Flávio Bolsonaro, el hijo del expresidente ultraconservador Jair Bolsonaro, cosechó una inesperada victoria en la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas el domingo. Bolsonaro ganó por dos puntos —del 47% al 45%— al actual presidente y veterano líder de la izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva.
Una fuerte ola conservadora lleva a la extrema derecha al poder en São Paulo, en Río y en el Senado
Flávio Bolsonaro, el hijo del expresidente ultraconservador Jair Bolsonaro, cosechó una inesperada victoria en la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas el domingo. Con el 92% de los votos escrutados, Bolsonaro llevaba una ventaja de más de siete puntos -del 47,5% al 44,6%- al actual presidente y veterano líder de la izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva.
Pero la batalla solo acaba de comenzar. Pese a la derrota, Lula ha logrado detener una fuerte ola de votos en favor de la extrema derecha en las elecciones legislativas y estatales para forzar una segunda vuelta electoral, que se celebrará el próximo 25 de este mes.
Igual que en las elecciones del 2022, han sido los votos del noreste del país, el feudo del Partido de los Trabajadores, aunque ahora algo menos que en el pasado, los que han impedido la victoria de Flávio Bolsonaro en primera vuelta.
Bolsonaro -de 45 años- se benefició de un voto útil en el que gran parte del apoyo a los otros candidatos conservadores se trasladó hacia él. La victoria, aunque solo parcial, demuestra la fuerza de la ola conservadora que arrasa por Brasil, plasmándose en las elecciones a los 27 gobernadores, al Senado y al Parlamento.
La derecha ha arrasado en los comicios legislativos y estatales, también celebrados ayer
Tal y como se preveía, el gobernador conservador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, logró una aplastante victoria sobre el ministro de Hacienda de Lula, Fernando Haddad. En Río de Janeiro, el hasta hace seis meses apenas conocido candidato bolsonarista Douglas Ruas se impuso al actual alcalde. Dos jóvenes diputados de la derecha evangélica, Lucas Pavanato y Nicolas Ferreira, fueron los más votados de la historia, con dos millones de votos cada uno.
Incluso con su patriarca Jair bajo arresto domiciliario por su participación en un intento de golpe en el 2022, el poder político de la familia Bolsonaro se consolidó. Además de la victoria de Flávio, la mujer de Bolsonaro, Michelle -con un fuerte seguimiento en la derecha evangélica- fue elegida senadora por Brasilia. Carlos Bolsonaro, el hermano menor de Flávio, fue elegido al Senado también por el conservador estado de Santa Catarina, en el sur, y el más joven, Renato Bolsonaro, ganó las elecciones a la Cámara de Diputados en Brasilia.
Todo dependerá ya de la capacidad de Lula para dar la vuelta a una campaña electoral en la que, hace solo tres meses, era favorito con una ventaja de siete u ocho puntos en los sondeos. “La fuerza del bolsonarismo se manifestó justo al final”, dijo Lauro Jardim en un podcast del grupo mediático Rede Globo. En el Senado “ha ganada no solo la derecha, sino la derecha bolsonarista”, añadió.
Es tal vez la tarea más difícil de todas para Lula, en sus octavas elecciones presidenciales y a los 80 años. Debe remontar en un ambiente de rechazo visceral en la mitad del electorado a la izquierda y el PT, y un pujante “antipetismo”. Se espera una segunda vuelta “dura y sucia”, según predijo un politólogo en Río, en la que cualquiera puede ganar.
Flávio Bolsonaro heredará muchos -aunque no todos- de los votos de los otros candidatos que participaron en la primera vuelta, desde el escritor y médico Augusto Cury, que se hizo con el 2,9%, a la nueva cara de la ultraderecha libertaria, Renan Santos, con el 2,3%, y el gobernador de Goiás, Ronaldo Caiada, con el 2,2%.
La baza de Lula ser la posibilidad de debatir en vivo con un político de escaso carisma , un pasado turbio y cuya carrera presidencial se debe exclusivamente a la recomendación de su padre. Es más, el presidente de izquierda puede usar el poder gubernamental para elevar el voto antibolsonarista
Flavio aleja cualquier alternativa conservadora, aunque deberá mantener el pulso ante Lula
La derecha dura cosechó otra victoria en el conservador estado de Paraná, al sur de São Paulo. Allí, Sergio Moro, el exsuperjuez que encabezó la investigación Lava Jato, ganó un escaño en el Senado de Brasilia con más del 60% de los votos. Moro puso en marcha el auge de la derecha que luego sería bolsonarista al condenar a Lula a 13 años de cárcel por inexistentes delitos de corrupción en un juicio que tuvo que ser anulado debido a la colisión entre Moro y los fiscales.
El resultado de la primera vuelta confirma la fuerza del avance de una derecha populista suramericana aliada al presidente estadounidense Donald Trump, que ya gobierna en países como Chile, Argentina, Perú o Colombia.
Se espera fuertes intervenciones desde Washington en favor de la campaña bolsonarista en la segunda vuelta. Miembro fundador de los BRICS, reserva de minerales críticos y primer productor de alimentos del planeta, Brasil “sería la joya de la corona” para la nueva Doctrina Monroe de Trump, según comentó un diplomático en Brasilia. Rubio quiere un “gobierno dócil en Brasilia”, añadió. Flávio Bolsonaro, que ha invitado a la administración Trump a participar en un hipotético equipo de transición, tiene el perfil indicado.
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