El Partido Popular, a através del Senado, tenía en sus manos la última palabra respecto al Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia. El grupo de Alberto Núñez Feijóo ha decidido finalmente dejar caer el mismo, después de mostrarse reticente a la aprobación de un texto que firmaron los presidentes Pedro Sánchez y Emmanuel Macron en 2023 para conferir al país vecino un estatus de hermandad sin precedentes que se demuestra, precisamente, en su punto más polémico: la participación en el Consejo de Ministros de un homólogo extranjero cada tres meses.Desde Génova no se ha querido desvelar con antelación su posición de cara a la firma de este martes en el Senado, donde su mayoría les ha permitido decididir el futuro de esta particular alianza. Fueron los populares quienes han desbloqueado esta votación, que llevaba meses paralizada ante la duda sobre si se ajusta a derecho. Pero desde que el Tribunal Constitucional dio el visto bueno al texto la semana pasada, tras ser recurrido por la Cámara Alta, los de Núñez Feijóo han reservado su decisión última. Durante la sesión de la tarde de este martes en el Senado, el PP ha señalado que la propuesta bilateral impulsada desde el Gobierno supone «una cesión de ámbito político mucho mayor de lo que su denominación de Tratado de Amistad pudiera sugerir». Desde el PP respetan la decisión del Tribunal Constitucional, pero no comparten varios de los puntos: «La amistad entre dos naciones no depende de un tratado».El escollo principal para los de Fiejóo radica en el artículo que establece la posibilidad de que un ministro francés pueda participar periódicamente en reuniones de alto nivel del Ejecutivo español (y viceversa), pero no es el único. Aunque la cooperación entre países es necesaria, ello no implica que «los intereses sean siempre compartidos», ha asegurado la senadora popular Pilar Milagros Rojo. Finalmente, el sentido de su voto, decisivo en la cuestión, ha sido negativo, en una tarde que venía siendo bronca por la intervención del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz.Vox fue el primero en anunciar su voto en contra, por la imagen de Sánchez y Macron, dos presidentes «absolutamente para el desguace», en palabras de Ángel Pelayo Gordillo, que ha calificado el tratado de «antiguo e improcedente» y al que ha vinculado a la «Agenda 2030». Aunque ha ironizado con la oportunidad de que Jordan Bardella se sentara en un Consejo de Ministros español, ha señalado la «pérdida de soberanía» como una línea inquebrantable. Los nacionalistas vascos han aludido a su proximidad geográfica y la unión histórica y las similitudes culturales para votar a favor, aunque los partidos regionalistas se han mostrado más ambiguos. Durante la intervención del senador de Junts Eduard Pujol han celebrado el carácter internacional del asunto frente a otras «españoladas», aunque finalmente han decidido votar a favor, igual que Podemos. El resultado final ha sido de 142 noes frente a 106 síes.A pesar de que el texto establece como sus principales objetivos reforzar las relaciones diplomáticas, coordinar asuntos políticos en común, como en materia de seguridad o inmigración, aunar políticas comerciales y favorecer la inversión mutua, facilitar las interconexiones poblacionales y reforzar la colaboración transfronteriza, el artículo sobre la invitación de un ministro extranjero al Consejo de Ministros de forma rotatoria y cada tres meses ha provocado que el proyecto haya chocado contra un muro en su última fase de aprobación.La visita de MacronEn Francia, el Tratado ya fue aprobado por la Asamblea Nacional y ratificado por el Senado el año pasado. Sin embargo, el país galo ya aplica con Italia y Alemania la medida que permite la participación de un ministro extranjero en reuniones del Ejecutivo, pero en nuestro país no existen precedentes en ese sentido. Lo cierto es que España ya cuenta con Tratados de Amistad con sus otros dos vecinos inmediatos: Portugal y Marruecos. Sin embargo, aunque ambos sirven paraLa votación ha coincido en un momento especialmente simbólico, con la visita de Emmanuel Macron y su esposa Brigitte a España. Este martes ha sido recibido por Los Reyes Don Felipe y Doña Letizia, con los que ha tenido un almuerzo privado, y ha participado en eventos con otras autoridades como el presidente español, el ministro de Exteriores José Manuel Albares o la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La de este martes ha sido la primera visita de Estado de Macron en nuestro país en los casi ocho años de su legislatura, que de momento ha sido cronológicamente coincidente con la de Sánchez. El