Cuando vas a salir a buscar goles, lo primero que debes procurar es no encajarlos. Mohamed Ouahbi no pareció plantear el partido que Marruecos disputaba ante Haití en busca de la primera plaza del grupo C de este Mundial de Estados Unidos, México y Canadá con la cartilla aprendida.
Los Leones del Atlas no pudieron decantar el encuentro a su favor hasta los minutos finales y avanzan como segundos
Cuando vas a salir a buscar goles, lo primero que debes procurar es no encajarlos. Mohamed Ouahbi no pareció plantear el partido que Marruecos disputaba ante Haití en busca de la primera plaza del grupo C de este Mundial de Estados Unidos, México y Canadá con la cartilla aprendida.
Para dar el asalto al liderato del grupo, los Leones del Atlas debían recortar los dos goles de ventaja con los que partía Brasil en esta jornada final de la fase de grupos, más los que pudiese marcar en su hipotética victoria ante Escocia, ya que en puntos empezaban igualados.
Y el técnico marroquí se confió. Tanto en el potencial de su equipo como, sobre todo, en la debilidad de un rival ya sin opciones, que ni había conseguido inaugurar su casillero anotador ni había conseguido sumar un solo punto en su inesperada cita mundialista.
Pero si una cosa está demostrando esta Copa de Mundo es que el manido tópico futbolístico de que no hay rival menor es una realidad certera. Sobre todo cuando el rival no se juega ni más ni menos que el propio honor y que ya había demostrado ser un equipo que no se arruga ante nadie, con un juego atrevido, alegre y muy ordenado. Ahí, su técnico, Sébastien Migné, sí supo leer el partido: salir a por todas y aprovechar las prisas del rival.
Así fue cómo se desarrolló el guion de un duelo en el que la sorpresa apenas tardó 10 minutos en llegar: acción por la banda de Haití, centro raso de Luverne y remate tan pretencioso como errado de Lenny Joseph que vino a dar en la espalda de un superado Bono para acabar en gol.
Sí, Haití marcaba cuando parecía que iba a despedirse de este Mundial después de más de medio siglo de ausencia sin ver puerta. Pero no. El balón pudo cruzar la línea de meta por casualidad, por fortuna, pero el planteamiento del equipo caribeño no era casual.
Wilson Isidor sorprendió con un trallazo desde fuera del área que superó a Bono por toda la escuadra
Los marroquíes subieron revoluciones. Y a los haitianos, el despliegue de ayudas defensivas y las buenas intervenciones de Johny Placide, el veterano meta del Bastia de la Ligue 2 francesa, les dieron hasta que Achraf apareció para culminar una gran acción coral de los norteafricanos y servir el empate en el 39.
No fue, ni mucho menos, el final y el inicio de una atrasada cuenta goleadora de Marruecos. Al contrario, Wilson Isidor volvió a sorprender con un trallazo desde fuera del área que superó a Bono por toda la escuadra. Haití volvía a adelantarse.
Vuelta a empezar para los marroquíes, que en el añadido de ese aún primer tiempo lograron volver a empatar en una combinación entre el propio Achraf y Saibari, que remataba a meta. El goleador de Marruecos aparecía cuando era más necesario.
Tras la reanudación, el partido no cambió: los Leones del Atlas dominaban y seguían buscando, si no la goleada -Brasil ya ganaba con claridad a Escocia-, como mínimo la victoria. Y, con paciencia y trabajo, la encontraron: Rahimi ya en el 78 y el joven Yassine en el 89 pusieron las cosas en su sitio.
Eso sí, con susto, ya que si Bono había encajado en el primer tiempo uno de los mejores goles de lo que va de campeonato, en esa recta final del segundo protagonizó una de las mejores paradas -si no la mejor- para evitar que Haití se metiese aún en el partido.
Duelo con goles, pero no todos para Marruecos, que avanza como segundo de grupo.
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