Tras 24 horas con 1.700 personas confinadas a bordo de un crucero en Burdeos (Francia) por un brote de gastroenteritis , las autoridades han levantado parcialmente la medida. Las personas con síntomas, al menos 80, deberán continuar en el barco, mientras que el resto podrá desembarcar. Aunque no está relacionado con el brote de hantavirus , coincide en el tiempo con la reciente evacuación del más de centenar de pasajeros del MV Hondius, que deja de momento ocho casos confirmados, entre ellos tres fallecidos, y dos probables y que llegará a Países Bajos entre el domingo y el lunes. Y aunque no es tan habitual como puede parecer en este momento, las gastroenteritis, los virus respiratorios o la legionelosis no son desconocidos entre los cruceristas. En el crucero confinado en Burdeos falleció un británico de unos 90 años. Sin embargo, las autoridades señalaron que la muerte fue consecuencia de un paro cardiaco y no está relacionada con el brote en cuestión. Las primeras pruebas realizadas descartaron que se tratara de norovirus, un virus que se contagia con rapidez y provoca vómitos y diarrea, informó Afp. Entre las posibilidades que se barajan es que el origen del brote pueda deberse a una intoxicación alimentaria o una gastroenteritis de origen viral.«Los cruceros funcionan como centros de transmisión de alta densidad y gran conectividad«, asegura el veterinario Chris Walzer, de la Coalición para la Prevención de Pandemias en su Origen. Al final, se juntan entre 6.000 y 8.000 personas, a menudo con antecedentes epidemiológicos muy diversos, que conviven en espacios reducidos y mantienen un contacto intenso y constante». Los pasajeros embarcan y desembarcan en múltiples puertos en cuestión de días, lo que permite que los continentes se conecten más rápido que la mayoría de los periodos de incubación, mientras que las diferencias entre los perfiles inmunitarios locales y los patógenos circulantes aumentan la susceptibilidad y el potencial de brotes. En este sentido, los cruceros operan como ‘vasos de mezcla’ móviles, donde las infecciones pueden surgir, amplificarse y luego exportarse rápidamente a múltiples poblaciones inmunológicamente distintas en todo el mundo», asegura Walzer.Noticia relacionada general No No El ECDC descarta que el hantavirus haya mutado, pero anuncia un rastreo agresivo de contactos Antonio VillarrealEl caso más conocido de propagación es el del crucero Diamond Princess, que en el inicio de la pandemia de Covid-19 impulsó hasta 619 positivos entre pasajeros y tripulantes. La tasa de reproducción básica fue inicialmente cuatro veces mayor a bordo del buque que en el epicentro en Wuhan (China). «Las condiciones del crucero agravaron claramente una enfermedad que ya era altamente transmisible», concluyó un análisis posterior publicado en ‘The Journal of Travel Medicine’. Los investigadores aseguraron que el aislamiento de los pasajeros del Diamond Princess en sus camarotes logró evitar más de 2.000 contagios añadidos, aunque la mejor opción hubiera sido evacuar el transporte al inicio del brote.Comida, agua y contactosLas vías principales de contagio en largos desplazamiento en barco se asocian a los alimentos, el agua, el ambiente y el contacto entre personas. Una revisión de estudios sobre cómo se traspasa la gastroenteritis en los cruceros detectó que muchos brotes estaban vinculados a alimentos y a superficies contaminadas, así como a la transmisión de persona a persona. El norovirus ha sido la principal causa de brotes de gastroenteritis aguda en cruceros desde 2006. Pero los datos rebajan sustancialmente esa alarma. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) contabilizan los brotes de los distintos virus que se dan anualmente en los buques. En lo que va de año, han detectado cuatro cruceros con casos de norovirus y e. coli. En todo 2025, fueron 23. En lo que va de año, los CDC de Estados Unidos han detectado cuatro cruceros con infecciones. En todo 2025, solo 23.«Yo no diría que son el escenario perfecto para brotes», rebaja por su parte Eduardo Satué, presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), que sí reconoce que en estos cruceros se dan «ciertos factores de riesgo añadidos» a los que se darían, por ejemplo, en un hotel. «Estás en un espacio que es el que es y hay alta densidad de habitantes por metro cuadrado que comparten la comida, el sistema de saneamiento, etc. Todo tiene que estar muy bien controlado para evitar que no haya riesgo de infecciones. Al final el riesgo de aglomeración es el caldo más propicio para todo tipo de infecciones», apunta. Limpieza y desinfecciónPara ello, los cruceros deben cumplir con unos protocolos integrales de salud, higiene y atención médica que