Partido Popular, a através del Senado, tenía en sus manos la última palabra respecto al Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia. El grupo de Alberto Núñez Feijóo ha decidido finalmente dejar caer el mismo, después de mostrarse reticente a la aprobación de un texto que firmaron los presidentes Pedro Sánchez y Emmanuel Macron en 2023 para conferir al país vecino un estatus de hermandad sin precedentes que se demuestra, precisamente, en su punto más polémico: la participación en el Consejo de Ministros de un homólogo extranjero cada tres meses.Desde Génova no se ha querido desvelar con antelación su posición de cara a la firma de este martes en el Senado, donde su mayoría les ha permitido decididir el futuro de esta particular alianza. Fueron los populares quienes han desbloqueado esta votación, que llevaba meses paralizada ante la duda sobre si se ajusta a derecho. Pero desde que el Tribunal Constitucional dio el visto bueno al texto la semana pasada, tras ser recurrido por la Cámara Alta, los de Núñez Feijóo han reservado su decisión última. Durante la sesión de la tarde de este martes en el Senado, el PP ha señalado que la propuesta bilateral impulsada desde el Gobierno supone «una cesión de ámbito político mucho mayor de lo que su denominación de Tratado de Amistad pudiera sugerir». Desde el PP respetan la decisión del Tribunal Constitucional, pero no comparten varios de los puntos: «La amistad entre dos naciones no depende de un tratado».El escollo principal para los de Fiejóo radica en el artículo que establece la posibilidad de que un ministro francés pueda participar periódicamente en reuniones de alto nivel del Ejecutivo español (y viceversa), pero no es el único. Aunque la cooperación entre países es necesaria, ello no implica que «los intereses sean siempre compartidos», ha asegurado la senadora popular Pilar Milagros Rojo. Finalmente, el sentido de su voto, decisivo en la cuestión, ha sido negativo, en una tarde que venía siendo bronca por la intervención del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz.Vox fue el primero en anunciar su voto en contra, por la imagen de Sánchez y Macron, dos presidentes «absolutamente para el desguace», en palabras de Ángel Pelayo Gordillo, que ha calificado el tratado de «antiguo e improcedente» y al que ha vinculado a la «Agenda 2030». Aunque ha ironizado con la oportunidad de que Jordan Bardella se sentara en un Consejo de Ministros español, ha señalado la «pérdida de soberanía» como una línea inquebrantable. Los nacionalistas vascos han aludido a su proximidad geográfica y la unión histórica y las similitudes culturales para votar a favor, aunque los partidos regionalistas se han mostrado más ambiguos. Durante la intervención del senador de Junts Eduard Pujol han celebrado el carácter internacional del asunto frente a otras «españoladas», aunque finalmente han decidido votar a favor, igual que Podemos. El resultado final ha sido de 142 noes frente a 106 síes.A pesar de que el texto establece como sus principales objetivos reforzar las relaciones diplomáticas, coordinar asuntos políticos en común, como en materia de seguridad o inmigración, aunar políticas comerciales y favorecer la inversión mutua, facilitar las interconexiones poblacionales y reforzar la colaboración transfronteriza, el artículo sobre la invitación de un ministro extranjero al Consejo de Ministros de forma rotatoria y cada tres meses ha provocado que el proyecto haya chocado contra un muro en su última fase de aprobación.La visita de MacronEn Francia, el Tratado ya fue aprobado por la Asamblea Nacional y ratificado por el Senado el año pasado. Sin embargo, el país galo ya aplica con Italia y Alemania la medida que permite la participación de un ministro extranjero en reuniones del Ejecutivo, pero en nuestro país no existen precedentes en ese sentido. Lo cierto es que España ya cuenta con Tratados de Amistad con sus otros dos vecinos inmediatos: Portugal y Marruecos. Sin embargo, aunque ambos sirven paraLa votación ha coincido en un momento especialmente simbólico, con la visita de Emmanuel Macron y su esposa Brigitte a España. Este martes ha sido recibido por Los Reyes Don Felipe y Doña Letizia, con los que ha tenido un almuerzo privado, y ha participado en eventos con otras autoridades como el presidente español, el ministro de Exteriores José Manuel Albares o la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La de este martes ha sido la primera visita de Estado de Macron en nuestro país en los casi ocho años de su legislatura, que de momento ha sido cronológicamente coincidente con la de Sánchez.
