarlo en imágenes: desde su propio rostro hasta personajes anónimos, paisajes o escenas aparentemente corrientes.De este modo, su mirada se detuvo en quienes formaban parte de su día a día, como si lo extraordinario también pudiera encontrarse en lo que le rodeaba. Sacerdotes, comerciantes, médicos o recaudadores de impuestos fueron algunos de los protagonistas de sus obras, igual que las mujeres de su entorno, entre ellas su esposa Saskia. También están las calles y casas de Ámsterdam, los molinos, el río Ámstel y los paisajes de los Países Bajos que conocía de cerca. Incluso cuando recurre a escenas bíblicas, Rembrandt introduce en ellas gestos y emociones tomados de la vida cotidiana. Imagen de la exposición de Rembrandt en CaixaForum Fundación La CaixaLa exposición, que acaba de abrir sus puertas en CaixaForum Valencia , reúne 75 obras procedentes del British Museum para descubrir una de las facetas menos conocidas del artista, la de grabador y dibujante. Organizada cronológicamente en seis apartados, ofrece un recorrido por su trayectoria y podrá visitarse hasta el próximo 7 de febrero de 2027. De este modo, la selección -formada por 68 grabados, una plancha de cobre y seis dibujos- llega por primera vez a España y lo hace en la capital del Turia, después continuará su recorrido por otras ciudades, en otros CaixaForum del país.Así lo explicó este jueves el director de CaixaForum Valencia, Álvaro Borrás, durante la presentación de la muestra, quien resaltó la «enorme curiosidad, capacidad de experimentación y libertad creativa» del artista, al tiempo que hizo hincapié en la mirada «lúcida, íntima y expresiva» que atraviesa toda la exposición. «Exprime la realidad hasta el más mínimo detalle, capaz de encontrar profundidad en un rostro pero también en un gesto cotidiano», destacó.En eso reside, según recalcó Borrás, su vigencia cuatro siglos después. La muestra establece «un paralelismo entre la mirada al pasado pero también al presente»: «Sus autorretratos nos remiten a los selfies actuales, los llamados estados de los grabados a los fotogramas y podemos enfrentar la concepción que tenía de la mujer, que ya era distinta a la de sus coetáneos, con el feminismo contemporáneo».Hugo Chapman, responsable del Departamento de Grabados y Dibujos del British Museum; Olenka Horbatsch, comisaria del British Museum; y Álvaro Borrás, director de CaixaForum València Fundación La CaixaA la presentación también asistieron el conservador jefe del departamento de grabados y dibujos del British Museum, Hugo Champan, y la conservadora adjunta de Grabados y Dibujos Holandeses, Flamencos y Alemanes (1400-1880) y comisaria, Olenka Horbatsch. Por su parte, la comisaria destacó que «la muestra explora la creatividad de Rembrandt sobre el papel» porque, «aunque ha pasado como un genio de la pintura», los grabados fueron «una parte fundamental» de su creación.La huella de Rembrandt no terminó en su época. Olenka Horbatsch subrayó que artistas posteriores como Goya, Whistler, Degas o Picasso encontraron en sus grabados, especialmente en sus aguafuertes, una «fuente de inspiración». Una influencia que ayuda a explicar por qué sus obras siguen interpelando al público cuatro siglos después: «por su talento como narrador y observador, así como sus enfoques creativos».De autorretratos a relatos de la bibliaLa muestra, organizada de forma cronológica en sus seis apartados, inicia su recorrido con ‘Autorretratos’, sin duda sus obras más personales. Sitúan al visitante cara a cara con Rembrandt y permiten intuir sus ambiciones sociales y artísticas. Aunque fueron concebidos inicialmente como ejercicios de taller y pruebas técnicas, ya en su época tardía revelan una complejidad artística creciente y el pleno dominio de la técnica.Un hombre fotografiando una de las obras de la exposición ‘Rembrandt. Un mundo en grabados’, en CaixaForum València Fundación