garanticen la salud y el bienestar tanto de los pasajeros como de los tripulantes. Se siguen, apuntan fuentes de la delegación española de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), la patronal del sector, unas pautas «estrictas» que incluyen procedimientos avanzados de limpieza y desinfección, seguimiento continuo de las enfermedades, y medidas de respuesta rápida ante cualquier inquietud médica. «Estos protocolos se basan en las directrices internacionales en materia de salud pública y se revisan y actualizan regularmente», puntualizan.Destacan las mismas fuentes que los cruceros también están sujetos a la supervisión e inspección por parte de las autoridades de salud pública de las distintas regiones. «Además, las navieras oceánicas que forman parte de CLIA deben operar con instalaciones médicas a bordo y personal cualificado para gestionar un amplio rango de situaciones sanitarias», dicen. Destacan que el resultado de todas estas medidas se puede constatar con los datos de salud pública, que indican que «las tasas de enfermedad en los barcos de crucero son bajas y, en muchas ocasiones, más bajas que en entornos comparables en tierra».El español que dio positivo en hantavirus continúa estable El pasajero español que dio positivo en hantavirus y permanece aislado en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Ato Nivel (Uatan) del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla de Madrid continúa estable, según aseguraron este miércoles fuentes del Ministerio de Sanidad. Después de que en la noche del martes presentara febrícula y síntomas respiratorios, se le administró oxígeno, tras lo que su situación se estabilizó. Los otros 13 españoles que viajaban en el barco y que también realizan la cuarentena en el centro hospitalario continúan asintomáticos. Todos dieron negativo en las dos PCR que se les realizó a la llegada, por lo que están aislados no por ser considerados casos, sino contactos. El problema, afirma por su parte el presidente de Sespas, es cuando estos protocolos fallan o no se siguen como deberían. Aunque en el caso del crucero con hantavirus, insiste, el origen del brote no se debe a déficit de limpieza ni de desinfección. Aun así, dice, gestionarlo en tierra siempre es más fácil. «La diferencia con un hotel, por ejemplo, es que está todo el mundo en un espacio cerrado, es más fácil tener un contacto cercano y los virus se propagan mejor, lo tienen más sencillo». Pero si los protocolos se siguen adecuadamente, insiste, «no tiene por qué haber un riesgo excesivo». «El tiempo de reacción de los servicios es lo que hace que estos brotes sean más probables en el barco»Y cuando el virus o la bacteria ya circula, el hecho de estar en un barco sí complica atajar el brote, asegura Satué. «El tiempo de reacción de los servicios es lo que hace que estos brotes sean más probables en el barco. Al estar en un buque es más complicado que los servicios de salud pública puedan hacer intervenciones rápidas o que se hagan pruebas en laboratorios. Solo se tienen los propios medios del barco para gestionarlo», explica. Pero la realidad, hace hincapié este experto en salud pública, es que teniendo en cuenta la cantidad de cruceros que albergan a pasajeros a diario, el índice de brotes en los barcos es muy bajo. Tras 24 horas con 1.700 personas confinadas a bordo de un crucero en Burdeos (Francia) por un brote de gastroenteritis , las autoridades han levantado parcialmente la medida. Las personas con síntomas, al menos 80, deberán continuar en el barco, mientras que el resto podrá desembarcar. Aunque no está relacionado con el brote de hantavirus , coincide en el tiempo con la reciente evacuación del más de centenar de pasajeros del MV Hondius, que deja de momento ocho casos confirmados, entre ellos tres fallecidos, y dos probables y que llegará a Países Bajos entre el domingo y el lunes. Y aunque no es tan habitual como puede parecer en este momento, las gastroenteritis, los virus respiratorios o la legionelosis no son desconocidos entre los cruceristas. En el crucero confinado en Burdeos falleció un británico de unos 90 años. Sin embargo, las autoridades señalaron que la muerte fue consecuencia de un paro cardiaco y no está relacionada con el brote en cuestión. Las primeras pruebas realizadas descartaron que se tratara de norovirus, un virus que se contagia con rapidez y provoca vómitos y diarrea, informó Afp. Entre las posibilidades que se barajan es que el origen del brote pueda deberse a una intoxicación alimentaria o una gastroenteritis de origen viral.