El arrastre del partido entre España y Austria en el Mundial llevó anoche a El perro andaluz by Manu Sánchez a marcar un espectacular 22,5% de cuota de pantalla. Pero… pero ha sido su monólogo lo que ha provocado un nuevo incendio Leer El arrastre del partido entre España y Austria en el Mundial llevó anoche a El perro andaluz by Manu Sánchez a marcar un espectacular 22,5% de cuota de pantalla. Pero… pero ha sido su monólogo lo que ha provocado un nuevo incendio Leer
Cuando Manu Sánchez presentó El perro andaluz, su primer programa en la televisión pública a nivel nacional -sí, la de todos-, hace ahora poco más de un mes, avisó de lo que estaba por venir: no iba a callarse ni media, ni iba a caminar por el terreno de lo políticamente correcto y se iba a meter en todos los charcos que pudiera hasta casi ahogarse. Pues lo que prometió se ha cumplido. Anoche, en su monólogo de arranque tras el partido de España contra Austria en el Mundial, Manu Sánchez la lió, la lió más parda que la chica de la piscina de allá por 2008 (que también está de plena actualidad).
Y, además, la lió la noche en que, gracias al arrastre de audiencia de la victoria de España frente a la selección austriaca, El perro andaluz se disparó hasta una cuota de pantalla que el prime time de La 1 no veía desde tiempos lejanos: un 22,5 % de cuota de pantalla y 1.745.000 espectadores. Sí, como diría Jesulín, IM-PRESIONANTE.
Tal vez, en parte, este sea el motivo de que dicho monólogo haya provocado una ola de reacciones de todo tipo y desde todos los extremos. Desde los que le aplauden hasta que duelen las manos hasta los que le están poniendo a caer de un burro. Y, ahora, te preguntarás: ¿pero qué narices dijo este hombre? Pues sí, gasolina de esa que lo prende todo, de esa que cada vez gusta más echar en este mundo polarizado que nos está tocando vivir.
Porque la libertad de expresión es decir lo que uno piensa sin que nadie ponga puertas a tu campo, pero la libertad de expresión termina, al menos eso decían mis profesores de la facultad, cuando comienza la de otro. Y es por estos tiempos de tirarnos los trastos a la cabeza siempre que podemos, por lo que el humor se ha convertido en el último refugio al que acudir para decir lo que te venga en gana, pero con la intención de generar una duda, un pensamiento, un debate o un tsunami. Todo cabe. Lo de anoche de Manu Sánchez no fue no poner puertas al campo, fue quemar directamente el campo.
Pero vayamos al monólogo en cuestión. Arrancó Manu Sánchez en directo (el primero que hace desde su llegada a La 1) sin saber que ya estaban emitiendo. Salió victorioso, porque si él no sabe salir de ahí, no sé quién iba a saber. Y se arrancó, digamos, que por bulerías.
Allá vamos.
«…Y es que esta victoria nos hace tremendamente felices. Dicen que no hay mejor jugada de marketing que la que hizo Austria con Alemania, haciendo creer que el mundo entero asumiera que Beethoven era austriaco y que Hitler era alemán, siendo Hitler más austriaco que perder 3 a 0 en dieciseisavos contra España«. Empezó fuerte Manu Sánchez.
«Lo voy a decir: Austria, tierra de Adolf, padre fundador de la prioridad nacional, ha perdido contra España de Lamine Yamal, Nico Williams, Fabián, Borja Iglesias, Pedri, Laporte y Oyarzabal«, dijo Manu Sánchez, añadiendo que «España es el país y «el España» es el equipo».
«Con España tendríamos que discutir aquí de política, apropiación cultural, la bandera, de memoria histórica… con el España cuelga en el balcón su bandera hasta el más comunista y el más facha anima sin problemas a La Roja«, continuó llevándose el aplauso de un teatro abarrotado.
«Es como si con esto de la selección hiciéramos un pacto español de concordia: las dos Españas acuerdan una pausa de hidratación, un tiempo muerto para la polarización, que sin duda es el tiempo más vivo, así que vamos a disfrutarlo». Y cumplió con lo dicho, porque Manu Sánchez no centró el tiro en esas dos Españas de las que hablaba sino en España y el resto de… Austria, Alemania e Italia.