La Caixa El siguiente apartado es el de ‘Retratos En el siglo XVII’, donde el maestro rompe con la tradición de representar a los modelos dentro de un marco para evocar la personalidad de cada modelo a través de posturas dinámicas, ropajes y escenarios elaborados. El artista no retrató a la realeza ni a la aristocracia, sino a sacerdotes, comerciantes, médicos y recaudadores de impuestos a quienes conocía personalmente y que compartían su visión innovadora del retrato.Por otro lado, ‘Las mujeres de Rembrandt’ ofrecen una ventana privilegiada a su vida personal ya que al tener el taller en su propia casa le permitió dibujar a las mujeres de su entorno más cercano. Su mujer, Saskia van Uylenburgh, que aparece con frecuencia en su obra, tanto en retratos directos como encarnando a personajes de historias bíblicas y clásicas.Rembrandt, Mujer semidesnuda sentada junto a una estufa, 1658 The Trustees of the British MuseumEl cuarto apartado corresponde a ‘Dibujo al natural’, donde el espacio doméstico y las calles de Ámsterdam fueron su inspiración. Dibujaba a sus modelos en su taller o en casa, capturando el movimiento en bocetos rápidos a pluma y tinta. El maestro neerlandés también se inspiró en paisajes de su tierra para abrir paso al quinto apartado de la muestra: ‘Paisaje y naturaleza’. Casas de campo con tejado de paja, molinos de viento y el curso del río Ámstel a su paso por Ámsterdam pueblan sus grabados y dibujos.Cierra la exposición ‘Relatos de la Biblia’, una sección donde el artista demuestra su dominio del aguafuerte para crear efectos de luz dramáticos y cargar de significado simbólico la luminosidad de sus escenas religiosas. También incorporó gestos y emociones tomados de la vida cotidiana a los relatos bíblicos para ofrecer una lectura contemporánea de historias conocidas, ya que algunas de sus obras más notables ilustran episodios del Antiguo y el Nuevo Testamento.
La primera impresión al entrar en ‘Rembrandt. Un mundo en grabados’ es la de encontrarse con una colección de selfies en blanco y negro: rostros, miradas y gestos que el propio Rembrandt dejó sobre el papel hace casi cuatro siglos. Imágenes llenas de … matices que obligan a acercarse para descubrir todo lo que esconden.
Rembrandt van Rijn es uno de los nombres imprescindibles de la pintura barroca del siglo XVII, pero esta exposición deja a un lado sus grandes lienzos para poner el foco en su faceta como dibujante y, especialmente, como grabador. La línea, la luz y la sombra se convierten aquí en herramientas para observar cuanto tenía alrededor y transformarlo en imágenes: desde su propio rostro hasta personajes anónimos, paisajes o escenas aparentemente corrientes.
De este modo, su mirada se detuvo en quienes formaban parte de su día a día, como si lo extraordinario también pudiera encontrarse en lo que le rodeaba. Sacerdotes, comerciantes, médicos o recaudadores de impuestos fueron algunos de los protagonistas de sus obras, igual que las mujeres de su entorno, entre ellas su esposa Saskia. También están las calles y casas de Ámsterdam, los molinos, el río Ámstel y los paisajes de los Países Bajos que conocía de cerca. Incluso cuando recurre a escenas bíblicas, Rembrandt introduce en ellas gestos y emociones tomados de la vida cotidiana.

(Fundación La Caixa)
La exposición, que acaba de abrir sus puertas en CaixaForum Valencia, reúne 75 obras procedentes del British Museum para descubrir una de las facetas menos conocidas del artista, la de grabador y dibujante. Organizada cronológicamente en seis apartados, ofrece un recorrido por su trayectoria y podrá visitarse hasta el próximo 7 de febrero de 2027.
De este modo, la selección -formada por 68 grabados, una plancha de cobre y seis dibujos- llega por primera vez a España y lo hace en la capital del Turia, después continuará su recorrido por otras ciudades, en otros CaixaForum del país.