«Los cruceros funcionan como centros de transmisión de alta densidad y gran conectividad«, asegura el veterinario Chris Walzer, de la Coalición para la Prevención de Pandemias en su Origen. Al final, se juntan entre 6.000 y 8.000 personas, a menudo con antecedentes epidemiológicos muy diversos, que conviven en espacios reducidos y mantienen un contacto intenso y constante». Los pasajeros embarcan y desembarcan en múltiples puertos en cuestión de días, lo que permite que los continentes se conecten más rápido que la mayoría de los periodos de incubación, mientras que las diferencias entre los perfiles inmunitarios locales y los patógenos circulantes aumentan la susceptibilidad y el potencial de brotes. En este sentido, los cruceros operan como ‘vasos de mezcla’ móviles, donde las infecciones pueden surgir, amplificarse y luego exportarse rápidamente a múltiples poblaciones inmunológicamente distintas en todo el mundo», asegura Walzer.Noticia relacionada general No No El ECDC descarta que el hantavirus haya mutado, pero anuncia un rastreo agresivo de contactos Antonio VillarrealEl caso más conocido de propagación es el del crucero Diamond Princess, que en el inicio de la pandemia de Covid-19 impulsó hasta 619 positivos entre pasajeros y tripulantes. La tasa de reproducción básica fue inicialmente cuatro veces mayor a bordo del buque que en el epicentro en Wuhan (China). «Las condiciones del crucero agravaron claramente una enfermedad que ya era altamente transmisible», concluyó un análisis posterior publicado en ‘The Journal of Travel Medicine’. Los investigadores aseguraron que el aislamiento de los pasajeros del Diamond Princess en sus camarotes logró evitar más de 2.000 contagios añadidos, aunque la mejor opción hubiera sido evacuar el transporte al inicio del brote.Comida, agua y contactosLas vías principales de contagio en largos desplazamiento en barco se asocian a los alimentos, el agua, el ambiente y el contacto entre personas. Una revisión de estudios sobre cómo se traspasa la gastroenteritis en los cruceros detectó que muchos brotes estaban vinculados a alimentos y a superficies contaminadas, así como a la transmisión de persona a persona. El norovirus ha sido la principal causa de brotes de gastroenteritis aguda en cruceros desde 2006. Pero los datos rebajan sustancialmente esa alarma. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) contabilizan los brotes de los distintos virus que se dan anualmente en los buques. En lo que va de año, han detectado cuatro cruceros con casos de norovirus y e. coli. En todo 2025, fueron 23. En lo que va de año, los CDC de Estados Unidos han detectado cuatro cruceros con infecciones. En todo 2025, solo 23.«Yo no diría que son el escenario perfecto para brotes», rebaja por su parte Eduardo Satué, presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), que sí reconoce que en estos cruceros se dan «ciertos factores de riesgo añadidos» a los que se darían, por ejemplo, en un hotel. «Estás en un espacio que es el que es y hay alta densidad de habitantes por metro cuadrado que comparten la comida, el sistema de saneamiento, etc. Todo tiene que estar muy bien controlado para evitar que no haya riesgo de infecciones. Al final el riesgo de aglomeración es el caldo más propicio para todo tipo de infecciones», apunta. Limpieza y desinfecciónPara ello, los cruceros deben cumplir con unos protocolos integrales de salud, higiene y atención médica que garanticen la salud y el bienestar tanto de los pasajeros como de los tripulantes. Se siguen, apuntan fuentes de la delegación española de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), la patronal del sector, unas pautas «estrictas» que incluyen procedimientos avanzados de limpieza y desinfección, seguimiento continuo de las enfermedades, y medidas de respuesta rápida ante cualquier inquietud médica. «Estos protocolos se basan en las directrices internacionales en materia de salud pública y se revisan y actualizan regularmente», puntualizan.Destacan las mismas fuentes que los cruceros también están sujetos a la supervisión e inspección por parte de las autoridades de salud pública de las distintas regiones. «Además, las navieras oceánicas que forman parte de CLIA deben operar con instalaciones médicas a bordo y personal cualificado para gestionar un amplio rango de situaciones sanitarias», dicen. Destacan que el resultado de todas estas medidas se puede constatar con los datos de salud pública, que indican que «las tasas de enfermedad en los barcos de crucero son bajas y, en muchas ocasiones, más bajas que en entornos comparables en tierra».El español que dio positivo en hantavirus continúa estable El pasajero español que dio positivo en hantavirus y permanece aislado en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Ato Nivel (Uatan) del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla de Madrid continúa estable, según aseguraron este miércoles fuentes del Ministerio de Sanidad. Después de que en la noche del martes presentara febrícula y síntomas respiratorios, se le administró oxígeno, tras lo que su situación se estabilizó. Los otros 13 españoles que viajaban en el barco y que también realizan la cuarentena en el centro hospitalario continúan asintomáticos. Todos dieron negativo en las dos PCR que se les realizó a la llegada, por lo que están aislados no por ser considerados casos, sino contactos. El problema, afirma por su parte el presidente de Sespas, es cuando estos protocolos fallan o no se siguen como deberían. Aunque en el caso del crucero con hantavirus, insiste, el origen del brote no se debe a déficit de limpieza ni de desinfección. Aun así, dice, gestionarlo en tierra siempre es más fácil. «La diferencia con un hotel, por ejemplo, es que está todo el mundo en un espacio cerrado, es más fácil tener un contacto cercano y los virus se propagan mejor, lo tienen más sencillo». Pero si los protocolos se siguen adecuadamente, insiste, «no tiene por qué haber un riesgo excesivo». «El tiempo de reacción de los servicios es lo que hace que estos brotes sean más probables en el barco»Y cuando el virus o la bacteria ya circula, el hecho de estar en un barco sí complica atajar el brote, asegura Satué. «El tiempo de reacción de los servicios es lo que hace que estos brotes sean más probables en el barco. Al estar en un buque es más complicado que los servicios de salud pública puedan hacer intervenciones rápidas o que se hagan pruebas en laboratorios. Solo se tienen los propios medios del barco para gestionarlo», explica. Pero la realidad, hace hincapié este experto en salud pública, es que teniendo en cuenta la cantidad de cruceros que albergan a pasajeros a diario, el índice de brotes en los barcos es muy bajo.
Un crucero con alrededor de 1.700 personas a bordo permanece confinado desde este miércoles en Burdeos (Francia) después de que decenas de pasajeros hayan empezado a tener síntomas de gastroenteritis. Aunque no está relacionado con el brote de hantavirus, coincide en el tiempo … con la reciente evacuación del más de centenar de pasajeros del MV Hondius, que deja de momento ocho casos confirmados, entre ellos tres fallecidos, y dos probables y que llegará a Países Bajos entre el domingo y el lunes. Y aunque no es tan habitual como puede parecer en este momento, las gastroenteritis, los virus respiratorios o la legionelosis no son desconocidos entre los cruceristas.
En el crucero confinado en Burdeos falleció un británico de unos 90 años. Sin embargo, las autoridades señalaron que la muerte fue consecuencia de un paro cardiaco y no está relacionada con el brote en cuestión. Las primeras pruebas realizadas descartaron que se tratara de norovirus, un virus que se contagia con rapidez y provoca vómitos y diarrea, informó Afp. Entre las posibilidades que se barajan es que el origen del brote pueda deberse a una intoxicación alimentaria.
«Los cruceros funcionan como centros de transmisión de alta densidad y gran conectividad«, asegura el veterinario Chris Walzer, de la Coalición para la Prevención de Pandemias en su Origen. Al final, se juntan entre 6.000 y 8.000 personas, a menudo con antecedentes epidemiológicos muy diversos, que conviven en espacios reducidos y mantienen un contacto intenso y constante». Los pasajeros embarcan y desembarcan en múltiples puertos en cuestión de días, lo que permite que los continentes se conecten más rápido que la mayoría de los periodos de incubación, mientras que las diferencias entre los perfiles inmunitarios locales y los patógenos circulantes aumentan la susceptibilidad y el potencial de brotes.
En este sentido, los cruceros operan como ‘vasos de mezcla’ móviles, donde las infecciones pueden surgir, amplificarse y luego exportarse rápidamente a múltiples poblaciones inmunológicamente distintas en todo el mundo», asegura Walzer.
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El caso más conocido de propagación es el del crucero Diamond Princess, que en el inicio de la pandemia de Covid-19 impulsó hasta 619 positivos entre pasajeros y tripulantes. La tasa de reproducción básica fue inicialmente cuatro veces mayor a bordo del buque que en el epicentro en Wuhan (China). «Las condiciones del crucero agravaron claramente una enfermedad que ya era altamente transmisible», concluyó un análisis posterior publicado en ‘The Journal of Travel Medicine’.
Los investigadores aseguraron que el aislamiento de los pasajeros del Diamond Princess en sus camarotes logró evitar más de 2.000 contagios añadidos, aunque la mejor opción hubiera sido evacuar el transporte al inicio del brote.