«Se empieza a instaurar en la calle la frase aquella de «pasarlo más malamente que un fascista viendo el Mundial«, siguió. Se acabó lo que se daba. «Vamos a repasar: Alemania, eliminada; Austria, tierra del Führer, también; Italia, ni lo juega, que eso es peor que te cuelguen boca abajo; la estrella de España, un catalán, hijo de marroquí y guineana, que cuando mete gol reza mirando para La Meca, y cuando no lo mete él es que se la ha dado para que la meta un vasco; Marruecos, favorita y el mejor de Marruecos es de Terrassa; para colmo Francia apunta para ser campeona y Francia lo único que lleva blanco es una de las franjas de su bandera. Insisto, qué Mundial más malo están echando algunos». Y esos algunos iban a salir a la palestra: «Mala racha, para ser facha».
«Analicemos esto con cariño», pidió con retranca Manu Sánchez. «Escucho lo de la teoría del reemplazo, y creo que está siendo justo al revés de lo que nos cuentan. Analícenlo: en Marruecos es donde hay seis futbolistas que han nacido en España. Y me pregunto: ¿no somos los españoles los que andamos sustituyendo un poquito a ellos? A ver si estamos metiendo dinero y vamos a ser nosotros los que nos estamos quedando con todo», aseveró.
Y volvió al partido: «Hoy le hemos ganado a Austria, y fue precisamente con un Austria, Felipe II, con el que llegó España a ser un imperio donde no se ponía el sol, y es donde España tuvo que inventar las persianas. Creo que lo que hace a nosotros pertenecer a algo grande es precisamente el uso de persianas, pues banderas tiene todo el mundo, persianas nada más que nosotros».
Todo para decir que «ahora que pretenden ponernos cara al sol, persianazo de los gordos. Eso sí, para que no vuelvan los tiempos oscuros, persianazo de los gordos, pero con agujeritos».
Y tras hablar del dios Ra, de la civilización egipcia, de por qué las pirámides no tienen ventanas, Manu Sánchez regresó a las banderas, porque «hay que saber el uso que se hace con ellas» y con el palo, pues «hay quien usa el palo para hacer daño al vecino». Por eso, «este andaluz, un humilde payaso, convencido federalista cada vez más convencido de la idea de la plurinacionalidad que solo puede molestar a los fachas o a los muy supremacistas, que en el fondo son la misma enfermedad con distintas toses, y miro a el España en el Mundial rodeada de otros países y pienso, sin duda, que una bandera en un balcón la puede poner cualquiera, pero solo nosotros sabemos ponerles a los balcones persianas. Las banderas nos pueden hacer dudar, pero donde haya una persiana…». A quien lo entienda.
«Pues eso, que España no es lo mejor del mundo, pero seguramente España sea única en el mundo entero. Hay quien anda preguntándose qué es España en verdad. Una España, las dos, y yo que ando estrenándome en esto también me lo pregunto. Creo que España es Austria sin mochila y con el Führer de moda de nuevo. España es México sin pirámides, pero con los mismos apellidos, más nietos y los mismos abuelos. España es Francia sin franceses, pero con Borbones, con aceite de oliva, pero sin guillotina. España es Perú con más peruanos. España es Ecuador con autoestima. España es Alemania con los nazis sueltos y la cerveza fría. España es Portugal con la medicación bien ajustada. España es Marruecos con cofradías. España es Japón manga por hombro y sin querer dejar las cosas recogidas. España es Turquía con más calvos de verdad y menos pelo de mentira. España es Italia con otra mafia, sin dircom y con más variedad para la comida. España es Suiza sin secretos, con peor chocolate y la puntualidad perdida. España es Andorra sin youtubers, pero con impuestos para esa sanidad pública que siempre nos salva la vida. España es Grecia con más albañiles y las mismas ruinas. España es Uruguay con argentinos. España es Chile sin estrecheces…». Y así más de cinco minutos de España de…
Más de 12 minutos de monólogo que ha encendido una mecha de protestas y de halagos, en ese estado de las dos Españas. Son muchos los que en las redes sociales están pidiendo la cancelación del programa de Manu Sánchez, incluso del propio Manu Sánchez, mientras otros aplauden con fervor las palabras del cómico. «De vergüenza, de no creer», han escrito algunos usuarios; otros piden a RTVE que tome medidas o aseguran que en otro país «estaría en la calle e incluso con problemas legales». Los seguidores de Manu Sánchez, por el contrario, alaban y defienden las palabras del humorista, especialmente las de la última parte del monólogo que terminó con un «España es especialmente desde el 24 de junio, Venezuela«.
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