Así lo explicó este jueves el director de CaixaForum Valencia, Álvaro Borrás, durante la presentación de la muestra, quien resaltó la «enorme curiosidad, capacidad de experimentación y libertad creativa» del artista, al tiempo que hizo hincapié en la mirada «lúcida, íntima y expresiva» que atraviesa toda la exposición. «Exprime la realidad hasta el más mínimo detalle, capaz de encontrar profundidad en un rostro pero también en un gesto cotidiano», destacó.
En eso reside, según recalcó Borrás, su vigencia cuatro siglos después. La muestra establece «un paralelismo entre la mirada al pasado pero también al presente»: «Sus autorretratos nos remiten a los selfies actuales, los llamados estados de los grabados a los fotogramas y podemos enfrentar la concepción que tenía de la mujer, que ya era distinta a la de sus coetáneos, con el feminismo contemporáneo».

(Fundación La Caixa)
A la presentación también asistieron el conservador jefe del departamento de grabados y dibujos del British Museum, Hugo Champan, y la conservadora adjunta de Grabados y Dibujos Holandeses, Flamencos y Alemanes (1400-1880) y comisaria, Olenka Horbatsch. Por su parte, la comisaria destacó que «la muestra explora la creatividad de Rembrandt sobre el papel» porque, «aunque ha pasado como un genio de la pintura», los grabados fueron «una parte fundamental» de su creación.
La huella de Rembrandt no terminó en su época. Olenka Horbatsch subrayó que artistas posteriores como Goya, Whistler, Degas o Picasso encontraron en sus grabados, especialmente en sus aguafuertes, una «fuente de inspiración». Una influencia que ayuda a explicar por qué sus obras siguen interpelando al público cuatro siglos después: «por su talento como narrador y observador, así como sus enfoques creativos».
De autorretratos a relatos de la biblia
La muestra, organizada de forma cronológica en sus seis apartados, inicia su recorrido con ‘Autorretratos’, sin duda sus obras más personales. Sitúan al visitante cara a cara con Rembrandt y permiten intuir sus ambiciones sociales y artísticas. Aunque fueron concebidos inicialmente como ejercicios de taller y pruebas técnicas, ya en su época tardía revelan una complejidad artística creciente y el pleno dominio de la técnica.

(Fundación La Caixa)
El siguiente apartado es el de ‘Retratos En el siglo XVII’, donde el maestro rompe con la tradición de representar a los modelos dentro de un marco para evocar la personalidad de cada modelo a través de posturas dinámicas, ropajes y escenarios elaborados. El artista no retrató a la realeza ni a la aristocracia, sino a sacerdotes, comerciantes, médicos y recaudadores de impuestos a quienes conocía personalmente y que compartían su visión innovadora del retrato.
Por otro lado, ‘Las mujeres de Rembrandt’ ofrecen una ventana privilegiada a su vida personal ya que al tener el taller en su propia casa le permitió dibujar a las mujeres de su entorno más cercano. Su mujer, Saskia van Uylenburgh, que aparece con frecuencia en su obra, tanto en retratos directos como encarnando a personajes de historias bíblicas y clásicas.

(The Trustees of the British Museum)
El cuarto apartado corresponde a ‘Dibujo al natural’, donde el espacio doméstico y las calles de Ámsterdam fueron su inspiración. Dibujaba a sus modelos en su taller o en casa, capturando el movimiento en bocetos rápidos a pluma y tinta.
El maestro neerlandés también se inspiró en paisajes de su tierra para abrir paso al quinto apartado de la muestra: ‘Paisaje y naturaleza’. Casas de campo con tejado de paja, molinos de viento y el curso del río Ámstel a su paso por Ámsterdam pueblan sus grabados y dibujos.
Cierra la exposición ‘Relatos de la Biblia’, una sección donde el artista demuestra su dominio del aguafuerte para crear efectos de luz dramáticos y cargar de significado simbólico la luminosidad de sus escenas religiosas. También incorporó gestos y emociones tomados de la vida cotidiana a los relatos bíblicos para ofrecer una lectura contemporánea de historias conocidas, ya que algunas de sus obras más notables ilustran episodios del Antiguo y el Nuevo Testamento.
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