El servicio de sismología no intervino en la victoria del Barça sobre el Alavés, goleada en toda regla que cauteriza las heridas infligidas por el PSG y el Real Madrid. Si están cerradas, o no, se verá en la próxima jornada en el Metropolitano, frente al Atlético, que camina a paso ligero por la Liga. Tiene al líder a tiro de piedra, y en el ambiente flotan los estropicios que el Atlético causó al Barça en la pasada edición de la Copa y la Liga de Campeones.
El servicio de sismología no intervino en la victoria del Barça sobre el Alavés, goleada en toda regla que cauteriza las heridas infligidas por el PSG y el Real Madrid. Si están cerradas, o no, se verá en la próxima jornada en el Metropolitano, frente al Atlético, que camina a paso ligero por la Liga. Tiene al líder a tiro de piedra, y en el ambiente flotan los estropicios que el Atlético causó al Barça en la pasada edición de la Copa y la Liga de Campeones.Seguir leyendo…
El servicio de sismología no intervino en la victoria del Barça sobre el Alavés, goleada en toda regla que cauteriza las heridas infligidas por el PSG y el Real Madrid. Si están cerradas, o no, se verá en la próxima jornada en el Metropolitano, frente al Atlético, que camina a paso ligero por la Liga. Tiene al líder a tiro de piedra, y en el ambiente flotan los estropicios que el Atlético causó al Barça en la pasada edición de la Copa y la Liga de Campeones.
Cada temporada de Flick al frente del equipo ha dejado momentos de desconcierto imprevistos, ajenos a la dinámica general del Barça y cabía esperar algo parecido esta vez. En el primer año del entrenador alemán, el Barça arrancó como un cohete, con una cuenta de 11 victorias en los 12 primeros partidos de Liga, incluido el impactante 0-4 en el Bernabéu.
La respuesta del equipo fue tan contundente que despejó cualquier nubarrón
De aquel ritmo infernal pasó a un desplome sin explicación. En las siguientes siete jornadas, el Barça sumó tres puntos de los 21 en disputa. Sólo el Almería, último de la clasificación, consiguió peores resultados. La recuperación también fue radical. El Barça arrolló en la segunda mitad del campeonato. En la temporada 25-26, dos derrotas sangrantes contra el Sevilla y en el Bernabéu dejaron al Barça a cinco puntos del Real Madrid, que tardó medio minuto en buscarse la ruina. Lo aprovechó el Barça para regresar al carril ganador y no detenerse hasta el final.
Venía el Barça avisado, por tanto, de los seísmos anteriores. Flick habló de falta de frescura, de la obligación de recuperar fuerzas y no obsesionarse con las derrotas frente al PSG y el Real Madrid. La respuesta del equipo fue tan contundente que despejó cualquier nubarrón en el horizonte. Con los seis goles que marcó al Alavés recupera el promedio de cuatro goles por partido. Es el mejor alimento contra las dudas y la mejor vitamina para acudir al Metropolitano con el pecho hinchado.

El Alavés llegó con fama de equipo aguerrido, pero en ocho minutos quedó revolcado. Pedri conectó con Fermín, a quien cualquier posibilidad de desmarque le parece buena, y el gol ya estaba hecho para Raphinha. El siguiente lo cocinó Fermín con otro desmarque, concretado con un derechazo que sorprendió a Sivera. Los goles empezaron a sucederse con una regularidad pasmosa, la habitual de los encuentros decididos muy pronto.
Al Barça le vino de perlas la sencilla solución del partido. Raphinha marcó otro más, su decimoquinto en la Liga, y Lamine añadió dos más a su colección particular. Ya son diez en 11 partidos. El artista de la noche fue Fermín, que jugó como si le debieran dinero. Su incandescente actividad resultó insuperable para la defensa del Alavés. Fermín no paró hasta dejar claro que el Barça no permitiría la menor concesión al sopor o la dejadez.
A la noche no le faltaron novedades, obligadas por la escasez de defensas en el Barça. Hasta ahora, Xavi Espart había funcionado como un reloj, tanto en el lateral izquierdo como en el derecho, pero su lesión –siete semanas de baja– abre más el boquete que han provocado las lesiones de Koundé y Eric Garcia. Flick arregló la línea con la reaparición de De Jong como titular, colocado en el centro de la defensa, y del debutante Fariñas, instalado en el lateral derecho.
De Jong funcionó bien, sin grandes exigencias. Lo de Fariñas despertó más atención. Dicen que su posición natural se encuentra en el medio campo, lo mismo que le ocurre a Xavi Espart, aunque Flick se salta al estilo Fosbury las ideas preconcebidas sobre sus jugadores. Fariñas respondió con una impecable actuación. Dejó apuntes exquisitos, de jugador más que interesante.
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