Comida, agua y contactos
Las vías principales de contagio en largos desplazamiento en barco se asocian a los alimentos, el agua, el ambiente y el contacto entre personas. Una revisión de estudios sobre cómo se traspasa la gastroenteritis en los cruceros detectó que muchos brotes estaban vinculados a alimentos y a superficies contaminadas, así como a la transmisión de persona a persona. El norovirus ha sido la principal causa de brotes de gastroenteritis aguda en cruceros desde 2006.
Pero los datos rebajan sustancialmente esa alarma. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) contabilizan los brotes de los distintos virus que se dan anualmente en los buques. En lo que va de año, han detectado cuatro cruceros con casos de norovirus y e. coli. En todo 2025, fueron 23.
En lo que va de año, los CDC de Estados Unidos han detectado cuatro cruceros con infecciones. En todo 2025, solo 23.
«Yo no diría que son el escenario perfecto para brotes», rebaja por su parte Eduardo Satué, presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), que sí reconoce que en estos cruceros se dan «ciertos factores de riesgo añadidos» a los que se darían, por ejemplo, en un hotel. «Estás en un espacio que es el que es y hay alta densidad de habitantes por metro cuadrado que comparten la comida, el sistema de saneamiento, etc. Todo tiene que estar muy bien controlado para evitar que no haya riesgo de infecciones. Al final el riesgo de aglomeración es el caldo más propicio para todo tipo de infecciones», apunta.
Limpieza y desinfección
Para ello, los cruceros deben cumplir con unos protocolos integrales de salud, higiene y atención médica que garanticen la salud y el bienestar tanto de los pasajeros como de los tripulantes. Se siguen, apuntan fuentes de la delegación española de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), la patronal del sector, unas pautas «estrictas» que incluyen procedimientos avanzados de limpieza y desinfección, seguimiento continuo de las enfermedades, y medidas de respuesta rápida ante cualquier inquietud médica. «Estos protocolos se basan en las directrices internacionales en materia de salud pública y se revisan y actualizan regularmente», puntualizan.
Destacan las mismas fuentes que los cruceros también están sujetos a la supervisión e inspección por parte de las autoridades de salud pública de las distintas regiones. «Además, las navieras oceánicas que forman parte de CLIA deben operar con instalaciones médicas a bordo y personal cualificado para gestionar un amplio rango de situaciones sanitarias», dicen. Destacan que el resultado de todas estas medidas se puede constatar con los datos de salud pública, que indican que «las tasas de enfermedad en los barcos de crucero son bajas y, en muchas ocasiones, más bajas que en entornos comparables en tierra».
El español que dio positivo en hantavirus continúa estable
El pasajero español que dio positivo en hantavirus y permanece aislado en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Ato Nivel (Uatan) del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla de Madrid continúa estable, según aseguraron este miércoles fuentes del Ministerio de Sanidad. Después de que en la noche del martes presentara febrícula y síntomas respiratorios, se le administró oxígeno, tras lo que su situación se estabilizó.
Los otros 13 españoles que viajaban en el barco y que también realizan la cuarentena en el centro hospitalario continúan asintomáticos. Todos dieron negativo en las dos PCR que se les realizó a la llegada, por lo que están aislados no por ser considerados casos, sino contactos.
El problema, afirma por su parte el presidente de Sespas, es cuando estos protocolos fallan o no se siguen como deberían. Aunque en el caso del crucero con hantavirus, insiste, el origen del brote no se debe a déficit de limpieza ni de desinfección. Aun así, dice, gestionarlo en tierra siempre es más fácil. «La diferencia con un hotel, por ejemplo, es que está todo el mundo en un espacio cerrado, es más fácil tener un contacto cercano y los virus se propagan mejor, lo tienen más sencillo». Pero si los protocolos se siguen adecuadamente, insiste, «no tiene por qué haber un riesgo excesivo».
«El tiempo de reacción de los servicios es lo que hace que estos brotes sean más probables en el barco»
Y cuando el virus o la bacteria ya circula, el hecho de estar en un barco sí complica atajar el brote, asegura Satué. «El tiempo de reacción de los servicios es lo que hace que estos brotes sean más probables en el barco. Al estar en un buque es más complicado que los servicios de salud pública puedan hacer intervenciones rápidas o que se hagan pruebas en laboratorios. Solo se tienen los propios medios del barco para gestionarlo», explica. Pero la realidad, hace hincapié este experto en salud pública, es que teniendo en cuenta la cantidad de cruceros que albergan a pasajeros a diario, el índice de brotes en los barcos es muy bajo.
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