El Partido Popular, a através del Senado, tenía en sus manos la última palabra respecto al Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia. El grupo de Alberto Núñez Feijóo ha decidido finalmente dejar caer el mismo, después de mostrarse reticente a la aprobación … de un texto que firmaron los presidentes Pedro Sánchez y Emmanuel Macron en 2023 para conferir al país vecino un estatus de hermandad sin precedentes que se demuestra, precisamente, en su punto más polémico: la participación en el Consejo de Ministros de un homólogo extranjero cada tres meses.
Desde Génova no se ha querido desvelar con antelación su posición de cara a la firma de este martes en el Senado, donde su mayoría les ha permitido decididir el futuro de esta particular alianza. Fueron los populares quienes han desbloqueado esta votación, que llevaba meses paralizada ante la duda sobre si se ajusta a derecho. Pero desde que el Tribunal Constitucional dio el visto bueno al texto la semana pasada, tras ser recurrido por la Cámara Alta, los de Núñez Feijóo han reservado su decisión última.
Durante la sesión de la tarde de este martes en el Senado, el PP ha señalado que la propuesta bilateral impulsada desde el Gobierno supone «una cesión de ámbito político mucho mayor de lo que su denominación de Tratado de Amistad pudiera sugerir». Desde el PP respetan la decisión del Tribunal Constitucional, pero no comparten varios de los puntos: «La amistad entre dos naciones no depende de un tratado».
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Enrique Serbeto
El escollo principal para los de Fiejóo radica en el artículo que establece la posibilidad de que un ministro francés pueda participar periódicamente en reuniones de alto nivel del Ejecutivo español (y viceversa), pero no es el único. Aunque la cooperación entre países es necesaria, ello no implica que «los intereses sean siempre compartidos», ha asegurado la senadora popular Pilar Milagros Rojo. Finalmente, el sentido de su voto, decisivo en la cuestión, ha sido negativo, en una tarde que venía siendo bronca por la intervención del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz.
Vox fue el primero en anunciar su voto en contra, por la imagen de Sánchez y Macron, dos presidentes «absolutamente para el desguace», en palabras de Ángel Pelayo Gordillo, que ha calificado el tratado de «antiguo e improcedente» y al que ha vinculado a la «Agenda 2030». Aunque ha ironizado con la oportunidad de que Jordan Bardella se sentara en un Consejo de Ministros español, ha señalado la «pérdida de soberanía» como una línea inquebrantable.
Los nacionalistas vascos han aludido a su proximidad geográfica y la unión histórica y las similitudes culturales para votar a favor, aunque los partidos regionalistas se han mostrado más ambiguos. Durante la intervención del senador de Junts Eduard Pujol han celebrado el carácter internacional del asunto frente a otras «españoladas», aunque finalmente han decidido votar a favor, igual que Podemos. El resultado final ha sido de 142 noes frente a 106 síes.
A pesar de que el texto establece como sus principales objetivos reforzar las relaciones diplomáticas, coordinar asuntos políticos en común, como en materia de seguridad o inmigración, aunar políticas comerciales y favorecer la inversión mutua, facilitar las interconexiones poblacionales y reforzar la colaboración transfronteriza, el artículo sobre la invitación de un ministro extranjero al Consejo de Ministros de forma rotatoria y cada tres meses ha provocado que el proyecto haya chocado contra un muro en su última fase de aprobación.
La visita de Macron
En Francia, el Tratado ya fue aprobado por la Asamblea Nacional y ratificado por el Senado el año pasado. Sin embargo, el país galo ya aplica con Italia y Alemania la medida que permite la participación de un ministro extranjero en reuniones del Ejecutivo, pero en nuestro país no existen precedentes en ese sentido. Lo cierto es que España ya cuenta con Tratados de Amistad con sus otros dos vecinos inmediatos: Portugal y Marruecos. Sin embargo, aunque ambos sirven para
La votación ha coincido en un momento especialmente simbólico, con la visita de Emmanuel Macron y su esposa Brigitte a España. Este martes ha sido recibido por Los Reyes Don Felipe y Doña Letizia, con los que ha tenido un almuerzo privado, y ha participado en eventos con otras autoridades como el presidente español, el ministro de Exteriores José Manuel Albares o la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La de este martes ha sido la primera visita de Estado de Macron en nuestro país en los casi ocho años de su legislatura, que de momento ha sido cronológicamente coincidente con la de Sánchez.
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